El Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Huelva ha celebrado su Cursillo número 390, el primero del curso pastoral 2026-2027, que tuvo lugar del 30 de octubre al 2 de noviembre en el Seminario Diocesano de Huelva.
En esta ocasión, 22 participantes, jóvenes y adultos procedentes de diferentes zonas y localidades de la provincia, compartieron un fin de semana marcado por la fraternidad, la alegría, la fe y el encuentro personal con Jesucristo.
La experiencia ha supuesto una nueva oportunidad para descubrir y profundizar en el amor de Dios, que sale al encuentro de cada persona y la invita a hacerle presente en su vida cotidiana.
Un encuentro con Cristo a través de testimonios y vivencias
A lo largo de las jornadas, sacerdotes y, principalmente, seglares fueron los encargados de impartir las meditaciones y los distintos rollos, compartiendo testimonios personales y experiencias de fe.
El Cursillo se desarrolló siguiendo una metodología dinámica y participativa, combinando momentos de reflexión, formación y convivencia. Una propuesta que busca acercar a los participantes al mensaje del Evangelio desde la experiencia personal de quienes comparten su propio camino de fe.
El encuentro permitió vivir intensamente la fraternidad y descubrir, desde la cercanía y el testimonio, cuánto ama Dios a cada persona y cómo desea formar parte de su historia.
Primer Cursillo con el nuevo consiliario del Movimiento
Esta edición ha contado también con la participación del sacerdote Antonio Fernández Albarrán, recientemente nombrado consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Huelva, que se incorpora así al acompañamiento espiritual de esta realidad eclesial.
Desde el Movimiento se ha expresado el agradecimiento a Dios por la oportunidad de celebrar un nuevo Cursillo y por los frutos de fe y fraternidad vividos durante estos días.
La experiencia concluye con una invitación a los participantes a llevar a sus ambientes cotidianos la alegría del encuentro con Cristo, haciendo de su vida un testimonio del Evangelio.
Porque, como recuerda el espíritu de Cursillos de Cristiandad, el encuentro con Jesús no termina al finalizar el Cursillo, sino que impulsa a vivir y compartir la fe en todos los ambientes.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Huelva ha celebrado su Cursillo número 390, el primero del curso pastoral 2026-2027, que tuvo lugar del 30 de octubre al 2 de noviembre en el Seminario Diocesano de Huelva.
En esta ocasión, 22 participantes, jóvenes y adultos procedentes de diferentes zonas y localidades de la provincia, compartieron un fin de semana marcado por la fraternidad, la alegría, la fe y el encuentro personal con Jesucristo.
La experiencia ha supuesto una nueva oportunidad para descubrir y profundizar en el amor de Dios, que sale al encuentro de cada persona y la invita a hacerle presente en su vida cotidiana.
Un encuentro con Cristo a través de testimonios y vivencias
A lo largo de las jornadas, sacerdotes y, principalmente, seglares fueron los encargados de impartir las meditaciones y los distintos rollos, compartiendo testimonios personales y experiencias de fe.
El Cursillo se desarrolló siguiendo una metodología dinámica y participativa, combinando momentos de reflexión, formación y convivencia. Una propuesta que busca acercar a los participantes al mensaje del Evangelio desde la experiencia personal de quienes comparten su propio camino de fe.
El encuentro permitió vivir intensamente la fraternidad y descubrir, desde la cercanía y el testimonio, cuánto ama Dios a cada persona y cómo desea formar parte de su historia.
Primer Cursillo con el nuevo consiliario del Movimiento
Esta edición ha contado también con la participación del sacerdote Antonio Fernández Albarrán, recientemente nombrado consiliario del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Huelva, que se incorpora así al acompañamiento espiritual de esta realidad eclesial.
Desde el Movimiento se ha expresado el agradecimiento a Dios por la oportunidad de celebrar un nuevo Cursillo y por los frutos de fe y fraternidad vividos durante estos días.
