Toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa co motivo de la toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO DE SANTA ROSA DE LIMA, RVDO. P. JOSÉ-LUIS MUNILLA MARTÍNEZ, sscc

(Parroquia Santa Rosa –Málaga, 10 septiembre 2023)

Lecturas: Ez 33, 7-9; Sal 94, 1-2.6-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20.

(Domingo Ordinario XXIII-A)

1.- El profeta Ezequiel combate la falsa esperanza de sus paisanos enmudeciendo, porque el pueblo dice escuchar la palabra profética, pero no hace el más mínimo caso.

Dios ha puesto al profeta como centinela para que anuncie a su pueblo la palabra revelada: «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte» (Ez 33, 7).

Si el profeta no advierte al pueblo, el Señor le pedirá cuentas: «Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre» (Ez 33, 8).

El profeta cumple su misión anunciando al pueblo de Israel el mensaje divino: «Si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida» (Ez 33, 9).

2.- El Señor sigue enviando hoy profetas que hablen en su nombre, para que nos convirtamos; pero no siempre hacemos caso al profeta o al predicador; incluso a veces hacemos comentarios negativos de las homilías.

Nuestro pueblo cristiano escucha la Palabra de Dios cada domingo; algunos aceptan el mensaje divino y procuran vivirlo, pero otros no hacen caso de las palabras de vida evangélicas y se centran más bien en criticar lo que diga el predicador de turno.

El profeta puede tener la tentación de callar, de enmudecer y guardar silencio, como decía Isaías: «He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí» (Jr 20, 7); porque le tocaba proclamar violencia y destrucción (cf. Jr 20, 8). Tenía la tentación de callarse: «No volveré a hablar en su nombre»; pero había en sus entrañas como un fuego, que intentaba sofocar y no podía (cf. Jr 20, 9).

El fiel cristiano, el profeta, el predicador, el sacerdote tienen la misión de anunciar la Buena Nueva y no se pueden zafar de la misma. Existe la tentación de callarse, cuando pueda ser criticado al hablar. El Señor nos pide que seamos profetas, es decir, que proclamemos su Palabra.

3.- El Salmo nos ha recordado la necesidad de escuchar la voz del Señor (cf. Sal 94, 7) y de no endurecer nuestro corazón (cf. Sal 94, 8). La Palabra de Dios es como la lluvia que empapa la tierra y la ablanda y la hace fecunda. Escuchemos la Palabra del Señor para que nuestro corazón quede mullido y pueda acoger esa Palabra y dar fruto en nuestro corazón. 

Tal como te pide el Señor, debemos ejercer de centinelas, que anuncien su mensaje, proclamen su palabra y adviertan al pueblo cristiano para que cambie de conducta y se convierta.

Esta tarea se le encomienda hoy al P. José-Luis: ser centinela, ser profeta, proclamar la Palabra de Dios, explicarla y animar a los fieles a vivirla.

Aunque haya gente que no frecuenta los templos, ni le gusta nuestras liturgias, ni tiene interés por la moral cristiana; hay, sin embargo, mucha gente hambrienta y sedienta de Dios, a veces desesperada o desanimada, pero necesitada de escuchar la Buena nueva de salvación; tienen hambre y sed de Dios, aunque no se dan cuenta de ello.

El centinela, referido a todo fiel cristiano y de manera especial al sacerdote, debe ser capaz de infundir esperanza cristiana, de hablar al corazón desgarrado que necesita ser curado, de mostrar el amor infinito de Dios.

4.- A partir del presente curso pastoral los Religiosos del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como “Reparadores”, se harán cargo de esta parroquia de Santa Rosa de Lima, hasta ahora regentada por sacerdotes diocesanos, cuya hermosa labor pastoral reconocemos y valoramos. Agradecemos a D. Antonio Castilla trabajo y su buen hacer; y también la colaboración de D. José-Emilio Cabra.

Agradecemos al P. Provincial la decisión de asumir esta tarea y pedimos al Señor que bendiga a los PP. Reparadores en esta nueva misión entre nosotros. Ellos regentan desde hace unos cincuenta años la parroquia de San Antonio de Padua en Málaga.

Siguiendo la enseñanza del profeta Ezequiel, animamos al nuevo párroco de Santa Rosa, P. José-Luis, scj, que no se canse de predicar la Palabra de Dios y de anunciar su mensaje de salvación. ¡Buen ánimo, querido Padre! Y los feligreses les animamos a colaborar y asumir sus responsabilidades.

5.- El ministerio sacerdotal es ejercido en nombre y representación Cristo, sumo y eterno sacerdote (cf. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 15-16). Los sacerdotes tenemos la misión de actuar y realizar la obra salvadora de Cristo en su Iglesia.

El evangelio de hoy nos anima a acercarnos al hermano que necesita perdón, amor y misericordia. También necesita corrección, porque todos necesitamos corrección porque somos pecadores; si un hermano peca, hay que ayudarle a salir de su pecado (cf. Mt 18, 15). Pero esa corrección debe hacerse con amor y afecto; porque de lo contrario se convierte en una reprimenda; y no es lo mismo corregir cariñosamente que reprimir o tener una actitud negativa.

6.- Y es muy importante la acción conjunta de la comunidad parroquial; ciertas cosas hay que hacerlas en comunión con los demás miembros de la comunidad; incluso la corrección conviene que quede confirmada por testigos (cf. Mt 18, 16).

El evangelista Mateo nos ha recordado la importancia de la oración en común: «Os digo, además, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos» (Mt 18, 19); y es importante también vivir la comunión, para que el Señor esté presente en la comunidad cristiana: «Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20).

Animo a toda comunidad parroquial, junto con el P. José-Luis, a trabajar y a caminar juntos, tal como nos invita el papa Francisco: hacer camino sinodal.

Es necesario, pues, como expresión de la comunión y de la corresponsabilidad eclesial, fortalecer las actividades comunes (evangelización, catequesis, formación, visita a enfermos, acción caritativa) y potenciar los consejos parroquiales, tanto el de pastoral como el de asuntos económicos. Os animo a vivir una nueva etapa, para que esta comunidad sea cada día más lo que el Señor desea de ella.

Pedimos la maternal intercesión de la Santísima Virgen María y la de Santa Rosa, titular de la parroquia, para que acompañen a esta comunidad parroquial en la nueva andadura, permitiendo hacer un verdadero camino sinodal, que sea fecundo. Amén.

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