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La Iglesia de Málaga convoca Círculo del Silencio, vigilia y encuentro diocesano por los migrantes y refugiados

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El próximo 13 de septiembre tiene lugar en la plaza de la Constitución de Málaga, a las 20.00 horas, una nueva edición del Círculo del Silencio que organiza la Delegación Diocesana de Migraciones.

El lunes 11 de septiembre, celebran Círculo del Silencio en Alhaurín de la Torre a las 20.00 h. en la Plaza de San Sebastián.

El miércoles 13, se celebra en Arriate a las 20.00 horas y en Churriana, a las 20.45 horas en la Plaza del Mirador.

VIGILIA Y ENCUENTRO DIOCESANO

Desde esta entidad informan, asimismo, de las actividades organizadas con motivo de la próxima Jornada Mundial del Migrante y Refugiado. Entre otras, una vigilia de oración el jueves 21 de septiembre, a las 20.00 horas, en la iglesia de las Esclavas en Calle Nueva y un Encuentro Diocesano, el sábado 23, de 9.30 a 14.00 horas en el Colegio de las Esclavas (C/ Liborio García). El formulario de inscripción para el encuentro estará dispobible en las redes sociales de la Delegación.

X: @MigrantesDM

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Exaltación de la Cruz y Nuestra Señora de los Dolores

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La festividad de Ntra. Sra. de los Dolores, el 15 de septiembre, en recuerdo de quien «de pie y junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora», fue instituida en 1814.

El 14 y 15 de septiembre, la Iglesia celebra dos fiestas íntimamente unidas: la Exaltación de la Santa Cruz y Nuestra Señora de los Dolores, respectivamente. La primera se remonta a los primeros siglos de nuestra era y trata de ensalzar la cruz como «trofeo pascual de la victoria de Cristo sobre la muerte».

La festividad de Ntra. Sra. de los Dolores, al día siguiente, en recuerdo de quien «de pie y junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a su pasión salvadora», fue instituida en 1814. No obstante, la conmemoración de los Dolores de la Virgen unidos a los de su Hijo se venía celebrando también, desde tiempo inmemorial, el viernes anterior al Domingo de Ramos, conocido, de hecho, como Viernes de Dolores.

Tras la reforma litúrgica del Concilio Vaticano II se eliminaron las fiestas “duplicadas”, prevaleciendo la del 15 de septiembre; aunque, en los lugares en los que hay tradiciones arraigadas, se sigue celebrando su memoria el viernes previo a la Semana Santa.

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

Compuesta en 1790 por José Sanz, sacerdote y hermano mayor de la Archicofradía de los Dolores de San Juan en ese momento

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¿Perdonar? Con un poco será suficiente, ¿verdad?

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Comentario al evangelio del domingo XXIV del Tiempo Ordinario, por Juan Manuel Ortiz Palomo, profesor de los Centros Teológicos de la Diócesis.

Continuamos leyendo este domingo las enseñanzas del evangelio de Mateo. Y de nuevo de la mano de una pregunta de Pedro, el más lanzado de los discípulos, nos va a ofrecer la lección del Maestro sobre algo tan importante como es la realidad del perdón.

En el fondo, no es inocente esa pregunta. Quiere una respuesta del Señor que le permita tranquilizar su conciencia: ¿Cuánto tengo que perdonar? Con un poco será suficiente, ¿verdad? Tampoco hay que pasarse… Pero como ocurre habitualmente con las respuestas de Jesús, ésta se abre a una nueva realidad. A la pregunta de si hay que perdonar mucho (“siete veces” le dice Pedro) lo eleva a la obligación de perdonar siempre (“hasta setenta veces siete”). No se trata de saber cuánto hay que perdonar sino saber que ser cristiano es estar abierto siempre al perdón, tal y como nos explica con la parábola que contiene el texto. La misma que repetimos cada vez que nos dirigimos a Dios al rezar el Padrenuestro. En sus peticiones, la única condición que aparece es la “obligación” de perdonar siempre al hermano si queremos que así sea el perdón de Dios con nosotros. Acogernos al amor y a la misericordia de Dios es tomar conciencia de que sólo de su mano podremos superar el escollo que nace de creernos mejores que el hermano que nos ha ofendido.

Sólo reconociendo que todos somos pecadores y necesitamos de ese perdón, podemos asemejarnos a Dios, buscando ser reflejo de su amor y su misericordia.

