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«Escuchábamos impactos, pero estaba confiada en el Señor»

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María Román es una de las malagueñas peregrinas que acaba de regresar de Tierra Santa.

Han vivido unos días de angustia puesto que, el día que tenían que volar rumbo de nuevo a España, quedó suspendido el espacio aéreo israelí por el inicio del conflicto en Oriente Medio. A pesar del miedo, afirma, «sabíamos que el Señor nos iba a rescatar, que nos llevaba en alas de águila». Para el también malagueño José Belinchón, organizador del viaje, «ha sido una oportunidad de sentir la comunión de los santos por la cantidad de gente que ha rezado por nosotros».

Perteneciente a una comunidad neocatecumenal de la parroquia de San Antonio María Claret, María Román es soltera y está jubilada. Participar en la peregrinación tan accidentada como esta ha sido, no obstante «un encuentro con el Señor fuerte en mi vida, porque nos ha querido llevar por ese camino para encontrarnos con Él. Y hemos sido unos privilegiados porque yo, que había estado allí otras dos veces, he tenido el privilegio de visitar los santos lugares con mucho recogimiento e intimidad pues había muy pocos peregrinos. Ha sido una experiencia grabada a fuego en mi corazón, porque el Señor me ha hablado de la humildad, de la disponibilidad… Yo he salido muy contenta de todo».

A pesar del sonido de los misiles y de las continuas llamadas a refugiarse en los búnkeres, María lo ha vivido con tranquilidad: «Nosotros escuchábamos los impactos, las sirenas continuamente, pero yo estaba confiada en el Señor. Y es verdad que estamos contentos porque el Señor ha estado grande con nosotros, como dice el salmo, y estamos alegres. Hemos vivido esto en el grupo estupendamente».

«Sin lugar a dudas es lo más difícil que me ha ocurrido en mi vida y en la de todos los peregrinos que hemos ido. Pero todo es para bien, como dice San Pablo». José Belinchón, organizador del viaje
La enseñanza de esta experiencia está muy clara para la malagueña: «ha sido una llamada a ser pacientes, a confiar en el Señor. Yo, cuando me fui, me decían que estaba loca, porque no se sabía lo que podía pasar allí. Yo sabía que también podía pasar aquí, porque nuestra vida es caduca. En un momento, el Señor cambia las cosas y te vas y ya está». La oración fue fundamental para sostenerse en los momentos más difíciles: «Yo rezo mucho la oración de la confianza de San Carlos de Foucauld que dice: “Padre mío, me abandono a Ti. Haz de mí lo que quieras”. Pues yo le decía al Señor allí todos los días: “Señor, yo quiero lo que tú quieras”. Y he tenido esa disponibilidad. No he sentido miedo para nada. Eso me lo arregla el Señor porque eso no es mío. Y me lo ha regalado porque Él lo ha querido».

Para lograr salir del país tuvieron que hacer un viaje por carretera de 17 horas para recorrer los 1.200 kilómetros hasta llegar a El Cairo desde donde pudieron coger un avión de regreso. María destaca la labor de la agencia que les gestionó la repatriación: «se han portado muy bien y nos sentimos muy atendidos en todo momento», señala.

Al frente de la expedición organizada por una parroquia almeriense, el también malagueño José Belinchón, colaborador de la agencia Halcón Viajes, con un largo historial de peregrinaciones a sus espaldas reconoce que «sin lugar a dudas es lo más difícil que me ha ocurrido en mi vida y en la de todos los peregrinos que hemos ido. Pero todo es para bien, como dice San Pablo, hemos aprendido mucho y sobre todo hemos rezado en los lugares Santos. Cuando empezó la guerra y las alarmas hemos sentido, por la comunión de los santos, a tantas personas de toda España que han estado rezando por nosotros».

En ese Éxodo a la inversa que tuvieron que realizar para salir del país, desde Israel, la tierra prometida, atravesando el desierto, hasta llegar a Egipto, vivieron también una experiencia profunda de que el Señor no los abandonaba: «Hemos visto unos paisajes maravillosos, la larga travesía del desierto ha sido de una alegría inenarrable, cantando en el autobús, rezando el santo Rosario y dando vivas a la Virgen del Carmen y de la Victoria. Han sido unos días de oración continua y agradecimiento por todo lo que hemos vivido».

En ambos peregrinos, una oración final: la acción de gracias por su regreso, sanos y salvos; y una petición junto a toda la Iglesia: por la paz en el mundo entero y en especial en la tierra donde nació el Príncipe de la Paz.

 

Antonio Moreno

¿Cómo ha invitado el obispo a rezar al clero diocesano?

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El retiro de Cuaresma acerca al clero de Málaga al resultado de la consulta diocesana.

El clero diocesano malagueño, presbíteros, diáconos y diáconos permanentes con la participación también del obispo emérito D. Jesús Catalá, han celebrado una mañana de retiro en esta Cuaresma. Dirigido por D. José Antonio Satué, ha permitido acercarse a las conclusiones más significativas de la consulta que realizó el obispo a las personas con responsabilidad pastoral, en sus primeros pasos en la diócesis, para que la oración estuviera centrada en la respuesta personal ante el retrato diocesano que dicha consulta dibuja.

