
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos llega este mes de enero después de que se haya celebrado durante 2025 el 1700 aniversario del Concilio de Nicea, un acontecimiento central para la fe cristiana, con una trascendencia que nos vincula hoy con aquellos padres conciliares, y que deja un legado de primer nivel para las generaciones futuras. El octavario de oración se desarrollará entre los días 18 y 25 de enero. En la Archidiócesis de Sevilla se concretará con la celebración de un acto ecuménico de oración el sábado 24 de enero, a las siete de la tarde, en la iglesia Santa María la Blanca de la capital. Este encuentro estará presidido por Miguel Ángel Núñez, delegado diocesano de Ecumenismo, y contará con la asistencia de las distintas comunidades cristianas presentes en la diócesis.
“Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados”. Esta cita de Efesios 4,4 ha sido elegida en 2026 por los fieles de la Iglesia Apostólica Armenia (junto con sus hermanos de las Iglesias armenias católica y evangélica) para iluminar todas las iniciativas que se lleven a cabo estos días en este contexto ecuménico. El hecho de que fueran ellos los encargados de elaborar los materiales de este año no es casual, ya que cuentan con una rica tradición ecuménica y se esfuerzan por tender puentes con otras comunidades cristianas.
Como destacan en la presentación de los recursos propuestos para este octavario, “la unidad, más que un simple ideal, es un mandato divino que está en el centro de nuestra identidad cristiana”.
Nicea como referente
Miguel Ángel Núñez reconoce a los medios de comunicación diocesanos que “el patrimonio de Nicea ha seguido vivo a lo largo de la historia, a pesar de nuestras divisiones”. La importancia de Nicea radica en varios aspectos. Por un lado, está considerado el primero de los siete concilios ecuménicos de la cristiandad y sus consecuencias han llegado a nuestros días. Además, o como consecuencia de ello, Núñez refresca el magisterio de Benedicto XVI (entonces Joseph Ratzinger) según el cual Nicea “marca una pauta, una gramática, una plantilla de lo que serán los concilios en la Iglesia”. En efecto, se trata de un punto de referencia permanente.
El delegado diocesano de Ecumenismo subraya que en Nicea se contiene “una referencia originaria en la Iglesia de diálogo, comunión, amor al Señor, búsqueda de la verdad y confesión de la fe, que es lo que siempre tenemos que buscar en un concilio”.
El mismo Credo
De la relevancia de ese concilio, ayer y hoy, se hizo eco el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en unas sesiones celebradas en la Facultad de Teología, en las que afirmó que “Nicea sigue siendo el centro de gravedad de la fe cristiana”. Núñez recurre al recurso que desde entonces hemos hecho los cristianos para hacer profesión de nuestra fe: “El credo que rezamos en la misa tiene que ver con Nicea, y eso -subraya- es apasionante”. En este sentido, invita a que, cuando en misa lo recemos, “pensemos por un momento que las palabras que estamos poniendo en nuestras bocas llevan pronunciándose exactamente igual, de manera ininterrumpida, por todo el pueblo cristiano desde Nicea y Constantinopla (año 381)”.
Sólo pensarlo debería llevarnos a una reflexión profunda, porque “son las mismas palabras que utilizó santa Teresa de Jesús, las que pronunciaron santo Tomás de Aquino, santa Mónica… Y ya no sólo los grandes santos: mi abuela o mis bisabuelos cuando rezaban. Además, nuestros hijos, cuando les leguemos la fe, pondrán en sus labios estas mismas palabras”. Sin duda, y como el propio delegado diocesano reitera cada vez que tiene ocasión, “es algo apasionante”.
El 25 de julio (un día como ese se clausuró el Concilio de Nicea) se celebró una oración ecuménica en la capilla del Bautismo de la Catedral que presidió monseñor Ramón Valdivia. Allí estuvieron representantes de todas las comunidades cristianas de Sevilla (ortodoxos ucranianos, ortodoxos rusos, de Constantinopla, anglicanos, pastores de la Iglesia Evangélica, luteranos, de la Iglesia Apostólica Armenia, etc), “y solamente la estampa de todos en torno a la pila bautismal, para profesar juntos la fe que compartimos, mereció la pena”, reitera Miguel Ángel Núñez.
El ecumenismo también se ha llevado este año al ámbito del estudio y la reflexión. Buena prueba de ello son las jornadas que se han celebrado en la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla. El aporte de estas sesiones de trabajo ha sido la centralidad de la verdad cristológica, “Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre”, y en su exposición han participado miembros de diversas confesiones cristianas.
“La unidad es algo que se busca todo el año”
En definitiva, en este aniversario de Nicea se concluye afirmando que el concilio no es únicamente un punto de encuentro, sino que nos está aportando algo que desde la Delegación Diocesana de Ecumenismo se valora especialmente, porque “no empezamos de cero, hay algo previo a nosotros que nos une: la confesión de fe que encontramos en Nicea”. Como se destaca en el material para esta Semana de Oración, la unidad es algo que se busca todo el año, “para expresar el grado de comunión que las Iglesias ya han alcanzado y para orar juntos con el fin de lograr la unidad plena, que es la voluntad de Cristo”.
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