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Aquí puedes leer completa la nueva Exhortación Apostólica del Papa Francisco titulada «Laudate Deum»

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EXHORTACIÓN APOSTÓLICA

LAUDATE DEUM

DEL SANTO PADRE
FRANCISCO

A TODAS LAS PERSONAS DE BUENA VOLUNTAD
SOBRE LA CRISIS CLIMÁTICA

1. «Alaben a Dios por todas sus criaturas». Esta era la invitación que hacía san Francisco de Asís con su vida, con sus cánticos, con sus gestos. Así recogía la propuesta de los salmos de la Biblia y reproducía la sensibilidad de Jesús ante las criaturas de su Padre: «Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos» (Mt 6,28-29). «¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos» (Lc 12,6). ¡Cómo no admirar esta ternura de Jesús ante todos los seres que nos acompañan en el camino!

2. Han pasado ya ocho años desde que publiqué la Carta encíclica Laudato si’, cuando quise compartir con todos ustedes, hermanas y hermanos de nuestro sufrido planeta, mis más sentidas preocupaciones sobre el cuidado de la casa común. Pero con el paso del tiempo advierto que no tenemos reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando y quizás acercándose a un punto de quiebre. Más allá de esta posibilidad, es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas. Sentiremos sus efectos en los ámbitos de la salud, las fuentes de trabajo, el acceso a los recursos, la vivienda, las migraciones forzadas, etc.

3. Es un problema social global que está íntimamente relacionado con la dignidad de la vida humana. Los obispos de Estados Unidos manifestaron muy bien el sentido social de nuestra preocupación por el cambio climático que va más allá de un planteo meramente ecológico, porque «nuestro cuidado mutuo y nuestro cuidado de la tierra están íntimamente unidos. El cambio climático es uno de los principales desafíos a los que se enfrentan la sociedad y la comunidad mundial. Los efectos del cambio climático son soportados por las personas más vulnerables, ya sea en casa o en todo el mundo». [1] En pocas palabras lo dijeron también los obispos en el Sínodo para la Amazonia: «Los atentados contra la naturaleza tienen consecuencias contra la vida de los pueblos». [2] Y para expresar de modo contundente que ya no se trata de una cuestión secundaria o ideológica sino de un drama que nos daña a todos, los obispos africanos afirmaron que el cambio climático pone de manifiesto «un impactante ejemplo de pecado estructural». [3]

4. La reflexión y la información que podemos recoger de estos últimos ocho años, nos permite precisar y completar lo que podíamos afirmar tiempo atrás. Por esta razón, y porque la situación se vuelve más imperiosa todavía, he querido compartir con ustedes estas páginas.

1. La crisis climática global

5. Por más que se pretendan negar, esconder, disimular o relativizar, los signos del cambio climático están ahí, cada vez más patentes. Nadie puede ignorar que en los últimos años hemos sido testigos de fenómenos extremos, períodos frecuentes de calor inusual, sequía y otros quejidos de la tierra que son sólo algunas expresiones palpables de una enfermedad silenciosa que nos afecta a todos. Es verdad que no cabe atribuir de modo habitual cada catástrofe concreta al cambio climático global. Sin embargo, sí es verificable que determinados cambios en el clima provocados por la humanidad aumentan notablemente la probabilidad de fenómenos extremos cada vez más frecuentes e intensos. Por eso sabemos que cada vez que aumente la temperatura global en 0,5 grados centígrados, aumentarán también la intensidad y la frecuencia de grandes lluvias y aluviones en algunas zonas, sequías severas en otras, calores extremos en ciertas regiones y grandes nevadas en otras. [4] Si hasta ahora podíamos tener olas de calor algunas veces al año, ¿qué pasaría con un aumento de la temperatura global de 1,5 grados centígrados, del cual estamos cerca? Esas olas de calor serán mucho más frecuentes y con mayor intensidad. Si llega a superar los 2 grados, se derretirían totalmente las capas de hielo de Groenlandia y de buena parte de la Antártida, [5] con enormes y gravísimas consecuencias para todos.

Resistencias y confusiones

6. En los últimos años no han faltado personas que pretendieron burlarse de esta constatación. Mencionan supuestos datos científicamente sólidos, como el hecho de que el planeta siempre tuvo y tendrá períodos de enfriamiento y de calentamiento. Olvidan mencionar otro dato relevante: que lo que estamos verificando ahora es una inusual aceleración del calentamiento, con una velocidad tal que basta una sola generación —no siglos ni milenios— para constatarlo. El aumento del nivel del mar y el derretimiento de los glaciares pueden ser fácilmente percibidos por una persona a lo largo de su vida, y probablemente en pocos años muchas poblaciones deberán trasladar sus hogares a causa de estos hechos.

7. Para ridiculizar a quienes hablan del calentamiento global, se acude al hecho de que suelen verificarse fríos también extremos. Se olvida que éste y otros síntomas extraordinarios no son más que diversas expresiones alternativas de la misma causa: el desajuste global que provoca el calentamiento del planeta. Tanto las sequías como las inundaciones, tanto los lagos que se secan como las poblaciones arrasadas por maremotos o desbordes, tienen en definitiva el mismo origen. Por otra parte, si hablamos de un fenómeno global no podemos confundirlo con eventos transitorios y cambiantes, que se explican en buena parte por factores locales.

8. La falta de información lleva a confundir las grandes proyecciones climáticas que suponen períodos largos —hablamos al menos de décadas— con las previsiones meteorológicas que a lo sumo pueden abarcar algunas semanas. Cuando hablamos del cambio climático nos referimos a una realidad global —con constantes variaciones locales— que persiste durante varias décadas.

9. Con la pretensión de simplificar la realidad, no faltan quienes responsabilizan a los pobres porque tienen muchos hijos y hasta pretenden resolverlo mutilando a las mujeres de países menos desarrollados. Como siempre, pareciera que la culpa es de los pobres. Pero la realidad es que un bajo porcentaje más rico del planeta contamina más que el 50% más pobre de toda la población mundial, y que la emisión per cápita de los países más ricos es muchas veces mayor que la de los más pobres. [6] ¿Cómo olvidar que África, que alberga más de la mitad de los más pobres del planeta, es responsable de una mínima parte de las emisiones históricas?

10. También suele decirse que los esfuerzos por mitigar el cambio climático, reduciendo el uso de combustibles fósiles y desarrollando formas de energía más limpias, provocará una reducción de los puestos de trabajo. Lo que ocurre es que millones de personas pierden su empleo debido a las diversas consecuencias del cambio climático: tanto el aumento del nivel del mar como las sequías y muchos otros fenómenos que afectan al planeta, han dejado a mucha gente a la deriva. Por otra parte, la transición hacia formas renovables de energía, bien gestionada, así como todos los esfuerzos de adaptación a los daños del cambio climático, son capaces de generar innumerables puestos de trabajo en diferentes sectores. Esto requiere que los políticos y empresarios estén ahora mismo ocupándose de ello.

Las causas humanas

11. Ya no se puede dudar del origen humano —“antrópico”— del cambio climático. Veamos por qué. La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, que por ese efecto provocan el calentamiento de la tierra, se mantuvo estable hasta el siglo XIX, por debajo de las 300 partes por millón en volumen. Pero a mediados de ese siglo, en coincidencia con el desarrollo industrial, comenzaron a crecer las emisiones. En los últimos cincuenta años el aumento se aceleró notablemente, como lo ha certificado el observatorio de Mauna Loa, que toma medidas diarias de dióxido de carbono desde el año 1958. Mientras escribía la Laudato si’ se alcanzó el máximo de la historia —400 partes por millón— hasta llegar en junio de 2023 a las 423 partes por millón. [7] Más del 42% del total de las emisiones netas a partir del año 1850 se produjeron después de 1990. [8]

12. Al mismo tiempo verificamos que en los últimos cincuenta años la temperatura aumentó con una velocidad inédita, sin precedentes en los últimos dos mil años. En este período la tendencia fue de un calentamiento de 0,15 grados centígrados por década, el doble de lo ocurrido en los últimos 150 años. Desde 1850 hasta hoy la temperatura global aumentó 1,1 grados centígrados, fenómeno que se amplifica en las áreas polares. A este ritmo, es posible que en diez años alcanzaremos el límite máximo global deseable de 1,5 grados centígrados. [9] El aumento no se dio sólo en la superficie terrestre, sino también en varios kilómetros hacia arriba en la atmósfera, en la superficie de los océanos y aun en profundidades por cientos de metros. Así se incrementó además la acidificación de los mares y se redujeron sus niveles de oxígeno. Los glaciares se retraen, disminuye la cobertura nevosa y sube constantemente el nivel del mar. [10]

13. No es posible ocultar la coincidencia de estos fenómenos climáticos globales con el crecimiento acelerado de la emisión de gases de efecto invernadero sobre todo desde mediados del siglo XX. Una abrumadora mayoría de científicos especializados en clima sostienen esta correlación y sólo un ínfimo porcentaje de ellos intenta negar esta evidencia. Lamentablemente la crisis climática no es precisamente un asunto que interese a los grandes poderes económicos, preocupados por el mayor rédito posible con el menor costo y en el tiempo más corto que se pueda.

