El jueves, 30 de mayo, en la parroquial de San Juan Evangelista de Mancha Real, se celebró el sacramento de la Confirmación presidido por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez.
La última catequesis, dirigida por D. Mariano Cabeza, Párroco y D. Miguel Conejero, Vicario Parroquial, se llevó a cabo en el salón de actos de la parroquia de la Encarnación, el viernes 24 de mayo.
Confirmandos de las dos comunidades con sus padrinos y catequistas, más de 130 personas, oraron a la luz de Espíritu Santo y partiendo del acontecimiento de Pentecostés, se les explicó la liturgia sacramental de la Confirmación.
El lunes 27 de mayo, una gran celebración penitencial preparatoria a la recepción del sacramento. El miércoles 29, el último ensayo de la celebración y la entrega de la cruz, tanto a los niños como adultos.
Confirmaciones que llenaron el templo de San Juan al ser 28 jóvenes y 11 adultos los que recibirían la plenitud del Espíritu Santo. El Obispo, en su homilía, felicitó a los confirmandos, padres, padrinos de bautismo y de confirmación, a los primeros por dar un paso adelante en la fe y al resto por haber sido fieles en el acompañamientos de sus hijos. Los animó a comprometer la vida y ser auténticos testigos del Señor.
Al final de la celebración, los confirmandos, padrinos y catequistas agradecieron a Don Sebastián su presencia y lo obsequiaron como muestra de respeto y afecto.
El domingo 26 de mayo, en la Eucaristía de medio día, participaron la Agrupación Musical Villa de Mancha Real, con motivo de su 150 aniversario, acompañados por la Coral.
Comenzó la mañana con un animado pasacalles y a las doce en punto, tras el rezo del Ángelus, comenzó la Santa Misa, solemnizada por los instrumentos y las voces de la coral. Igualmente, integrantes de las dos asociaciones, realizaron los distintos servicios litúrgicos.
Asistieron las autoridades locales, familiares y amigos de la agrupación musical, entregando una fotografía enmarcada a la Parroquia como agradecimiento por la acogida dispensada.
Con gozo e ilusión os anunciamos la primera Misión Rural de verano, organizada por nuestro Seminario Diocesano, que se llevará a cabo en el municipio de Siles, situado en plena Sierra de Segura, durante los días 28 de julio al 7 de julio. Serán 10 días intensos de labor misionera de nuestro Seminario con jóvenes de nuestra diócesis y con la comunidad cristiana de Siles, que supondrán una auténtica experiencia de Iglesia en salida.
Esta iniciativa, animada por nuestro Obispo Don Sebastián, será la primera edición de una Misión Rural, organizada por el Seminario Diocesano de Jaén con la colaboración de la Delegación de Juventud e Infancia de la Diócesis, concretamente con el movimiento juvenil Rise-Up, que convoca y hace una especial invitación a aquellos jóvenes que tengan interés en unirse a esta experiencia.
Para esta primera edición de la Misión Rural hemos escogido como lema: ““Jesucristo, nuestra alegría y esperanza”, que nos prepara ya para el próximo jubileo de la Iglesia universal; como icono hemos tomado la imagen del “Cristo de la llamada” cuyo autor es el murciano Leandro Fernández; y como himno la canción “Cristo, mi centro”, del movimiento “Misioneros de la Esperanza” (MIES).
¿QUÉ ES UNA MISIÓN RURAL? Es una forma sencilla de anuncio de la alegría del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo a todas las personas, cumpliendo su mandato misionero: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15). Es una experiencia intensa, durante unos días, de visita de unos misioneros, puerta a puerta, en todos los hogares de una determinada zona rural, invitando a unas asambleas familiares y a diferentes eventos para compartir la alegría de la fe.
¿CUÁLES SON LOS OBJETIVOS DE LA MISIÓN RURAL? La Misión responde a la necesidad innata de la Iglesia de acercar a todos a Jesucristo, especialmente a los más alejados, para vivir un encuentro personal Él, que hace nuevas todas las cosas. Es también una oportunidad para todos los cristianos de redescubrir el valor del Misterio Pascual, de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, del cual todos somos destinatarios.
Son varios los objetivos que la Misión pretende conseguir:
Renovar la comunidad parroquial que acoge la Misión.