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El Padre Arnaiz sigue conquistando Málaga

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Un nuevo templo en la capital contará con una imagen bendecida del beato Tiburcio Arnaiz para acrecentar la devoción de los fieles al jesuita que pasó por la diócesis «haciendo el bien».

Con esta, son tres imágenes las del beato Tiburcio Arnaiz en Málaga: las de los templos del Sagrado Corazón y la Natividad, y la levantada por suscripción popular en la glorieta de entrada a Armengual de la Mota

El sábado 23 de septiembre, en la parroquia de la Natividad de la Barriada de la Paz de Málaga, será bendecida y colocada para su devoción una nueva imagen del Padre Arnaiz. Tendrá lugar en la Misa de las 20.00 horas. La imagen, de unos 80 cm. de alta, lo muestra de forma muy natural, vestido con sotana y bonete y con las manos juntas y mirada al frente, en una actitud muy característica del beato. Ha sido realizada por talleres del Olmo y es copia de la imagen que está sobre el sepulcro del Beato en la iglesia del Sagrado Corazón, en el centro de la capital malagueña, bendecida en 2021.

El párroco de la Natividad, Ángel Antonio Chacón, es el impulsor de esta iniciativa, ya que a esta parroquia corresponde el domicilio de las Misioneras de la Doctrinas Rurales en Málaga, herederas de la obra del Padre Arnaiz. «Le pareció apropiado que los feligreses le pudieran tomar un cariño especial, conocer mejor su figura y darle culto», explica Leticia Montero, la superiora de las Misioneras en Málaga.

Ese mismo sábado día 23, a las 12.00 h., en el templo parroquial, las misioneras ofrecen una charla para profundizar en la figura del Beato Tiburcio Arnaiz. 

ARNAIZ

Tiburcio Arnaiz nació en Valladolid el día 11 de agosto de 1856. Ejerció de sacerdote secular e ingresó, después, en la Compañía de Jesús. Fue destinado a Málaga en 1917, donde llevó a cabo una enorme misión en los barrios y zonas rurales más desprotegidas. Murió en olor de santidad el 18 de julio de 1926, causando una fuerte conmoción en el pueblo. 

En la actualidad, el beato cuenta, con esta, con tres imágenes en su memoria: la levantada en la glorieta de entrada a la calle Armengual de la Mota, realizado por suscripción popular y obra del escultor malagueño José Antonio Rodríguez Muñoz, y las dos situadas en la iglesia del Sagrado Corazón y la Natividad, de Málaga.

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José Ignacio Bermúdez: «La petición de eutanasia esconde un grito»

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José Ignacio Bermúdez es sanitario y delegado de Pastoral de la Salud en la Diócesis de Málaga. En esta entrevista analiza la Ley de Eutanasia, la realidad de las personas al final de la vida y cómo es posible asistir, acompañar y cuidar cuando llega el momento de partir.

«Llegamos al momento culmen de la vida que es nuestra muerte sin haber desarrollado estrategias de afrontamiento adecuadas y surgen los sentimientos de desesperación, miedo y vacío»

¿Cuál es su contacto con la realidad del final de la vida?
Este tema me es cercano desde diferentes ámbitos. En primer lugar, desde el ámbito profesional. Como sanitario se me ha enseñado e inculcado el cuidado de la vida, su protección en cualquier circunstancia, siendo consciente de que la dignidad de la persona es inalienable, es decir, no desaparece o se le quita, sino que se mantiene en todo momento, incluso en situación de terminalidad. En segundo lugar, desde el ámbito pastoral. Dentro de mi responsabilidad como delegado de Pastoral de la Salud he podido tener contacto cercano con voluntarios, capellanes y profesionales católicos que cuidan de personas en situación de vulnerabilidad y enfermedad extrema, terminalidad y últimos días. Su dedicación y ternura para con estas personas y sus familias alivian el sufrimiento y propician una auténtica muerte buena. Y en tercer y último lugar, desde el ámbito personal. Por último, como muchos, también yo he sufrido enfermedades de seres queridos propios y de personas muy cercanas que han conllevado momentos de sufrimiento y dolor. En ninguno de esos casos estas personas han solicitado la eutanasia y puedo decir que han muerto serenamente, sin sufrir en la etapa de agonía y habiendo recibido los mejores cuidados a nivel biológico, emocional y espiritual.

