Inicio Blog Página 2484

Cáritas se une al Papa Francisco para pedir la paz en Tierra Santa

0

Cáritas Española insta al alto el fuego en Tierra Santa. Se suma así al constante llamamiento de paz del Papa Francisco y al comunicado publicado este martes por Caritas Internationalis. Un mes después del ataque de Hamas a Israel, la reacción de este último y la guerra que se ha desencadenado desde entonces, Caritas Internationalis exhorta a ambas partes a que cesen el fuego, protejan a la población, garanticen el acceso de la ayuda humanitaria, respeten el derecho internacional y liberen a todos los rehenes.

“Gracias a nuestra humanidad común, toda vida humana es igualmente sagrada y ninguna puede descartarse como un daño colateral necesario”, asegura el secretario general de Caritas Internationalis, Alistair Dutton, quien hace hincapié en el imperativo de respetar el derecho internacional humanitario, incluido el principio de distinción entre civiles y combatientes.

En la nota, Caritas Internationalis recuerda que en reiteradas ocasiones ha realizado un llamamiento para que se garantice el acceso humanitario sin obstáculos a los 2,3 millones de habitantes de la Franja de Gaza, que ha estado sitiada y privada de agua, alimentos, medicinas y combustible durante casi un mes. Todos los pasos fronterizos de Gaza deben reabrirse para permitir una asistencia humanitaria adecuada, señala el comunicado.

La situación en Cisjordania también se está deteriorando rápidamente, con crecientes amenazas a la vida y al empleo de civiles, detenciones arbitrarias y restricciones a la libre circulación.

“Todas las personas en Tierra Santa tienen derecho a recibir asistencia humanitaria y todas las partes en el conflicto deben cumplir con sus obligaciones para garantizar que se les proporciona”, añade Dutton. Además, insiste en que se debe proteger a los civiles y la infraestructura civil y   restablecer inmediatamente los servicios esenciales para la supervivencia de la población civil.

“La Confederación Cáritas se une al Papa Francisco y a los representantes de las Iglesias locales en su llamamiento por la paz. Las consecuencias humanitarias y para los derechos humanos de esta violencia serán devastadoras, complejas y duraderas, no sólo en Tierra Santa sino en toda la región de Oriente Medio. Este conflicto debe cesar de inmediato. Ahora es el momento de la paz”, concluye Dutton.

Caritas une sus oraciones a las de personas de todas las religiones que rezan por la paz, la comprensión y la reconciliación, y por un futuro duradero y justo para todos los pueblos de Tierra Santa y la región de Oriente Medio.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Este viernes se presenta en Guadix una guía para el Camino Espiritual del Sur

0

Este viernes se presenta en Guadix una guía para el Camino Espiritual del Sur

Este viernes se presenta en Guadix la Guía del camino Espiritual del Sur. Se trata de un libro indispensable para no perderse ningún detalle de todos los lugares y de todo el recorrido de este Camino Espiritual. Será presentada el viernes 17 de noviembre, en el Palacio Visconti de Guadix, a las 19´00h.

La guía esta escrita por Miguel Ángel Sánchez Rubí y contiene mapas, rutas, los tracks para no perderse, alojamientos, historia de los lugares y, por supuesto, las etapas.

El Camino Espiritual del Sur fue presentado oficialmente en septiembre de este año y ya cuenta con una guía, que hará que cada vez sean más los peregrinos que realicen las etapas desde Guadix a Caravaca de la Cruz, o desde Caravaca hasta Guadix. Porque es un camino con dos direcciones y las dos llevan al origen del cristianismo en el sur de la Península: en Caravaca, con la Cruz de Cristo como meta, y en Guadix, con San Torcuato y la primera predicación del Evangelio en esta parte del mundo. Un camino con más de 2000 años de historia que redescubrir.