Descubrir a aquellos líderes o agentes de pastoral que pueden ayudar a llevar a cabo la Misión cotidiana de la parroquia.
Afianzar la Fe, tanto de los misioneros (seminaristas, jóvenes, parroquianos) como la de los destinatarios de la Misión.
Ofrecer una experiencia de primer anuncio, proponiendo el kerygma.
Conseguir un enriquecimiento espiritual de los propios misioneros
¿CÓMO ESTÁ ORGANIZADA LA MISIÓN RURAL? ¿CÓMO SE PREPARA? La Misión se consta de cuatro momentos o partes fundamentales:
ANUNCIO DE LA MISIÓN. Es la tarea que debe realizar la propia parroquia durante las semanas previas a la visita de los misioneros, informando a todo el pueblo de la realización de la misión, sus objetivos, fechas y principales eventos. Durante esta etapa, la parroquia organiza los itinerarios de visita, la estancia de los misioneros, los lugares de las Eucaristías de barrio, etc.
REALIZACIÓN DE LA MISIÓN. Es el momento fuerte, que consta fundamentalmente de la visita de los misioneros a las casas durante los primeros días y la realización de las Asambleas Familiares y las demás actividades, con un contenido muy kerygmático, de primer anuncio. Las visitas de los misioneros son momentos breves de saludo de las familias, puerta a puerta, invitando a los actos diferentes actos de la Misión y pidiendo al Señor la bendición de las personas que viven en la casa, si lo desean. Las Asambleas Familiares son encuentros sencillos, en grupos de 10/12 personas, en las casas, con una breve catequesis, y un diálogo libre en ambiente de confianza. Además, también habrá diferentes encuentros para niños y jóvenes, Eucaristías de barrio y diferentes momentos celebrativos.
SEGUIMIENTO DE LA MISIÓN. Es el momento diario, al final de la jornada, en que el equipo de la misión comparte y revisa lo vivido, buscando las claves que el Espíritu Santo va suscitando en los destinatarios de la Misión: retos, desafíos, oportunidades, etc.
AFIANZAMIENTO DE LA MISIÓN. Es la etapa de la pos-misión, en la que la comunidad parroquial valora la experiencia vivida, recoge los frutos, da gracias a Dios por la Misión y diseña cómo continuar los caminos abiertos por el Espíritu Santo, a través de la misión en la vida parroquia ordinaria.
¿QUIÉNES PUEDEN PARTICIPAR EN EL EQUIPO DE LA MISIÓN? Junto a los seminaristas y formadores del seminario, pueden formar parte del equipo de la misión aquellos jóvenes entre 18-35 años que lo soliciten (y que han de hacer la inscripción), y los voluntarios de la parroquia donde se va a realizar la misión. Entre todos los participantes se organizarán los diferentes equipos necesarios para llevar a cabo la misión: apoyo e intendencia, visitadores de las casas, anfitriones y animadores de las asambleas y el equipo de actividades. Además, contamos con el asesoramiento y apoyo del sacerdote D. Miguel Ángel Solas.
¿A QUIÉN VA DIRIGIDA LA MISIÓN? Los destinatarios principales de la misión son todas las familias del municipio que acoge la Misión, en este caso Siles, tanto los que están unidos a la comunidad parroquial en algún grupo, cofradía, o ámbito pastoral (catequesis, liturgia, Cáritas, etc) como los que estén menos vinculados o incluso se consideren alejados de la Iglesia. Los niños y los jóvenes podrán participar también de forma activa en la Misión con diferentes actividades, así como los enfermos y ancianos a quienes se confiará la tarea más importante de la misión (orar por la misión).
¿CUÁL ES EL ITINERARIO DE LA MISIÓN RURAL?
Durante las 10 jornadas que durará la misión, tanto los misioneros como la comunidad parroquial seremos protagonistas de un verdadero regalo que el Espíritu Santo hace por medio de su Iglesia, será como un nuevo Pentecostés, en el que el Espíritu Santo sea el verdadero guía, que nos llena del Amor de Dios y nos da la fuerza para realizar la Misión. En rasgos generales, la programación de la Misión es la siguiente:
28 de junio, viernes.