Si ya eran un tema difícil de mostrar, el dolor, el sufrimiento y la muerte lo son aún más en la era de las redes sociales, de la “vida escaparate”. ¿Qué hay detrás de nuestra dificultad para vivir esa parte de la vida?
Pienso que nuestra sociedad en general sufre de un cierto analfabetismo espiritual. Vivimos de espaldas a todo aquello que nos recuerda nuestra finitud, como si fuéramos a vivir eternamente. De forma general, no hablamos de la muerte, del sentido de la vida, de la trascendencia, de los valores… De esta manera llegamos al momento culmen de la vida que es nuestra muerte sin haber desarrollado estrategias de afrontamiento adecuadas y surgen los sentimientos de desesperación, miedo y vacío, que es lo que realmente se escucha detrás de una petición de eutanasia.

En nuestro país se ha aprobado recientemente la Ley de Eutanasia, que los obispos españoles han calificado de “derrota”. ¿Qué piensa usted?
Ciertamente cuando una sociedad que se dice avanzada legaliza quitar la vida a una persona con el objetivo presunto de aliviar su sufrimiento, podemos decir que esa sociedad ha fracasado. En vez de apostar por desarrollar aquellas medidas ya existentes que evitan de forma efectiva que una persona que va a morir lo haga sufriendo, se ha optado por eliminar la vida. Es éticamente cuestionable, como así se lo comunicó el Comité de Bioética de España al Gobierno y cuyo informe fue obviado. En él hablaba de la eutanasia como retroceso de la sociedad. Pero quiero ser propositivo y en vez de hablar de derrota me gustaría pensar en oportunidad. Una vez aprobada la ley, procuremos que quede vacía de sentido, que nadie tenga que pedir el recuso del suicidio asistido porque encuentre herramientas que le ayuden en este momento culminante. Y ahí la propuesta del Evangelio de Jesús tiene mucho que aportar de sentido y trascendencia a esta etapa final de la vida o de enfermedad incurable.

La Iglesia católica argumenta que existen enfermedades incurables, pero no enfermos “incuidables”. ¿Se pone el acento, entonces, en los cuidados paliativos?
Evidentemente los cuidados paliativos destacan por el sumo esmero y dedicación en el cuidado de las personas en situación de final de vida y sería razonable su pleno desarrollo en los diferentes centros asistenciales del sistema nacional de salud para ayudar a bien morir. Por otro lado, pienso que el cuidado no es únicamente, ni incluso principalmente, una tarea exclusiva del sistema sanitario, sino de la sociedad en su conjunto. El cuidado comienza desde la responsabilidad individual que cada uno tiene sobre su propia salud, en este caso vivir saludablemente el final de la vida, y continúa en la familia, núcleo del cuidado por excelencia, y en la sociedad como garante de que nadie se quede atrás o al margen de una cultura del cuidado. Por ello todos estamos llamados a cuidar a los otros y, en su momento, a ser cuidados, en cualquier circunstancia y momento de la vida, especialmente al final de la misma o de enfermedad incurable.

¿Qué pide una persona en esos últimos momentos? ¿Qué debe tenerse en cuenta, en su conocimiento de esta realidad, para que haya verdaderamente una “buena muerte”?
Pienso que lo fundamental es que la persona encuentre sentido a lo que está viviendo en ese momento y a todo el tiempo vivido.  Reconciliarse con su biografía, pacificar sus conflictos no resueltos, reconocer la plenitud de la experiencia vital que está cerca de terminar y no sufrir innecesariamente. Por eso es tan importante la labor de los capellanes en la atención espiritual y religiosa, tanto a creyentes como no creyentes, porque de alguna manera todos buscamos la trascendencia, los creyentes en un Dios Padre con el que confiamos encontrarnos, y los no creyentes en aquellos valores e ideales que han dotado de sentido su vida y les han hecho vivir plenamente, dejando una sensación de realización en estos últimos momentos. No encontrar estos consuelos espirituales añade sufrimiento al sufrimiento corporal, psicoemocional y social de esta etapa, lo que viene a llamarse dolor total. La persona pide no sufrir. Y poseemos los medios adecuados para conseguirlo sin necesidad de recurrir a la eutanasia.

