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Asamblea de inicio de curso organizada por el Centro Local de Jaén de la Asociación de Salesianos Cooperadores

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El pasado día 22 de octubre, tuvo lugar en la parroquia de San Juan Bosco de Jaén, como cada año, la Asamblea de inicio de curso de organizada por el Centro Local de Jaén, de la Asociación de Salesianos Cooperadores.

En esta Asamblea se expuso y aprobó el Plan Anual del Centro Local para el curso 2023-2024, bajo el lema “Salesian@s en el mundo”, el mismo que el de nuestro Plan Provincial. En dicho Plan vienen reflejados los objetivos específicos, las líneas de acción y la planificación de cada una de las Áreas que componen el Centro Local:

  • Pastoral Juvenil.
  • Formación, Espiritualidad y Promoción Vocacional.
  • Familia Salesiana.
  • Solidaridad.
  • Secretaría, Administración y Comunicación.

Este plan se desarrolla teniendo en consideración la revisión del Plan Anual del curso anterior, el resultado de las entrevistas personales que se desarrollaron a lo largo del curso anterior, el Proyecto Educativo Pastoral de la Obra Salesiana de Jaén, el Proyecto de la Asociación de Salesianos Cooperadores de la Provincia de Mª Auxiliadora para el Curso 2023-2024, bajo el lema “Salesian@s en el mundo”, provincia a la que pertenece nuestro Centro Local, también se ha tenido en cuenta el Proyecto Inspectorial “Un sueño para ti” del curso 2023-2024, el Proyecto de la Región Ibérica de Salesianos Cooperadores 2023-2024, bajo el lema “Testigos de un sueño” y por último el calendario diocesano del curso pastoral 2023-2024 “Mira, hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5).

El Plan persigue conseguir los siguientes objetivos generales:

1. Vivir la fraternidad entre los hermanos y hermanas del Centro Local en la misión de hacer vida el sueño de Don Bosco a los 9 años.

2. Poner al servicio del Centro Local nuestras cualidades y nuestra propia vida, atendiendo a la llamada que Dios nos hace cada día y respondiendo con generosidad y desde la fe a nuestra vocación y misión.

3. Potenciar tiempos, espacios, personas y experiencias que nos ayuden a compartir, convivir, celebrar y crecer como personas y seguidores de Jesús, desde el carisma de Don Bosco.

4. Hacer de nuestro Centro Local una familia que da testimonio de la alegría, el amor y la esperanza desde la experiencia cristiana.

5. Asegurar en nuestros compromisos apostólicos que en todo momento se vive la misión y predilección por los jóvenes, sobre todo por los más necesitados.

Este año prestaremos especial atención a materializar el sueño de Don Bosco de los 9 años, del que se cumple 200 años, en las actividades apostólicas que desarrollemos desde el Centro Local en cada una de las áreas.

Posteriormente al Plan Anual, se expuso y aprobó el Presupuesto del Centro Local de Jaén para el año 2024.

En ese momento, se hizo un receso de la Asamblea, para celebrar la Eucaristía dominical junto con el resto de miembros de la parroquia de San Juan Bosco.

Tras la finalización de la misma continuó la Asamblea con el punto de “Ágora 150”, una propuesta que parte de nuestro Consejo Provincial, donde distribuimos el trabajo en 5 grupos, lo que nos permitió reflexionar y aportar propuestas para definir los siguientes retos y acciones a desarrollar en la Provincia de María Auxiliadora para el trienio 2024-2027. Resultados que han sido posteriormente trasladados al Consejo Provincial y que tras un proceso de trabajo conjunto en los próximos meses de todos los Centros Locales que forman la Provincia, finalmente se aprobará en el mes de abril de 2024 en un Congreso Provincial.

Tras terminar la Asamblea, disfrutamos de un almuerzo compartido y vivimos unos momentos muy agradables de convivencia entre los miembros del Centro Local de Jaén.

Asociación de Salesianos Cooperadores Jaén

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Ser santos, nuestra meta

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La única meta del hombre en la tierra es ser santo. Y no porque nosotros nos empeñemos en ello, cosa imposible, porque supera nuestras fuerzas; sino porque es la vocación a la que Dios nos llama. “Esta es la voluntad de Dios: que seáis santos” (1Ts 4,3). La cercanía de la fiesta de Todos los Santos es ocasión propicia para revisar esta vocación fundamental de nuestra vida, la llamada a la santidad. Y preguntarnos cómo respondemos a este designio de Dios sobre cada uno de nosotros.

El Papa Francisco nos enseña: “No tengas miedo de apuntar más alto, de dejarte amar y liberar por Dios. No tengas miedo de dejarte guiar por el Espíritu Santo. La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia. En el fondo, como decía León Bloy, en la vida «existe una sola tristeza, la de no ser santo»” (Gaudete et exultate 34).