Por la tarde Acogida e instalación de los misioneros en Siles. Saludo y recepción por parte de la parroquia Eucaristía para el Equipo Misionero
29 de junio, sábado
Retiro y formación con el Equipo Misionero Eucaristía para el Equipo Misionero
30 de junio, domingo
Por la mañana Inicio y apertura de la Misión Rural con la comunidad parroquial con el envío de los misioneros en la celebración de la Eucaristía.
Por la tarde Paseo para por el municipio de Siles, con el párroco. y colaboradores de la parroquia, saludando a la gente y visitando las casas que acogerán las Asambleas Familiares.
Del 1 al 3 de julio, lunes a miércoles
Por la mañana Invitación a la Misión. Visitas y anuncio a las casas por parte de los misioneros.
Por la tarde Eucaristía de barrio (cada día un barrio)
Del 4 al 6 de julio, jueves a sábado
Por la mañana Encuentros con niños, jóvenes, excursión (en distintos días) Peregrinación Mariana y Eucaristía (sábado) y comida compartida
Por la tarde Asambleas Familiares en las casas Eucaristía de barrio (cada día un barrio)
7 de julio, domingo
Por la mañana Celebración de la asamblea general Misa de Clausura de la Misión Rural Entrega de la Cruz de la Misión Comida compartida
Un año más celebramos la solemnidad del Corpus Christi, del Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Día de la Caridad. Un año más hemos de reavivar el compromiso de la comunidad cristiana y de la sociedad en la defensa de las personas más pobres y vulnerables, viviendo la actitud de Jesús, que se compadecía de las muchedumbres extenuadas y abandonadas “como ovejas que no tienen pastor” (cf. Mt 9, 36). No podemos pasar con indiferencia por el lado del hermano necesitado, hemos de conmovernos ante él. Esta solemnidad es un momento propicio para dar gracias a Dios por el don de su amor, porque se ha quedado entre nosotros como alimento en nuestra vida de peregrinos; también para poner la Eucaristía en el centro de la vida de cada fiel y de cada comunidad, y para dejarnos impulsar al encuentro con los hermanos más pobres y vulnerables.
El lema de este año nos habla de la esperanza: “Allí donde nos necesitas, abrimos camino a la esperanza”. La Eucaristía es la fuente de nuestra esperanza, la llamada cotidiana a vivir en esperanza; nos traslada al momento de la noche anterior a la pasión y muerte de Jesús, cuando padecerá el abandono de sus amigos más cercanos. Todo lo que le esperaba era la Pasión y una muerte atroz. En esa perspectiva tan oscura y dolorosa, el Maestro realiza el acto más bello de esperanza, de entrega en totalidad: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros” (Lc 22, 19). Por eso, cuando flaquea la esperanza, lo mejor que podemos hacer es acercarnos a la Eucaristía, el sacramento de la esperanza.
El cardenal Nguyen van Thuan, obispo que pasó trece años en las cárceles del Vietnam, nueve de ellos en régimen de aislamiento, nos cuenta su experiencia de la Eucaristía en la cárcel. De ella sacaba la fuerza de su esperanza: “He pasado nueve años aislado. Durante ese tiempo celebro la misa todos los días hacia las tres de la tarde, la hora en que Jesús estaba agonizando en la cruz. Estoy solo, puedo cantar mi misa como quiera, en latín, francés, vietnamita… Llevo siempre conmigo la bolsita que contiene el Santísimo Sacramento: “Tú en mí, y yo en Ti”. Han sido las misas más bellas de mi vida. Por la noche, entre las nueve y las diez, realizo una hora de adoración… A pesar del ruido del altavoz que dura desde las cinco de la mañana hasta las once y media de la noche. Siento una singular paz de espíritu y de corazón, el gozo y la serenidad de la compañía de Jesús, de María y de José”.
La solemnidad del Corpus, con la tradición de las procesiones eucarísticas al término de la celebración de la misa de la fiesta, es, sobre todo, un acto de fe público en la presencia sacramental del Cristo resucitado, que se da a sus discípulos como alimento para la peregrinación humana de cada uno, de manera que –como escribe San Pablo- “cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva” (1 Co 11, 26). Desde los primeros tiempos del cristianismo se ha insistido con toda razón en el vínculo entre la Eucaristía y la caridad. Es muy coherente, por ello, que en la fiesta de “Corpus” se celebre entre nosotros el Día de la Caridad, la jornada principal de Cáritas, el día en que esta institución eclesial da cuenta de sus proyectos, del uso de sus recursos y de sus propósitos más inmediatos.