El retiro de Cuaresma del clero diocesano de Málaga ha reunido a una amplísima representación de los sacerdotes y diáconos que sirven pastoralmente en la diócesis. Tras la acogida y la oración de la hora intermedia, guiada por el vicario para el Clero, Juan Manuel Ortiz Palomo, ha llegado el turno de la exposición. En ella, el obispo, D. José Antonio Satué, ha comenzado por recordar la pérdida dolorosa de tres sacerdotes en esta Cuaresma: Manuel Ángel Santiago, José Amalio González Ruiz y José Melgar del Valle, ante lo que ha expresado «Nos ha hecho bien llorar juntos, rezar juntos, celebrar juntos la Eucaristía y sentir juntos el abrazo de nuestra gente, del santo pueblo de Dios», y ha expresado su certeza de que, en esta Cuaresma, «estamos viviendo un kairós, un tiempo de Gracia. Y un tiempo así nos pide respuestas. Una respuesta personal, cada uno escuchando lo que Dios quiere decirle, y una respuesta eclesial, a través de nuestros órganos de participación, el Consejo Presbiteral, el Pastoral, las reuniones de arciprestazgos y tantos otros lugares».

A continuación, ha procedido a compartir con el clero diocesano los principales resultados de la consulta sobre la diócesis realizada a las personas que ejercen responsabilidad pastoral en la diócesis, y que llevó a cabo al inicio de su episcopado. En mayor profundidad, los datos que esta arroja han sido ya compartidos por el obispo en la reunión mantenida con los distintos arciprestes, por lo que su exposición ha resumido las principales conclusiones, los resultados más significativos, a modo de fortalezas y necesidades en los ámbitos globales, que emanan del análisis conjunto de la realidad diocesana. «Aunque no sea un retrato perfecto de nuestra realidad, estas aportaciones nos pueden ayudar a mirar con más claridad nuestra vida diocesana y los desafíos que compartimos», ha dicho. El objetivo ha sido que, partiendo de esa “composición de lugar”, los participantes iniciaran este tiempo de oración, retiro y silencio personal.

Tras dar a conocer de forma general la visión que dichas aportaciones ofrecen de la Iglesia de Málaga y Melilla, el Obispo ha entregado unas pautas para la oración, partiendo de una premisa y tres posibilidades. La premisa es pedir la Gracia de mirar a la Diócesis y las llamadas que las distintas personas hacen a través de esta consulta con los ojos de Dios, y ver qué pide, desde ahí, a cada uno, en qué le compromete.

La premisa es pedir la Gracia de mirar a la Diócesis y las llamadas que las distintas personas hacen a través de esta consulta con los ojos de Dios, y ver qué pide, desde ahí, a cada uno, en qué le compromete
La primera opción para la oración planteada por Mons. Satué es la contemplación ignaciana de la Trinidad que mira el mundo (2ª semana de Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola). A raíz de una breve introducción en esta meditación, el obispo ha invitado a mirar la realidad de nuestra diócesis con los ojos de Dios, dispuestos al compromiso, y ha ofrecido la siguientes preguntas par ayudar en la oración:

– ¿Qué sentimiento domina en mí cuando contemplo el mundo, mis parroquias, la Iglesia diocesana, mi vida? ¿repugnancia, compasión, tristeza, esperanza…?
– ¿Cómo me sitúo realmente en la familia, en la parroquia, en la diócesis, en la sociedad en que vivo?
– ¿Dónde plantamos nuestra tienda? ¿a quién me acerco yo?
– La pobreza en mí, ¿es signo de amor o de condena?
– ¿Cómo resuena en mí la decisión divina: «Hagamos redempción del género humano»? ¿Acojo en mi corazón la voz del Señor: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» y la respuesta del profeta: «Heme aquí, envíame a mí» (cf Is 6, 8)?

La segunda opción para la oración ha sido tomando como referencia la exhortación apostólica Pastores Dabo Vobis (S. Juan Pablo II) y concretamente los puntos 31-32, que abordan la dimensión eclesial de la espiritualidad sacerdotal y lo calificativo que le aporta su pertenencia a una Iglesia particular, tanto en su misión pastoral como en su vida espiritual.

A ese respecto, ha planteado las siguientes cuestiones de ayuda:

– ¿Me dejo realmente modelar por los sufrimientos y las esperanzas de la gente de mis parroquias? ¿Me dejo tocar por la historia de salvación que Dios está escribiendo en esta Diócesis de Málaga?
– ¿Qué lugar ocupan en mi corazón Melilla, los pueblos más pequeños y alejados de la diócesis y la misión en Venezuela?
– ¿Qué periferias —geográficas o existenciales— reconozco hoy como horizonte de la misión a la que el Señor me llama?
– ¿De qué manera me está pidiendo el Señor que contribuya a la misión de la Iglesia universal?

