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“La razón más convincente de nuestra esperanza, de cristianos, es que nos queremos”

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Homilía del arzobispo D. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía del VI Domingo de Pascua, en la Catedral, el 10 de mayo de 2026. El día de la Pascua del Enfermo, con la participación de la Hospitalidad granadina de Lourdes y retransmitida por La 2 de RTVE.

Queridos hermanos sacerdotes concelebrantes,

Diácono,

Queridos seminaristas,

Queridos hermanos y hermanas,

Queridos miembros de la Hospitalidad de Lourdes y sobre todo,

Queridos enfermos, los que estéis aquí presentes y los que nos seguís desde vuestros hogares, desde los hospitales, a través de la Voz de Televisión Española, del programa El Día del Señor,

Un cordial saludo de nuevo en esta Pascua del enfermo. Acabamos de escuchar, queridos amigos, la palabra de Dios. Como nos dice la propia Escritura Santa, es lámpara para nuestros pasos, luz en nuestro sendero. Ilumina nuestra vida. Pues ella, ¿qué nos dice en este domingo sexto de Pascua? ¿En esta Pascua, en este paso del enfermo? El paso de Cristo por vuestras vidas. Pero al mismo tiempo, como le hemos escuchado, Él no nos deja, Él está a nuestro lado. Está en los cielos, pero está también a nuestro lado. Y está en esa presencia en los enfermos, en quienes les cuidan, en quienes ejercen esa presencia de la caridad cristiana, como lo hace el diácono Felipe yendo a Samaría, hemos escuchado en la primera lectura. Y nos dice que curaba, nos dice sobre todo que predicaba a Cristo, que lleva el Evangelio. Pues, nos ha hecho un relato en los Hechos de los Apóstoles que acabamos de escuchar y nos dice algo muy bonito y muy importante. La ciudad se llenó de alegría. Y es que el Evangelio siempre lleva la alegría del Señor.

No sé por qué a veces hemos puesto un ribete de luto al Evangelio y vamos con caras de apesadumbrados, como si fuese una carga que tenemos que soportar. Como si fuese una cosa de difuntos. El cristianismo, el Evangelio, es anuncio de alegría. De la buena nueva, del Señor resucitado. El que nos libera de nuestros egoísmos, de nuestros pecados, el que nos da la salvación. Y nos da la fuerza también para los sufrimientos, para las dificultades, para las contrariedades.

Por eso, queridos hermanos y hermanas, especialmente me dirijo a quienes trabajáis en el ámbito sanitario. A los médicos, a los enfermeros, a tantas y tantas personas que trabajan en el mundo de la salud, en los hospitales, en los centros de salud, en atención a domicilio, en los visitadores de enfermos por parte de la pastoral de la Salud que visitáis a nuestros hermanos enfermos, le lleváis la alegría del Evangelio. Les lleváis el anuncio de Jesucristo.

Quizá muchos en estos momentos, en muchas casas, al visitar a los enfermos, estáis los ministros extraordinarios de la comunión dándoles y coincidiendo con esta celebración, les dais la comunión a los enfermos. Les lleváis el cuerpo de Cristo. Pues es llevar la alegría. Es llevar al Señor resucitado, que está real y verdaderamente presente en la Eucaristía. Pero, sobre todo, está también en nuestra presencia, en nuestra caridad cristiana.

“Cualquier cosa que hagáis con estos, mis humildes hermanos, conmigo lo hacéis”. Luego, el Señor Resucitado está en su Palabra. El Señor resucitado está en su cuerpo y en su sangre. Y cuánto queremos al Señor en la Eucaristía en Granada. Que son nuestras fiestas. Cuánto queremos al Señor en nuestros sagrarios con esa presencia, o llevarle a los enfermos, o recibirle la comunión.

Pero está también en el más desvalido, el más pobre de los pobres, que es quien se ve en la debilidad humana. Quién se ve ahí, pues nosotros como el buen samaritano… Vosotros, queridos amigos que estáis y trabajáis en el mundo de la salud, los que trabajáis y actuáis como voluntarios en la Pastoral de la Salud y acompañáis a los enfermos, les lleváis a Cristo. Le estáis llevando la alegría, como os decía. El Señor nos pide hoy, a través de la primera carta del apóstol Pedro, que demos razón de nuestra esperanza. La razón más convincente de nuestra esperanza, de cristianos, es que nos queremos. “Mirad como se aman”, decían de los primeros cristianos. También de nosotros. Es el argumentario mejor. La caridad cristiana, la caridad que no es beneficencia, que es la entrega por los demás. Que es esa caridad que nos lleva a amar a los demás viendo en ellos a Jesucristo.