Sí, sólo hay una tristeza, la de no ser santo. Y ya lo decía el clásico castellano: “Porque al fin de la jornada, aquel que se salva, sabe, y el que no, no sabe nada”. El mayor éxito de nuestra vida es llegar a la santidad a la que Dios nos llama. Y el mayor fracaso sería quedarse a mitad de camino o frustrar esa llamada de Dios.

Los santos que celebramos en la fiesta del 1 de noviembre son todos aquellos, canonizados o no, que han llegado a la meta. En el conjunto de toda la humanidad, los santos suponen un caudal de bien, una reserva de amor, que nos hacen mirar la historia con esperanza. Es verdad que abunda el pecado en todas sus manifestaciones: el odio, la venganza, la injusticia, el olvido de Dios y el apartamiento de sus mandatos. Ahí están las expresiones de todo eso: guerras, violencias, atropellos de los derechos humanos, estropicio de la naturaleza creada.

Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia (cf Rm 5,20), nos recuerda san Pablo. Y esto no es una teoría, sino la vivencia concreta de millones de santos, que han volcado su amor en ese caudal que transforma la historia. Cada uno de nosotros puede contribuir a ese caudal que sana todas las heridas y recicla todos los males. Donde hay odio, venganza, violencia, injusticia, abunde el amor, la entrega, la construcción de un mundo más humano según el plan de Dios. Es mucho mayor el bien acumulado por la vida de los santos, que el mal que el hombre genera cuando se aparta de Dios.

La fiesta de todos los Santos es un canto a la belleza de la santidad que ha resplandecido en tantas personas, hombres y mujeres, niños y ancianos, jóvenes y matrimonios, religiosos consagrados y pastores de la Iglesia. Esos son los que construyen la historia en sentido positivo, transformando el mal en bien, como ha hecho Jesucristo desde la Cruz: ha cambiado el pecado y todos los males del mundo, que han caído sobre él, en manantial de amor, que brota de su Corazón traspasado.

Pero, ¿será posible llegar a ser santo? ¿No es algo admirable, pero inalcanzable para nosotros? No, la Iglesia y su Magisterio constante nos enseñan que la santidad es para todos. Podrá ser una santidad brillante y deslumbrante, o podrá ser una santidad de la vida ordinaria, de la puerta de al lado. Lo nuclear de la santidad es conformar nuestra voluntad humana con la voluntad divina, lo esencial es parecerse a Jesucristo y tener los sentimientos de su Corazón.

Es tarea de toda la vida, y vale la pena ponerse a ello continuamente. Dios con su infinita misericordia es capaz de hacerlo en nosotros. La fiesta de todos los Santos nos anima a ello.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

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La delegación de Juventud agradece la colaboración y participación en la V Peregrinación Diocesana de Jóvenes

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La delegación de Juventud agradece la colaboración y participación en la V Peregrinación Diocesana de Jóvenes

Como ya es tradición, en el mes de octubre, la delegación de Pastoral con Jóvenes inició su curso pastoral con la Peregrinación de Jóvenes a Huéneja, que este año cumple 5 años, desde que nuestro obispo Francisco Jesús la instituyera como inicio de curso para los jóvenes. Desde esta delegación agradecemos su colaboración y participación a todos los que la han hecho posible.

Han sido unos 150 jóvenes, niños y familias, venidos de muchos puntos de nuestra geografía diocesana los participantes de esta peregrinación, que comenzaba, el sábado 21 de octubre, en la plaza de La Calahorra con unas dinámicas mañaneras para activar el cuerpo. Después de la oración inicial en el templo parroquial y de un desayuno para coger fuerzas, se inició el camino, encabezado por la Cruz de los Jóvenes portada por nuestro obispo, siempre tan cercano a los jóvenes y a esta delegación.

El camino mozárabe marcó la ruta hasta Huéneja, pasando por Ferreira y Dólar. En este último tuvo lugar el almuerzo, un breve descanso y, después de una representación en la iglesia sobre el pasaje de la “Visitación” y varios juegos y bailes por sus calles, se inició de nuevo el camino para afrontar el último tramo hasta la ermita de la Virgen de la Presentación, en Huéneja, donde los jóvenes fueron recibidos por la comunidad de Hermanos de la Cruz Blanca y por vecinos de la localidad.

Tras una breve celebración, en la que los jóvenes se consagraron a María y en la que nuestro obispo los alentó a no tener miedo y a “Haced lo que Él os diga”, se dirigieron “al encuentro del Señor” hacia el templo parroquial, donde se celebró la Eucaristía, presidida por el obispo Francisco Jesús y concelebrada por varios sacerdotes, con presencia del Seminario Mayor y fieles de Huéneja, que después prepararon un pequeño refrigerio para todos los participantes.