14. Me veo obligado a hacer estas precisiones, que pueden parecer obvias, debido a ciertas opiniones despectivas y poco racionales que encuentro incluso dentro de la Iglesia católica. Pero ya no podemos dudar de que la razón de la inusual velocidad de estos peligrosos cambios es un hecho inocultable: las enormes novedades que tienen que ver con la desbocada intervención humana sobre la naturaleza en los dos últimos siglos. Los elementos de origen natural que suelen provocar calentamiento, como las erupciones volcánicas y otros, son insuficientes para explicar la proporción y la velocidad de los cambios de las últimas décadas. [11] La evolución de las temperaturas medias superficiales no se sostiene sin el efecto del aumento de los gases de efecto invernadero.

Daños y riesgos

15. Algunas manifestaciones de esta crisis climática ya son irreversibles al menos por cientos de años, como el aumento de la temperatura global de los océanos, su acidificación y disminución de oxígeno. Las aguas oceánicas tienen una inercia térmica y se requieren siglos para normalizar la temperatura y la salinidad, lo cual afecta la supervivencia de muchas especies. Este es un signo entre tantos otros de que las demás criaturas de este mundo han dejado de ser compañeros de camino para convertirse en nuestras víctimas.

16. Lo mismo hay que decir del proceso que lleva a la disminución del hielo continental. El derretimiento de los polos no podrá revertirse por cientos de años. En lo que respecta al clima, hay factores que siguen adelante durante mucho tiempo, independientemente de los hechos que los hayan desencadenado. Por esta razón, ya no podemos detener el enorme daño que hemos causado. Sólo estamos a tiempo para evitar daños todavía más dramáticos.

17. Ciertos diagnósticos apocalípticos suelen parecer poco racionales o insuficientemente fundados. Esto no debería llevarnos a ignorar que la posibilidad de llegar a un punto crítico es real. Pequeños cambios pueden provocar cambios mayores, imprevistos y quizás ya irreversibles, debido a los factores de inercia. Así se terminaría desencadenando una cascada de acontecimientos que se precipiten como una bola de nieve. En un caso así siempre se llegará tarde, porque ninguna intervención podrá detener el proceso ya iniciado. De allí no se regresa. No podemos afirmar con certeza que en las condiciones actuales esto vaya a suceder. Sí es seguro que no deja de ser una posibilidad si tenemos en cuenta fenómenos ya en curso que “sensibilizan” al clima, como la disminución de los hielos, las modificaciones de flujos oceánicos, la deforestación en las selvas tropicales, el derretimiento del permafrost en Rusia, etc. [12]

18. Por consiguiente, urge una mirada más amplia que nos permita no sólo admirarnos por las maravillas del progreso, sino también es apremiante prestar atención a otros efectos que probablemente ni siquiera podían imaginarse un siglo atrás. Se nos pide nada más que algo de responsabilidad ante la herencia que dejaremos tras nuestro paso por este mundo.

19. Finalmente podemos agregar que la pandemia del covid-19 ha constatado la estrecha relación de la vida humana con la de otros seres vivientes y con el medio ambiente. Pero en especial ha confirmado que lo que ocurre en cualquier lugar del mundo tiene repercusiones en todo el planeta. Esto me permite repetir dos convicciones en las cuales insisto hasta el cansancio: “todo está conectado” y “nadie se salva solo”.

2. Más paradigma tecnocrático

20. En Laudato si’ ofrecí un breve desarrollo acerca del paradigma tecnocrático que está detrás del proceso actual de degradación del ambiente. Es «un modo de entender la vida y la acción humana que se ha desviado y que contradice la realidad hasta dañarla». [13] En el fondo consiste en pensar «como si la realidad, el bien y la verdad brotaran espontáneamente del mismo poder tecnológico y económico». [14] Como lógica consecuencia, «de aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos». [15]

21. Durante los últimos años hemos podido confirmar este diagnóstico al mismo tiempo que hemos asistido a un nuevo avance de dicho paradigma. La inteligencia artificial y las últimas novedades tecnológicas parten de la idea de un ser humano sin límite alguno, cuyas capacidades y posibilidades podrían ser ampliadas hasta el infinito gracias a la tecnología. Así, el paradigma tecnocrático se retroalimenta monstruosamente.

22. Sin duda no son ilimitados los recursos naturales que requiere la tecnología, como el litio, el silicio y tantos otros, pero el mayor problema es la ideología que subyace a una obsesión: acrecentar el poder humano más allá de lo imaginable, frente al cual la realidad no humana es un mero recurso a su servicio. Todo lo que existe deja de ser un don que se agradece, se valora y se cuida, y se convierte en un esclavo, en víctima de cualquier capricho de la mente humana y sus capacidades.

23. Provoca escalofríos advertir que las capacidades ampliadas por la tecnología «dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero. Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y nada garantiza que vaya a utilizarlo bien, sobre todo si se considera el modo como lo está haciendo […]. ¿En manos de quiénes está y puede llegar a estar tanto poder? Es tremendamente riesgoso que resida en una pequeña parte de la humanidad». [16]

Repensar nuestro uso del poder

24. No todo aumento de poder es un progreso para la humanidad. Basta pensar en las tecnologías “admirables” que fueron utilizadas para diezmar poblaciones, lanzar bombas atómicas, aniquilar etnias. Fueron momentos históricos donde la admiración ante el progreso no dejaba ver lo horroroso de sus efectos. Pero este riesgo está siempre presente, porque «el inmenso crecimiento tecnológico no estuvo acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores, conciencia […]. Está desnudo y expuesto frente a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta una ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación». [17] No es extraño que un poder tan grande en semejantes manos sea capaz de arrasar con la vida, mientras la matriz de pensamiento propia del paradigma tecnocrático nos enceguece y no nos permite advertir este gravísimo problema de la humanidad actual.

25. En contra de este paradigma tecnocrático decimos que el mundo que nos rodea no es un objeto de aprovechamiento, de uso desenfrenado, de ambición ilimitada. Ni siquiera podemos decir que la naturaleza es un mero “marco” donde desarrollamos nuestra vida y nuestros proyectos, porque «estamos incluidos en ella, somos parte de ella y estamos interpenetrados», [18] de manera que «el mundo no se contempla desde fuera sino desde dentro». [19]

26. Esto mismo excluye la idea de que el ser humano sea un extraño, un factor externo sólo capaz de dañar el ambiente. Debe ser considerado como parte de la naturaleza. La vida humana, la inteligencia y la libertad integran la naturaleza que enriquece a nuestro planeta y son parte de sus fuerzas internas y de su equilibrio.