Es el argumentario mejor para transmitir nuestra fe. Porque es poner en nuestro mundo la alegría que quiere el Señor. El amor y la armonía. En este mundo nuestro, tan roto, tan crispado, muchas veces. Adelante. Y los que atendéis a los enfermos, lo estáis haciendo de manera especial, en este mundo en que solo se valora lo que se tiene, muchas veces. Vuestro tiempo, es el tiempo de la presencia de Dios entre los más necesitados.

El Señor nos anuncia ya el Espíritu Santo, el que habita en nosotros. Pero nos ha hecho una advertencia: si amamos a Jesús, hemos de amarlo con obras. Obras son amores y no buenas razones, decimos en el refranero castellano. Pues eso, si alguien me ama, guardará mi palabra, cumplirá mis mandamientos, nos ha dicho el Señor. Mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.

Jesús nos dice que no nos deja huérfanos. “Yo estaré con vosotros, todos los días hasta el fin del mundo”. ¿Qué realidad son esas palabras y ese saludo litúrgico: el Señor esté con vosotros? Claro que está con nosotros. Está ahora, en esta comunidad. Nunca estamos solos. Luego, que la alegría forme parte del caminar cristiano. Y en esta Pascua del enfermo, le pedimos a la Virgen, “salud de los enfermos”, la invoca el pueblo cristiano… Le pedimos a Nuestra Señora, en este mes de mayo dedicado a Ella, que nos ayude, que conforte a los enfermos, que les dé fortaleza, que los cure, que les dé salud. Y de fuerza y de cariño, también a quienes les cuidan.

Pidamos hoy por los sacerdotes, os lo pido por el Señor. Pedir por nuestros sacerdotes, para que sean fieles, para imagen del gran apóstol de Andalucía, del maestro Ávila.

Ellos también sean pastores conforme al Corazón de Cristo. Esta es nuestra celebración en este domingo. Que vuestra Pascua sea realmente una Pascua del Señor.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

10 de mayo de 2025
S.A.I Catedral de Granada

Carta Pastoral ante la visita a España del Papa León XIV: «¡Alzad la mirada!»

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Carta Pastoral ante la visita a España del Papa León XIV: «¡Alzad la mirada!»

Queridos hermanos sacerdotes, consagrados y fieles laicos diocesanos:
Con gozo y gratitud al Señor, me dirijo a todos vosotros ante la inminente llegada de Su Santidad el papa León XIV a nuestro país, acogiendo, así, la invitación del rey Felipe VI y de la Iglesia española. El Vicario de Cristo (LG 22) permanecerá entre nosotros del 6 al 12 de junio, con etapas en Madrid, Barcelona y Canarias, en la que será la primera visita del papa León XIV a España y la novena de un Romano Pontífice a nuestro país.

La noticia constituye en sí misma un motivo de inmensa esperanza para la Iglesia que peregrina en nuestra tierra. El encuentro con el Sucesor de Pedro es una llamada providencial, una hora de Dios para su pueblo. Cuando el Papa se encuentra con una nación, viene como padre y pastor, como principio visible de unidad, como testigo de la fe apostólica, como hermano que confirma en la fe a sus hermanos (cf. Lc 22,32).

Visita apostólica
Jesucristo, a lo largo de su vida pública, fue poniendo los fundamentos de su Iglesia, enseñándonos el camino, proclamando la verdad y entregándonos su propia vida para nuestra salvación. De entre sus muchos discípulos, eligió a Doce para que fueran testigos de su enseñanza, de sus milagros, de su modo de vivir y, de manera singular, de su pasión, muerte y resurrección. A ellos los constituyó apóstoles y los envió a bautizar, perdonar los pecados, celebrar la Eucaristía y anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra.

Este ministerio apostólico permanece vivo en la sucesión de los Obispos, por medio de quienes la Iglesia continúa edificándose, sostenida por la incesante acción del Espíritu Santo, en un continuo Pentecostés, que vivifica y renueva al Pueblo de Dios. Así se manifiesta la Iglesia que profesamos en el Credo como una, santa, católica y apostólica.

Pero, el Señor quiso además que, entre los Doce, uno fuese constituido como roca visible y principio de unidad, sobre la que se asentara la comunión eclesial. Ese elegido fue Pedro, a quien Cristo confirió singularmente el encargo de confirmar a sus hermanos en la fe, de apacentar el rebaño del Señor y de ejercer, con autoridad propia, el ministerio de enseñar, santificar y regir a la Iglesia naciente (cf. Mt 16,18).
Tal misión no concluyó con la muerte del Apóstol, sino que perdura en los Obispos de la Sede de Roma, en una cadena ininterrumpida a través de los siglos. Por ello, la fidelidad al Papa, la obediencia a su magisterio y la comunión filial con su persona han constituido, siempre, una nota característica del auténtico sentir católico. Acoger entre nosotros a Su Santidad León XIV significa, por tanto, acoger al Sucesor de Pedro, Pastor de la Iglesia universal, «principio y fundamento perpetuo y visible de unidad, tanto de los obispos como de la muchedumbre de los fieles» (LG 23).