La tercera opción de oración, rezar con la parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37). En ella ha invitado a hacer el ejercicio interior de representar en cada personaje tanto a la propia persona orante como a la Iglesia diocesana.

Las preguntas guía han sido:

– Quizá alguna vez has sentido que la Iglesia te apaleaba… ¿Quién ha sido en ese momento el samaritano que te ha mostrado la misericordia de Dios? ¿Qué le dices a Dios?
– En otros momentos, tú has estado apaleado y la Iglesia ha sido para ti buen samaritano, sacramento de la misericordia divina. ¿Qué le dices a Dios?
– Finalmente, imagina que la Iglesia diocesana es esa persona apaleada al borde del camino. ¿La miro como «algo ajeno» o «cosa propia»?, ¿Pienso «qué me pasará a mí se me comprometo» o «qué le sucederá a la Iglesia (a nuestra gente) si paso de largo»? ¿Qué le dices a Dios?

«¿Acojo en mi corazón la voz del Señor: «¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?» y la respuesta del profeta: «Heme aquí, envíame a mí», ha planteado el obispo
Para terminar la oración, Mons. Satué ha ofrecido dos textos orantes: uno del P. Arrupe (Sed buenos: retiro a sacerdotes en Cagliari, 11 de marzo de 1976) y otro, de San Manuel González (Un sueño pastoral, 2291), que reproducimos:

«Al pie de la obra de mi Seminario me ha salido un almendro… Allí de entre cascotes y ripios, granzones y piedras se yergue mi almendrito desnudo de hojas y cuajado de florecillas blancas como copos de nieve. Y le he dado el título de maestro y como a tal lo presento a mis seminaristas porque vaya si está enseñando a las mil maravillas la gran lección, la lección fundamental del apostolado sacerdotal que expresó el maestro divino en aquellas palabras: ¡Haced mucho bien sin esperar por él nada! ¡Qué bien lo enseña mi almendro! Cuando debía estar achicharrado de tanta cal como le rodea o tronchado o caído de tanto tropezón de piedras, maderas, carrillos y pies de operarios, cuando al menos podría mostrarse enojado y encogido de tantos menosprecios y malos tratos, mi paciente y generoso almendrito se ha cubierto este enero de más flores que ningún año… iSi vierais las veces que me he detenido con los que me acompañan para recibir la lección del maestrito! ¡Qué bien está cumpliendo él a su modo lo que todos los sacerdotes y maestros de las almas debiéramos estar haciendo siempre! Hacer bien, mucho bien, aunque nos den palos y pedradas, aunque nos pisoteen y quemen… sin esperar por el bien que hagamos nada! iNada! Maestro almendrito del Seminario i que nos aprendamos bien la lección!» (Un sueño pastoral, 2291).

La mañana de retiro ha continuado con la exposición del Santísimo, ante el que los sacerdotes han podido orar el tiempo que han deseado, y tras la bendición, los participantes han compartido el almuerzo en la Casa Diocesana.

¿Cómo ha invitado el obispo a rezar al clero diocesano?
¿Cómo ha invitado el obispo a rezar al clero diocesano?
Ana María Medina
Ana María Medina

Jornada de análisis social en la Universidad de Málaga

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La Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga ha acogido una jornada de análisis social centrada en el Informe FOESSA. El encuentro se ha desarrollado entre las 9.30 y las 13.30 horas y ha reunido a alumnado universitario, profesionales de servicios sociales y representantes de entidades del tercer sector, en un espacio marcado por la reflexión compartida y el compromiso con la realidad social.

La mañana ha comenzado con una presentación institucional a cargo de Carolina Martín, vicedecana de Ordenación Académica; Salvador Pérez, vicerrector de Doctorado y Posgrado; y José Miguel Santos, director de Cáritas Diocesana de Málaga.

En su intervención, el director de Cáritas ha subrayado como claves esenciales “la voluntad de Cáritas de seguir promoviendo espacios de diálogo con la universidad, y la necesidad de incorporar la voz de las personas acompañadas en los procesos de análisis y acción social, para avanzar hacia una sociedad más inclusiva”.

El Informe FOESSA: sensibilidad y conocimiento profundo

Posteriormente, el catedrático Cristóbal Ruiz Román ha presentado a Daniel Rodríguez de Blas, coordinador del Informe FOESSA, a quien ha descrito como un sociólogo “cercano, sensible y profundamente conocedor de la realidad social”.

Rodríguez ha ofrecido una lectura clara y rigurosa del Informe, cuyo análisis ha permitido profundizar en los factores que sostienen la exclusión en Andalucía y ha suscitado preguntas sobre cómo abordarlos desde una perspectiva comunitaria.