Cáritas es la institución principal de cada Iglesia local por los pobres y necesitados. En este día valoramos y agradecemos especialmente todo el trabajo que se lleva a cabo desde las comunidades parroquiales, desde Cáritas Diocesana y desde otras instituciones, en favor de las personas más afectadas por la pobreza. Que esta campaña nos inspire a seguir el ejemplo de Jesús para abrir camino a la esperanza.
Ésta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros
Éxodo 24, 3-8:
En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todos sus decretos; y el pueblo contestó con voz unánime: «Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor».
Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de comunión. Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió: «Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos». Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras».
Salmo responsorial
Salmo 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18
R. / Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor
¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor.
Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.
Segunda lectura
La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia.
Carta a los Hebreos 9, 11-15
Hermanos: Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tienda es más grande y más perfecta: no hecha por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No lleva sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.
Si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de una becerra, santifican con su aspersión a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, para que demos culto al Dios vivo!
Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.
Evangelio
Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre
Evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26
El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?». Él envió a dos discípulos diciéndoles: «Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”. Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí». Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua.
Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo». Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».
Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.
Comentario bíblico de Álvaro Pereira
En muchas culturas, una forma de sellar un pacto era compartir la sangre de los aliados. Además, para la mentalidad bíblica, «la vida de la carne está en la sangre y yo os he dado la sangre para hacer expiación sobre el altar por vuestras vidas» (Levítico 17,11); o sea, la sangre posee una fuerza vital capaz de oponerse a las fuerzas del mal y expiar los pecados. En las lecturas de hoy, se entrecruzan estos motivos: la alianza, la sangre, la expiación.
En la primera, se narra la ratificación de la alianza entre el Señor e Israel a los pies del Sinaí. Moisés baja del monte y transmite al pueblo el Decálogo, lo que tienen que hacer para ser fieles. Después prepara un altar nuevo con doce estelas —como doce eran las tribus—, manda ofrecer sacrificios y derrama la sangre que sancionaba la alianza sobre el altar y el pueblo. Moisés pronuncia palabras solemnes: «Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros» (Éxodo 24,8).
En el evangelio, se cuenta la preparación y celebración de la última cena. Tras los gestos y palabras sobre el pan, Jesús toma el cáliz, pronuncia la acción de gracias y se lo da a sus discípulos. Sus palabras sobre el cáliz retoman las de Moisés, con pequeños cambios: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos» (Marcos 14,25). Jesús identifica el vino con su sangre. Con ello, anuncia su final y transforma su muerte cruel en don de amor. Su sangre, así pues, va a sancionar la nueva y definitiva alianza, pregonada por los profetas. Jesús dice, además, que esta sangre se derrama «por muchos», palabras del cuarto canto del siervo (cf. Isaías 53,11-12), cuya entrega inocente expiaba los pecados del pueblo. Efectivamente, la entrega de Jesús purificará a los hombres de sus pecados.
En la segunda lectura, de la carta a los Hebreos, vuelven los motivos de la sangre y la expiación. El autor compara los sacrificios de la antigua alianza, en la que se esparcía sangre de toros y machos cabríos, con el sacrificio puro de Cristo, que derramó su propia sangre, entrando una vez para siempre en el santuario del cielo para purificar a los creyentes de sus obras muertas.
En conclusión, las lecturas de hoy hablan del amor de Dios por la humanidad. Él fue condescendiente e hizo una alianza con los hombres. No tuvo en cuenta sus pecados, sino que sancionó irrevocablemente su alianza con ellos por el sacrificio de Cristo, su Hijo, sumo sacerdote de los bienes definitivos y víctima inocente, cuya sangre expía los pecados. En la celebración de la cena se conmemoran estos misterios de nuestra salvación. Según la carta a los Hebreos, la sangre de Cristo nos capacita para rendir culto al Dios vivo.
Orar con la Palabra
¿Te sientes implicado en la alianza eterna entre Dios y los hombres? Medita cuánto te quiere Dios. Ha dado a su Hijo por ti, para purificarte de tus pecados y prometerte su amor.
Compara el culto antiguo y el culto nuevo, a raíz de lo dicho en la carta a los Hebreos. ¿Qué semejanzas y diferencias encuentras?