Una llamada a renovar la fe y la esperanza
La presencia del Santo Padre en España se inscribe en una larga y fecunda tradición de visitas pontificias que han dejado una huella imborrable en la vida de nuestra Iglesia. San Juan Pablo II visitó España en cinco ocasiones, sembrando la semilla de la nueva evangelización e invitándonos a abrir las puertas a Cristo, a no tener miedo y a ser santos. También, el papa Benedicto XVI estuvo entre nosotros en tres ocasiones, y nos invitó a vivir firmes en la fe y presentó a la familia como la esperanza de la sociedad. Más recientemente, el papa Francisco no llegó a visitar España, aunque sí manifestó su deseo de viajar a Canarias para hacerse cercano al drama de la inmigración y mostrar la cercanía de la Iglesia a quienes sufren el desgarro del exilio y la pobreza. Ahora es León XIV quien viene a nosotros. Y lo hace siguiendo la estela pastoral de sus predecesores, cuyos viajes apostólicos siempre han supuesto un renovado impulso para la vida de la Iglesia en España. Cada visita apostólica ha sido una siembra abundante de gracia, un despertar de la conciencia cristiana, una ocasión para mirar con renovada esperanza al futuro.
La visita del papa acontece en un momento particularmente significativo para la vida de la Iglesia y de nuestra sociedad. Vivimos tiempos de incertidumbre, de cansancio espiritual, de fragmentación cultural y de no pocas heridas personales y sociales. Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo parecen caminar con la mirada baja: abatidos por la secularización, confundidos por el relativismo, fatigados por una vida cada vez más acelerada y, sin embargo, más vacía.

Por eso, este acontecimiento tan deseado se presenta como una providencial llamada a renovar la fe y la esperanza. El Sucesor de Pedro viene a recordarnos que Cristo sigue siendo la respuesta a los anhelos más profundos del corazón humano; que el Evangelio no pertenece al pasado, sino que es siempre joven; que la Iglesia no es una reliquia de otros tiempos, sino el sacramento vivo de la presencia de Cristo en medio del mundo.

Para preparar este encuentro, hay muchos y buenos materiales catequéticos en la página web: https://conelpapa.es/, que os recomiendo vivamente. Asimismo, desde la organización se nos invita a vivir la Solemnidad de Pentecostés como un tiempo especial de preparación. Por ello, celebraremos una Vigilia de Oración el día 23 de mayo, en la Catedral, para pedir al Señor que el encuentro con León XIV sea verdaderamente un acontecimiento de fe y produzca frutos abundantes en la vida de la Iglesia y de nuestra sociedad.

A todos os invito a intensificar la oración personal y comunitaria por el Santo Padre; a pedir por los frutos de su visita; a promover espacios de oración y catequesis en parroquias, comunidades religiosas, movimientos, cofradías y asociaciones.

¡Alzad la mirada!
El lema elegido—«Alzad la mirada» (Jn 4,35)—es una llamada urgente, un programa de vida cristiana. Significa salir de la estrechez de nuestras preocupaciones inmediatas para contemplar la amplitud de los horizontes de Dios; dejar de mirar únicamente la tierra para volver a mirar al cielo; recuperar la perspectiva sobrenatural que tantas veces se pierde entre las prisas, las decepciones y el ruido del mundo.

El Señor nos invita a alzar la mirada para contemplar con ojos nuevos la realidad de nuestra Iglesia, no desde el derrotismo ni desde la nostalgia del pasado, sino desde la confianza de quien sabe que el Espíritu Santo sigue actuando. San Carlo Acutis decía que «La tristeza es mirarse a uno mismo; la felicidad es mirar a Dios. La conversión no es más que desplazar la mirada de abajo hacia arriba; basta un simple movimiento de los ojos».

Mientras esperamos con alegría la llegada del Santo Padre, dispongámonos a vivir con la mirada elevada hacia Dios y hacia nuestros hermanos. Que su visita fortalezca nuestra comunión eclesial, avive nuestro ardor evangelizador y renueve en todos nosotros la certeza de que Cristo camina siempre con su Iglesia.

Encomendamos los frutos de esta visita apostólica a la intercesión de la Virgen María, Nuestra Señora de la Cabeza. Que Ella nos enseñe a recibir al Vicario de su Hijo con un corazón alegre, disponible y agradecido.

+ Sebastián Chico Martínez Obispo de Jaén
Jaén, 8 de mayo de 2026

Insignificante

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Ayer me enteré de que damos vueltas a una estrella enana amarilla, de un tamaño ridículo, comparada con Eta Carinae, que es un millón más luminosa o Uy Scuti, que es cinco mil millones más voluminosa que nuestro Sol. Descubrí que cualquier galaxia tiene entre cien y cuatrocientos mil millones de estrellas y que solo la Vía Láctea contiene unos cien mil millones de planetas. Es para quedarse en blanco. Debo hablar más con mi amigo Nacho, que se pasa muchas noches escrutando el universo.