Cuidando lo común: voces diversas y llamadas compartidas

Tras un descanso, la jornada ha continuado con la mesa de participación ciudadana “Cuidando lo común”, moderada por José Manuel Vega, miembro del Grupo de Educación y Cambio Social (EDUCAS) de la Universidad de Málaga. La mesa ha reunido a cuatro personas cuyos testimonios y reflexiones han ofrecido una visión amplia de los desafíos sociales presentes en Málaga.

Jesús Bellido, de Bosque Urbano Málaga, ha reflexionado sobre el cuidado de los barrios, la ecología urbana y la importancia de generar espacios de encuentro que favorezcan la convivencia. En su llamada final, ha invitado a vivir con austeridad, a cultivar una conciencia ecológica y a construir comunidad desde lo cotidiano.

Rubén Correa, de Comundo, ha compartido su experiencia migratoria, ha puesto en valor las aportaciones de las personas migrantes y ha resaltado la importancia de una integración consciente y de una acogida real. En su cierre, ha recordado que la felicidad se ha construido siempre de forma común, reivindicando espacios de vida donde todas las personas puedan participar y sentirse parte.

Francisco Javier “Pachi” Velasco, maestro del CEIP María de la O en la barriada de Los Asperones, ha visibilizado la realidad de exclusión de este entorno y ha enfatizado la urgencia de humanizar la mirada, cuidando especialmente a la infancia y la familia, “la primera ONG que nos ha cuidado”. Como llamada final, ha destacado la importancia de fortalecer los lazos de apoyo mutuo.

Ana Cortés, de la asociación Un techo por derecho, ha reivindicado con firmeza el derecho a la vivienda y ha expuesto las dificultades de acceso a un hogar digno en Málaga, especialmente para las familias más vulnerables. En su mensaje final, ha remarcado que solo desde la unión se sostiene la lucha por un derecho tan básico como la vivienda.

La integración de testimonios y conclusiones ha permitido que la mesa avance de forma natural desde el análisis a la propuesta, mostrando cómo la construcción comunitaria se convierte en un camino imprescindible para abordar la exclusión.

Cáritas Diocesana ha querido agradecer a la Universidad de Málaga su colaboración en esta jornada que “ha aportado un espacio donde el análisis riguroso se ha entrelazado con experiencias vitales y reflexiones profundas que invitan a imaginar una sociedad más justa y construida desde la colaboración entre todas las personas”, aseguran los organizadores.

Cáritas Diocesana

Los jóvenes celebran su Adoremus en el Seminario

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El domingo más cercano a la fiesta de san José, este año el 22 de marzo, se celebra el Día del Seminario en todas las diócesis de España; en la de la Málaga, la campaña arranca con dos invitaciones para jóvenes, niños y adolescentes a subir al Seminario y conocerlo.

La primera de ellas tiene lugar este mismo viernes, 6 de marzo, a las 20.30 horas. El tradicional “Adoremus” para los jóvenes se traslada a la Capilla del Buen Pastor del Seminario Diocesano, corazón de la diócesis, y lo organizan la Delegación de Juventud y los seminaristas. Se trata de un tiempo de oración ante el Santísimo en el lugar donde han rezado miles de seminaristas desde que lo construyera san Manuel González.

La segunda convocatoria es la experiencia “Venid y lo veréis”, que tendrá lugar los sábados 14 y 21 de marzo, de 10.00 a 15.00 horas, y de la que os contaremos en estos días.

Cómo surgió Adoremus

Eulogio Abelenda, es el responsable diocesano de esta experiencia.

¿Cómo surgieron los encuentros Adoremus en la diócesis? Surgieron con el objetivo de dar a los jóvenes un espacio de encuentro real con Cristo. Más allá de actividades puntuales, se quiso ofrecer un momento de oración, bien preparado y accesible para todos. Empezaron hace ya varios años sin saber la repercusión que tendrían, pero el boca a boca hizo que fuera creciendo y consolidándose en nuestra Diócesis los primeros viernes de cada mes.

¿Qué tienen estos encuentros que enganchan a los jóvenes? Todos necesitamos estos momentos, sobre todo de pausa ante tanto ruido y rutinas que nos hacen llevar un ritmo frenético en nuestras vidas. Es un encuentro donde la música ayuda a entrar en oración, el silencio permite escuchar a Dios y se crea un clima muy propicio. Además, se crean lazos de comunidad. Los jóvenes descubrimos que no estamos solos en este caminar en la fe, que hay otros como nosotros que buscan lo mismo, y eso nos anima a implicarnos y a volver.

Este año, algunos de estos encuentros comienzan con un tiempo de formación, ¿cómo surgió la idea? Creemos que es importante ofrecer y combinar con este tipo de actividades, para profundizar y seguir creciendo en la fe. Es algo que los jóvenes pedían mucho. Es un espacio donde ellos mismos se sienten escuchados y protagonistas, tratando temas que les interesan y que son de actualidad.