Entonces, ¿qué alternativas a la eutanasia existen?
Acoger el grito que esconde la petición de eutanasia y responder desde una actitud de acompañamiento, escucha, compasión y mediante tratamientos y técnicas profesionales para paliar el dolor y el sufrimiento. Esto lo desarrollan desde los cuidados paliativos, pero también desde otros ámbitos no formales de cuidado, como la familia, asociaciones o los propios grupos de Pastoral de la Salud, con larga tradición de acompañamiento en estos procesos. Potenciar toda esta cultura del cuidado me parece una alternativa a la eutanasia.

¿Cómo puede una persona hacer valer sus deseos a la hora de enfrentarse al final de la vida?
La Conferencia Episcopal Española elaboró lo que conocemos como Testamento Vital, en el que la persona expone sus creencias y valores y declara expresamente que no quiere ser sometido a la eutanasia, así como a medidas que prolonguen de forma artificial su vida. Pero es importante recalcar que actualmente el único documento que el sistema sanitario considera válido y que será consultado llegado el momento por el equipo médico para conocer las últimas voluntades de la persona es el que elaboró el propio sistema sanitario y que debe ser registrado en el Registro de Voluntad Vital Anticipada. Lo que se recomienda desde esta delegación es cumplimentar dicho documento oficial con el texto antes referido del Testamento Vital, de forma que tenga validez y sea tenido en cuenta. En cualquier caso, si la persona se mantiene consciente y orientada, siempre podrá expresar su deseo de forma verbal al equipo médico. Recomendamos de todas formas cumplimentar el Registro de Voluntad Vital Anticipada para que, llegado el momento, nadie pueda decidir por nosotros y se respeten los deseos de la persona hasta el último momento.

¿Cómo trabaja la Delegación de Pastoral de la Salud de la Diócesis de Málaga para sensibilizar sobre este tema?
Durante los pasados años y en los próximos encuentros de Pastoral de la Salud a nivel diocesano, se informa sobre el Testamento Vital, se aborda el tema de los cuidados paliativos con profesionales que trabajan en dichas unidades y personas que han rozado los límites de la vida, se sensibiliza sobre la importancia de potenciar la cultura de los cuidados frente a la cultura de la muerte. Aunque manifieste mi desacuerdo con estas prácticas, queremos evitar una confrontación que surja desde lo meramente emocional y que dé lugar a debates estériles e improductivos, nuestro espíritu es el de ser constructivos, aportar ideas, persuadir, ofrecer la respuesta de Jesús de Nazaret que aporta sentido a la vida de todo hombre y mujer y que nos acompaña en nuestro camino de la vida hasta el final. Como decía anteriormente, el objetivo es que nadie quiera pedir la eutanasia, dejar esta ley vacía, sin efecto, porque las personas encuentren respuestas a sus miedos, angustia y sufrimiento en el cuidado amoroso de los otros que le acompañan en el último paso.

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¿Quieres conocer las nuevas Prioridades Pastorales Diocesanas?

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Sacerdotes, miembros de los Consejos Pastorales Parroquiales y agentes de pastoral están convocados a la presentación de las nuevas Prioridades Pastorales Diocesanas, que se llevará a cabo en cada uno de los arciprestazgos, de la mano de los vicarios y el Sr. Obispo.

Aquí te ofrecemos el calendario de lugares y horarios de presentación en diversos puntos de la diócesis

La presentación en diversos puntos de la diócesis responde al deseo de «conseguir el mayor conocimiento posible de las Prioridades en todo el territorio de nuestra Diócesis», explica el vicario general Antonio Coronado. 

El calendario de lugares y horarios previstos es el siguiente:

– Málaga ciudad: en la Catedral, el 7 de octubre, a las 11.00 horas, por el Sr. Obispo, D. Jesús Catalá.

– Antequera y Archidona-Campillos: en la parroquia de San Sebastián de Antequera, el 30 de septiembre, a las 11.00 horas, por el Vicario para la Evangelización, Javier Guerrero. 

– Axarquía Interior y Axarquía Costa: en la parroquia de San Andrés Apóstol, en Torre del Mar, el 7 de octubre a las 10.30 horas, por el Vicario para la Evangelización, Javier Guerrero.

– Fuengirola-Torremolinos y Marbella-Estepona: en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Arroyo de la Miel, el 30 de septiembre, a las 10.30 horas, por el Vicario para el Laicado, Manuel Ángel Santiago.

– Ronda y Serranía: en la parroquia de San Rafael de Ronda, el 30 de septiembre, a las 11.00 horas, por el Vicario General, Antonio Coronado.