Más información del Camino Espiritual del Sur en su web

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Ver este artículo en la web de la diócesis

Los sacerdotes están convocados, este miércoles, a una jornada de formación

0

Los sacerdotes están convocados, este miércoles, a una jornada de formación

Los sacerdotes de la diócesis de Guadix vivirán una jornada de formación este miércoles 15 de noviembre. También estará el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, que suele asistir a estas jornadas de formación continua. Tendrá lugar en la Casa Diocesana de Espiritualidad y el tema de trabajo será el síndrome del burnout.

Dirigirá la jornada de formación Damián Picornell Gallar, que es sacerdote diocesano de Albacete, doctor en Teología y psicólogo especializado en el síndrome burnout. Trabaja en diversas iniciativas para la formación de sacerdotes y de laicos, así como en la dirección y acompañamiento personal en ejercicios espirituales.
Esta es la primera jornada de formación del nuevo curso pastoral y, en esta ocasión, versa sobre un tema de índole humano. Durante el curso suele haber dos o tres jornadas de formación en las que se tratan, además de temas humanos, otros relacionados con la pastoral, o con la actualidad teológica o eclesial.
Estas jornadas están organizadas por la delegación diocesana para el Clero.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

Ver este artículo en la web de la diócesis

Yunquera recuerda el martirio del beato Juan Duarte

0

La parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en Yunquera, acogió el 15 de noviembre la Eucaristía en conmemoración del martirio del beato Juan Duarte Martín, hijo de este pueblo.

Biografía

Juan Duarte nació en Yunquera el 17 de marzo de 1912. Sus padres fueron Juan Duarte Doña y Dolores Martín de la Torre. De este matrimonio nacieron diez hijos, de los que sobrevivieron seis, Juan era el cuarto de ellos. Su padre era un labrador autónomo, con bienes suficientes para no tener que trabajar por cuenta ajena, aunque no para llevar una vida desahogada; hombre de campo de recia piedad; miembro veterano de la Adoración Nocturna, como recuerda la insignia expuesta en el chinero de su casa, que mantuvo una relación muy estrecha con su hijo Juan, desde que era pequeño, y aún más cuando le comunicó su deseo de ingresar en el Seminario. Era, sin duda, su hijo preferido, lo cual nunca despertó celos en sus hermanos, pues ellos también le tenían como el mejor de todos Fue bautizado en la parroquia de la Encarnación de Yunquera, donde recibió también la Confirmación. De la recepción de estos sacramentos no hay partidas, porque el archivo parroquial fue totalmente destrozado en el año 1936 y las hojas de sus libros sirvieron para envolver los productos que se adquirían en la iglesia, convertida entonces en economato.

Ingresó en el Seminario en el curso 1925-1926, a la edad de trece años. A decir verdad, fue una decisión que a nadie sorprendió, pues desde muy pequeño ya mostró su cercanía y su inclinación hacia la Iglesia. Y se sentía tan firme en su vocación que cuando, ante los insuficientes medios económicos de la familia, el padre le planteó cómo podrían pagar sus estudios, él sin vacilar respondió: «No se preocupe, el Señor le va a ayudar». En el Seminario Juan se sintió perfectamente, pues más que un internado se encontró una verdadera familia, con un auténtico padre –el rector– y un excelente director espiritual, el P. Soto. Juan quería mucho al Seminario, como permanentemente pudieron constatar sus padres y sus hermanos. Cuando estaba en el pueblo pasando las vacaciones de verano, contaba los días que faltaban para el regreso. Y en una ocasión muy señalada, cuando, después de la quema de iglesias y de conventos en Málaga en mayo del 1931, se planteó la necesidad de regresar al Seminario y su padre le pidió que aplazara su vuelta hasta que la situación política se normalizase, Juan Duarte fue de los valientes que volvieron al Seminario, dispuestos a emprender aquella nueva etapa, huérfanos de su Obispo tan querido, D. Manuel González, y con muy escasos recursos económicos, pero con unos superiores que vivían ya el ideal expresado en aquellos días por el propio D. Manuel: «Espíritu Santo, concédenos el gozo de servir a la Madre Iglesia de balde y con todo lo nuestro».