27. Por eso un ambiente sano también es producto de la interacción del ser humano con el ambiente, como ocurre en las culturas indígenas y como ha ocurrido durante siglos en distintas regiones de la tierra. Los grupos humanos muchas veces han “creado” ambiente, [20] lo han remodelado de alguna manera sin destruirlo ni ponerlo en peligro. El gran problema actual es que el paradigma tecnocrático ha destrozado esta sana y armónica relación. De todos modos, la indispensable superación de ese paradigma tan dañino y destructivo no se encontrará en una negación del ser humano, sino que incluye la interacción de los sistemas naturales «con los sistemas sociales». [21]

28. Necesitamos repensar entre todos la cuestión del poder humano, cuál es su sentido, cuáles son sus límites. Porque nuestro poder ha aumentado frenéticamente en pocas décadas. Hemos hecho impresionantes y asombrosos progresos tecnológicos, y no advertimos que al mismo tiempo nos convertimos en seres altamente peligrosos, capaces de poner en riesgo la vida de muchos seres y nuestra propia supervivencia. Cabe repetir hoy la ironía de Soloviev: «Un siglo tan avanzado que era también el último». [22] Hace falta lucidez y honestidad para reconocer a tiempo que nuestro poder y el progreso que generamos se vuelven contra nosotros mismos. [23]

El aguijón ético

29. La decadencia ética del poder real se disfraza gracias al marketing y la información falsa, mecanismos útiles en manos de quienes tienen mayores recursos para incidir en la opinión pública a través de ellos. Con la ayuda de estos mecanismos, cuando se piensa iniciar un emprendimiento con fuerte intervención sobre el ambiente y altos efectos contaminantes, se ilusiona a los pobladores de la zona hablando del progreso local que podrá generarse o de las posibilidades económicas, laborales y de promoción humana que esto significará para sus hijos. Pero en realidad no parece interesarles de verdad el futuro de estas personas, porque no se les dice con claridad que detrás de ese emprendimiento quedarían una tierra arrasada; unas condiciones mucho más desfavorables para vivir y prosperar; una región desolada, menos habitable, sin vida y sin la alegría de la convivencia y de la esperanza; además del daño global que termina perjudicando a muchos más.

30. Basta pensar en el efímero entusiasmo del dinero que se recibió a cambio de depositar en un lugar residuos nucleares. La casa que se pudo comprar con ese dinero se convirtió en una tumba a causa de las enfermedades que se desencadenaron. Y no hablo movido por una imaginación desbordada sino a partir de algo que hemos vivido. Podría decirse que se trata de un ejemplo extremo, pero no cabe hablar aquí de daños “menores”, porque es precisamente la sumatoria de muchos daños que se consideran tolerables lo que termina llevándonos a la situación en la que ahora nos encontramos.

31. Esta situación no tiene que ver sólo con la física o la biología, sino también con la economía y nuestro modo de concebirla. La lógica del máximo beneficio con el menor costo, disfrazada de racionalidad, de progreso y de promesas ilusorias, vuelve imposible cualquier sincera preocupación por la casa común y cualquier inquietud por promover a los descartados de la sociedad. En los últimos años podemos advertir que, aturdidos y extasiados frente a las promesas de tantos falsos profetas, a veces los mismos pobres caen en el engaño de un mundo que no se construye para ellos.

32. Se desarrollan planteos equivocados en torno a la llamada “meritocracia”, convertida en un “merecido” poder humano al que todo debe someterse, en un dominio de los que nacieron con mejores condiciones de desarrollo. Una cosa es un sano planteo sobre el valor del esfuerzo, el desarrollo de las propias capacidades y un loable espíritu de iniciativa, pero si no se busca una real igualdad de oportunidades esto se convierte fácilmente en una pantalla que consolida más aún los privilegios de unos pocos con mayor poder. Dentro de esta lógica perversa, ¿qué les importa el daño a la casa común si ellos se sienten seguros bajo la supuesta armadura de los recursos económicos que han conseguido con su capacidad y con su esfuerzo?

33. En la propia conciencia, y ante el rostro de los hijos que pagarán el daño de sus acciones, aparece la pregunta por el sentido: ¿qué sentido tiene mi vida, qué sentido tiene mi paso por esta tierra, qué sentido tienen, en definitiva, mi trabajo y mi esfuerzo?

3. La debilidad de la política internacional

34. Si bien «la historia da muestras de estar volviendo atrás […] cada generación ha de hacer suyas las luchas y los logros de las generaciones pasadas y llevarlas a metas más altas aún. Es el camino. El bien, como también el amor, la justicia y la solidaridad, no se alcanzan de una vez para siempre; han de ser conquistados cada día». [24] Para que haya avances sólidos y duraderos, me permito insistir que «deben ser favorecidos los acuerdos multilaterales entre los Estados». [25]

35. No es conveniente confundir el multilateralismo con una autoridad mundial concentrada en una persona o en una élite con excesivo poder: «Cuando se habla de la posibilidad de alguna forma de autoridad mundial regulada por el derecho no necesariamente debe pensarse en una autoridad personal». [26] Hablemos sobre todo de «organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria, y la defensa cierta de los derechos humanos elementales». [27] La cuestión es que deben estar dotadas de autoridad real de manera que se pueda “asegurar” el cumplimiento de algunos objetivos irrenunciables. De este modo se daría lugar a un multilateralismo que no dependa de las circunstancias políticas cambiantes o de los intereses de unos pocos y que tenga una eficacia estable.

36. Sigue siendo lamentable que las crisis mundiales sean desaprovechadas cuando serían la ocasión para provocar cambios saludables. [28] Es lo que ocurrió en la crisis financiera de 2007-2008 y ha vuelto a ocurrir en la crisis del covid-19. Porque «las verdaderas estrategias que se desarrollaron posteriormente en el mundo se orientaron a más individualismo, a más desintegración, a más libertad para los verdaderos poderosos que siempre encuentran la manera de salir indemnes». [29]

Reconfigurar el multilateralismo

37. Más que salvar el viejo multilateralismo, parece que el desafío actual está en reconfigurarlo y recrearlo teniendo en cuenta la nueva situación mundial. Los invito a reconocer que «tantas agrupaciones y organizaciones de la sociedad civil ayudan a paliar las debilidades de la Comunidad internacional, su falta de coordinación en situaciones complejas, su falta de atención frente a derechos humanos». [30] Por ejemplo, el proceso de Ottawa contra el uso, producción y manufactura de las minas antipersonales es un ejemplo que muestra cómo la sociedad civil con sus organizaciones es capaz de crear dinámicas eficientes que las Naciones Unidas no logran. De este modo, se aplica el principio de subsidiariedad también a la relación mundial-local.

38. A mediano plazo, la globalización favorece intercambios culturales espontáneos, mayor conocimiento mutuo y caminos de integración de las poblaciones que terminen provocando un multilateralismo “desde abajo” y no simplemente decidido por las élites del poder. Las exigencias que brotan desde abajo en todo el mundo, donde luchadores de los más diversos países se ayudan y se acompañan, pueden terminar presionando a los factores de poder. Es de esperar que esto ocurra con respecto a la crisis climática. Por eso reitero que «si los ciudadanos no controlan al poder político —nacional, regional y municipal—, tampoco es posible un control de los daños ambientales». [31]

39. La cultura posmoderna generó una nueva sensibilidad hacia los que son más débiles y menos dotados de poder. Esto se conecta con mi insistencia en la Carta encíclica Fratelli tutti sobre el primado de la persona humana y la defensa de su dignidad más allá de toda circunstancia. Es otro modo de invitar al multilateralismo en orden a resolver los problemas reales de la humanidad, procurando ante todo el respeto a la dignidad de las personas de manera que la ética prime por sobre las conveniencias locales o circunstanciales.

40. No se trata de reemplazar a la política, porque por otro lado las potencias emergentes se vuelven cada vez más relevantes y de hecho son capaces de obtener resultados importantes en la resolución de problemas concretos, como algunas de ellas han demostrado en la pandemia. Precisamente el hecho de que las respuestas a los problemas puedan venir de cualquier país, aunque sea pequeño, termina presentando al multilateralismo como un camino inevitable.

41. La vieja diplomacia, también en crisis, sigue mostrando su importancia y su necesidad. Todavía no ha logrado generar un modelo de diplomacia multilateral que responda a la nueva configuración del mundo, pero, si sabe reconfigurarse, debe ser parte de la solución, porque la experiencia de siglos tampoco puede ser desechada.

42. El mundo se vuelve tan multipolar y a la vez tan complejo que se requiere un marco diferente de cooperación efectiva. No basta pensar en los equilibrios de poder sino también en la necesidad de dar respuesta a los nuevos desafíos y de reaccionar con mecanismos globales ante los retos ambientales, sanitarios, culturales y sociales, especialmente para consolidar el respeto a los derechos humanos más elementales, a los derechos sociales y al cuidado de la casa común. Se trata de establecer reglas globales y eficientes que permitan “asegurar” esta tutela mundial.