– Álora y Coín: en el Santuario de la Virgen de Flores de Álora, el 30 de septiembre, a las 10.30 horas, por el Vicario para la Acción Caritativa y Social, Juan Manuel Ortiz Palomo. 

– Melilla: en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Melilla, 7 de octubre, a las 10.30 horas, por el Vicario Territorial, Eduardo Resa. 

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Domingo XXIII del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 10 de septiembre de 2023

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Domingo XXIII del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 10 de septiembre de 2023

Las tensiones y enfrentamientos en la convivencia entre personas, está presente en todo grupo humano, y también en las comunidades cristianas.

Pero también está el hecho de que haya hermanos que, por sus diferencias, no actúen correctamente, vivan en el pecado, enfrentados o se alejen de la comunidad.
La corrección fraterna es la forma que propone Jesús como manera de reconciliación y de ayudar a recuperar a quien se ha distanciado o a quien no vive tal como debería de hacerlo.
Hemos de hacer una crítica constructiva y ayudar a los demás cuando consideramos que están equivocados o actúan injustamente.
Cristo preside a la comunidad cristiana y es en un ambiente de oración y de misericordia como se solucionan los problemas de convivencia.

DESARROLLO
El relato de hoy es una exhortación de Jesús en la que pone la mirada en la importancia de la vida comunitaria de los discípulos y, por tanto, en la propia comunidad a la que acompaña Mateo, en la que hay divisiones, enfrentamientos y luchas de poder entre sus miembros. Todos tenemos experiencia de que la convivencia no siempre es fácil entre las personas que forman parte de un grupo.
Este texto tiene como base la de que los bautizados formamos una nueva familia presidida por Cristo, que está vivo y presente en donde más de dos se reúnen en su nombre y lo invocan. De ahí la importancia de la oración para tener la ayuda de Dios que nos permita una convivencia armoniosa.
Pero hay también en las palabras de Jesús una respuesta a un problema muy presente en la Iglesia primitiva: ¿Qué hacemos con los pecadores?, ¿con aquellos que pertenecen a la comunidad y han flaqueado, se han separado…? No podemos olvidar que todos los cristianos somos hermanos, y por eso la relación entre nosotros no es comparable a otras formas de convivencia. Por eso Cristo nos invita a cuidar y perdonar. Nos invita a recuperar y a acoger, a dar una nueva oportunidad. Esta manera de proceder está en consonancia con las parábolas de la misericordia (el hijo pródigo, la oveja perdida…). Hay que evitar la expulsión, la confrontación y el odio y buscar una solución dialogada para restaurar las relaciones fraternas. Lo que hay que hacer es poner todos los medios y los esfuerzos para que el que se ha alejado vuelva y se incorpore nuevamente.
La corrección fraterna es la forma más cristiana de ayudar al hermano para que, recapacitando, pase del pecar o error a la conversión. La comunidad local tiene poder para interpretar a la luz de la Sagrada Escritura los comportamientos de los hermanos de la comunidad, y el deber de actuar con misericordia y en un ambiente de oración.
Frente a la crítica destructiva que hacemos con aquellos que consideramos descarriados, está la crítica fraterna que pretende ayudar al hermano o hermana a mirar su error para rectificarlo, y nos propone la reconciliación cuando hay un enfrentamiento.
Jesús es el que da sentido a la fraternidad cristiana, porque él es el que da sentido a la Iglesia, aunque a veces nuestras comunidades den mucho que desear. Por eso, al igual que Jesús ama a la Iglesia, nosotros tenemos que amar y perdonar a los hermanos de nuestra comunidad de creyentes.

Emilio J. Fernández, sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/ 

 

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Toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc (Parroquia Santa Rosa-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa co motivo de la toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO DE SANTA ROSA DE LIMA, RVDO. P. JOSÉ-LUIS MUNILLA MARTÍNEZ, sscc

(Parroquia Santa Rosa –Málaga, 10 septiembre 2023)

Lecturas: Ez 33, 7-9; Sal 94, 1-2.6-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20.

(Domingo Ordinario XXIII-A)

1.- El profeta Ezequiel combate la falsa esperanza de sus paisanos enmudeciendo, porque el pueblo dice escuchar la palabra profética, pero no hace el más mínimo caso.

Dios ha puesto al profeta como centinela para que anuncie a su pueblo la palabra revelada: «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte» (Ez 33, 7).

Si el profeta no advierte al pueblo, el Señor le pedirá cuentas: «Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre» (Ez 33, 8).