Durante los años de Seminario, Juan era, como decía el Padre Soto, «un seminarista ejemplar». Inteligente y estudioso, fue aprobando siempre con las máximas calificaciones. Reconociendo su capacidad, en los últimos cursos se le encomendó la tarea de prefecto de los seminaristas menores, educador de ellos. Era alegre y sencillo, de lo cual tuvieron constancia los niños del catecismo de la parroquia de la Victoria y los de Yunquera. De él y de otros dos seminaristas, José Merino y Miguel Díaz, también de Yunquera, se decía que en sus vacaciones traían la alegría al pueblo. Era muy notable su profunda vocación apostólica. Contaba a este respecto su hermana que Merino le dijo un día: «Cuando sea sacerdote, quiere irse a las misiones». El 1 de julio de 1935 recibió el Subdiaconado; de la noche anterior tenemos una plegaria a la que él alude en una emotiva carta al Obispo Don Manuel González: «¡Con qué ganas me pongo en brazos de la Iglesia y con qué ganas le pido al Señor que me quite la vida si no he de servirla con la alegría que inunda mi alma el día que a ella me entrego!». Al año siguiente fue ordenado Diácono en la Catedral de Málaga, el 6 de marzo de 1936.

Duarte, sin embargo, dudaba de su capacidad para afrontar el martirio «si llega el momento», como le confesó un día a su amigo Merino. A este arrojo y valentía de Duarte bien pueden llamársele «parresía», esto es, libertad recibida del Espíritu para decir y hacer lo que él quiere. Su familia y los que le trataron de cerca en aquellos meses saben que una respuesta que frecuentemente salía de sus labios cuando alguien le advertía que la situación empeoraba era: «¡El Señor triunfará, el Señor triunfará!

Quizás ese arrojo o «parresía» fuese la razón última de por qué no fue martirizado en El Burgo como sus dos compañeros José Merino Toledo y Miguel Díaz Jiménez, y se lo llevaran a Álora para matarle en este pueblo, después de una semana de torturas y humillaciones. Su detención ocurrió el 7 de noviembre, por la delación de alguien que, tras un registro fallido llevado a cabo en su casa, le vio asomarse a una pequeña ventana para respirar aire puro después de varias horas, sin luz ni ventilación, en una pequeña pocilga que le había servido de escondite. Cuando los milicianos pegaron en la puerta, sólo se encontraban en casa su madre y él, pues de sus hermanas dos habían ido al campo para lavar la ropa y la otra, la más pequeña, Carmen, se encontraba aprendiendo a bordar para confeccionarle la cinta con la que sus padres atarían las manos de Juan en su ordenación sacerdotal.

De su casa le llevaron al calabozo municipal, y de allí, con los otros dos seminaristas, José Merino y Miguel Díaz, sobre las cuatro de la tarde, lo trasladaron a El Burgo, donde quedaron sus dos compañeros, martirizados en la noche del 7 al 8, mientras Juan fue llevado, por la carretera de Ardales, hasta Álora. Los motivos para no asesinar a Juan en El Burgo, como hicieron con los otros, y llevarlo a Álora no son suficientemente conocidos, pero parece ser fruto de un acuerdo del Comité Local de Yunquera con algún dirigente revolucionario de Álora. En Álora, fue llevado primeramente a una posada y, después, a la Garipola o calabozo municipal, en el que durante varios días fue sometido a torturas sin cuento, con las que pretendían forzarle a blasfemar. Pero él siempre respondía: «¡Viva el Corazón de Jesús!» o «¡Viva Cristo Rey!».