43. Todo esto supone generar un nuevo procedimiento de toma de decisiones y de legitimación de esas decisiones, porque el establecido varias décadas atrás no es suficiente ni parece eficaz. En este marco necesariamente se requieren espacios de conversación, de consulta, de arbitraje, de resolución de conflictos y de supervisión, y en definitiva una suerte de mayor “democratización” en el ámbito global para que se expresen e incorporen las variadas situaciones. Ya no nos servirá sostener instituciones para preservar los derechos de los más fuertes sin cuidar los de todos.

4. Las conferencias sobre el clima: avances y fracasos

44. Desde hace décadas, representantes de más de 190 países se reúnen periódicamente para tratar la cuestión climática. La Conferencia de Río de Janeiro de 1992 llevó a la adopción de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), un tratado que entró en vigor cuando se alcanzaron las necesarias ratificaciones de los países firmantes en 1994. Estos Estados se reúnen cada año en la Conferencia de las Partes (COP), máximo organismo para la toma de decisiones. Algunas fueron fracasos, como la de Copenhague (2009), mientras otras permitieron dar pasos importantes, como la COP3 de Kyoto (1997). Su valioso Protocolo es el que puso como objetivo reducir las emisiones complexivas de gases de efecto invernadero un 5% con respecto a 1990. El plazo era el año 2012, pero evidentemente no se cumplió.

45. Todas las partes se comprometían además a implementar programas de adaptación para reducir los efectos del cambio climático ya en curso. Se preveía también una ayuda para cubrir los costos de estas medidas en los países en vías de desarrollo. El Protocolo en realidad entró en vigor en 2005.

46. Posteriormente se propuso un mecanismo relativo a las pérdidas y los daños (loss and damage) causados por el cambio climático, que reconoce como principales responsables a los países más ricos y procura compensar los daños y las pérdidas que el cambio climático produce en los países más vulnerables. No se trata ya de financiar la “adaptación” de estos países sino de compensarlos por los daños ya sufridos. Esta cuestión fue objeto de importantes discusiones en varias COP.

47. La COP21 de París (2015) fue otro momento significativo, porque generó un acuerdo que involucró a todos. Puede considerarse un nuevo comienzo, teniendo en cuenta el incumplimiento de los objetivos planteados en la etapa anterior. El acuerdo entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Si bien es un acuerdo vinculante, no todas las prescripciones son obligaciones en sentido estricto y algunas de ellas dan lugar a una amplia discrecionalidad. Por otra parte, aun para las obligaciones incumplidas no se prevén estrictamente sanciones ni hay instrumentos eficaces para garantizar su cumplimiento. Prevé también formas de flexibilidad para países en vías de desarrollo.

48. El Acuerdo de París presenta un gran objetivo a largo plazo: mantener el aumento de las temperaturas medias globales por debajo de los 2 grados con respecto a los niveles preindustriales, intentando aun bajar a los 1,5 grados. Todavía se está trabajando para consolidar prácticas concretas de monitorización y facilitar criterios generales que permitan comparar los objetivos de los distintos países. Esto dificulta una valoración más objetiva (cuantitativa) de los resultados reales.

49. Después de algunas Conferencias con escasos resultados, y la decepción de la COP25 de Madrid (2019), se esperaba revertir esta inercia en la COP26 de Glasgow (2021). Básicamente, su resultado fue relanzar el Acuerdo de París puesto en duda por los condicionamientos y efectos de la pandemia. Por lo demás, abundaron las “exhortaciones” cuya incidencia real era poco previsible. Las propuestas tendientes a asegurar una transición rápida y efectiva hacia formas alternativas de energía menos contaminantes no pudieron avanzar.

50. La COP27 de Sharm El Sheikh (2022) estuvo desde el inicio amenazada por la situación que creó la invasión a Ucrania, que causó una importante crisis económica y energética. El uso del carbón aumentó y todos querían asegurarse su abastecimiento. Los países en vías de desarrollo consideraban una prioridad urgente acceder a la energía y a las posibilidades de desarrollo. Hubo un claro sinceramiento al reconocer que de hecho los combustibles fósiles proveen todavía el 80% de la energía mundial y que su uso sigue en aumento.

51. Esta Conferencia egipcia fue un ejemplo más de la dificultad de las negociaciones. Podría decirse que produjo al menos un avance en la consolidación del sistema de financiación por “las pérdidas y los daños” en los países más afectados por los desastres climáticos. Esto parecía dar nueva voz y mayor participación a los países en vías de desarrollo. Pero aun en esta cuestión muchos puntos quedaron imprecisos, sobre todo la responsabilidad concreta de los países que deben aportar.

52. Hoy podemos seguir afirmando que «los acuerdos han tenido un bajo nivel de implementación porque no se establecieron adecuados mecanismos de control, de revisión periódica y de sanción de los incumplimientos. Los principios enunciados siguen reclamando caminos eficaces y ágiles de ejecución práctica». [32] También que «las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad». [33]

5. ¿Qué se espera de la COP28 de Dubai?

53. Los Emiratos Árabes Unidos hospedarán la próxima Conferencia de las Partes (COP28). Es un país del Golfo Pérsico que se caracteriza por ser un gran exportador de energías fósiles, si bien ha hecho importantes inversiones en energías renovables. Mientras tanto, las empresas de gas y petróleo ambicionan nuevos proyectos allí para ampliar más aún la producción. Decir que no hay nada que esperar sería un acto suicida, porque implicaría exponer a toda la humanidad, especialmente a los más pobres, a los peores impactos del cambio climático.

54. Si confiamos en la capacidad del ser humano de trascender sus pequeños intereses y de pensar en grande, no podemos dejar de soñar que esta COP28 dé lugar a una marcada aceleración de la transición energética, con compromisos efectivos y susceptibles de un monitoreo permanente. Esta Convención puede ser un punto de inflexión, que muestre que todo lo que se ha hecho desde 1992 iba en serio y valió la pena, o será una gran decepción y pondrá en riesgo lo bueno que se haya podido lograr hasta ahora.

55. A pesar de tantas negociaciones y acuerdos, las emisiones globales siguieron creciendo. Es verdad que se puede afirmar que sin estos acuerdos habrían crecido todavía más. Pero en otros temas relacionados con el medio ambiente, cuando hubo voluntad, se obtuvieron resultados muy significativos, como ocurrió con la protección de la capa de ozono. En cambio, la transición que se necesita, hacia energías limpias como la eólica y la solar, abandonando los combustibles fósiles, no tiene la velocidad necesaria. Por consiguiente, lo que se está haciendo corre el riesgo de interpretarse sólo como un juego para distraer.

56. Necesitamos superar la lógica de aparecer como seres sensibles y al mismo tiempo no tener la valentía de producir cambios sustanciales. Sabemos que, a este ritmo, sólo en pocos años superaremos el límite máximo deseable de 1,5 grados centígrados y en poco tiempo más podríamos llegar a los 3 grados, con un alto riesgo de alcanzar un punto crítico. Aunque no se llegara a este punto de no retorno, lo cierto es que las consecuencias serían desastrosas y deberían tomarse medidas de modo precipitado, con costos enormes y con gravísimas e intolerables consecuencias económicas y sociales. Si las medidas que tomemos ahora tienen costos, estos serán muchos más pesados mientras más esperemos.

57. Considero imprescindible insistir en que «buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial». [34] Es verdad que son necesarios los esfuerzos de adaptación frente a los males que son irreversibles en el corto plazo. También son positivas algunas intervenciones y avances tecnológicos que permitan absorber o capturar los gases emitidos. Pero corremos el riesgo de quedarnos encerrados en la lógica de emparchar, colocar remiendos, atar con alambre, mientras por lo bajo avanza un proceso de deterioro que continuamos alimentando. Suponer que cualquier problema futuro podrá ser resuelto con nuevas intervenciones técnicas es un pragmatismo homicida, como patear hacia adelante una bola de nieve.

58. Terminemos de una vez con las burlas irresponsables que presentan este tema como algo sólo ambiental, “verde”, romántico, frecuentemente ridiculizado por los intereses económicos. Aceptemos finalmente que es un problema humano y social en un variado arco de sentidos. Por eso se requiere un acompañamiento de todos. Suelen llamar la atención en las Conferencias sobre el clima las acciones de grupos que son criticados como “radicalizados”. Pero en realidad ellos cubren un vacío de la sociedad entera, que debería ejercer una sana “presión”, porque a cada familia le corresponde pensar que está en juego el futuro de sus hijos.