Testimonios

Carmen Gaspar tiene 22 años y afirma que «este ratito del Adoremus se necesita para volver al centro, que es Dios. Durante la semana, entramos en modo automático con la universidad, los estudios y con mil responsabilidades del día a día… y es fácil perder el rumbo de nuestro camino. Esta experiencia sirve para parar, respirar y recordar quién soy y para qué vivo. Además, me encanta que comiencen con un tiempo de formación porque, cuando vas creciendo, te das cuenta de que la fe no solo consiste en sentir, sino que tienes que crecer, responder a las mil dudas, madurar y que no se quede en algo superficial, sino que te lleve a la misión».

Es un espacio donde ellos mismos se sienten escuchados y protagonistas, tratando temas que les interesan y que son de actualidad.
Para Juanma Espinar, «el Adoremus es un momento privilegiado de encuentro con Dios. Todos necesitamos de la oración para que nuestra relación con Cristo vaya aumentando y lo vayamos conociendo cada vez más. Y ese momento, al final de la semana, me ayuda a que las caras que he ido arrastrando, cambien, y camine de la mano de Dios, apoyado en su fuerza y no en la mía. También me ayuda a sentirme Iglesia, a ver que no camino solo en la búsqueda del camino de Dios, sino que hay muchos jóvenes que comparten esa misma inquietud y mismo deseo de trascendencia y de ponerlo todo a los pies del Señor».

 

Encarni Llamas

Claves para vivir la fe en un espacio seguro y libre de violencia

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La cultura del entorno seguro y el cuidado en el ejercicio pastoral es clave para que la Iglesia sea un espacio libre de violencia y abusos. Recogemos las claves compartidas en el encuentro formativo vivido por casi una veintena de sacerdotes con menos de una década de ministerio. En la jornada, celebrada en Villa Nazaret los días 1 y 2 de marzo, se hicieron presentes también el obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, y el delegado para el Clero, Juan Manuel Ortiz Palomo.

La sesión, enmarcada dentro de un nuevo formato de atención y acompañamiento a este perfil de sacerdotes, fue desarrollada por Angelines Morales, presidenta de la Acción Católica General en Málaga, quien desde su experiencia personal y generada por el proyecto de la propia asociación, dio respuesta a una de las cuestiones que los propios miembros de este grupo de sacerdotes habían solicitado, según cuenta Salvador Gil, responsable del decenio y organizador de la jornada.

La formación, impartida en clave de sensibilización, no se planteó como una clase teórica, sino como un espacio de diálogo y toma de conciencia. Un aspecto especialmente valorado por los participantes fue la posibilidad de compartir su propia experiencia en pequeños grupos. «Se trataba de abrir camino, de empezar a poner nombre a realidades que a veces no hemos reflexionado», explica la ponente.

La Iglesia, entorno seguro

La reflexión comenzó presentando la magnitud del problema de los abusos sexuales a menores en el ámbito eclesial. Se dieron a conocer todos los pasos que, en relación a este gravísimo asunto se han ido dando dentro de la Iglesia católica, tanto a nivel de la Santa Sede como en las conferencias episcopales y las iglesias locales, por medio de las oficinas de protección del menor, pasando por otras entidades religiosas que están sumando su colaboración con esta causa. En este sentido, se recordó el trabajo desarrollado por la Conferencia Episcopal Española a través del proyecto “Para dar luz” (más enlaces al final del texto).

Esa preocupación creciente se materializa en los programas de entorno seguro impulsados en la Iglesia en los últimos años para prevenir las conductas inapropiadas que pueden generar estos abusos.

Estos programas se sostienen sobre tres grandes pilares:

1. Sensibilización y formación, primer paso imprescindible para tomar conciencia de la magnitud del problema y adquirir criterios.

2. Prevención, que incluye la elaboración de mapas de riesgo, la divulgación de los protocolos de actuación y los códigos de buenas prácticas y la formación específica para evitar conductas abusivas.

3. Intervención y reparación: que abarca la detección de los abusos, la activación de protocolos, la denuncia y la reparación de daños causados.

Gracias al testimonio de las víctimas, a su escucha respetuosa y atenta, se ha podido reconocer y detectar lo que se esconde tras los casos de abuso.
Más allá de la “punta del iceberg”

En un segundo momento de la exposición, se invitó a ampliar la mirada. El abuso sexual a menores, se explicó, es «la punta del iceberg», la manifestación más grave y visible. Sin embargo, detrás suelen encontrarse dinámicas previas de abuso de poder o de conciencia. Gracias al testimonio de las víctimas, a su escucha respetuosa y atenta, se ha podido reconocer y detectar lo que se esconde tras los casos de abuso.

Morales subraya que, si bien los protocolos frente a abusos sexuales están cada vez más definidos, la reflexión sobre otras formas de abuso —como el de poder o el de conciencia— se encuentra todavía en desarrollo y requiere mayor concreción para posibilitar un abordaje real. Las víctimas deben ser el centro de nuestra atención.

Durante la sesión se analizaron estos conceptos, distinguiendo entre el ejercicio legítimo de la autoridad —inherente a la misión pastoral— y su posible deriva abusiva. «Todos, en algún momento, podemos ser víctimas y también victimarios», se recordó. Reconocer esta posibilidad no pretende generar sospecha, sino fomentar la responsabilidad y el examen personal.