Las torturas y humillaciones a las que fue sometido en la Garipola fueron muy variadas. De cómo se desarrollaban estos paseos hay testimonios de varios familiares y amigos, ya difuntos. La buena gente de Álora vivió la pasión de Juan Duarte como la de un hijo o hermano muy querido. Fueron muchos los que deseaban que aquel sufrimiento, aquella insoportable muerte lenta acabase de una vez. Para hacerle renegar de la fe. Como la indignación de mucha gente de Álora aumentaba por días y la actitud de Juan Duarte se hacía más provocadora –pues con serenidad preguntaba a sus verdugos si no se daban cuenta de que lo que le hacían a él se lo estaban haciendo al Señor–, los dirigentes del Comité decidieron acabar con él. Esta muerte se llevó a cabo en la noche del día 15 de noviembre. Lo bajaron al Arroyo Bujía, a kilómetro y medio de la estación de Álora, y allí a unos diez metros del puente de la carretera, lo tumbaron en el suelo y con un machete lo abrieron en canal de abajo a arriba, le llenaron de gasolina el vientre y el estómago y luego le prendieron fuego.

Durante este último tormento, Juan Duarte sólo decía: «Yo os perdono y pido que Dios os perdone… ¡Viva Cristo Rey!». Las últimas palabras que salieron de su boca con los ojos bien abiertos y mirando al cielo fueron: «¡Ya lo estoy viendo… ya lo estoy viendo!» Los mismos que intervinieron en su muerte contaron luego en el pueblo que uno de ellos le interpeló: «¿Qué estás viendo tú?». Y acto seguido, le descargó su pistola en la cabeza. Pocos meses después, el 3 de mayo, su padre, hermanos y otros familiares se presentaron en Álora para exhumar su cuerpo, fácil de encontrar bajo la arena, pues había sido enterrado por unos vecinos a tan poca profundidad que su hermano José, como él mismo contó, con sólo escarbar con sus manos, topó enseguida con sus restos.

Colabora con la información diocesana

Ver este artículo en la web de la diócesis

Los jóvenes van tras las huellas de la fe

0

Los jóvenes de la Pastoral Universitaria de Málaga han puesto en marcha una nueva experiencia de anuncio a la que han llamado «Tras las huellas de la fe». La próxima tiene lugar el jueves 16 de noviembre, a las 20.00 horas, en la parroquia de la Natividad.

Así explicaba Francisco Rivas, joven universitario, en los programas religiosos de COPE Málaga, cómo surgió esta iniciativa:

Ante la cercanía de la apertura de la causa de beatificación de María Isabel González del Valle, fundadora de las Misioneras de las Doctrinas Rurales, sus huellas son las elegidas en esta ocasión para seguirlas, acompañados por las misioneras presentes en nuestra diócesis.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Hoy se conmemora el martirio de Juan Duarte

0

La parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en Yunquera, acoge hoy, a las 18.30 horas, la Eucaristía en conmemoración del martirio del beato Juan Duarte Martín, hijo de este pueblo.

Biografía

Juan Duarte nació en Yunquera el 17 de marzo de 1912. Sus padres fueron Juan Duarte Doña y Dolores Martín de la Torre. De este matrimonio nacieron diez hijos, de los que sobrevivieron seis, Juan era el cuarto de ellos. Su padre era un labrador autónomo, con bienes suficientes para no tener que trabajar por cuenta ajena, aunque no para llevar una vida desahogada; hombre de campo de recia piedad; miembro veterano de la Adoración Nocturna, como recuerda la insignia expuesta en el chinero de su casa, que mantuvo una relación muy estrecha con su hijo Juan, desde que era pequeño, y aún más cuando le comunicó su deseo de ingresar en el Seminario. Era, sin duda, su hijo preferido, lo cual nunca despertó celos en sus hermanos, pues ellos también le tenían como el mejor de todos Fue bautizado en la parroquia de la Encarnación de Yunquera, donde recibió también la Confirmación. De la recepción de estos sacramentos no hay partidas, porque el archivo parroquial fue totalmente destrozado en el año 1936 y las hojas de sus libros sirvieron para envolver los productos que se adquirían en la iglesia, convertida entonces en economato.