A veces celebramos la misa rutinariamente y pasamos por alto el profundo significado que tiene. Trata de vivir con mucha profundidad la eucaristía del Corpus Christi.
Isabel González Ferrín, Jefa del Área de los Archivos Catedral y Arzobispal de la Institución Colombina de Sevilla, presenta en el Documento del mes de mayo una interesante descripción de los inventarios de parroquias e iglesias.
El miércoles 29 da mayo, finalizó en Curso de Iniciación Cristiana para adultos en la Parroquia La Santa Cruz de Pegalajar.
26 alumnos han terminado este curso de formación, dirigidos de forma brillante por Ángel Cordero, gran colaborador y persona muy formada y con gran compromiso de nuestra comunidad.
Los alumnos ya recibieron el Sacramento de la confirmación, el 8 de febrero, pero han perseverado en su formación hasta ahora. Han estudiado diversos temas de formación en sacramentos, historia de la Iglesia, moral, con aplicaciones para su vida personal y familiar.
En la Eucaristía celebrada en la Ermita Virgen de las Nieves, participaron activamente en la liturgia y al finalizar recibieron un diploma acreditativo de este periodo de formación y del Sacramento de la Confirmación que recibieron.
Pedimos a la Virgen de las Nieves por ellos y sus familias y por los frutos de este curso.
El pasado jueves 30 de mayo tuvo lugar en la Catedral de Cádiz la Misa de Acción de Gracias de Salus Infirmorum por la finalización del curso 2023-2024. A dicha Eucaristía asistieron los alumnos del Grado de Enfermería (Adscrito UCA) y del Centro de Estudios María de Madariaga-Ciclos Formativos (Grado Medio y Superior) -de Salus Infirmorum de Cádiz.
Acompañaron a los alumnos de las obras educativas de Salus Infirmorum el personal docente y de administración, así como miembros de la Junta Diocesana que preside Isabel Lourdes Lepiani Díaz, presidenta de la Asociación Nra. Sra. Salus Infirmorum de Cádiz y Ceuta, y directora del CUE Salus Infirmorum (Adscrito UCA).
La Santa Misa estuvo presidida por Mons. Rafael Zornoza, y concelebrada por el padre Óscar González Esparragosa, vicario general de la diócesis y consiliario de la Asociación Nra. Sra. Salus Infirmorum de Cádiz y Ceuta.
Desde sus orígenes, Salus Infirmorum se ha destacado por transmitir a su alumnado una excelente formación científico-técnica, ética y moral, basada en el Humanismo Cristiano.
La Parroquia de Santa María de Torredonjimeno acogió la administración del Sacramento de la Confirmación de cuarenta y seis jóvenes, quienes recibieron el don del Espíritu Santo en una celebración presidida por el Vicario General, D. Juan Ignacio Damas López.
En el transcurso de la Eucaristía del pasado martes, el Vicario General administró el Sacramento de la Confirmación a este numeroso grupo de jóvenes que han venido completando su iniciación cristiana con la ayuda de sus familias y catequistas. Después de un tiempo de preparación, los jóvenes manifestaron recientemente a la Comunidad parroquial, su deseo de recibir este Sacramento que los faculta para testimoniar la Fe en medio de la Iglesia y el mundo.
En su homilía, D. Juan Ignacio Damas, ayudó a los confirmandos a descubrir la presencia del amor de Dios en sus vidas, un amor al que todo se ordena cuando está fundamentado en el Señor. el Vicario General subrayó la importancia que tiene para la comunidad cristiana, que estos jóvenes estuvieran en pie, manifestando su deseo de recibir el Sacramento, y como un compromiso de anunciar la fe que ya madura, desde la alegría y la convicción del don que llevamos en vasijas de barro.
La celebración, en la que participó el Coro de Santa María fue una ocasión para toda la comunidad cristiana, de expresar el gozo del crecimiento en la fe de los más jóvenes de la familia de los hijos de Dios que caminan en la fe en Torredonjimeno.
«Agradar a Dios, recibiendo todo de su soberana voluntad». Esta frase del beato lorquino Pedro Soler puede leerse en la estampa recibida ayer por los fieles que acudieron a la Parroquia San Cristóbal de Lorca, donde el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidió la Eucaristía en acción de gracias por la canonización de este mártir franciscano, que tendrá lugar el próximo año.