Ha sido una jornada de vivir y compartir nuestra fe y de derramar la alegría de la juventud por el camino y calles de los pueblos, alegría de sentirse amados por Dios, que, a modo de primer anuncio, como Iglesia, ha supuesto un ir calentando motores para la próxima Misión Diocesana.

Agradecemos a nuestro obispo, D. Francisco Jesús Orozco, su presencia, participación y cercanía, así como al grupo de trabajo de esta delegación por su buen hacer en el desarrollo de esta peregrinación. Igualmente, agradecemos su colaboración a los sacerdotes y al numeroso grupo de religiosas y consagradas que acompañaron a los jóvenes, a los profesores y maestros, de forma especial a los de los colegios accitanos de la Presentación y Divina Infantita, y, en general, a todos los que han trabajado en esta actividad en favor de los más jóvenes de nuestra diócesis.

Delegación Pastoral Juvenil

Diócesis de Guadix

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Semana del Domund en Mancha Real

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Con motivo de la celebración anual del Domund, las Parroquias de Mancha Real hicieron la bendición y envío de los catequistas.

Acompañados de los padres y niños, fueron enviados los catequistas de niños, adolescentes, adultos y novios, en las respectivas Eucaristías de 12 y 13 horas en la parroquia de San Juan Evangelista y la Encarnación. En su homilía, el párroco, D. Mariano Cabeza, señaló que el ser catequista es la respuesta a una llamada de Dios a través de la Iglesia, es una participación profética en la misión de Cristo. Después de la homilía, se impartió la bendición y los catequistas besaron la Palabra de Dios.

En nuestras parroquias contamos con el catecumenado de iniciación cristiana para niños, un catecumenado de adultos para la confirmación y el grupo de catequistas de pastoral familiar para preparar el sacramento del matrimonio.

El viernes, 27 de octubre, habrá una oración de adoración al Señor, con motivo de la oración por la paz convocada por el Papa Francisco y después una cena de convivencia de todos los catequistas de Mancha Real.

Cáritas parroquial de la Encarnación ha realizado una recogida de alimentos para abastecer su almacén. Son muchas las familias que necesitan ayuda en estos tiempos difíciles y que acuden a la Iglesia sabiendo que encontrarán respuesta ante sus necesidades. Han participado muchos voluntarios y el resultado de la semana de caridad, en la semana de la misión, ha sido muy generoso.

Parroquias de la Encarnación y San Juan Evangelista

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Una de cada cuatro personas en situación de calle es mujer

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Como cada año, Cáritas Diocesana de Málaga, junto a las demás entidades que constituyen la Agrupación de Desarrollo para Personas Sin Hogar, lanza la Campaña Nadie sin Hogar, que este año lleva por lema “Comparte tu red. No dejes que se queden fuera” con motivo de la celebración del próximo domingo, 29 de octubre, del Día de las Personas Sin Hogar.  Hoy jueves celebrarán, además, un acto de sensibilización.

Con esta iniciativa, un año más, todas las entidades que trabajan con personas sin hogar en Málaga (ASIMAS, Asociación Arrabal, Asociación Benéfica Patronato Santo Domingo, Asociación Marroquí, Accem, Cruz Roja, RR. Adoratrices, Centro de Acogida Municipal del Ayto. de Málaga, Centro de Acogida San Juan de Dios, Hogar Sí, Málaga Acoge, Nuevo Hogar Betania y el Centro de Atención a Personas Sin Hogar “Puerta Única”) se unen en nuestra ciudad para denunciar la falta de acceso a derechos, y en especial, la desprotección social que sufren estas personas porque el ‘sinhogarismo’ es un problema social que no solo aglutina a las personas en situación de calle.  

Toda la información está disponible en la web de Cáritas Diocesana de Málaga.

Desde Cáritas se invita, además, a participar en el acto público de sensibilización que se va a celebrar este jueves 26 por la tarde en el Recinto Eduardo Ocó del Parque de Málaga, a las 18.00 horas. Intervendrán: María Rosa Gutiérrez, responsable del Área de Acción Social de Cáritas Diocesana; el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre; y Julio García, coordinador de la Agrupación de Desarrollo.