Ingresó en el Seminario en el curso 1925-1926, a la edad de trece años. A decir verdad, fue una decisión que a nadie sorprendió, pues desde muy pequeño ya mostró su cercanía y su inclinación hacia la Iglesia. Y se sentía tan firme en su vocación que cuando, ante los insuficientes medios económicos de la familia, el padre le planteó cómo podrían pagar sus estudios, él sin vacilar respondió: «No se preocupe, el Señor le va a ayudar». En el Seminario Juan se sintió perfectamente, pues más que un internado se encontró una verdadera familia, con un auténtico padre –el rector– y un excelente director espiritual, el P. Soto. Juan quería mucho al Seminario, como permanentemente pudieron constatar sus padres y sus hermanos. Cuando estaba en el pueblo pasando las vacaciones de verano, contaba los días que faltaban para el regreso. Y en una ocasión muy señalada, cuando, después de la quema de iglesias y de conventos en Málaga en mayo del 1931, se planteó la necesidad de regresar al Seminario y su padre le pidió que aplazara su vuelta hasta que la situación política se normalizase, Juan Duarte fue de los valientes que volvieron al Seminario, dispuestos a emprender aquella nueva etapa, huérfanos de su Obispo tan querido, D. Manuel González, y con muy escasos recursos económicos, pero con unos superiores que vivían ya el ideal expresado en aquellos días por el propio D. Manuel: «Espíritu Santo, concédenos el gozo de servir a la Madre Iglesia de balde y con todo lo nuestro».

Durante los años de Seminario, Juan era, como decía el Padre Soto, «un seminarista ejemplar». Inteligente y estudioso, fue aprobando siempre con las máximas calificaciones. Reconociendo su capacidad, en los últimos cursos se le encomendó la tarea de prefecto de los seminaristas menores, educador de ellos. Era alegre y sencillo, de lo cual tuvieron constancia los niños del catecismo de la parroquia de la Victoria y los de Yunquera. De él y de otros dos seminaristas, José Merino y Miguel Díaz, también de Yunquera, se decía que en sus vacaciones traían la alegría al pueblo. Era muy notable su profunda vocación apostólica. Contaba a este respecto su hermana que Merino le dijo un día: «Cuando sea sacerdote, quiere irse a las misiones». El 1 de julio de 1935 recibió el Subdiaconado; de la noche anterior tenemos una plegaria a la que él alude en una emotiva carta al Obispo Don Manuel González: «¡Con qué ganas me pongo en brazos de la Iglesia y con qué ganas le pido al Señor que me quite la vida si no he de servirla con la alegría que inunda mi alma el día que a ella me entrego!». Al año siguiente fue ordenado Diácono en la Catedral de Málaga, el 6 de marzo de 1936.

Duarte, sin embargo, dudaba de su capacidad para afrontar el martirio «si llega el momento», como le confesó un día a su amigo Merino. A este arrojo y valentía de Duarte bien pueden llamársele «parresía», esto es, libertad recibida del Espíritu para decir y hacer lo que él quiere. Su familia y los que le trataron de cerca en aquellos meses saben que una respuesta que frecuentemente salía de sus labios cuando alguien le advertía que la situación empeoraba era: «¡El Señor triunfará, el Señor triunfará!

Quizás ese arrojo o «parresía» fuese la razón última de por qué no fue martirizado en El Burgo como sus dos compañeros José Merino Toledo y Miguel Díaz Jiménez, y se lo llevaran a Álora para matarle en este pueblo, después de una semana de torturas y humillaciones. Su detención ocurrió el 7 de noviembre, por la delación de alguien que, tras un registro fallido llevado a cabo en su casa, le vio asomarse a una pequeña ventana para respirar aire puro después de varias horas, sin luz ni ventilación, en una pequeña pocilga que le había servido de escondite. Cuando los milicianos pegaron en la puerta, sólo se encontraban en casa su madre y él, pues de sus hermanas dos habían ido al campo para lavar la ropa y la otra, la más pequeña, Carmen, se encontraba aprendiendo a bordar para confeccionarle la cinta con la que sus padres atarían las manos de Juan en su ordenación sacerdotal.