La reflexión ayudó a identificar conductas no adecuadas que, en ocasiones, pueden estar normalizadas, y que, sin mala intención, vulneran la dignidad de los miembros de la comunidad e imposibilitan el que la Iglesia sea un espacio seguro: cuando se alza la voz de forma habitual, se desautoriza o ridiculiza públicamente a otros, se imponen criterios sin diálogo, se instaura una cultura del secretismo o se produce un arraigo del miedo a expresarse o comunicarse en algunos espacios.

Esos comportamientos inadecuados no pueden justificarse bajo el argumento del carácter personal, la presión pastoral o el “siempre se ha hecho así”. «Porque vivir nuestra fe en un espacio seguro y libre de violencia, abusos y trato inadecuados es un derecho y una responsabilidad de parte de todos», afirma Morales.

«Vivir nuestra fe en un espacio seguro y libre de violencia, abusos y trato inadecuados es un derecho y una responsabilidad de parte de todos»
Autoridad, vulnerabilidad y búsqueda de ayuda

A la vez que preocupa la prevención y atención a las víctimas, este tema despierta en el presbiterio inquietud por la gestión, en la propia comunidad, de una acusación de conducta inapropiada que, en alguna ocasión, pudiera ser infundada; por el impacto de los protocolos sobre las relaciones, en detrimento de la expresión natural del afecto; por la exposición a la que lleva el propio ministerio, o la dificultad para manejar conflictos en la comunidad.

La soledad, el individualismo, una inadecuada gestión de la afectividad o la sobrecarga pastoral pueden constituir factores predisponentes hacia conductas no saludables.

En el diálogo compartido emergió la necesidad de formación -como por ejemplo en comunicación, establecimiento de límites y gestión de conflictos- y de una mayor claridad manifiesta en el apoyo institucional tanto a los sacerdotes como a los laicos con responsabilidad pastoral.

Se animó a reconocer que todos somos limitados y que buscar ayuda no demuestra debilidad sino habilidad para el crecimiento personal y comunitario.

Una cuestión pastoral y evangelizadora

La reflexión no se limitó al ámbito jurídico o preventivo. Se subrayó que el buen trato es una exigencia evangélica y una condición para la credibilidad de la misión. «No se trata solo de evitar abusos graves; cualquier trato inadecuado ya es un daño y contradice la llamada a la caridad pastoral», señala la ponente.

Además, se advirtió de que muchas personas se han alejado de la Iglesia tras experiencias negativas en el ámbito comunitario. Por ello, recuperar la confianza, construir entornos seguros y relaciones sanas no es únicamente una medida preventiva, sino una auténtica prioridad pastoral.

Aunque Angelines Morales reconoce que este es “un camino largo” y que una sola sesión no basta, el encuentro permitió —según sus palabras— «despertar preguntas y empezar a poner nombre a realidades que necesitan luz».

Enlaces de interés:

Comisión Pontificia para la protección de menores en la Santa Sede: www.tutelaminorum.org

Protección de menores de la Conferencia Episcopal Española: https://www.paradarluz.com/

Atención a víctima de abusos en la Diócesis de Málaga: https://diocesismalaga.es/inicio/2014055641/protocolo-de-prevencion-y-actuacion-frente-a-abusos-sexuales-a-menores/

Programa Repara de la Archidiócesis de Madrid: https://repara.archimadrid.es/

Entorno seguro de Acción Católica: https://www.accioncatolicageneral.es/entorno-seguro

Ana María Medina

Ha fallecido el sacerdote diocesano José Melgar del Valle

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El sacerdote diocesano José Melgar del Valle ha fallecido tras más de cinco décadas de ministerio. Nacido el 12 de noviembre de 1943 en Ronda, fue ordenado sacerdote el 24 de mayo de 1975. Sus primeros años de ministerio fueron como colaborador en las parroquias de Santiago y San Juan de Antequera.

Posteriormente, desempeñó diversos servicios en las parroquias de Fuente Piedra y Humilladero, El Chorro, Álora, Estación de Cártama, Villa del Guadalhorce y Aljaima.

Desde septiembre de 1977 ejerció como ecónomo de la Campiña (Estación de Cártama), hasta que, en 1985 fue nombrado párroco de Churriana, donde también fue capellán de las Carmelitas Terciarias del Sagrado Corazón. Compatibilizó esta responsabilidad con su labor como profesor de Religión en Enseñanza Secundaria. En esta tarea, quienes lo conocieron destacan de él que «tenía una fama buenísima» y que «hacía una labor estupenda con los alumnos y más aún con los difíciles».

Permaneció como párroco de Churriana hasta 1997.

Más adelante, fue vicario parroquial y luego párroco de El Salvador en Málaga, en cuyo columbario está previsto que descansen sus restos.