La culpa de todo esto la tiene el canal de televisión franco-alemán ARTE, creado en los años 90 y que ofrece cantidad de documentales de ciencia, psicología, ecología, historia y un largo etcétera, que suelo bichear. No os preocupéis, está subtitulado en español.

El otro día entré en una serie de diez documentales, de tres minutos cada uno, titulada ‘Una especie aparte’. En cada minicapítulo, la narradora acaba el discurso con la palabra ‘insignificante’. Como bien has comprendido, se trata del hombre. La Tierra no esperó a los humanos para comenzar su historia. Si esta historia fuera un libro de mil páginas, la vida celular comenzó en la página 185 y se mantuvo así durante 700 páginas. La salida de las aguas de los vertebrados se produjo en la página 916 y los dinosaurios en la 960. El Homo Sapiens, en las tres últimas líneas de la página mil.

Tanto vértigo, me hace volver al salmo 8: “Miro el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado. ¿Qué es el mortal para que te acuerdes de él, el ser humano para que te ocupes de él?”. Somos más de ocho mil millones de humanos, menos que pollos en el planeta, y todas las hormigas pesan más que todos nosotros juntos.

Aun así, contra todo pronóstico, hemos dominado los elementos, sobrevivido, prosperado y conquistado. Hemos creado la filosofía, la ciencia, el arte… hemos instaurado unos valores, una moral, una ética y, la mayoría, nos hemos aventurado a creer, a amar y a esperar contra toda esperanza. Y sigue el salmo: “Lo has revestido de honor y de gloria, lo has puesto al frente de tus obras, todo lo has sometido a su poder”. Este es el proyecto del Altísimo.

Pero en nuestro corazón, sin Dios, anidan el odio, la discriminación, la tortura, la destrucción y la contaminación de la tierra, de los mares, del espacio… Somos la única especie capaz de destruir nuestro entorno y de seguir matándonos.

El último documental termina: el ser humano, tan precoz, es inmaduro, capaz tanto de lo mejor como de lo peor. ¿Alcanzará la razón antes de destruir su propio hogar? Esta cuestión es de todo menos insignificante. ¡Ánimo y adelante!

+ Antonio Gómez Cantero, obispo de Almería

Publicado en Vida nueva el 09/05/2026

Homilía en el funeral del alcalde de Murcia

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FUNERAL DE DON JOSÉ BALLESTA

Alcalde de Murcia

Murcia, 12 de mayo del 2026

Santa Iglesia Catedral

 

Le presento mis respetos, Doña Pilar, esposa de Don José, también a sus hijos y familiares.

Excmas. e Ilmas. Autoridades:

Sr. Presidente de la Comunidad Autónoma.

Sra. Presidenta de la Asamblea regional

Sra. Alcaldesa en funciones y corporación municipal.

Sr. Delegado el Gobierno.

Dignísimas autoridades nacionales, autonómicas, municipales.

Dignísimas autoridades judiciales, académicas.

Dignísimas autoridades militares, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado,

Policía local.

Mis saludos y respeto a todos los trabajadores del Excmo. Ayuntamiento.

Un saludo especialísimo a todos los murcianos y murcianas.

No. Les aseguro que no ha sido una muerte anunciada la de Don José Ballesta Germán, alcalde de Murcia. No tenía escrito en sus papeles más personales que se iba a rendir, jamás. A Don José le hemos visto plantarle cara a la misma muerte, él no ha sido tan frágil como para estar evitando a la parca, al contrario, tomó las riendas de su vida y aceptando su situación, porque la conocía, trabajó hasta que pudo sostenerse en pie, confiando siempre en la victoria final. La fortaleza la encontró en la Eucaristía, que le confortaba y se fió de Cristo resucitado; ha sido un fiel hijo de la Virgen de la Fuensanta y, por eso, nuestra Madre ha venido a estar junto a él, entrando por la misma puerta, la del Concejo, en esta Iglesia Catedral. A Don José nadie le tenía como un soñador, porque él pisaba tierra y conocía perfectamente la realidad. Para la credibilidad, le acompaña su hoja de servicios, su compromiso con el municipio, su lealtad inquebrantable, su amplia y dilatada cultura, su empeño por custodiar el legado recibido, la historia de esta tierra, sus tradiciones, el dinamismo emprendedor, las artes y la grandeza de su gente. Le acompaña también la permanente disposición para proteger todo lo que fue su responsabilidad. Le hemos escuchado defender «siempre una Murcia sin complejos, orgullosa de sí misma, de su historia y de sus tradiciones, pero también preparada para afrontar el futuro con confianza y ambición». Este hombre ha sido buena persona, pero desgraciadamente, los buenos también mueren.