59. Si hay un interés sincero en lograr que la COP28 sea histórica, que nos honre y ennoblezca como seres humanos, entonces sólo cabe esperar formas vinculantes de transición energética que tengan tres características: que sean eficientes, que sean obligatorias y que se puedan monitorear fácilmente. Esto para lograr que se inicie un nuevo proceso destacado por tres aspectos: que sea drástico, que sea intenso y que cuente con el compromiso de todos. No es lo que ocurrió en el camino recorrido hasta ahora, y sólo con ese proceso se podría recuperar la credibilidad de la política internacional, porque únicamente de esa manera concreta será posible reducir notablemente el dióxido de carbono y evitar a tiempo los peores males.

60. Ojalá quienes intervengan puedan ser estrategas capaces de pensar en el bien común y en el futuro de sus hijos, más que en intereses circunstanciales de algunos países o empresas. Ojalá muestren así la nobleza de la política y no su vergüenza. A los poderosos me atrevo a repetirles esta pregunta: «¿Para qué se quiere preservar hoy un poder que será recordado por su incapacidad de intervenir cuando era urgente y necesario hacerlo?». [35]

6. Las motivaciones espirituales

61. A los fieles católicos no quiero dejar de recordarles las motivaciones que brotan de la propia fe. Aliento a los hermanos y hermanas de otras religiones a que hagan lo mismo, porque sabemos que la fe auténtica no sólo da fuerzas al corazón humano, sino que transforma la vida entera, transfigura los propios objetivos, ilumina la relación con los demás y los lazos con todo lo creado.

A la luz de la fe

62. La Biblia narra que «Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno» ( Gn 1,31). De Él es «la tierra y todo lo que hay en ella» ( Dt 10,14). Por eso Él nos dice: «La tierra no podrá venderse definitivamente, porque la tierra es mía, y ustedes son para mí como extranjeros y huéspedes» ( Lv 25,23). Entonces, «esta responsabilidad ante una tierra que es de Dios implica que el ser humano, dotado de inteligencia, respete las leyes de la naturaleza y los delicados equilibrios entre los seres de este mundo». [36]

63. Por otra parte, «el conjunto del universo, con sus múltiples relaciones, muestra mejor la inagotable riqueza de Dios». Por consiguiente, para ser sabios, «necesitamos captar la variedad de las cosas en sus múltiples relaciones». [37] En este camino de sabiduría, no es irrelevante para nosotros que desaparezcan tantas especies, que la crisis climática ponga en riesgo la vida de tantos seres.

64. Jesús «podía invitar a otros a estar atentos a la belleza que hay en el mundo porque él mismo estaba en contacto permanente con la naturaleza y le prestaba una atención llena de cariño y asombro. Cuando recorría cada rincón de su tierra se detenía a contemplar la hermosura sembrada por su Padre, e invitaba a sus discípulos a reconocer en las cosas un mensaje divino». [38]

65. Al mismo tiempo, «las criaturas de este mundo ya no se nos presentan como una realidad meramente natural, porque el Resucitado las envuelve misteriosamente y las orienta a un destino de plenitud. Las mismas flores del campo y las aves que él contempló admirado con sus ojos humanos, ahora están llenas de su presencia luminosa». [39] Si «el universo se desarrolla en Dios, que lo llena todo, entonces hay mística en una hoja, en un camino, en el rocío, en el rostro del pobre». [40] El mundo canta un Amor infinito, ¿cómo no cuidarlo?

Caminar en comunión y compromiso

66. Dios nos ha unido a todas sus criaturas. Sin embargo, el paradigma tecnocrático nos puede aislar del mundo que nos rodea, y nos engaña haciéndonos olvidar que todo el mundo es una “zona de contacto”. [41]

67. La cosmovisión judeocristiana defiende el valor peculiar y central del ser humano en medio del concierto maravilloso de todos los seres, pero hoy nos vemos obligados a reconocer que sólo es posible sostener un “antropocentrismo situado”. Es decir, reconocer que la vida humana es incomprensible e insostenible sin las demás criaturas, porque «todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, una sublime comunión que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde». [42]

68. Esto no es producto de nuestra voluntad, tiene otro origen que está en la raíz de nuestro ser, ya que «Dios nos ha unido tan estrechamente al mundo que nos rodea, que la desertificación del suelo es como una enfermedad para cada uno, y podemos lamentar la extinción de una especie como si fuera una mutilación». [43] Así terminamos con la idea de un ser humano autónomo, todopoderoso, ilimitado, y nos repensamos a nosotros mismos para entendernos de una manera más humilde y más rica.

69. Invito a cada uno a acompañar este camino de reconciliación con el mundo que nos alberga, y a embellecerlo con el propio aporte, porque ese empeño propio tiene que ver con la dignidad personal y con los grandes valores. Sin embargo, no puedo negar que es necesario ser sinceros y reconocer que las soluciones más efectivas no vendrán sólo de esfuerzos individuales sino ante todo de las grandes decisiones en la política nacional e internacional.

70. No obstante, todo suma, y evitar entre todos un aumento de una décima de grado en la temperatura global ya puede ser suficiente para evitar algunos sufrimientos a muchas personas. Pero lo que importa es algo menos cuantitativo: recordar que no hay cambios duraderos sin cambios culturales, sin una maduración en la forma de vida y en las convicciones de las sociedades, y no hay cambios culturales sin cambios en las personas.

71. El esfuerzo de los hogares por contaminar menos, reducir los desperdicios, consumir con prudencia, va creando una nueva cultura. Este solo hecho de modificar los hábitos personales, familiares y comunitarios alimenta la preocupación frente a las responsabilidades incumplidas de los sectores políticos y la indignación ante el desinterés de los poderosos. Advirtamos entonces que, aun cuando esto no produce de inmediato un efecto muy notable desde el punto de vista cuantitativo, sí colabora para gestar grandes procesos de transformación que operan desde las profundidades de la sociedad.

72. Si consideramos que las emisiones per cápita en Estados Unidos son alrededor del doble de las de un habitante de China y cerca de siete veces más respecto a la media de los países más pobres, [44] podemos afirmar que un cambio generalizado en el estilo de vida irresponsable ligado al modelo occidental tendría un impacto significativo a largo plazo. Así, junto con las indispensables decisiones políticas, estaríamos en la senda del cuidado mutuo.

73. «Alaben a Dios» es el nombre de esta carta. Porque un ser humano que pretende ocupar el lugar de Dios se convierte en el peor peligro para sí mismo.

Dado en Roma, en la Basílica de San Juan de Letrán, el 4 de octubre, Fiesta de san Francisco de Asís, del año 2023, décimo primero de mi Pontificado.

FRANCISCO


[1] Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos, Global Climate Change Background, 2019.

[2] Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, Documento final, octubre 2019, 10: AAS 111 (2019), 1744.

[3] Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar (Sceam), African climate dialogues communiqué, Nairobi, 17 octubre 2022.

[4] Cf. Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC), Climate Change 2021, The Physical Science Basis, Cambridge and New York 2021, B.2.2.

[5] Cf. Íd., Climate Change 2023Synthesis Report, Summary for Policymakers, B.3.2. Para el Informe 2023 se hace referencia a https://www.ipcc.ch/report/ar6/syr/downloads/report/IPCC_AR6_SYR_SPM.pdf.

[6] Cf. United Nations Environment Program, The Emissions Gap Report 2022: https://www.unep.org/resources/emissions-gap-report-2022.

[7] Cf. Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica, Earth System Research LaboratoriesGlobal Monitoring Laboratory, “Trends in Atmospheric Carbon Dioxide”: https://www.gml.noaa.gov/ccgg/trends/

[8] Cf. IPCC, Climate Change 2023Synthesis Report, Summary for Policymakers, A.1.3.

[9] Cf. ibíd., B.5.3.

[10] Estos datos del Intergovernmental Panel on Climate Change se basan en aproximadamente 34.000 estudios; cf. IPCC, Synthesis Report of the Sixth Assessment Report (20/03/2023): AR6 Synthesis Report: Climate Change 2023.

[11] Cf. IPCC, Climate Change 2023Synthesis Report, Summary for Policymakers, A.1.2.

[12] Cf. ibíd.

[13] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 101: AAS 107 (2015), 887.

[14] Ibíd., 105: AAS 107 (2015), 889.