El profeta cumple su misión anunciando al pueblo de Israel el mensaje divino: «Si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida» (Ez 33, 9).

2.- El Señor sigue enviando hoy profetas que hablen en su nombre, para que nos convirtamos; pero no siempre hacemos caso al profeta o al predicador; incluso a veces hacemos comentarios negativos de las homilías.

Nuestro pueblo cristiano escucha la Palabra de Dios cada domingo; algunos aceptan el mensaje divino y procuran vivirlo, pero otros no hacen caso de las palabras de vida evangélicas y se centran más bien en criticar lo que diga el predicador de turno.

El profeta puede tener la tentación de callar, de enmudecer y guardar silencio, como decía Isaías: «He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí» (Jr 20, 7); porque le tocaba proclamar violencia y destrucción (cf. Jr 20, 8). Tenía la tentación de callarse: «No volveré a hablar en su nombre»; pero había en sus entrañas como un fuego, que intentaba sofocar y no podía (cf. Jr 20, 9).

El fiel cristiano, el profeta, el predicador, el sacerdote tienen la misión de anunciar la Buena Nueva y no se pueden zafar de la misma. Existe la tentación de callarse, cuando pueda ser criticado al hablar. El Señor nos pide que seamos profetas, es decir, que proclamemos su Palabra.

3.- El Salmo nos ha recordado la necesidad de escuchar la voz del Señor (cf. Sal 94, 7) y de no endurecer nuestro corazón (cf. Sal 94, 8). La Palabra de Dios es como la lluvia que empapa la tierra y la ablanda y la hace fecunda. Escuchemos la Palabra del Señor para que nuestro corazón quede mullido y pueda acoger esa Palabra y dar fruto en nuestro corazón. 

Tal como te pide el Señor, debemos ejercer de centinelas, que anuncien su mensaje, proclamen su palabra y adviertan al pueblo cristiano para que cambie de conducta y se convierta.

Esta tarea se le encomienda hoy al P. José-Luis: ser centinela, ser profeta, proclamar la Palabra de Dios, explicarla y animar a los fieles a vivirla.

Aunque haya gente que no frecuenta los templos, ni le gusta nuestras liturgias, ni tiene interés por la moral cristiana; hay, sin embargo, mucha gente hambrienta y sedienta de Dios, a veces desesperada o desanimada, pero necesitada de escuchar la Buena nueva de salvación; tienen hambre y sed de Dios, aunque no se dan cuenta de ello.

El centinela, referido a todo fiel cristiano y de manera especial al sacerdote, debe ser capaz de infundir esperanza cristiana, de hablar al corazón desgarrado que necesita ser curado, de mostrar el amor infinito de Dios.

4.- A partir del presente curso pastoral los Religiosos del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como “Reparadores”, se harán cargo de esta parroquia de Santa Rosa de Lima, hasta ahora regentada por sacerdotes diocesanos, cuya hermosa labor pastoral reconocemos y valoramos. Agradecemos a D. Antonio Castilla trabajo y su buen hacer; y también la colaboración de D. José-Emilio Cabra.

Agradecemos al P. Provincial la decisión de asumir esta tarea y pedimos al Señor que bendiga a los PP. Reparadores en esta nueva misión entre nosotros. Ellos regentan desde hace unos cincuenta años la parroquia de San Antonio de Padua en Málaga.

Siguiendo la enseñanza del profeta Ezequiel, animamos al nuevo párroco de Santa Rosa, P. José-Luis, scj, que no se canse de predicar la Palabra de Dios y de anunciar su mensaje de salvación. ¡Buen ánimo, querido Padre! Y los feligreses les animamos a colaborar y asumir sus responsabilidades.

5.- El ministerio sacerdotal es ejercido en nombre y representación Cristo, sumo y eterno sacerdote (cf. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 15-16). Los sacerdotes tenemos la misión de actuar y realizar la obra salvadora de Cristo en su Iglesia.

El evangelio de hoy nos anima a acercarnos al hermano que necesita perdón, amor y misericordia. También necesita corrección, porque todos necesitamos corrección porque somos pecadores; si un hermano peca, hay que ayudarle a salir de su pecado (cf. Mt 18, 15). Pero esa corrección debe hacerse con amor y afecto; porque de lo contrario se convierte en una reprimenda; y no es lo mismo corregir cariñosamente que reprimir o tener una actitud negativa.