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DATOS SIGNIFICATIVOS EN MÁLAGA (Correspondientes al periodo comprendido entre el 1 de enero y el 30 de septiembre)

Información del Centro de Atención a Personas sin Hogar “Puerta Única”, del que Cáritas forma parte:

  • La Red de Atención a Personas sin Hogar cuenta con 348 plazas de alojamiento, así como servicios específicos de comedor, higiene y lavandería.
  • En el Centro de atención a personas sin hogar “Puerta Única” han atendido a 1.551 personas. De ellas, 232 requieren en su intervención de atención psicológica y 580 del servicio de mediación intercultural.
  • Del total de personas atendidas, el 27% son mujeres. Cabe destacar que en la última década se ha producido un aumento progresivo en el número de mujeres. Esta realidad se observa con especial preocupación ya que la vulnerabilidad de la mujer en esta situación es aún mayor.
  • Respecto a la edad, quienes se encuentran entre los 36 y los 55 años representan el 46,8%, seguidos de aquellos que tienen entre 18 y 35 años, que suponen el 28,5%. Los mayores de 55 alcanzan el 24,6%, lo que supone también un incremento superior al 3% en el último año. Esta ligera pero constante subida en la última década, supone un aumento superior al 16% de las personas en situación de calle con edades comprendidas entre los 56 y los 89 años.
  • El 48% son españoles, un 5% más que el pasado año. Una vez más, entre los extranjeros destacan en número quienes proceden de África (20%) y de América del Sur (14%).

Datos aportados por la Unidad de Calle

  • La Unidad de Calle ha atendido a 910 personas. De ellas, 223 son mujeres.
  • Ha realizado un total de 2.626 atenciones.

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«Cáritas ha apostado y apuesta por las personas sin hogar»

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Con motivo del Día de las Personas Sin Hogar, Cáritas quiere interpelar a cada persona y a cada comunidad con el lema “Comparte tu red. No dejes que se queden fuera”. La responsable de Acción Social de Cáritas Diocesana, María Rosa Gutiérrez, nos acerca a la campaña de este año

La campaña Nadie sin Hogar 2023 nos anima a crear una gran red que integre a los más pobres. ¿Cómo podemos tejer entre todos esa red?

En primer lugar, acercándonos a las personas que viven en situación de sin hogar, desvinculadas de la sociedad. La campaña incide todos los años en la necesidad de vivir conectados. Esto es lo que puede salvarnos porque somos seres interdependientes y compartir la red que cada persona o individuo posee gracias a su historia personal ayuda a sostener entre todos la comunidad, una comunidad que sana, vincula y acoge.

También en nuestras comunidades parroquiales, de manera especial, debemos crear espacios de acogida donde se potencie el acompañamiento y la participación de todas las personas, especialmente de las más vulnerables.

En los últimos años, Cáritas Diocesana ha ido aumentando sus recursos para personas sin hogar, pero la necesidad también ha ido en aumento. ¿Cómo afronta Cáritas este reto?

Indudablemente Cáritas ha apostado y apuesta por crear recursos para personas sin hogar, para los últimos, y lo hace sabiendo que las personas sin hogar no son solamente aquellas que viven en la calle.

Atender, cuidar y, sobre todo, acompañar sus procesos, realmente, es todo un reto porque son personas que viven excluidas de la sociedad en todos los ámbitos y se necesita mucho tiempo para que alguien que no tiene “cobertura” logre insertarse.

Diría que el mayor obstáculo para que las personas sin hogar logren insertarse es…

Según el informe Foessa, los principales son el trabajo y la vivienda. Actualmente, para las familias que viven en situación de exclusión, de calle o sin hogar, acceder a una vivienda es prácticamente imposible debido a los disparatados precios de venta o alquiler porque, aunque dispongan de una nómina o alguna aportación económica, los salarios no alcanzan para hacer frente a unos gastos tan elevados.

Según los datos, el sinhogarismo femenino va en aumento, ¿qué factores pueden estar detrás de este cambio?

La violencia suele estar muy presente, caracteriza y define la realidad de las mujeres sin hogar. Tras ellas se encuentran numerosos casos de maltrato, violaciones, divorcios traumáticos, etc. Otro elemento clave y bastante común entre ellas son los problemas de salud.

¿Qué retos y oportunidades nos plantea esta campaña para que logremos avanzar como sociedad y como comunidad cristiana?

En Cáritas creemos que no podremos avanzar si no nos paramos a pensar en la construcción de una nueva sociedad en la que las personas participen en todo: en política, en la vida social, en sus barrios, etc.

Queremos generar un cambio, buscar oportunidades para hacer las cosas de otra manera, avanzar hacia una sociedad donde vivamos con plena universalidad, donde todas las administraciones públicas garanticen una vida digna para todas las personas.  Y los cristianos debemos ser motor de este cambio en nuestras propias comunidades, en nuestras familias o en cualquier espacio de participación de nuestra diócesis.