[15] Ibíd., 106: AAS 107 (2015), 890.

[16] Ibíd., 104: AAS 107 (2015), 888-889.

[17] Ibíd., 105: AAS 107 (2015), 889.

[18] Ibíd., 139: AAS 107 (2015), 903.

[19] Ibíd ., 220: AAS 107 (2015), 934.

[20] Cf. S. Sörlin – P. Warde, “Making the Environment Historical. An Introduction”, en Íd., Nature’s End: History and the Environment, Basingstoke – New York 2009, 1-23.

[21] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 139: AAS 107 (2015), 903.

[22] V. Soloviev, Los tres diálogos y el relato del anticristo, Madrid 2016, 195.

[23] Cf. S. Pablo VI, Discurso a la FAO en su 25ᵒ aniversario (16 noviembre 1970), 4: AAS 62 (1970), 833.

[24] Carta enc. Fratelli tutti (3 octubre 2020), 11: AAS 112 (2020), 972.

[25] Ibíd ., 174: AAS 112 (2020), 1030.

[26] Ibíd ., 172: AAS 112 (2020), 1029.

[27] Ibíd .

[28] Cf. ibíd., 170: AAS 112 (2020), 1029.

[29] Ibíd.

[30] Ibíd., 175: AAS 112 (2020), 1031.

[31] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 179: AAS 107 (2015), 918.

[32] Ibíd., 167: AAS 107 (2015), 914.

[33] Ibíd., 169: AAS 107 (2015), 915.

[34] Ibíd., 111: AAS 107 (2015), 982.

[35] Ibíd., 57: AAS 107 (2015), 870.

[36] Ibíd., 68: AAS 107 (2015), 874.

[37] Ibíd., 86: AAS 107 (2015), 881.

[38] Ibíd., 97: AAS 107 (2015), 886.

[39] Ibíd., 100: AAS 107 (2015), 887.

[40] Ibíd ., 223: AAS 107 (2015), 938.

[41] Cf. D.J. Haraway, When Species Meet, Minneapolis 2008, pp. 205-249.

[42] Carta enc. Laudato si’ (24 mayo 2015), 89: AAS 107 (2015), 883.

[43] Exhort. ap. Evangelii gaudium (24 noviembre 2013), 215: AAS 105 (2013), 1109.

[44] Cf. United Nations Environment Program, Emission Gap Report 2022: https://www.unep.org/resources/emissions-gap-report-2022.

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“Id y haced un mundo nuevo en el campo de la enseñanza”

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El obispo de Córdoba ha presidido la misa con la que da comienzo el nuevo curso académico en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón”

El Centro de Magisterio “Sagrado Corazón” ha llevado a cabo la misa de inauguración del nuevo curso académico 2023-2024, presidida un año más por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, coincidiendo con la festividad de San Francisco de Asís.

El director adjunto del Centro, Jesús Poyato, y el vicedirector adjunto, Antonio Navarro, han concelebrado la santa misa en el patio principal del edificio, a la que han acudido alumnos, profesores y personal del centro.

Monseñor Demetrio Fernández se ha dirigido a los presentes indicándoles que en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón” se empieza el curso con una misa “porque somos católicos y aportamos un ambiente cristiano que hay que crear entre todos”.

Durante su homilía, el Obispo ha subrayado que “ser cristiano no es una carga añadida, sino un alivio de esa carga”. “Todos tenemos en nuestro corazón miedos y dificultades, por eso, Jesucristo viene a aliviarnos del peso de nuestros pecados y viene a ofrecernos su humildad y mansedumbre”, ha afirmado el prelado pidiendo a los presentes que no les de vergüenza manifestarse como cristianos en el mundo.

El Obispo ha explicado que en este centro se cuida especialmente la relación con Jesucristo y el crecimiento en la fe, por lo que ha invitado a los alumnos a vivir fervorosamente su vida cristiana, porque “ser cristianos os ayudará a ser mejores maestros y mejores ciudadanos”. “Este centro quiere ayudaron en esta dirección, que no os de miedo decir que sois cristianos, cuidad vuestra vida cristiana y descubrid el amor que os tiene Jesucristo”, ha aclamado el prelado invitando a los alumnos a “hacer un mundo nuevo en el campo de la enseñanza”.

Más de 800 alumnos

El curso se inicia con más de ochocientos alumnos matriculados, según los datos aportados por el director adjunto, Jesús Poyato, de los cuales unos setecientos setenta pertenecen a los Grados de Infantil y Primaria y el resto al máster oficial del centro.

Poyato ha indicado que el centro está “en un momento muy importante”, en el que la UCO le ha dado la posibilidad de ampliar la oferta de calidad para los alumnos, por lo que han solicitado poder impartir el Grado de Ciencias del Deporte y de Educación Social.























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Ponencia del Secretariado para el Cuidado de la Creación

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Ponencia del Secretariado para el Cuidado de la Creación

José Eizaquirre ofrecerá la charla el próximo lunes, 9 de octubre, en el Centro Parroquial de la Trinidad

Como cada año del 1 al 4 de septiembre se ha celebrado el Tiempo de la Creación, este año con el lema “Que la justicia y la paz fluya”. Con motivo de esta celebración ecuménica el Secretariado Diocesano para el Cuidado de la Creación ha organizado, junto a la Hermandad del Vía Crucis de Córdoba, la ponencia “La mística que nos anima. Algunas líneas de espiritualidad ecológica”, que impartirá José Eizaguirre el 9 de octubre, a las 20:00 horas, en el Centro Parroquial “Carmen Márquez Criado” en la calle Tejón y Marín, 9. Está previsto trabajar desde la perspectiva de la fe y para ello se usará la Encíclica Laudato Si´ y la reciente Exhortación Laudate Deum , publicada el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, patrono de la ecología. El objetivo de esta actividad es profundizar en la defensa de la Casa Común.

El ponente expondrá cómo la gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Eizaguirre propondrá a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque “lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir” No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin “unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria”. Tenemos que reconocer que no siempre los cristianos hemos recogido y desarrollado las riquezas que Dios ha dado a la Iglesia, donde la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea.

José Eizaguirre es administrador provincial de la Compañía de María (marianistas) y autor de artículos, conferencias y cursos sobre ecología, consumo y estilos de vida alternativos.

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La Casa de la Iglesia de Asidonia-Jerez acoge la celebración del Consejo Prebisteral

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Se trata del primer encuentro del curso 2023/2024, que ha estado presidido por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.

PINCHA AQUÍ PARA VER EL COMIENZO DEL CONSEJO PRESBITERAL

La Casa de lglesia de Asidonia-Jerez ha acogido en la jornada de hoy el primer encuentro del curso 2023/2024 del Consejo Presbiteral presidido por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Este organismo diocesano, compuesto por sacerdotes que representan a todos los presbíteros de la Diócesis, tiene como tarea el ayudar al Obispo en los temas referentes al gobierno de esta. Pincha en este enlace para conocer quienes forman el Consejo Presbiterio de la Iglesia Asidonense – https://www.diocesisdejerez.org/organos-colegiados/.

Por último, cabe recordar que los días 21 y 22 de septiembre de 2021, tuvieron lugar las elecciones para constituir el Consejo del Presbiterio de la Diócesis, tras la llegada de Monseñor José Rico Pavés como pastor diocesano. Al verse su composición alterada por los ceses y traslados de muchos de sus componentes, en las zonas pastorales de Jerez y de la Sierra, el Sr. Obispo, decretó el 13 de Septiembre de 2023, una nueva consulta a los presbíteros de esas zonas pastorales, para que eligieran a sus nuevos representantes.

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El viernes 7 de octubre Cáritas invita a celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente

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El viernes 7 de octubre Cáritas invita a celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente

El viernes 7 de octubre, varias organizaciones de la Iglesia se vuelven a unir, por octavo año consecutivo, para celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que este año se presenta con el lema “Sin compromiso no hay trabajo decente”. La coordinación de esta iniciativa en la Iglesia española esta realizada y animada por Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC).

Cáritas de la diócesis de Guadix nos anima a todos a vivir esta jornada, conocer el mensaje de denuncia y propuesta que se quiere transmitir, y concienciarse y ayudar a concienciar sobre el tema. Se trata, dicen, de “sensibilizar a la comunidad parroquial y orar por quienes viven esta apremiante realidad social, seguramente próxima a nosotros”.