La experiencia concluye con una invitación a los participantes a llevar a sus ambientes cotidianos la alegría del encuentro con Cristo, haciendo de su vida un testimonio del Evangelio.
Porque, como recuerda el espíritu de Cursillos de Cristiandad, el encuentro con Jesús no termina al finalizar el Cursillo, sino que impulsa a vivir y compartir la fe en todos los ambientes.
Hace dos semanas la Iglesia celebraba el DOMUND, un domingo para rezar y colaborar con los misioneros de todo el mundo. Todavía hoy resuenan los ecos de aquella celebración. No en vano, todo cristiano está llamado, por el bautismo, a ser misionero y anunciar la Buena Noticia allí donde se encuentre. La vocación misionera es, por tanto, una vocación universal y una tarea trasversal en cualquier propuesta pastoral que se presente.
Bajo este principio, el Seminario Metropolitano de Sevilla promueve desde hace años experiencias misioneras durante el verano que completan la formación de los seminaristas. “Una vez tenemos organizado el lugar y las actividades que vamos a realizar, pensamos a quién le vendría bien ir y se lo comunicamos personalmente”, explica el rector del Seminario, Andrés Ybarra. Para preparar esta experiencia tienen encuentros online con el sacerdote que los acoge en la tierra de misión y van trabajando aspectos como el contexto en el que desarrollarán su labor, la realidad del país o de la zona, así como la actitud con la que participar en este tipo de voluntariados.
Se trata de una experiencia importante para los futuros seminaristas porque, en primer lugar, “salen de lo conocido y de sí mismos”, apunta Ybarra. Además, “es una oportunidad para conocer otros lugares y otras formas de vivir la fe” y les permite acompañar a niños, jóvenes y adultos, anunciando el Evangelio “casa por casa, en los colegios e institutos de la zona”. El rector destaca, asimismo, que en estas misiones pueden presenciar situaciones de pobreza que “hacen posible relativizar cosas a las que a veces damos demasiado importancia. Por eso, estas experiencias nos ayudan a poner en su sitio lo que realmente es central”.
Un impulso para el ministerio sacerdotal
Precisamente el pasado verano un grupo del Seminario Metropolitano de Sevilla, encabezado por su rector, Andrés Ybarra, y su director espiritual, Manuel Jiménez, vivió una experiencia misionera en Perú, concretamente en la Parroquia San Roque y Santa Teresa, de Jepelacio, perteneciente a la Prelatura de Moyobamba, en el corazón de la selva peruana. Durante su estancia, el grupo compartió la misión pastoral con Ángel Luis Bayo, sacerdote diocesano de Sevilla que es párroco en Jepelacio desde hace un año.
Al respecto, Andrés Ybarra confiesa que la misión le ha supuesto “un impulso grande a mi ministerio sacerdotal”. Recuerda con cariño la ocasión de anunciar el Evangelio “en lugares sencillos, pero volcados con la Palabra de Dios; poder compartir la fe con personas que la viven de una manera alegre, comprometida y profunda” y asegura que estas experiencias misioneras “vienen muy bien porque, desde la sencillez, ves la fuerza que tiene el Evangelio en la vida de las personas que lo viven con el deseo de dejarse transformar y llevar la esperanza a los demás, allí donde estén”.
Finalmente, el rector del Seminario Metropolitano de Sevilla exhorta a todos aquellos que sientan cierta inquietud misionera a que responsan al Señor. “No se arrepentirán”, asevera, “Dios es muy generoso con aquel que le entrega su tiempo y su vida”.
Hace dos semanas la Iglesia celebraba el DOMUND, un domingo para rezar y colaborar con los misioneros de todo el mundo. Todavía hoy resuenan los ecos de aquella celebración. No en vano, todo cristiano está llamado, por el bautismo, a ser misionero y anunciar la Buena Noticia allí donde se encuentre. La vocación misionera es, por tanto, una vocación universal y una tarea trasversal en cualquier propuesta pastoral que se presente.