Antonio Moreno Ruiz
Antonio Moreno

Manuel Otero, párroco en Coín y Villa del Guadalhorce

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El obispo de Málaga ha hecho público el nombramiento y agradecido las muestras de afecto.

El obispo de Málaga ha nombrado, el miércoles 4 de marzo de 2026, al sacerdote diocesano Manuel Otero como nuevo párroco para San Juan y San Andrés de Coín y para María Auxiliadora de Villa del Guadalhorce y ha agradecido las muestras de afecto de los últimos días.

Manuel Jesús Otero Plaza, hasta ahora vicario parroquial de San Miguel de Málaga, llega a las dos localidades del Valle del Guadalhorce en sustitución del recientemente fallecido José Amalio González Ruiz.

En este sentido, D. José Antonio Satué ha querido aprovechar la comunicación de este nombramiento «para agradecer las muestras de afecto y de apoyo de los feligreses y feligresas de las parroquias de San Juan y San Andrés de Coín y de Villa del Guadalhorce, con motivo del fallecimiento y el funeral de don José Amalio González Ruiz. También manifiesta su gratitud hacia quienes han contribuido con generosidad para que estas comunidades puedan disponer pronto de un nuevo párroco».

Por otra parte, Mons. Satué ha comunicado también el nombramiento de Francisco Javier Díaz Lorite, sacerdote de la Diócesis de Jaén residente en Málaga, adscrito a la parroquia de San Miguel de Málaga.

Antonio Moreno Ruiz
Antonio Moreno

Málaga: Vivienda y empleo, principales detonantes de la exclusión social

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Los días 3 y 4 de marzo, Cáritas Diocesana de Málaga ha organizado dos encuentros para analizar en profundidad el Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, poniendo el foco en los datos más relevantes que afectan a la provincia.

El estudio, presentado recientemente en el ámbito autonómico, advierte de una creciente fragmentación social y señala tres ámbitos críticos —vivienda, empleo y salud— como los motores que están intensificando la vulnerabilidad de miles de hogares. En sus conclusiones, el informe subraya que Andalucía continúa sin cerrar sus brechas sociales.

Andalucía: una fractura social que se consolida

Durante la presentación, celebrada en el Colegio Sagrado Corazón (Esclavas), el director de Cáritas Diocesana de Málaga, José Miguel Santos Paradas, ha ofrecido unas palabras iniciales y una breve introducción al Informe FOESSA antes de dar paso al ponente, Daniel Rodríguez de Blas, miembro del Comité Técnico de FOESSA y coordinador del Informe.

Rodríguez ha comenzado subrayando que Andalucía atraviesa “un proceso profundo y persistente de fragmentación social”, resultado de más de dos décadas de crisis encadenadas —económica, sanitaria, inflacionaria y habitacional— cuyas fases de recuperación “no han logrado cerrar las brechas abiertas”. “No estamos ante un fenómeno coyuntural, sino ante dinámicas estructurales que se consolidan”, señaló.

El informe destaca que el 23% de la población andaluza vive en exclusión social y un 10% en exclusión severa, cifras superiores a la media estatal y que evidencian la consolidación de una vulnerabilidad estructural.

Rodríguez de Blas ha insistido en que “no fallan las personas, falla el sistema”. Frente a discursos que atribuyen la pobreza a la falta de esfuerzo individual, ha recordado que la mayoría de los hogares en exclusión sí activan estrategias de inclusión: trabajan, buscan empleo, se forman o recurren a sus redes familiares.

Aun así, “tres de cada cuatro hogares en exclusión severa se encuentran con dispositivos fragmentados, recursos insuficientes y respuestas poco adaptadas a sus trayectorias”. Cuando esto ocurre de forma sostenida —ha afirmado— “la exclusión no solo se reproduce: se cronifica”.

Nota de prensa: Presentación del Informe Foessa Andalucía en Málaga

A pesar de la ligera mejora en la tasa de riesgo de pobreza en Andalucía —del 15,9% en 2021 al 12,8% en 2024—, la comunidad sigue entre las regiones con peores indicadores. Casi la mitad de los hogares no puede afrontar gastos imprevistos, uno de cada cinco no logra mantener la vivienda a una temperatura adecuada y un 16% sufre retrasos en pagos básicos.

En este contexto, Rodríguez ha alertado de que el sistema de garantía de ingresos sigue siendo insuficiente. Aunque el Ingreso Mínimo Vital (IMV) alcanza a seis de cada diez personas en pobreza severa —una cobertura mayor que la media estatal—, sigue sin llegar a todas las personas que lo necesitan, en parte por dificultades de acceso y falta de acompañamiento.

A ello se suma el debilitamiento de la protección autonómica tras el desplome de la Renta Mínima de Inserción Social, que “ha dejado un vacío allí donde el IMV no llega, llega tarde o resulta insuficiente”. Por ello, ha señalado, “la prioridad pasa por reforzar la renta mínima autonómica como complemento del IMV”.