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Carta desde el sínodo al pueblo de Dios: «La Iglesia necesita escuchar a todos»

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Al término de los trabajos de la primera sesión del Sínodo sobre Sinodalidad, el 25 de octubre ha sido publicada la Carta de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos al Pueblo de Dios. Compartimos el texto integral de la “Carta al Pueblo de Dios” que fue aprobada por la Asamblea Sinodal.

Queridas hermanas, queridos hermanos:

Cuando se acerca la conclusión de los trabajos de la primera sesión de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, queremos, con todos vosotros, dar gracias a Dios por la hermosa y rica experiencia que acabamos de vivir. Este tiempo bendecido lo hemos vivido en profunda comunión con todos vosotros. Hemos sido sostenidos por vuestras oraciones, llevando con nosotros vuestras expectativas, vuestras preguntas y también vuestros miedos.

Han pasado ya dos años desde que, a petición del Papa Francisco, se inició un largo proceso de escucha y discernimiento, abierto a todo el pueblo de Dios, sin excluir a nadie para “caminar juntos”, bajo la guía del Espíritu Santo, discípulos misioneros siguiendo a Jesucristo.

La sesión que nos ha reunido en Roma desde el 30 de septiembre constituye una etapa importante en este proceso. Por muchos motivos, ha sido una experiencia sin precedentes. Por primera vez, por invitación del Papa Francisco, hombres y mujeres han sido invitados, en virtud de su bautismo, a sentarse en la misma mesa para formar parte no solo de las discusiones, sino también de las votaciones de esta Asamblea del Sínodo de los Obispos. Juntos, en la complementariedad de nuestras vocaciones, de nuestros carismas y de nuestros ministerios, hemos escuchado intensamente la Palabra de Dios y la experiencia de los demás. Utilizando el método de la conversación en el Espíritu, hemos compartido con humildad las riquezas y las pobrezas de nuestras comunidades en todos los continentes, tratando de discernir lo que el Espíritu Santo quiere decir a la Iglesia hoy.

Así hemos experimentado también la importancia de favorecer intercambios recíprocos entre la tradición latina y las tradiciones del Oriente cristiano. la participación de delegados fraternos de otras Iglesias y Comunidades eclesiales ha enriquecido profundamente nuestros debates. Nuestra asamblea se ha llevado a cabo en el contexto de un mundo en crisis, cuyas heridas y escandalosas desigualdades han resonado dolorosamente en nuestros corazones y han dado a nuestros trabajos una gravedad peculiar, más aún cuando algunos de nosotros venimos de países en los que la guerra se intensifica.

Hemos rezado por las víctimas de la violencia homicida, sin olvidar a todos a los que la miseria y la corrupción les han arrojado a los peligrosos caminos de la emigración. Hemos garantizado nuestra solidaridad y nuestro compromiso al lado de las mujeres y de los hombres que en cualquier lugar del mundo actúan como artesanos de justicia y de paz.

Por invitación del Santo Padre, hemos dado un espacio importante al silencio, para favorecer entre nosotros la escucha respetuosa y el deseo de comunión en el Espíritu. Durante la vigilia ecuménica de apertura, experimentamos cómo la sed de unidad crece en la contemplación silenciosa de Cristo crucificado. “La cruz es, de hecho, la única cátedra de Aquel que, dando su vida por la salvación del mundo, encomendó sus discípulos al Padre, para que ‘todos sean uno’ (Jn 17,21). Firmemente unidos en la esperanza que nos da Su Resurrección, Le hemos encomendado nuestra Casa común, donde resuenan, cada vez con mayor urgencia, el clamor de la tierra y el clamor de los pobres: ‘¡Laudate Deum!’”, recordó el Papa Francisco precisamente al inicio de nuestros trabajos. Día tras día, hemos sentido el apremiante llamamiento a la conversión pastoral y misionera. Porque la vocación de la Iglesia es anunciar el Evangelio no concentrándose en sí misma, sino poniéndose al servicio del amor infinito con el que Dios ama el mundo (cf. Jn 3,16).

Ante la pregunta de qué esperan de la Iglesia con ocasión de este sínodo, algunas personas sin hogar que viven en los alrededores de la Plaza de San Pedro respondieron: “¡Amor!” Este amor debe seguir siendo siempre el corazón ardiente de la Iglesia, amor trinitario y eucarístico, como recordó el Papa, evocando el 15 de octubre, en la mitad del camino de nuestra asamblea, el mensaje de Santa Teresa del Niño Jesús. “Es la confianza” lo que nos da la audacia y la libertad interior que hemos experimentado, sin dudar en expresar nuestras convergencias y nuestras diferencias, nuestros deseos y nuestras preguntas, libremente y humildemente.