Bajo este principio, el Seminario Metropolitano de Sevilla promueve desde hace años experiencias misioneras durante el verano que completan la formación de los seminaristas. “Una vez tenemos organizado el lugar y las actividades que vamos a realizar, pensamos a quién le vendría bien ir y se lo comunicamos personalmente”, explica el rector del Seminario, Andrés Ybarra. Para preparar esta experiencia tienen encuentros online con el sacerdote que los acoge en la tierra de misión y van trabajando aspectos como el contexto en el que desarrollarán su labor, la realidad del país o de la zona, así como la actitud con la que participar en este tipo de voluntariados.
Se trata de una experiencia importante para los futuros seminaristas porque, en primer lugar, “salen de lo conocido y de sí mismos”, apunta Ybarra. Además, “es una oportunidad para conocer otros lugares y otras formas de vivir la fe” y les permite acompañar a niños, jóvenes y adultos, anunciando el Evangelio “casa por casa, en los colegios e institutos de la zona”. El rector destaca, asimismo, que en estas misiones pueden presenciar situaciones de pobreza que “hacen posible relativizar cosas a las que a veces damos demasiado importancia. Por eso, estas experiencias nos ayudan a poner en su sitio lo que realmente es central”.
Un impulso para el ministerio sacerdotal
Precisamente el pasado verano un grupo del Seminario Metropolitano de Sevilla, encabezado por su rector, Andrés Ybarra, y su director espiritual, Manuel Jiménez, vivió una experiencia misionera en Perú, concretamente en la Parroquia San Roque y Santa Teresa, de Jepelacio, perteneciente a la Prelatura de Moyobamba, en el corazón de la selva peruana. Durante su estancia, el grupo compartió la misión pastoral con Ángel Luis Bayo, sacerdote diocesano de Sevilla que es párroco en Jepelacio desde hace un año.
Al respecto, Andrés Ybarra confiesa que la misión le ha supuesto “un impulso grande a mi ministerio sacerdotal”. Recuerda con cariño la ocasión de anunciar el Evangelio “en lugares sencillos, pero volcados con la Palabra de Dios; poder compartir la fe con personas que la viven de una manera alegre, comprometida y profunda” y asegura que estas experiencias misioneras “vienen muy bien porque, desde la sencillez, ves la fuerza que tiene el Evangelio en la vida de las personas que lo viven con el deseo de dejarse transformar y llevar la esperanza a los demás, allí donde estén”.
Finalmente, el rector del Seminario Metropolitano de Sevilla exhorta a todos aquellos que sientan cierta inquietud misionera a que responsan al Señor. “No se arrepentirán”, asevera, “Dios es muy generoso con aquel que le entrega su tiempo y su vida”.
La celebración tendrá lugar el próximo lunes 9 de noviembre, a las 20:00 horas, en la Catedral de Cádiz y estará presidida por el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia.
La Diócesis de Cádiz y Ceuta ha convocado a todos los fieles y a cuantas personas deseen sumarse a una celebración eucarística en memoria de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), así como en oración por la pronta recuperación de las personas heridas.
La santa misa funeral se celebrará el próximo lunes 9 de noviembre, a las 20:00 horas, en la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Cádiz, y estará presidida por el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia.
Con esta celebración, la Iglesia diocesana quiere expresar su solidaridad y cercanía con todas las personas afectadas por esta tragedia, uniendo sus oraciones por el eterno descanso de quienes han perdido la vida y por la recuperación de los heridos.
Asimismo, la Diócesis ha trasladado sus más sentidas condolencias a los familiares y seres queridos de las personas fallecidas, a quienes hace llegar su afecto, cercanía y oración en estos momentos de profundo dolor.
En su llamamiento, también invita a los fieles a rezar por todas las personas que se han visto afectadas por el accidente y expresa su agradecimiento a los equipos de emergencia, fuerzas de seguridad y a todas las personas que están trabajando y colaborando en las labores de asistencia y auxilio a las víctimas.