De su casa le llevaron al calabozo municipal, y de allí, con los otros dos seminaristas, José Merino y Miguel Díaz, sobre las cuatro de la tarde, lo trasladaron a El Burgo, donde quedaron sus dos compañeros, martirizados en la noche del 7 al 8, mientras Juan fue llevado, por la carretera de Ardales, hasta Álora. Los motivos para no asesinar a Juan en El Burgo, como hicieron con los otros, y llevarlo a Álora no son suficientemente conocidos, pero parece ser fruto de un acuerdo del Comité Local de Yunquera con algún dirigente revolucionario de Álora. En Álora, fue llevado primeramente a una posada y, después, a la Garipola o calabozo municipal, en el que durante varios días fue sometido a torturas sin cuento, con las que pretendían forzarle a blasfemar. Pero él siempre respondía: «¡Viva el Corazón de Jesús!» o «¡Viva Cristo Rey!».

Las torturas y humillaciones a las que fue sometido en la Garipola fueron muy variadas. De cómo se desarrollaban estos paseos hay testimonios de varios familiares y amigos, ya difuntos. La buena gente de Álora vivió la pasión de Juan Duarte como la de un hijo o hermano muy querido. Fueron muchos los que deseaban que aquel sufrimiento, aquella insoportable muerte lenta acabase de una vez. Para hacerle renegar de la fe. Como la indignación de mucha gente de Álora aumentaba por días y la actitud de Juan Duarte se hacía más provocadora –pues con serenidad preguntaba a sus verdugos si no se daban cuenta de que lo que le hacían a él se lo estaban haciendo al Señor–, los dirigentes del Comité decidieron acabar con él. Esta muerte se llevó a cabo en la noche del día 15 de noviembre. Lo bajaron al Arroyo Bujía, a kilómetro y medio de la estación de Álora, y allí a unos diez metros del puente de la carretera, lo tumbaron en el suelo y con un machete lo abrieron en canal de abajo a arriba, le llenaron de gasolina el vientre y el estómago y luego le prendieron fuego.

Durante este último tormento, Juan Duarte sólo decía: «Yo os perdono y pido que Dios os perdone… ¡Viva Cristo Rey!». Las últimas palabras que salieron de su boca con los ojos bien abiertos y mirando al cielo fueron: «¡Ya lo estoy viendo… ya lo estoy viendo!» Los mismos que intervinieron en su muerte contaron luego en el pueblo que uno de ellos le interpeló: «¿Qué estás viendo tú?». Y acto seguido, le descargó su pistola en la cabeza. Pocos meses después, el 3 de mayo, su padre, hermanos y otros familiares se presentaron en Álora para exhumar su cuerpo, fácil de encontrar bajo la arena, pues había sido enterrado por unos vecinos a tan poca profundidad que su hermano José, como él mismo contó, con sólo escarbar con sus manos, topó enseguida con sus restos.

Ver este artículo en la web de la diócesis

21 ENERO-2 FEBRERO. Ejercicios Espirituales para el clero

0

Desde la Delegación para el Clero informan a los sacerdotes y diáconos de las próximas tandas de Ejercicios Espirituales para el clero, en las que ya pueden inscribirse.

La primera tendrá lugar del 21 al 26 de enero y estará dirigida por el sacerdote de la diócesis de Sigüenza-Guadakajara, Ángel Moreno Sancho, quien también es capellán del Monasterio Cisterciense de Buenafuente del Sistal y párroco de diversos pueblos de su diócesis. 

La segunda tanda tendrá lugar del 28 de enero al 2 de febrero y estará dirigida por Mons. José Vilaplana Blasco, obispo emérito de Huelva.

Los sacerdotes y diáconos que desen participar, debe ir reservando las plazas inscribiéndose en el Obispado (Secretaría de la Vicaría General) o a través de los propios arciprestes.