Málaga: Vivienda y empleo, principales detonantes de la exclusión social

En el caso de Málaga, FOESSA advierte de la presión crítica del mercado residencial. “Más de 200.000 personas caen por debajo del umbral de la pobreza después de pagar la vivienda y los suministros”, ha explicado Rodríguez.

El precio del alquiler ha aumentado cerca de un 30%, por encima del incremento medio andaluz (25%), lo que complica aún más los proyectos vitales de miles de hogares.

La precariedad laboral constituye otro de los motores de la exclusión. Según el informe, unas 180.000 personas en la provincia sufren inestabilidad laboral grave, con empleos intermitentes o precarios. Rodríguez señaló que “el 14% de los hogares malagueños cuyo sustentador principal tiene empleo se encuentra, aun así, en exclusión social”.

A ello se añade el impacto en la salud: alrededor de 85.000 personas han dejado de comprar medicamentos o seguir tratamientos por falta de recursos, un indicador que FOESSA considera de especial gravedad.

Una mirada desde la universidad: jornada en la UMA

La reflexión continúa el miércoles 4 de marzo con una jornada en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Málaga bajo el título «Exclusión y desarrollo social en Andalucía: una mirada desde el Informe FOESSA». Este segundo encuentro está dirigido a agentes sociales, profesionales de la intervención y estudiantes, y busca profundizar en los desafíos que plantea la actual situación social en la comunidad: la insuficiente cobertura de los sistemas de garantía de ingresos, el deterioro de las relaciones sociales, el empeoramiento de la salud en los hogares más vulnerables y los rostros más afectados por la exclusión —menores, jóvenes, personas extranjeras y mujeres al frente del hogar—.

Con esta doble convocatoria, Cáritas Málaga ha querido situar el foco en una realidad que, pese a su gravedad, suele quedar invisibilizada. Los datos del informe muestran que, también en Málaga, la exclusión social tiene causas estructurales y sostenidas en el tiempo, y exige respuestas coordinadas, estables y adaptadas a la vida real de las personas y familias que la sufren.

Cáritas Diocesana

Triduo en la Natividad junto a las reliquias del Padre Arnaiz

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La parroquia de la Natividad del Señor celebra un triduo al Sagrado Corazón del 3 al 5 de marzo.

La comunidad parroquial de la Natividad, que tiene su sede en la malagueña barriada de la Paz (Carretera de Cádiz) ha organizado para los días del 3 al 5 de marzo un triduo al Sagrado Corazón de Jesús con motivo del Jubileo del gran apóstol de esta advocación, el beato P. Arnaiz. La comunidad de Misioneras de las Doctrinas Rurales, obra fundada por el jesuita de cuya muerte se cumplen 100 años, y estrechamente vinculada a la parroquia pues tienen su casa en el territorio parroquial, llevará esos días sus reliquias al templo para que los fieles puedan venerarlas.

Cada día del triduo, las misioneras ofrecerán una reflexión sobre la devoción al Sagrado Corazón a las 18.00 horas, donde explicarán el origen de esta advocación y el sentido de la consagración personal. A las 19.30 horas, comenzará la Santa Misa.

Según el párroco, Ángel Antonio Chacón, «el miércoles 4, además, está prevista una jornada penitencial con confesiones a lo largo de todo el día y, el jueves 5, estará el Santísimo expuesto toda la jornada. Este día, todos los fieles que lo deseen podrán hacer la consagración al Sagrado Corazón de Jesús después de la Misa».

El viernes, 6 de marzo, la parroquia peregrinará hasta la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, donde está el sepulcro del P. Arnaiz, para tener un tiempo de adoración al Santísimo, a partir de las 18.30 horas, y celebrar juntos la Eucaristía y ganar el Jubileo a las 19.30 horas.

Antonio Moreno

La parroquia Madre de Dios acogió la Jornada de la Alegría

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Más de 50 matrimonios y sus familias celebraron, en la parroquia Madre de Dios, la Jornada de la Alegría organizada por Proyecto Amor Conyugal.

La jornada tuvo como objetivo profundizar en cómo vivir la alegría en el matrimonio. Los participantes fueron recibidos por el párroco, Antonio Eloy Madueño, quien presidió la celebración de la Eucaristía.

Tras la liturgia, dio comienzo una charla-formativa centrada en «cómo vivir desde el corazón la verdadera alegría en el matrimonio, y cómo aterrizarlo en nuestras vidas cotidianas», explican desde Proyecto Amor Conyugal.

Abordaron también «la alegría como fruto de la experiencia del amor de Dios», añaden.

«Dimos gracias a Dios por tanto bien recibido y por haber sido iluminados, en el camino hacia la caridad conyugal. Estamos convencidos de que, aunque atravesemos circunstancias complicadas, se puede vivir en gozo y alegría si estamos unidos a Jesús», concluyen.

La Jornada terminó con una adoración a Jesús Eucaristía en la que los esposos compartieron una experiencia entre ellos relacionada con el tema de la jornada.

Encarni Llamas

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