La convocatoria pretende convertir la oración compartida en un gesto de comunión, consuelo y esperanza ante el sufrimiento provocado por el accidente, invitando a toda la sociedad a unirse en este homenaje y recuerdo a las víctimas.
La celebración tendrá lugar el próximo lunes 9 de noviembre, a las 20:00 horas, en la Catedral de Cádiz y estará presidida por el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia.
La Diócesis de Cádiz y Ceuta ha convocado a todos los fieles y a cuantas personas deseen sumarse a una celebración eucarística en memoria de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo), así como en oración por la pronta recuperación de las personas heridas.
La santa misa funeral se celebrará el próximo lunes 9 de noviembre, a las 20:00 horas, en la Santa y Apostólica Iglesia Catedral de Cádiz, y estará presidida por el administrador apostólico de la diócesis, Mons. Ramón Valdivia.
Con esta celebración, la Iglesia diocesana quiere expresar su solidaridad y cercanía con todas las personas afectadas por esta tragedia, uniendo sus oraciones por el eterno descanso de quienes han perdido la vida y por la recuperación de los heridos.
Asimismo, la Diócesis ha trasladado sus más sentidas condolencias a los familiares y seres queridos de las personas fallecidas, a quienes hace llegar su afecto, cercanía y oración en estos momentos de profundo dolor.
En su llamamiento, también invita a los fieles a rezar por todas las personas que se han visto afectadas por el accidente y expresa su agradecimiento a los equipos de emergencia, fuerzas de seguridad y a todas las personas que están trabajando y colaborando en las labores de asistencia y auxilio a las víctimas.
La convocatoria pretende convertir la oración compartida en un gesto de comunión, consuelo y esperanza ante el sufrimiento provocado por el accidente, invitando a toda la sociedad a unirse en este homenaje y recuerdo a las víctimas.
Con motivo del 80 aniversario de la HOAC, el presidente diocesano de este movimiento en Málaga, José Luis Fernández Orta, hace memoria agradecida y habla del presente y el futuro de la HOAC.
Publicitando el 50 aniversario de la HOAC
En plena celebración del 80 aniversario. ¿Memoria agradecida la que hacéis en estos días?
En primer lugar, se trata de celebrar. La celebración indica la alegría de sentirnos llamados por Jesucristo y por la Iglesia a vivir el Evangelio y la construcción del Reino de Dios en medio del mundo de trabajo y de un modo especial entre las personas empobrecidas.
Se trata de rememorar para traer a nuestra memoria la tarea a la que la Iglesia nos llamó en el año 1946: ser testigos de Jesucristo en medio del mundo obrero. Pero una memoria actualizada atenta a las nuevas circunstancias, como la cuarta revolución industrial, que sepa dar respuesta a los desafíos que se plantean. Supone no perder de vista que la Iglesia española de entonces vio que los obreros estaban muy alejados de la Iglesia, pero también se dio cuenta de que la Iglesia los había abandonado. Se trataba, y se trata hoy en día, de llevar la Iglesia al mundo obrero, al mundo del trabajo y al mundo obrero, con sus penas y alegrías, tristezas y esperanzas, a la Iglesia.
Y se trata de recordar. Traer al corazón todas aquellas personas que nos han precedido y han hecho posible que la HOAC esté presente hoy, aquí, en medio de la diócesis de Málaga comprometida en muchos ámbitos sociales, económicos, políticos y eclesiales. Son muchas personas a las que hay que nombrar y agradecer que hayan sido y sean, como dijo el papa Francisco, los santos de la puerta de al lado.
¿Cómo es el presente de la HOAC en la Iglesia de Málaga?
Hablar de la HOAC en la diócesis de Málaga es hablar de profundos creyentes que viven con humildad el seguimiento de Cristo en la Iglesia, empeñados en la construcción del Reino de Dios.