Creo que ahora no es tiempo de lamentar su muerte, prefiero hablar de agradecimiento por su vida ofrecida en servicio al bien común, a la política, a la gente; por su cercanía y sereno discurso; por su entrega y su pasión por Murcia y los murcianos, a quienes valoraba cantando las excelencias con un lenguaje florido, culto, cargado de color y brillo. Murcia estaba siempre en sus labios. Recuerdo que le comentó a la Reina Sofía este Viernes Santo pasado: «Mire, Majestad, cómo ríen los murcianos, esa es siempre su manera de ser, su identidad».

Don José Buscó a Dios con sencillez, en silencio, sin alardes y lo incorporó al ritmo diario de sus costumbres, trabajos y responsabilidades. Me han emocionado muchas veces sus palabras, algún consejo, su confianza y, especialmente, en esta etapa última sus lágrimas ante el Cristo del Amparo y ante Nuestro Padre Jesús Nazareno en la Semana Santa. Por la sincera experiencia de buscar a nuestro Señor me lo he imaginado estos días cantando junto a santa Teresa de Ávila esta plegaria:

«¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

 Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero».

 Don José buscó a Dios del mismo modo que canta el salmo 42: «Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo…». Familiares, amigos, tened confianza, Cristo resucitado ha salido a su encuentro, como leemos en estos días en la Escritura, el Divino caminante ha apagado su sed, descansa en paz contemplando al Dios vivo, entrando en el descanso y en la paz. Parafraseando a J.L. Martín Descalzo podemos decir que los cielos están abiertos y más abierta aún está la Vida. Ya no será más cautivo, ha ganado, perdiendo, la partida y, pues ha vivido estando muerto, muriendo en luz despertará vivo.

Siempre me ha cautivado este poema, pero al recordarlo, le quiero dar voz, porque me ayuda a entender el tránsito de vida-muerte-Vida por el que ha pasado Don José, nuestro querido alcalde: El autor compuso estas letras conociendo pronto desenlace y nos lo explicó así:

«Y entonces vio la luz. La luz que entraba
por todas las ventanas de su vida.
Vio que el dolor precipitó la huida
y entendió que la muerte ya no estaba.

 Morir sólo es morir. Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba.

 Acabar de llorar y hacer preguntas;
ver al Amor sin enigmas ni espejos;
descansar de vivir en la ternura;

tener la paz, la luz, la casa juntas
y hallar, dejando los dolores lejos,
la Noche-luz tras tanta noche oscura».

(J.L. Martín Descalzo)

Querida familia, Doña Pilar, gracias por habernos dejado compartir el tiempo y la vida de su esposo, de vuestro ser querido, muchas gracias. No os preocupéis, está en buenas manos y la Virgen de la Fuensanta, de la que él es «caballero», lo presentará ante nuestro Señor Jesucristo, como hizo en las bodas de Caná y estoy seguro de que Jesús le sonreirá a su Madre. Pero, tenemos la seguridad, querida familia, de que este hombre no se ha olvidado de dejaros el beso de esposo y padre por todos vuestros desvelos, cuidados, por haberlo acompañado en los momentos difíciles, por estar siempre cerca y por haber comprendido que sus dolores no han sido otra cosa, sino como dejaros grabado en el corazón un ramo de blancas rosas con la dedicación: «A mi esposa y a mis hijos» y con la ternura del abuelo abriendo sus brazos para acoger a sus nietos con cariño. Así son las rosas del eterno amor que no se marchitan.

Que descanse en paz el hombre que amó a Murcia. Nosotros tampoco le vamos a olvidar, porque nos quedan las calles y plazas, los recuerdos del que trabajó por hacerlas más hermosas, llenas de música, iluminadas por mil colores y perfumadas por todas las flores de la mejor tierra del mundo. ¡Abrid todos los ojos para ver cómo luce su patria bella, la ciudad sultana donde nace el sol! Mirad el rostro de nuestra Madre, la Fuensantica, la Morenica, que cautivó a este alcalde y a todos nosotros.

Descanse en paz.

+ José Manuel Lorca Planes

Obispo de Cartagena

“Jesús es la verdad que da razón a nuestra búsqueda de la verdad”

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Homilía del arzobispo D. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía del V Domingo de Pascua, en la Catedral el 3 de mayo de 2026.

Queridos sacerdotes concelebrantes,

Queridos diáconos,

Queridos seminaristas,

Queridos hermanos y hermanas, también quienes nos seguís a través de la televisión, las redes sociales,

Cristo Resucitado, Cristo es la piedra angular que desecharon los arquitectos. Pero que para nosotros es la piedra fundamental, como nos ha recordado el apóstol Pedro. Acerquémonos al Señor, piedra viva, rechazada por los hombres, pero elegida y preciosa ante Dios.

