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Carta Pastoral Pascua 2024: «Triunfa la vida»

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«Cuando aparezca Cristo, vida vuestra,
entonces también vosotros apareceréis gloriosos,
juntamente con él» Col 3,4

Queridos fieles diocesanos:

Desde hace veinte siglos la Iglesia viene anunciando esta gran noticia: el mismo que expiró en la cruz, el que fue envuelto en lienzos y sepultado, cumplió su palabra: «Al tercer día resucitaré» (Mt 27,63). La muerte ha sido vencida y ha triunfado la vida. Su nueva vida ya no es vida terrena sino vida en plenitud, propia de Dios. Pero más allá de este hecho histórico, el triunfo de Cristo trasciende las leyes de la historia y es la parte central del mensaje cristiano. Es el triunfo del Nuevo Adán sobre el poder del pecado y de la muerte. Abre las puertas a una nueva humanidad que camina con Él hacia la eternidad. El mensaje cristiano, como escribe san Pablo, carecería de sentido sin este triunfo definitivo del Hijo de Dios (cf. 1Co 15, 14-17).

Para nosotros, los cristianos, la Resurrección de Cristo es un verdadero acontecimiento de gracia, porque en Él hemos resucitado todos sus discípulos: Él es la Cabeza y el primero de los hermanos; Él es la vid en la que nosotros fuimos injertados como sarmientos vivos. «Los que por el Bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte para que, así como Cristo fue sepultado de entre los muertos, por la gloria del Padre, así nosotros andemos en una vida nueva» (Rm 6, 3-5). En el Bautismo, y luego en los demás Sacramentos, somos regenerados y reengendrados en el triunfo de Cristo. La Resurrección de Cristo, por tanto, no solamente es el triunfo personal de Jesús, lo es de toda la humanidad. Solamente desde una fe viva podemos comprender y gozar del alcance trascendental universal y eterno de este gran misterio, base y motor de la vida cristiana.

La Resurrección de Cristo no es solamente un dogma, sino el motivo y supremo principio de una nueva forma de vida. La Pascua es plenitud de vida, alegría perfecta, esperanza segura, purificación profunda, compromiso renovado, amor desbordante. La Pascua de Cristo es el punto culminante de la historia y el principio de una nueva historia; es la clave para interpretar la vida y la razón de ser de todas las cosas.

Pero celebrar la Pascua es poco; la Pascua hay que vivirla, hay que asumir su mensaje y llegar a “ser pascua” para nuestro mundo. Que la Pascua no sea solo una fiesta del calendario, un rito, sino un talante, un espíritu, una manera de ser y de vivir. No basta únicamente con creer que Cristo es la Vida, sino que hemos de esforzarnos para que Cristo sea vida en mí, en cada uno de los que nos llamamos cristianos. Y esto quiere decir, entre otras cosas, que:

Cristo, nuestra vida, nos sonríe y no hay lugar para la tristeza. Déjate llenar por su gozo que es inagotable, y que nada ni nadie nos puede quitar. Sí, todavía habrá pasión y sufrimiento, pero ya están redimidos. «Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría» (Jn 16,20). Recordemos cómo iba llenando de alegría a Magdalena, después de la búsqueda y el llanto; a Pedro y Juan, después de las carreras nerviosas o la noche con fatiga inútil; a los de Emaús, después del camino desesperanzado y amistoso; a Tomás, después de sus dudas y su soledad; y a todos los discípulos, después de sus miedos e incredulidades. Era alegría recién estrenada, una fuente que el Resucitado introdujo en sus entrañas, y ya no se secaría nunca. Una alegría que era compatible incluso con las persecuciones y los sufrimientos. Una alegría que nada ni nadie les podría quitar. Eso es la Pascua: sé tú también sonrisa y alegría de Cristo para los demás.

Cristo, nuestra vida, nos sostiene y no hay lugar para la desesperanza. Él es tu sentido, tu ilusión y tu esperanza. No faltarán problemas, fracasos y desengaños, pero todo tiene ya una razón y una orientación; todo se orienta hacia la Pascua, todo se ilumina desde la Resurrección de Jesucristo. La respuesta de Dios es siempre «al tercer día». Hay un día de muerte y un día de espera. Siempre al tercer día resucitamos. La Resurrección de Cristo es un sí a la vida y a todas nuestras más profundas aspiraciones. Eso es la Pascua: sé tú también un signo de esperanza.

Cristo, nuestra vida, nos acompaña e ilumina y no hay lugar para la soledad. Él es la luz en medio de nuestras tinieblas, la compañía en nuestras soledades más profundas. «Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan» (Sal 23,4). Aunque todos te abandonen, nunca te sientas solo. Incluso, aunque tú olvidaras a Cristo, Él no te olvida. Eso es la Pascua: sé tú también presencia de Cristo para los demás, mano tendida a todos.