Las tandas comenzarán con la cena del domingo por la noche y concluirán con la comida del viernes a mediodía.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Asunción Delgado: «Fue un gran regalo que pudiera ver a la Virgen de la Victoria desde el balcón de El Pimpi»

0

NoticiaVictoria, Gloria a Ti

Publicado: 15/11/2023: 80

<!–

–>

Victoria, Gloria a Ti

Asunción Delgado, devota de la Virgen de la Victoria, se acerca a los micrófonos de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga para compartir el gran regalo que recibieron su hijo y ella el día de la bajada de la Virgen de la Victoria desde la Basílica a la Catedral, y otras anécdotas protagonizadas por la Patrona en la vida de esta vecina malagueña.

Ver este artículo en la web de la diócesis

¡Qué arte tiene la Casa de Piedra!

0
NoticiaArte

La Casa de Piedra en Cortes de la Frontera

Publicado: 15/11/2023: 17

<!–

–>

Cortes de la Frontera

El director de Patrimonio de la diócesis de Málaga, Miguel Gamero, nos lleva hoy a la Casa de Piedra, en Cortes del Frontera en la sección ¡QUÉ ARTE TIENES! del programa El Espejo en COPE Málaga. Aquí tienes el podcast completo que te traslada a este rincón de arte en piedra.

Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

enllamasfortes

Más noticias de: Arte

Ver este artículo en la web de la diócesis

El sacerdote diocesano Eugenio Romero entrevistado por la Diócesis de Málaga con motivo del encuentro de Delegados Diocesanos para el Clero de Andalucía

0

Fuente : Web de la Diócesis de Málaga

Los Delegados para el Clero de las Diócesis andaluzas se unieron a la jornada de formación organizada por la diócesis de Málaga que tuvo como ponente al arzobispo de Valladolid, Mons. Luis Argüello.

Eugenio Romero es el delegado para el Clero de la Diócesis de Asidonia-Jerez y el coordinador del grupo andaluz y explica que la tarea de estos delegados es «en primer lugar, la responsabilidad de preocuparnos de los presbíteros y de los diáconos, que entran dentro del clero, en nombre del obispo. Él es el responsable y nosotros le ayudamos y colaboramos con él en la preocupación por los sacerdotes, en estar cerca de ellos y de sus preocupaciones».

Para poner en común sus inquietudes y experiencias, los Delegados para el Clero de las Diócesis andaluzas se reúnen tres veces al año «para profundizar en algún tema que nos interesa y poner en común lo que hacemos en cada lugar de Andalucía, pues nos podemos ayudar con nuestra experiencia y desahogarnos, que también es bueno. Al final, los problemas y preocupaciones suelen ser muy parecidas», explica Eugenio.

En esta ocasión, se han unido a la profundización propuesta al clero de la Diócesis de Málaga del documento de la Conferencia Episcopal Española «El Dios fiel mantiene su alianza. Instrumento de trabajo sobre persona, familia y sociedad ofrecido a la Iglesia y la sociedad española desde la fe en Dios y la perspectiva del bien común”, de la mano de D. Luis Argüello. «Se trata de un documento muy rico que creo que ha pasado muy desapercibido y en el que nos viene muy bien profundizar», afirma Eugenio.

El encuentro de los delegados dura dos días en los que, además de la formación, tienen tiempo para dialogar sobre cómo aplicar lo escuchado en sus propios cleros, «cómo afecta esto a nuestros sacerdotes y cómo podemos ayudarles a hacer esa reflexión que se nos propone en el documento. Y, estando en una preciosa ciudad como Málaga y un lugar maravilloso como es esta Casa Diocesana, también aprovechamos para pasear, tomar algo juntos y dar la oportunidad a que cada uno pueda exponer sus problemas y preocupaciones. Además de este encuentro, tenemos otros dos durante el año, uno que vamos rotando por las diversas diócesis de Andalucía y otro en Madrid», concluye el coordinador de los delegados para el Clero. 

La entrada El sacerdote diocesano Eugenio Romero entrevistado por la Diócesis de Málaga con motivo del encuentro de Delegados Diocesanos para el Clero de Andalucía se publicó primero en Diocesis de Jerez.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.