Y de esa piedra nosotros también formamos parte. Nos ha dicho el apóstol Pedro que somos un linaje elegido, un sacerdocio real de una nación santa. Un pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las proezas del que os llamó de las tinieblas a su luz maravillosa. Esta es nuestra condición de cristianos lograda por Cristo, el Hijo de Dios, hecho hombre.

Es más, nosotros estamos llamados por nuestra condición de bautizados, hijos e hijas de Dios, hechos tales en el Hijo, en Jesucristo, por el misterio pascual que hemos celebrado y que estamos celebrando, y que celebraremos constantemente. El “anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección”. El esperar su venida gloriosa forma parte del camino cristiano inseparablemente unido. Queridos hermanos, tomar conciencia de nuestra dignidad de cristianos es algo que tenemos que hacer permanentemente, porque solo así es posible sacar las consecuencias para nuestra vida, para obrar de acuerdo con lo que somos.

Para no mundanizarnos, como diría el Papa Francisco. Para no dejarnos llevar de ese secularismo ambiental que también nos afecta como cristianos y que hace que los criterios del Evangelio, los criterios del Señor, los que hemos aprendido en la doctrina de Cristo, queden suplantados por los criterios del mundo. Del poder, del orgullo, de la sensualidad, de los placeres, de la competencia de unos contra otros.

Y de esto no estamos exentos los cristianos. Se nos pone hoy a nuestra consideración, como se está haciendo todo el tiempo de Pascua, el libro de los Hechos de los Apóstoles. El comportamiento de la primitiva comunidad cristiana. Y vemos cómo ya surgen problemas desde el comienzo, porque la Iglesia la formamos hombres también. Somos gente con nuestras ideas, con nuestros intereses, con nuestros egoísmos, con nuestros pecados.

Pero el Señor quiere identificarnos con Él porque nos ha hecho hijos e hijas de Dios, porque nos ha hecho miembros de su pueblo, piedras vivas de su Iglesia. ¿Pero qué ocurre? Pues que entran nuestros pecados, nuestros egoísmos y vemos que la comunidad cristiana ya… Vemos los nacionalismos. Los de lengua griega, los que provenían de la gentilidad, se enfadan porque no son atendidos adecuadamente sus viudas y sus pobres. Porque se prima a los de lengua hebrea.

Ya tenemos de nuevo la Torre de Babel. Pero, queridos hermanos y hermanas, los cristianos hemos recibido el Espíritu Santo. Confesaremos dentro de un momento que somos Iglesia Católica universal. Que solo hay una raza, la raza de los hijos de Dios. Y esto cambia, esto cambia nuestra condición y nuestra manera de pensar. Ya no es el interés nacional, como ahora se saca. Sino que tiene que ser el interés de cristiano, el interés de humanidad, el interés de fraternidad.

Pero no al estilo de la Revolución Francesa, “la Fraternité”, sino de la fraternidad nacida de la misma condición de hermanos unos de otros por el bautismo. Hijos e hijas de Dios, nacidos del Evangelio. “Cualquier cosa que hagáis a uno de estos mis humildes hermanos, a mí me lo hacéis”. Y esto tenemos que después llevarlo a la vida. No se puede quedar en una nebulosa, no se puede quedar en la inconcreción, sino que tiene rostro en quien llega a nuestra puerta, tiene rostro quien está a nuestro lado enfermo, Tiene rostro, para que no sean nuestros propios intereses, para que no volvamos a la queja de los de lengua griega porque no son atendidos. Porque un día sino el Señor también nos dirá “Tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber. Fui peregrino y no me escogisteis. Estuve enfermo y en la cárcel no me visitasteis. Cuándo no lo hicimos, Señor, cuando no lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo no lo hicisteis”. Eso en cuanto a la primera lectura y la segunda.

Pero vemos que el Señor, ya a medida que vamos avanzando en el itinerario pascual en este 5.º domingo, nos va anunciando ya que se va a ir al cielo que está en los cielos, que marcha el Padre. Y deja unas lecciones a sus apóstoles, les habla del cielo, de que va a prepararnos un lugar. Y le pregunta Tomás, el que después no se cree que Cristo había resucitado, el de aquel de “Si no lo veo, no lo creo. Si no toco con mis manos su costado y no entró mis dedos en sus llagas. No lo creo.” Y luego vuelve y ve a Jesús en la comunidad cristiana. Y Jesús le dice “No seas incrédulo, sino creyente, Tomás. Dichosos los que crean sin haber visto”, después que Tomás ha confesado realmente a Cristo como Dios y Señor, puesto que no se enteraba. Como nos pasa a nosotros, que llevamos tanto tiempo de cristianos y tenemos que profundizar más en el conocimiento de Cristo.