Y para facilitar esa concienciación, han hecho publico el documento que reproducimos a continuación:

IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE.

UN TRABAJO DECENTE TIENE QUE SER UN TRABAJO SALUDABLE”

“La salud laboral es la rama de la salud pública que busca mantener el máximo estado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores en todas las ocupaciones, protegerlos de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. En suma, adaptar el trabajo al hombre”.

(Definición establecida en el 1º comité conjunto OMS/OIT sobre salud ocupacional)

 

Para la Jornada de este año, desde Cáritas, como organismo impulsor de la iniciativa “Iglesia por el trabajo decente”, (ITD), os enviamos estas sugerencias para que al menos en la Eucaristía del domingo más próximo al 7 de Octubre, fecha en que se celebra cada año el día internacional por el trabajo decente, podamos sensibilizar a la comunidad parroquial y orar por quienes viven esta apremiante realidad social, seguramente próxima a nosotros.

La reivindicación de este año demandando un trabajo en el que no sufra nuestra salud, con la implantación y el cumplimiento de los medios de prevención de los riesgos laborales se centra en la necesidad de promover un “trabajo saludable” en diversas situaciones que preocupan, una de ellas cercana a nuestra realidad puede ser la de los trabajos feminizados (limpieza, cuidados, enfermería), con cargas físicas y problemas de salud mental que afectan en gran medida a las mujeres trabajadoras. La Iglesia, a este respecto alzó su voz desde la Comisión episcopal para la Pastoral Social y la Promoción Humana uniéndose a la Organización Internacional del Trabajo con el documento “Un trabajo que cuida, contribuye a la restauración de la plena dignidad humana”. A lo largo de los últimos años se han dado iniciativas provenientes fundamentalmente de la HOAC, pero también de la Conferencia episcopal Española que ya en el año jubilar 2000, afirmaba que La situación de la salud laboral urge a los cristianos a comprometerse activamente por un trabajo sin víctimas, en defensa de la vida…” Cuantitativamente hablando se calcula que en 2020 murieron en el mundo aproximadamente 2,7 millones de personas por accidente o enfermedad laborales. Estamos hablando aproximadamente de 7.500 personas cada día, (1000 en accidente, 6.500 por enfermedad. Estas cifras suponen entre el 5 y el 7% de los fallecimientos a nivel mundial. Si hablamos de España, según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el trabajo murieron más de dos personas cada día a causa de la siniestralidad laboral, registrándose más de 3.200 accidentes diarios, y se dieron en el mismo año 42.320 casos de enfermedades derivadas del trabajo. A esto hay que añadir que solo podemos “medir” aquella zona del mundo laboral que se mantiene a la luz de la legalidad, porque tanto en España como en el resto del mundo existe una gran actividad que permanece bajo la sombra de la economía sumergida.

La Doctrina Social de la Iglesia en el diálogo del Evangelio con la realidad social y laboral, ha defendido la dignidad del trabajador y de la trabajadora quienes tienen derecho a unas condiciones laborales dignas. Así, todos los movimientos impulsores de esta iniciativa (ITD), demandan un trabajo en el que la persona sea lo primero, recordando un año más las reivindicaciones que lo hagan posible: “La vida humana (…) es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad“(EV 2).

Como seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios no podemos permitir que se merme la capacidad creadora de la persona, que se pierda la aportación que cada uno y cada una pueda hacer con su vida, con sus dones y carismas, a la creación, a la construcción del Reino” (Cuadernos de la Pastoral del Trabajo Abril 2023)

Cáritas Jornada Trabajo decente cartel

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Mons. Zornoza nos trae 10 enseñanzas de la JMJ para vivir este inicio de curso

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Mons. Rafael Zornoza ha presentado una Carta Pastoral para vivir este inicio de curso en la diócesis, y que recoge diez enseñanzas que les ha dejado la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Lisboa el pasado mes de agosto. Un acontecimiento eclesial que, según el obispo diocesano, ha marcado un hito de gran impacto entre los jóvenes participantes, pero también para el resto de la Iglesia universal. «Los jóvenes de nuestra diócesis han participado de nuevo atendiendo la llamada del Papa Francisco que les ha convocado, junto con un gran número de españoles, y con el resto de jóvenes del mundo entero, y han regresado entusiasmados. Hemos encontrado allí el rostro universal de la iglesia que, como en Pentecostés, hablando las lenguas de muchos pueblos, los jóvenes recibían la Palabra delSeñor y, unidos en la Eucaristía, formaban un solo cuerpo. Todo ello ha conformado un tiempo de experiencias de encuentro, de amistad y descubrimientos, y una impresión casi desconocida de la catolicidad de la Iglesia abierta a todos gozosa de compartir».

Así, Mons. Zornoza ha querido destacar en este documento diez rasgos de este encuentro que podrían vitalizar nuestra acción pastoral: Vivir en un ambiente cristiano ayuda a crecer; Redescubrir la llamada de Dios; La centralidad de la celebración litúrgica; La catequesis nos hace profundizar; Acompañar el sufrimiento de los heridos por la vida y los necesitados; La Adoración Eucarística; La reconciliación a través de la confesión; El envío misionero; Pueblo joven que es multitud; y Con María para servir.

LEE LA CARTA PASTORAL

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El Papa: La principal tarea del Sínodo es volver a poner a Dios en el centro

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En la Misa de apertura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Papa invita a afrontar los retos y problemas de hoy no con espíritu de división y conflicto, sino centrando la mirada en Dios, para ser una Iglesia que escucha y dialoga y no divide. El protagonista es el Espíritu Santo que rompe nuestras expectativas y crea cosas nuevas, dice el Pontífice, que nos pide imitar a San Francisco de Asís para llegar a todos con el Evangelio

“El Espíritu Santo deshace, a menudo, nuestras expectativas, para crear algo nuevo que supera nuestras previsiones y negatividades”. Así el Papa Francisco alentó, en su homilía en la Santa Misa con los nuevos cardenales y el Colegio Cardenalicio, en la Apertura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, a la Iglesia toda que se apresta a vivir esta nueva etapa del camino sinodal. La mirada de Jesús que bendice y acoge, es la clave con la que Francisco anima a “ver más allá”. 

Una Iglesia que contempla y discierne el presente

La mirada de Cristo es, sobre todo, “una mirada que bendice”, señala el Pontífice, que recuerda que aún cuando experimentó el rechazo y encontró a su alrededor tanta dureza de corazón, el Señor «no se dejó aprisionar por la desilusión, no se volvió amargado, no abandonó la alabanza. Su corazón, cimentado sobre el primado del Padre, permaneció sereno aún en medio de la tormenta”.

Esta mirada de bendición del Señor nos invita también a ser una Iglesia que, con corazón alegre, contempla la acción de Dios y discierne el presente; que, en medio de las olas a veces agitadas de nuestro tiempo, no se desanima, no busca escapatorias ideológicas, no se atrinchera tras convicciones adquiridas, no cede a soluciones cómodas, no deja que el mundo le dicte su agenda.

Por lo tanto, la mirada de bendición de Jesús invita “a ser una Iglesia que no afronta los desafíos y los problemas de hoy con espíritu de división y de conflicto, sino que, por el contrario, vuelve los ojos a Dios que es comunión y, con asombro y humildad, lo bendice y lo adora, reconociéndolo como su único Señor”.

Dios en el centro

La principal tarea del Sínodo, asegura Francisco, es “volver a poner a Dios en el centro de nuestra mirada, para ser una Iglesia que ve a la humanidad con misericordia”, para ser “una Iglesia unida y fraterna, que “no crea división internamente, ni es áspera externamente”, porque “es así como Jesús quiere a su Iglesia”. «Una Iglesia de las puertas abiertas». 

Por otra parte, la mirada acogedora de Jesús invita a ser, precisamente, una Iglesia que acoge. El Santo Padre recuerda que “mientras aquellos que se creen sabios no reconocen la obra de Dios”, el Señor “se alegra en el Padre porque se revela a los pequeños, a los sencillos, a los pobres de espíritu”.  Y hace presente que “en una época compleja como la actual”, los nuevos desafíos culturales y pastorales, “requieren una actitud interior cordial y amable, para poder confrontarnos sin miedo”. 