6.- Y es muy importante la acción conjunta de la comunidad parroquial; ciertas cosas hay que hacerlas en comunión con los demás miembros de la comunidad; incluso la corrección conviene que quede confirmada por testigos (cf. Mt 18, 16).

El evangelista Mateo nos ha recordado la importancia de la oración en común: «Os digo, además, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos» (Mt 18, 19); y es importante también vivir la comunión, para que el Señor esté presente en la comunidad cristiana: «Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20).

Animo a toda comunidad parroquial, junto con el P. José-Luis, a trabajar y a caminar juntos, tal como nos invita el papa Francisco: hacer camino sinodal.

Es necesario, pues, como expresión de la comunión y de la corresponsabilidad eclesial, fortalecer las actividades comunes (evangelización, catequesis, formación, visita a enfermos, acción caritativa) y potenciar los consejos parroquiales, tanto el de pastoral como el de asuntos económicos. Os animo a vivir una nueva etapa, para que esta comunidad sea cada día más lo que el Señor desea de ella.

Pedimos la maternal intercesión de la Santísima Virgen María y la de Santa Rosa, titular de la parroquia, para que acompañen a esta comunidad parroquial en la nueva andadura, permitiendo hacer un verdadero camino sinodal, que sea fecundo. Amén.

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Toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa co motivo de la toma de posesión del nuevo párroco de Santa Rosa de Lima, Rvdo. P. José Luis Munilla Martínez, sscc

TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO PÁRROCO DE SANTA ROSA DE LIMA, RVDO. P. JOSÉ-LUIS MUNILLA MARTÍNEZ, sscc

(Parroquia Santa Rosa –Málaga, 10 septiembre 2023)

Lecturas: Ez 33, 7-9; Sal 94, 1-2.6-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20.

(Domingo Ordinario XXIII-A)

1.- El profeta Ezequiel combate la falsa esperanza de sus paisanos enmudeciendo, porque el pueblo dice escuchar la palabra profética, pero no hace el más mínimo caso.

Dios ha puesto al profeta como centinela para que anuncie a su pueblo la palabra revelada: «A ti, hijo de hombre, te he puesto de centinela en la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, les advertirás de mi parte» (Ez 33, 7).

Si el profeta no advierte al pueblo, el Señor le pedirá cuentas: «Si yo digo al malvado: “Malvado, eres reo de muerte”, pero tú no hablas para advertir al malvado que cambie de conducta, él es un malvado y morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre» (Ez 33, 8).

El profeta cumple su misión anunciando al pueblo de Israel el mensaje divino: «Si tú adviertes al malvado que cambie de conducta, y no lo hace, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida» (Ez 33, 9).

2.- El Señor sigue enviando hoy profetas que hablen en su nombre, para que nos convirtamos; pero no siempre hacemos caso al profeta o al predicador; incluso a veces hacemos comentarios negativos de las homilías.

Nuestro pueblo cristiano escucha la Palabra de Dios cada domingo; algunos aceptan el mensaje divino y procuran vivirlo, pero otros no hacen caso de las palabras de vida evangélicas y se centran más bien en criticar lo que diga el predicador de turno.

El profeta puede tener la tentación de callar, de enmudecer y guardar silencio, como decía Isaías: «He sido a diario el hazmerreír, todo el mundo se burlaba de mí» (Jr 20, 7); porque le tocaba proclamar violencia y destrucción (cf. Jr 20, 8). Tenía la tentación de callarse: «No volveré a hablar en su nombre»; pero había en sus entrañas como un fuego, que intentaba sofocar y no podía (cf. Jr 20, 9).

El fiel cristiano, el profeta, el predicador, el sacerdote tienen la misión de anunciar la Buena Nueva y no se pueden zafar de la misma. Existe la tentación de callarse, cuando pueda ser criticado al hablar. El Señor nos pide que seamos profetas, es decir, que proclamemos su Palabra.

3.- El Salmo nos ha recordado la necesidad de escuchar la voz del Señor (cf. Sal 94, 7) y de no endurecer nuestro corazón (cf. Sal 94, 8). La Palabra de Dios es como la lluvia que empapa la tierra y la ablanda y la hace fecunda. Escuchemos la Palabra del Señor para que nuestro corazón quede mullido y pueda acoger esa Palabra y dar fruto en nuestro corazón. 