Es lo que nos propusimos en la Cuaresma: avanzar en el conocimiento del misterio de Cristo para vivirlo en su plenitud. ¿Y qué ocurre? Que no sabemos a dónde vas. ¿Cómo vamos a saber el camino? Y llevan tres años con Jesús escuchándolo. ¿Nosotros cuánto llevamos? ¿Qué conocemos de Cristo? A lo mejor casi nos caben en un Twitter. ¿Qué conocemos de Cristo?

Y mira que cada domingo acudimos, pero tenemos que avanzar en el conocimiento de Cristo. Tenemos que leer más el Evangelio. Desconocer las Sagradas Escrituras, decía San Jerónimo, es desconocer a Cristo. Tener la mentalidad de Cristo, eso nos falta a los cristianos. ¿Y qué ocurre? Que Jesús le dice a Tomás “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.”

Luego, Jesús es el camino y dice San Agustín, también es la meta a la que nos dirigimos. Jesús es la verdad que da razón a nuestra búsqueda de la verdad, a nuestras preguntas. El ser humano es un ser que pregunta. Cristo es la verdad. Y es la vida que nos hace salir de la muerte, que nos hace vencer a la muerte, que nos hace tomar conciencia de que la muerte ya no es el final, sino que estamos y aspiramos a la resurrección, a la plenitud de la vida, que es el mismo Cristo.

“Yo soy la Resurrección, y la vida” le dirá también ante esto, otra contestación de Marta, la hermana de Lázaro. “Yo soy la Resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. Y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?”. Como veis, las preguntas en el Evangelio son esenciales. Las contestaciones nos llevan a enseñanzas concretas y esenciales de Jesús.

Cristo es el camino, la verdad y la vida. Ahora tenemos que preguntarnos, ¿voy yo por ese camino o me desvío? ¿Realmente sustenta mi vida la verdad de Cristo, o es algo teórico? ¿O es algo que solo se queda en la cabeza y no lo llevo a la vida? Que Él es la vida. Cristo ha puesto en mí ese deseo con la esperanza de la Resurrección.

¿Realmente creo en la resurrección de Cristo? ¿Creo en la resurrección de los muertos? ¿Creo en que la muerte no es el final? Pues eso es esencial para un cristiano. Pero vayámonos a otro que tampoco se entera, que es el apóstol Felipe, cuya fiesta hoy celebramos. “Muéstranos al Padre y nos basta. Felipe, tanto tiempo con vosotros, ¿y aún no me conoces? El que me ha visto a mí ha visto al Padre. El Padre y yo somos una sola cosa.”

Jesús es el que nos muestra a Dios mismo. De muchas maneras, dice la carta a los Hebreos. Así comienza… Habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. En esta etapa final nos ha hablado por su Hijo. O como Jesús mismo exclama en el Evangelio “Te doy gracias, Padre y Señor del cielo y tierra, por qué has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y se la has revelado a los sencillos. Nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre, sino aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.” Nosotros tenemos que ponernos en la onda de la sencillez y de la fe para entender a Cristo. Si no, no lo entenderemos.

Que Jesús nos ayude a conocerlo. Que María… Nadie como ella se adentró en el misterio de Cristo, de manera que es modelo de creyente. Nos ayude a nosotros también a entender a Cristo, que es la revelación del misterio de Dios. Que es Padre, Hijo y Espíritu Santo. Que es amor.

Que María nos ayude a andar por el camino de Cristo. Encontrar la verdad y buscar la Vida con mayúscula que estamos llamados y que ella se goza plenamente con su Asunción.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

3 de mayo de 2025
S.A.I Catedral de Granada

Triduo en honor a Santa María Mazzarello en Tomás Morales

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La comunidad educativa y pastoral de María Auxiliadora de Las Palmas de Gran Canaria vive estos días con especial intensidad la preparación de la fiesta de Santa María Mazzarello, cofundadora del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora junto a San Juan Bosco.

Con motivo de esta celebración, la familia salesiana participa en un triduo que se desarrolla los días 11, 12 y 13 de mayo en la Iglesia de María Auxiliadora y del Santísimo Sacramento, situada en el Paseo de Tomás Morales, 41. Las Eucaristías tienen lugar a las 19:30 horas y están presididas por el sacerdote José Antonio Perdigones, SDB.

María Mazzarello, mujer sencilla, cercana y entregada a la educación y evangelización de los jóvenes, especialmente de las más necesitadas.

La casa salesiana de Tomás Morales se une así a toda la Familia Salesiana en la celebración de una fiesta que invita a renovar el espíritu de alegría, servicio y confianza en María Auxiliadora que caracterizó la vida de Santa María Mazzarello.

Gran acogida para ‘A la luz del Corpus’ en su primera semana

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La exposición ‘A la luz del Corpus’, ubicada en el Templo de Arucas, ha superado las expectativas en sus primeros días abierta al público, atrayendo a cientos de visitantes.