¿Y ahora? Esperamos que los meses que nos separan de la segunda sesión, en octubre de 2024, permitan a cada uno participar concretamente en el dinamismo de la comunión misionera indicada en la palabra “sínodo”.  No se trata de una ideología, sino de una experiencia arraigada en la Tradición Apostólica. Como nos recordó el Papa al inicio de este proceso: “Si no se cultiva una praxis eclesial que exprese la sinodalidad […] promoviendo la implicación real de todos y cada uno, la comunión y la misión corren el peligro de quedarse como términos un poco abstractos” (9 de octubre de 2021). Los desafíos son múltiples y las preguntas numerosas: la relación de síntesis de la primera sesión aclarará los puntos de acuerdo alcanzados, evidenciará las cuestiones abiertas e indicará cómo continuar el trabajo”.

Para progresar en su discernimiento, la Iglesia necesita absolutamente escuchar a todos, comenzando por los más pobres. Eso requiere, por su parte, un camino de conversión, que es también un camino de alabanza: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños” ( Lc 10,21). Se trata de escuchar a aquellos que no tienen derecho a la palabra en la sociedad o que se sienten excluidos, también de la Iglesia. Escuchar a las personas víctimas del racismo en todas sus formas, en particular en algunas regiones de los pueblos indígenas cuyas culturas han sido humilladas. Sobre todo, la Iglesia de nuestro tiempo tiene el deber de escuchar, con espíritu de conversión, a aquellos que han sido víctimas de abusos cometidos por miembros del cuerpo eclesial, y de comprometerse concretamente y estructuralmente para que eso no vuelva a suceder.

La Iglesia necesita también escuchar a los laicos, a las mujeres y a los hombres, todos llamados a la santidad en virtud de su vocación bautismal: el testimonio de los catequistas, que en muchas situaciones son los primeros en anunciar el Evangelio; la sencillez y la vivacidad de los niños, el entusiasmo de los jóvenes, sus preguntas y sus peticiones; los sueños de los ancianos, su sabiduría y su memoria. La Iglesia necesita escuchar a las familias, sus preocupaciones educativas, el testimonio cristiano que ofrecen en el mundo de hoy. Necesita acoger las voces de aquellos que desean ser involucrados en ministerios laicales o en organismos participativos de discernimiento y de decisión.  La Iglesia necesita particularmente, para progresar en el discernimiento sinodal, recoger todavía más las palabras y la experiencia de los ministros ordenados: los sacerdotes, primeros colaboradores de los obispos, cuyo ministerio sacramental es indispensable en la vida de todo el cuerpo; los diáconos, que a través de su ministerio representan la preocupación de toda la Iglesia por el servicio a los más vulnerables. Debe también dejarse interpelar por la voz profética de la vida consagrada, centinela vigilante de las llamadas del Espíritu. Y debe también estar atenta a aquellos que no comparten su fe, pero que buscan la verdad, y en los que está presente y activo el Espíritu, Él que ofrece “a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual” (Gaudium et spes 22).

“El mundo en el que vivimos, y que estamos llamados a amar y servir también en sus contradicciones, exige de la Iglesia el fortalecimiento de las sinergias en todos los ámbitos de su misión. Precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio” (Papa Francisco, 17 de octubre de 2015). No debemos tener miedo de responder a esta llamada. La Virgen María, primera en el camino, nos acompaña en nuestro peregrinaje.  En las alegrías y en los dolores Ella nos muestra a su Hijo y nos invita a la confianza. ¡Es Él, Jesús, nuestra única esperanza!

Ciudad del Vaticano, 25 de octubre de 2023

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El Papa: El clericalismo es una forma de mundanidad que daña al pueblo fiel de Dios

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El Santo Padre ha participado en la 18 Congregación General de la Asamblea sinodal, en su intervención ha señalado que, la Iglesia como pueblo de Dios es ese “pueblo sencillo y humilde que camina en la presencia del Señor”, que es “infalible”, y que transmite la fe en “dialecto femenino”.

Intervención ínterga del papa Francisco:

Me gusta pensar la Iglesia como pueblo fiel de Dios, santo y pecador, pueblo convocado y llamado con la fuerza de las bienaventuranzas y de Mateo 25.

Jesús, para su Iglesia, no asumió ninguno de los esquemas políticos de su tiempo: ni fariseos, ni saduceos, ni esenios, ni zelotes. Ninguna “corporación cerrada”; simplemente retoma la tradición de Israel: “tú serás mi pueblo y yo seré tu Dios”.

Me gusta pensar la Iglesia como este pueblo sencillo y humilde que camina en la presencia del Señor (el pueblo fiel de Dios). Este es el sentido religioso de nuestro pueblo fiel. Y digo pueblo fiel para no caer en los tantos enfoques y esquemas ideológicos con que es “reducida” la realidad del pueblo de Dios. Sencillamente pueblo fiel, o también, “santo pueblo fiel de Dios” en camino, santo y pecador. Y la Iglesia es ésta.