Tal como te pide el Señor, debemos ejercer de centinelas, que anuncien su mensaje, proclamen su palabra y adviertan al pueblo cristiano para que cambie de conducta y se convierta.

Esta tarea se le encomienda hoy al P. José-Luis: ser centinela, ser profeta, proclamar la Palabra de Dios, explicarla y animar a los fieles a vivirla.

Aunque haya gente que no frecuenta los templos, ni le gusta nuestras liturgias, ni tiene interés por la moral cristiana; hay, sin embargo, mucha gente hambrienta y sedienta de Dios, a veces desesperada o desanimada, pero necesitada de escuchar la Buena nueva de salvación; tienen hambre y sed de Dios, aunque no se dan cuenta de ello.

El centinela, referido a todo fiel cristiano y de manera especial al sacerdote, debe ser capaz de infundir esperanza cristiana, de hablar al corazón desgarrado que necesita ser curado, de mostrar el amor infinito de Dios.

4.- A partir del presente curso pastoral los Religiosos del Sagrado Corazón de Jesús, conocidos como “Reparadores”, se harán cargo de esta parroquia de Santa Rosa de Lima, hasta ahora regentada por sacerdotes diocesanos, cuya hermosa labor pastoral reconocemos y valoramos. Agradecemos a D. Antonio Castilla trabajo y su buen hacer; y también la colaboración de D. José-Emilio Cabra.

Agradecemos al P. Provincial la decisión de asumir esta tarea y pedimos al Señor que bendiga a los PP. Reparadores en esta nueva misión entre nosotros. Ellos regentan desde hace unos cincuenta años la parroquia de San Antonio de Padua en Málaga.

Siguiendo la enseñanza del profeta Ezequiel, animamos al nuevo párroco de Santa Rosa, P. José-Luis, scj, que no se canse de predicar la Palabra de Dios y de anunciar su mensaje de salvación. ¡Buen ánimo, querido Padre! Y los feligreses les animamos a colaborar y asumir sus responsabilidades.

5.- El ministerio sacerdotal es ejercido en nombre y representación Cristo, sumo y eterno sacerdote (cf. Juan Pablo II, Pastores dabo vobis, 15-16). Los sacerdotes tenemos la misión de actuar y realizar la obra salvadora de Cristo en su Iglesia.

El evangelio de hoy nos anima a acercarnos al hermano que necesita perdón, amor y misericordia. También necesita corrección, porque todos necesitamos corrección porque somos pecadores; si un hermano peca, hay que ayudarle a salir de su pecado (cf. Mt 18, 15). Pero esa corrección debe hacerse con amor y afecto; porque de lo contrario se convierte en una reprimenda; y no es lo mismo corregir cariñosamente que reprimir o tener una actitud negativa.

6.- Y es muy importante la acción conjunta de la comunidad parroquial; ciertas cosas hay que hacerlas en comunión con los demás miembros de la comunidad; incluso la corrección conviene que quede confirmada por testigos (cf. Mt 18, 16).

El evangelista Mateo nos ha recordado la importancia de la oración en común: «Os digo, además, que, si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos» (Mt 18, 19); y es importante también vivir la comunión, para que el Señor esté presente en la comunidad cristiana: «Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20).

Animo a toda comunidad parroquial, junto con el P. José-Luis, a trabajar y a caminar juntos, tal como nos invita el papa Francisco: hacer camino sinodal.

Es necesario, pues, como expresión de la comunión y de la corresponsabilidad eclesial, fortalecer las actividades comunes (evangelización, catequesis, formación, visita a enfermos, acción caritativa) y potenciar los consejos parroquiales, tanto el de pastoral como el de asuntos económicos. Os animo a vivir una nueva etapa, para que esta comunidad sea cada día más lo que el Señor desea de ella.

Pedimos la maternal intercesión de la Santísima Virgen María y la de Santa Rosa, titular de la parroquia, para que acompañen a esta comunidad parroquial en la nueva andadura, permitiendo hacer un verdadero camino sinodal, que sea fecundo. Amén.

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Ante el inicio de curso… preparación, descanso y motivación

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Publicado: 10/09/2023: 42

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Horas antes del inicio de curso para miles de alumnos de Infantil y Primaria de todos los puntos de la diócesis, la «seño» Conchi Migueles, del Colegio San Manuel de las Hijas de la Caridad, comparte tres recomendaciones para comenzar el curso escolar. Aquí pueden escuchar el podcast.

 

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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