La muestra permite descubrir y revivir las tradiciones del Corpus Christi, destacando piezas patrimoniales como una custodia procesional del siglo XVII y textiles históricos del siglo XIX.

Los asistentes han valorado especialmente el recorrido histórico y emocional de la exposición, así como la oportunidad de conocer espacios y recuerdos ligados a esta celebración tan arraigada en la ciudad.

Horarios:

  • Lunes a sábado (excepto jueves): 10:00 a 13:30 h.
  • Fines de semana: al finalizar la eucaristía.

Jornadas de formación de la Pastoral Penitenciaria

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El viernes 24 de abril, por la tarde, comenzaron las jornadas anuales de formación en el aula Benedicto XVI del centro pastoral de Tafira. En el encuentro participaron voluntarios y voluntarias de Pastoral Penitenciaria, personas participantes de los proyectos Almogarén y Boza, así como personal contratado de la Asociación Rehoyando.

El objetivo principal de estas jornadas fue descubrir y asumir que la perspectiva que más se acerca a la verdad de la realidad es la de las personas pobres y excluidas. Para ello, se desarrolló un proceso formativo progresivo, trabajado de manera personal, en pequeños grupos y en asamblea general.

El primer paso consistió en un acercamiento físico y comprensivo. A partir de la escucha y visualización de la parábola del Buen Samaritano, los participantes tomaron conciencia de quiénes son hoy las personas “apaleadas” en la sociedad. Se abordaron también los factores que dificultan el acercamiento, como actitudes personales, el entorno sociocultural o la presencia de bulos. Tras este proceso se concluyó la jornada del viernes, identificando causas estructurales, la ausencia o deterioro de redes familiares y el debilitamiento de los dinamismos personales como factores que conducen a la exclusión social.

La mañana del sábado se inició con el segundo paso: dejarse afectar. Se contemplaron en profundidad varios testimonios de dolor, lo que llevó a los participantes a sentirse interpelados y conmovidos. Se destacó la actitud de Jesús como modelo de sensibilidad y compasión ante el sufrimiento. El intercambio posterior permitió constatar cómo dejarse afectar provoca una revisión del estilo de vida, los valores y las aspiraciones personales, generando un enriquecimiento humano.

Desde esa experiencia se avanzó hacia el tercer paso: una nueva mirada sobre la realidad, que se trabajó especialmente en la eucaristía de cierre. A partir de la lectura de Marcos 3, 1-5 y de varias relecturas del texto, los participantes fueron profundizando en esa mirada renovada.

Las jornadas concluyeron con una comida compartida y el deseo común de seguir viviendo esta perspectiva en la vida cotidiana.

León XIV agradece a Canarias su solidaridad con el crucero afectado por hantavirus

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El papa León XIV quiso agradecer públicamente al pueblo canario la acogida y el acompañamiento brindado a los pasajeros y tripulantes del crucero MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus. En un mensaje pronunciado en español, el Pontífice destacó la actitud solidaria y el compromiso humano demostrado por Canarias en un momento especialmente delicado.

“El Evangelio se hace visible en gestos concretos de ayuda y cercanía”, vino a transmitir el Santo Padre al reconocer la labor realizada por las autoridades, sanitarios y voluntarios que participaron en el operativo de atención desplegado en Tenerife. El Papa subrayó que, ante situaciones de sufrimiento e incertidumbre, la fraternidad y la compasión son esenciales para dar esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles.

La llegada del crucero a las islas activó un amplio dispositivo sanitario y humanitario tras confirmarse varios casos de hantavirus a bordo. En medio de la preocupación internacional, Canarias respondió con responsabilidad, coordinación y una notable sensibilidad hacia las personas afectadas.

Con este agradecimiento, León XIV puso en valor no solo la eficacia del operativo, sino también el testimonio de humanidad y acogida ofrecido por el pueblo canario, reflejando —según señaló— los valores cristianos de solidaridad, servicio y cuidado del prójimo.

 

Familia y Vida presentan un nuevo programa especial con motivo de la visita de León XIV

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Cada domingo viviremos un encuentro lleno de ilusión y espíritu de familia, en el que iremos descubriendo cómo se prepara esta histórica visita. Contaremos con entrevistas, hablaremos con nuestros obispos y conoceremos detalles, curiosidades y testimonios que nos acercarán aún más a este gran acontecimiento para la Iglesia.

El primer programa fue este domingo 10 de mayo y continuará los siguientes domingos hasta el 31 de mayo, día en el que Canarias tendrá un protagonismo especial.

Podrás seguirlos en directo a través de la web:
appmatrimonio.es

Hora: 20:00 h (hora canaria)

Además, los programas quedarán disponibles en el canal de YouTube de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida.

¡Te esperamos para vivir juntos este precioso momento de Iglesia y familia!

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