Una de las características de este pueblo fiel es su infalibilidad; sí, es infalible in credendo. (In credendo falli nequit, dice LG 9) Infabilitas in credendo. Y lo explico así: “cuando quieras saber lo que cree la Santa Madre Iglesia, andá al Magisterio, porque él es encargado de enseñártelo, pero cuando quieras saber cómo cree la Iglesia, andá al pueblo fiel».

Me viene a la memoria una imagen: el pueblo fiel reunido a la entrada de la Catedral de Éfeso. Dice la historia (o la leyenda) que la gente estaba a ambos lados del camino hacia la Catedral mientras los Obispos en procesión hacían su entrada, y que a coro repetían: “Madre de Dios”, pidiendo a la Jerarquía que declarase dogma esa verdad que ya ellos poseían como pueblo de Dios. (Algunos dicen que tenían palos en las manos y se los mostraban a los Obispos). No sé si es historia o leyenda, pero la imagen es válida.

El pueblo fiel, el santo pueblo fiel de Dios, tiene alma, y porque podemos hablar del alma de un pueblo podemos hablar de una hermenéutica, de una manera de ver la realidad, de una conciencia. Nuestro pueblo fiel tiene conciencia de su dignidad, bautiza a sus hijos, entierra a sus muertos.

Los miembros de la Jerarquía venimos de ese pueblo y hemos recibido la fe de ese pueblo, generalmente de nuestras madres y abuelas, “tu madre y tu abuela” le dice Pablo a Timoteo, una fe transmitida en dialecto femenino, como la Madre de los Macabeos que les hablaba “en dialecto” a sus hijos. Y aquí me gusta subrayar que, en el santo pueblo fiel de Dios, la fe es transmitida en dialecto, y generalmente en dialecto femenino. Esto no sólo porque la Iglesia es Madre y son precisamente las mujeres quienes mejor la reflejan; (la Iglesia es mujer) sino porque son las mujeres quienes saben esperar, saben descubrir los recursos de la Iglesia, del pueblo fiel, se arriesgan más allá del límite, quizá con miedo, pero corajudas, y en el claroscuro de un día que comienza se acercan a un sepulcro con la intuición (todavía no esperanza) de que pueda haber algo de vida.

La mujer del santo pueblo fiel de Dios es reflejo de la Iglesia. La Iglesia es femenina, es esposa, es madre.

Cuando los ministros se exceden en su servicio y maltratan al pueblo de Dios, desfiguran el rostro de la Iglesia con actitudes machistas y dictatoriales (basta recordar la intervención de la Hna. Liliana Franco). Es doloroso encontrar en algunos despachos parroquiales la “lista de precios” de los servicios sacramentales al modo de supermercado. O la Iglesia es el pueblo fiel de Dios en camino, santo y pecador, o termina siendo una empresa de servicios variados. Y cuando los agentes de pastoral toman este segundo camino la Iglesia se convierte en el supermercado de la salvación y los sacerdotes meros empleados de una multinacional. Es la gran derrota a la que nos lleva el clericalismo. Y esto con mucha pena y escándalo (basta ir a sastrerías eclesiásticas en Roma para ver el escándalo de sacerdotes jóvenes probándose sotanas y sombreros o albas y roquetes con encajes).

El clericalismo es un látigo, es un azote, es una forma de mundanidad que ensucia y daña el rostro de la esposa del Señor; esclaviza al santo pueblo fiel de Dios.

Y el pueblo de Dios, el santo pueblo fiel de Dios, sigue adelante con paciencia y humildad soportando los desprecios, maltratos, marginaciones de parte del clericalismo institucionalizado. Y, ¡con cuánta naturalidad hablamos de los príncipes de la Iglesia, o de promociones episcopales como ascensos de carrera! Los horrores del mundo, la mundanidad que maltrata al santo pueblo fiel de Dios.