Estamos organizados en lo que llamamos equipos de vida y las decisiones las tomamos conjuntamente de forma asamblearia. Participamos de la vida de la Iglesia desde las parroquias y en tareas diocesanas, y vivimos el compromiso a tres niveles: el personal, el ambiental y en estructuras como asociaciones civiles, sindicatos, partidos políticos…
Puede parecer que somos muy serios y sesudos, pero el amor que nos mueve está lleno de humor. Un humor que nace de todo lo que nos queremos y lo que queremos a la Iglesia.
Y el futuro de la HOAC, ¿hacia dónde camina?
La Magnifica Humanitas nos marca retos que debemos ir asumiendo. Es esa nueva llamada de la Iglesia en el dónde estar.
Queremos seguir creciendo, más que nada porque somos conscientes de que lo que vivimos queremos que otras personas lo puedan vivir.
Hemos afirmado en los distintos lemas de estos años, y lo seguimos haciendo, que “La Persona es lo Primero”, que “El Trabajo es Para la Vida”, que hay que “Cuidar el trabajo para cuidar la Vida”. Mañana seguiremos diciéndolo y añadiremos lo que vayamos reflexionando de la ecología integral, de los retos de la vivienda, de las migraciones, de la inserción de la IA en nuestras vidas, de la sanidad, la educación, la cultura… Siempre atentos a los marginados como lo hacía Jesús.
¿Cuál es el perfil de un militante de la HOAC?
Desde los comienzos, en la HOAC se ha priorizado que el cristiano ha de sentir con Cristo y para eso, en palabras de Rovirosa, ha de ser un especialista en Cristo. Esto nos lleva a que el proceso de formación sea un proceso de conversión permanente. La revisión de vida, para nosotros, no es simplemente pasar por un ver y un juzgar para actuar; supone el aprende a ver el mundo, sobre todo el mundo obrero, con los ojos de Dios, a querer ese mundo en el que vivimos desde el mandamiento del amor (en eso consiste nuestro juzgar) para acabar comprometiéndonos con ese mundo en el que estamos encarnados.
Es alguien que siente con la Iglesia. Su tarea no la descubre a base de su propio esfuerzo. Lo que hace el militante de la HOAC es por ser enviado de la Iglesia. No podemos olvidar que somos Acción Católica y que, por ello, nuestra misión es la misión de toda la Iglesia. Son muchos los documentos que nos invitan a hacernos presentes en medio de las realidades temporales transformándolas. La Doctrina Social de la Iglesia nos lleva a reclamar para los trabajadores y las trabajadoras la dignidad del hecho de ser personas.
Por eso estamos, o queremos estar, encarnados en medio de quienes sufren la precariedad laboral, quienes son descartados en sus empleos, quienes no tienen una vivienda digna, quienes sufren la marginación por ser migrantes, quienes son tratadas como ciudadanía de segunda categoría por ser mujeres…. Y somos conscientes de que esa presencia ha de vivirse desde la caridad política: se trata de poner medios que eviten la marginación desde las organizaciones de las que se ha dotado el mundo del trabajo, a las que nos envía la propia Iglesia.
Para ello rezamos, celebramos los sacramentos, nos insertamos en las parroquias, profundizamos en la Palabra de Dios, vivimos la fraternidad de la comunidad en lo que llamamos la triple comunión de bienes, vida y acción. Y nos movemos mucho porque la esperanza que hemos recibido nos quema en las manos y queremos que llegue a todas las personas
¿Con qué actos van a celebrar este aniversario?
La acción de gracias tendrá lugar en la Eucaristía del día 7, a las 19.30 horas, en la parroquia de la Amargura, en Málaga. Aunque ya comenzamos en Madrid, en la parroquia de la Milagrosa de los padres Paúles, que es donde comenzó la historia.
También con un Cursillo de Doctrina Social de la Iglesia abierto a todos los que quieran seguir formándose, que tendrá lugar los días 7 de noviembre y 12 de diciembre, en la parroquia de la Amargura.