Hermanos y hermanas, Pueblo santo de Dios, frente a las dificultades y los retos que nos esperan, la mirada de Jesús que bendice y que acoge nos libra de caer en algunas tentaciones peligrosas: la de ser una Iglesia rígida, que se acoraza contra el mundo y mira hacia el pasado; la de ser una Iglesia tibia, que se rinde ante las modas del mundo; la de ser una Iglesia cansada, replegada en sí misma.

Pecadores perdonados

A caminar “siguiendo las huellas de san Francisco de Asís” cuya memoria se festeja hoy, invita Francisco. «Y, como el santo de la pobreza y de la paz, a despojarse de todo para revestirnos de Jesús«. “Qué difícil es este despojo interior y también exterior de todos nosotros y también de las instituciones”, constata, y hace presente, asimismo, que el Sínodo sirve “para recordarnos que nuestra Madre Iglesia tiene siempre necesidad de purificación, de ser ‘reparada’, porque todos nosotros somos un Pueblo de pecadores perdonados, siempre necesitados de volver a la fuente, que es Jesús, y emprender de nuevo los caminos del Espíritu para que llegue a todos su Evangelio”.

Francisco de Asís, en un período de grandes luchas y divisiones entre el poder temporal y el religioso, entre la Iglesia institucional y las corrientes heréticas, entre cristianos y otros creyentes, no criticó ni atacó a ninguno, sólo abrazó las armas del Evangelio: la humildad y la unidad, la oración y la caridad. ¡Hagamos lo mismo también nosotros!

Abrirse a la acción del Espíritu

Recordar, pidió el Obispo de Roma, que el Sínodo que comenzamos no es “una reunión política, sino de una convocación en el Espíritu”. No es “un parlamento polarizado, sino de un lugar de gracia y comunión”. Y concluyó: 

El Espíritu Santo deshace, a menudo, nuestras expectativas para crear algo nuevo que supera nuestras previsiones y negatividades. Quizá pueda decir que el momento de mayor fecundidad en el Sínodo son los momentos de oración, también el ambiente de oración, por el que el Señor actúa en nosotros. Abrámonos a Él e invoquémosle, Él es el protagonista, el Espíritu Santo. Dejemos que Él sea el protagonista del Sínodo. Y con Él caminemos, con confianza y con alegría.

FUENTE: VATICAN NEWS

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El equipo de trabajo de Familia y Vida se reúne para organizar el curso

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Este fin de semana, el equipo de la Delegación episcopal de Familia y Vida de la Diócesis de Jaén hemos estado reunidos en Beas de Segura, para programar el nuevo curso y tener una convivencia entre los miembros de la Delegación junto a nuestro consiliario, D. Juan Francisco Ortiz. Al equipo se sumaron el curso pasado 5 familias una por cada una de las distintas vicarías territoriales.

Comenzamos el sábado por la mañana, desplazándonos todas las familias junto con nuestros hijos e hijas, aunque algunos no pudieron venir por motivos de estudios. Los jóvenes estuvieron conociendo la zona en una excursión organizada por el Ayuntamiento de Beas de Segura, mientras los matrimonios de la Delegación tuvimos la oportunidad de saludar a las Madres Carmelitas y pedirles que pusieran en sus oraciones las distintas realidades de la delegación, las familias de la Diócesis y el comienzo del próximo Face to God, posteriormente tuvimos una provechosa reunión de trabajo, donde estuvimos viendo todos los proyectos y por donde vamos a caminar durante el presente curso. La tarde la comenzamos con algunas dinámicas, entre las que figuraban un ScapeRoom del matrimonio, en las que pudieron participar nuestros hijos: mediante un juego se realiza una catequesis del amor esponsal y el sacramento del matrimonio. Después, celebramos la Eucaristía, que la ofrecimos por nuestro compañero Rafa López-Sidro, en la que lo tuvimos muy presente a él y a su familia. Terminamos el día con una oración ante el Sagrario, poniendo allí todas nuestras ilusiones, miedos, esperanzas…

El domingo, tuvimos la suerte de participar en la fiesta del 150 aniversario de la ermita de la Virgen de la Paz, en Beas de Segura, allí coincidimos con nuestro Obispo, Don Sebastián, fue una celebración muy emotiva, en la que pudimos convivir con la gente del pueblo. La acogida fue estupenda y terminamos la celebración con una invitación de la Cofradía a un almuerzo a todos los participantes.

Agradecemos al pueblo de Beas de Segura, a sus sacerdotes y al matrimonio de la Vicaría, la maravillosa acogida recibida.

Juan de Dios e Isabel
Delegados de Familia y Vida

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La Diócesis continúa adentrándose en el camino de la conversión, con el nuevo Plan Pastoral

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En la tarde de ayer culminaban, en Beas de Segura, las presentaciones del Plan Pastoral diocesano.  El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez ha recorrido, en estas últimas semanas, y acompañado por el Vicario General y de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas, las cinco Vicarías que dividen la Diócesis del Santo Reino, para dar a conocer las orientaciones del trabajo que se propone para los próximos años.

Se trata de un plan cuatrienal que se desarrollará bajo el lema general: “Mira, hago nuevas todas las cosas (Ap. 21,5)”. Un camino que cada año se centrará, de manera particular, en un tema transversal acorde con nuestra realidad pastoral, teniendo como base el proceso sinodal y de conversión pastoral que emprendió la Diócesis el pasado curso.

Así, el curso 2023-2024 estará dedicado al primer anuncio. El discipulado será el hilo argumental del curso 2024-2025. Durante el curso 2025-2026 se trabajará de manera específica la corresponsabilidad y el liderazgo. El cuatrienio se cerrará en el curso 2026-2027, en el que se pondrá el foco en la misión y presencia en el mundo.

Las presentaciones, que han tenido una gran acogida, se han desarrollado en dos partes. Por las mañanas, se ha celebrado una reunión con los sacerdotes de la Vicaría correspondiente, para conocer de primera mano el Plan de Pastoral y culminar con una comida fraterna.

Por las tardes, eran los laicos, religiosos y diáconos los convocados. Unas reuniones muy participativas, que han servido también de encuentro y convivencia entre la Iglesia particular de Jaén.

Desde que el papa Francisco firmara la Evangelii Gaudium en noviembre de 2013, la expresión conversión pastoralha ido tomando fuerza en el entorno eclesial, hasta ocupar un espacio en el vocabulario común de la reflexión y de la tarea pastoral. Pero, el concepto no solo aparece en aquella exhortación apostólica, sino que atraviesa, de algún modo, el magisterio todo del actual pontífice y sirve de base inspiradora para los caminos nuevos que progresivamente se van abriendo para la Iglesia.

El curso 2022-2023 ha sido para la Iglesia de Jaén una oportunidad para iniciarse en el proyecto común de abrir caminos que posibiliten la conversión pastoral de la Diócesis y de las parroquias, hacia la misión fundamental, el anuncio del Evangelio, y hacia un modo de ser, la sinodalidad, que cada vez nos hace a todos sentirnos más corresponsables de lo que ocurre y de lo que debe ocurrir en nuestras comunidades.

Ahora, coincidiendo con la apertura del Sínodo de los Obispos, la Diócesis del Santo Reino continúa adentrándose en ese camino de la conversión pastoral. Un proceso, arduo, que debe apoyarse sobre tres pilares fundamentales: La primacía de la evangelización, entendida como el proceso de creación de discípulos misioneros; la transformación del liderazgo, en el que el nuevo párroco-líder ha de saber general equipos y trabajar en equipo, así como descubrir las fortalezas de las personas para hacer emerger otros líderes y animar los misterios laicales; y la confianza en el Espíritu Santo, que es el autor primero des todo el proceso de conversión.

En palabras de nuestro Obispo “La conversión pastoral solo será posible si ponemos los ojos fijos en él (ver Hb 12,1-3). Y dejamos que el motor de nuestra vida eclesial sea el mismo Espíritu que lo ungió a él. Ilusionémonos, hermanos, con lo que está por venir. Es aquel Cristo resucitado y vencedor el que nos alienta con las mismas palabras que dirigió a la Iglesia sufriente de finales del siglo I y que hemos tomado como lema: «Mira, hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). El Señor nos bendiga y nos acompañe a todos en esta tarea común”.

Ahora es el tiempo de las parroquias y los laicos comprometidos que quieran llevar el mensaje de Jesucristo a una sociedad necesitada de Dios.

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