En la Misa participaron numerosos fieles y autoridades locales de Lorca, además del arzobispo emérito de Burgos, Mons. Francisco Gil Hellín; y sacerdotes de la zona de Lorca o que fueron párrocos de San Cristóbal, templo en el que el beato Pedro Soler recibió el Bautismo.
El obispo mostró su alegría por la canonización de los mártires de Damasco, entre los que se encuentra Pedro Soler, y resaltó la figura de este lorquino: «Él quería dar a conocer la luz del Evangelio y alcanzó la gloria a causa de su fe; les mataron, pero no les quitaron la vida, mientras seguían el estilo de vida de san Francisco». Mons. Lorca también planteó que Lorca podría tener al futuro santo como copatrono, junto a san Clemente, «aunque tendría que ser la voluntad de todos».
La celebración estuvo acompañada por una talla del beato, cedida para la ocasión, y por la reliquia de este mártir custodiada en la parroquia, que los fieles veneraron al término de la Eucaristía.
Carlos Jesús Gallardo, rector del Seminario Conciliar “San Pelagio”, ha presidido la santa misa en la capilla ardiente en la mañana de este viernes
La Capilla del Seminario Mayor “San Pelagio” quedó abierta en la noche del fallecimiento de don Gaspar y en todo momento seminaristas, sacerdotes y fieles participaron con emoción y gratitud en la Eucaristía que fue presidiendo el Obispo y los presbíteros que se formaron con él.
El rector del Seminario “san Pelagio” Carlos Jesús Gallardo Panadero, presidió la misa junto a los seminaristas en la mañana de este viernes. En su homilía, recordó que “lo más importante en este momento es refrescar las enseñanzas que don Gaspar, con sus palabras, enseñó a todos”, poniendo en valor el testimonio de vida y de entrega de él. Precisamente de este testimonio de vida, Carlos J. Gallardo resaltó tres ideas que don Gaspar fue desprendiendo en su vida y que afecta directamente a los sacerdotes. Por un lado, un amor vivo a Jesucristo. “Desde muy niño aprendió a rezar en el campo, donde encontraba al Señor, cuidó toda su vida esa relación personal con Jesús de una manera especial y cuando hablaba de Jesucristo vibraban sus palabras y su corazón. Tenía la capacidad de transmitirnos a los que lo escuchábamos ese amor por Jesucristo”, afirmó el rector alabando su ejemplo de sacerdocio, un sacerdocio que vivió siempre con Jesucristo en el centro. “Cuando hablaba de Dios su corazón se encendía, Él era el único protagonista de su vida, un amor vivo a Jesucristo”, aclamó.
El segundo punto que destacó el rector fue la oración. “Él decía que lo recordáramos siempre como el cura pesado que hablaba de la oración. Don Gaspar gastó su vida en enseñarnos con su palabra y su testimonio la necesidad de la oración, de sacar tiempo para orar y de despertar en nosotros ese deseo vivo de rezar”, afirmó. Y añadió: “El amor a Jesucristo y la vida de oración fue la enseñanza de su vida”.
Por último, Carlos J. Gallardo subrayó el sacerdocio, porque la vida de don Gaspar es ser sacerdote. “Pocas personas hemos conocido que hablen del sacerdocio con tanto amor, sabiendo que somos de Dios, para Él, para su Iglesia y para servir al pueblo de Dios”, explicó.
Entre sus múltiples cualidades, este sacerdote para quien don Gaspar ha sido un padre, destacó que siempre quiso vivir siendo sacerdote, trasmitiendo a todos su “ser sacerdote”, pues hablaba con pasión del sacerdocio. Y recordó, a su vez, que don Gaspar ha gastado su vida en el seminario y por los sacerdotes fundamentalmente, puesto que “el seminario lo ha llevado a fuego en el corazón, es su casa y es su vida”.
Culminó su homilía pidiendo a los presentes que la muerte de don Gaspar sea “un despertar en un amor vivo a Jesucristo, en una vida entregada a la oración y al sacerdocio como él vivió”, porque, tal y como aseguró el rector, todos estos años “hemos convivido con un hombre de Dios, un hombre santo”.
La misa exequial tendrá lugar mañana sábado, 1 de junio, a las 12:00 horas, en la Santa Iglesia Catedral.