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La Diócesis presente en la Jornada de Delegados y Capellanes de la Pastoral Penitenciaria

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La Diócesis de Cádiz ha estado presente en las  XXXIV Jornadas Nacionales de delegados y capellanes de pastoral penitenciaria celebrada en Madrid del 23 al 25 de octubre.
Las Jornadas han sido organizados por el Departamento de Pastoral Penitenciaria de la Conferencia Episcopal presidido por Mons. Fernando García Cadiñanos.
Ha contado con ponentes de primer nivel como el nuevo Arzobispo-Cardenal de Madrid, Mons. José Cobo; del Ministerio del Interior, el Secretario General de Instituciones Penitenciarias, D. Ángel Luis Ortiz; la ex-jueza y ex-alcaldesa de Madrid, Dª. Manuela Carmena o el biblista de Comillas, D. José Manuel Aparicio.
Bajo el lema “La cárcel en el corazón de la Iglesia” con conferencias, experiencias y reuniones de grupo hemos reflexionado cómo esta pastoral está, y ha de estar más aún, en la vida de las parroquias y de la Diócesis.
Se ha puesto en valor la labor de los voluntarios que van a encontrarse con Jesús en los privados de libertad, la gran aportación social y la colaboración de otros organismos que colaboran, el en caso de nuestra realidad la Fundación PROLIBERTAS de los Trinitarios, con su casa de acogida para internos y sus programas de reinserción socio laboral Épyco o Incorpora, que desde Botafuegos y el CIS acompañan el camino hacia la libertad.

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Una nueva imagen de San José para el Seminario Redemptoris Mater

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Una nueva imagen de San José para el Seminario Redemptoris Mater

La obra ha sido realizada por el escultor Jesus Arévalo Jimenez y se trata de “San José enseñando a andar a Cristo”

El Seminario Misionero Redemptoris Mater “San Juan de Ávila” será el lugar elegido para custodiar la nueva imagen de “San José enseñando a andar a Cristo”. Una obra del escultor Jesús Arévalo Jiménez que comenzó a realizar tras un encuentro con Kiko Argüello en el que este le habló de la necesidad de hacer un San José para los seminarios, un modelo, y como había sucedido ya con otras obras realizadas previamente, “me dijo que lo fuese pensando, que me pusiera en disposición para recibir la inspiración de cómo hacerlo”, recuerda Arévalo.

Fue así cuando al cabo de unos días, tras reunirse con el pintor Jose Luis Pérez Santiago, quien le mostró unas fotografías del San José enseñando a caminar a Cristo de la Catedral de Lugo, Jesús se quedó impresionado por la belleza de la imagen y le surgió la idea de mostrar a San José como padre que enseña a Cristo, su hijo, a dar sus primeros pasos. “Esto es algo que hemos experimentado muchos padres. Se lo mostré a Kiko y le pareció igualmente una maravillosa manera de representar a San José, le pereció un buen punto de partida sobre el que empezar a crear quitándole un poco el aspecto barroco y haciendo un San José más hebreo. De este modo hice un pequeño boceto en plastilina en el que se veía a San José con dos tirabuzones, un pequeño gorro…, se lo mostré, le gustó y me dijo que dejásemos  reposar un tiempo la idea”, recuerda el autor.

Con el tiempo el boceto se deshizo hasta que años después, coincidiendo con el comienzo del Año Jubilar Josefino en 2021, Jesús vio inesperadamente en su móvil una fotografía de este boceto, se lo mostró nuevamente a Kiko y este le animó a realizarlo.

Al principio, se consideró que la imagen fuera destinada a Macerata, en Italia, donde hay un seminario. También el autor pensó en hacerlo en piedra, pero ninguna de estas cosas fueron por las que finalmente se decantó, pues la imagen estará a partir de ahora en el Seminario Misionero Redemptoris Mater de Córdoba y ha sido realizada en madera de tilo.

Jesús Arévalo recuerda cómo fue todo el proceso realizado en un marco incomparable como fue la iglesia desacralizada del convento de Santo Domingo, en Cifuentes, lugar donde estaba ya trabajando con permiso del ayuntamiento desde hacía unos meses en un cristo Crucificado para Minnesota, con acceso libre al público. “De este modo recibí la visita de muchas personas, algunos se encontraban de paso y se llevaban una sorpresa, otros vinieron ex profeso. También vinieron todos los escolares de la zona desde los tres a los dieciocho años e incluso se emitieron artículos y reportajes en medios”, recuerda.

La imagen es de un tamaño algo superior al natural y fue modelada primero en arcilla, después se hizo un molde en silicona y escayola y con el positivo se hizo un desbaste en los talleres Dorrego, en Arganda, para finalizarla en Cifuentes. En ella podemos ver a San José, el Antiguo Testamento, la ley, al judío observante, un hombre recto, estructurado escultóricamente en líneas rectas, estables, nuestros padres en la fe, enseñando a andar a Cristo, Nuevo Testamento que comenzará a andar en breve por sí mismo, aún tierno, inestable, compuesto aún por líneas curvas, en desarrollo.

“Para mí es importante el punto donde se dan la mano, la ternura del padre que observa con atención y cariño a su hijo, la confianza del hijo, que le imita en los pasos pero ya comienza a dirigir su mirada hacia más adelante”, subraya el propio autor de esta obra que bendecirá el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, hoy miércoles, a las 20:00 horas.

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