Cristo, nuestra vida, es nuestra justificación y no hay lugar para el pecado. Cristo cargó con todos tus pecados, los clavó en la cruz y te purificó con su sangre. Ahora te repite: yo te perdono, no temas; yo te perdono y te quiero; hoy estarás conmigo en el paraíso. Él es nuestra justificación ante Dios, nuestro puente hacia la salvación. Eso es la Pascua: perdónate también a ti mismo, ten paciencia con tus limitaciones y tus fallos; y después extiende a los demás el perdón y la paz. Sé presencia misericordiosa para todos.

Cristo, nuestra vida, nos ama y no hay lugar para el desamor. Cristo Resucitado es la victoria del amorAl dar la vida por nosotros, la recuperó renovada, porque el amor no muere. Jesús nos ama con un amor completo, eterno y sin condiciones. No importa quiénes somos, de dónde venimos o qué hemos hecho en el pasado, su amor por nosotros nunca disminuye. Él te ama, aunque tú no lo merezcas; te capacita para amar, derramando todo su amor en ti. Eso es la Pascua: ser capaz de amar hasta el extremo.

Cristo, nuestra vida, resucita en ti y no hay lugar para la muerte. Es verdad que la muerte nos rodea y no para de conseguir victorias: ahí están las violencias de la guerra o el terrorismo, la muerte de inocentes, el hambre y las enfermedades. Pero Cristo ha resucitado y nos ofrece semillas de inmortalidad. Todas las muertes pueden ser redimidas, superadas y resucitadas. Eso es la Pascua: sigue esparciendo tú esas semillas de Cristo, sigue sembrando la vida, sigue luchando contra la muerte, sé testigo de la resurrección.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

¡Feliz Pascua de Resurrección!

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

Palabra de Vida de la 5º semana de marzo de 2024

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Como el primer Domingo de la historia, la celebración anual de la Pascua pone al descubierto la miseria humana. Pero lo hace para renovar la experiencia que ha cambiado definitivamente la historia: el encuentro con Cristo Resucitado. Miseria humana es la traición que llevó a muerte ignominiosa al Maestro con el beso cobarde del discípulo. Miseria humana es el oprobio y desprecio del mundo que se obstina en vivir como si Dios no existiera. Miseria humana es la burla del Inocente en su debilidad extrema. Miseria humana es el desprecio del llanto de los sencillos y humildes. Miseria humana es el pecado y sus consecuencias: la dignidad de la vida humana despreciada, la verdad del amor humano negada, la maldad y la iniquidad convertidas en derechos. Si la cruz hubiera sido el último acto de Cristo seríamos los más desgraciados, permaneceríamos en nuestros pecados y no habría esperanza. Pero la confianza de los cristianos está en la resurrección de los muertos: no somos seguidores de un muerto, sino de Quien vive para siempre.

El amanecer de su primer día ha disipado para siempre la oscuridad de la noche. El alba trae la noticia que todo lo cambia: Jesucristo resucitado; Satanás derrotado; el pecado redimido; la muerte muerta; el llanto, por fin y para siempre, consolado. La celebración más importante del año, la Vigilia pascual, tiene lugar entrada la noche. La primera luna llena de la primavera anuncia la victoria de la luz sobre la oscuridad, de la vida sobre la muerte, de la gracia sobre el pecado. En esta noche santa los cristianos renuevan las promesas de su bautismo y los que han respondido a la llamada del Señor abrazando la fe renacen a la vida por los sacramentos de la iniciación cristiana. Para rescatar al siervo, envió el Padre al Hijo amado. El pecado y la muerte, definitivamente derrotados. Cristo vive para siempre. La cincuentena pascual será marco privilegiado para el encuentro renovado con el Resucitado.

En la mañana de Pascua las mujeres reciben una misión superior a la de los apóstoles. Serán ellas las que lleven a éstos el anuncio de la resurrección. Las que madrugaron para ofrecer los últimos auxilios al cuerpo sin vida de su Señor, se encontraron llevando las primicias de la esperanza para toda la humanidad. El corazón madrugador de aquellas mujeres despertó del sueño de la desesperanza a los que debían ser los cimientos de la Iglesia. Para confirmar el anuncio, Cristo mismo sale al encuentro de las mujeres. A ellas las hace las primeras portadoras de la alegría de la resurrección, les regala la presencia que vence todos los miedos y les confía la misión de comunicar a otros la única noticia que no se desgasta con el tiempo: El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había dicho.

El evangelio de este Domingo nos hace partícipes de lo que sucedió en el primer Domingo de la historia. Es mañana de encuentro, de prisas y de anuncios. Bendita mañana de Pascua que, con el anuncio de Cristo resucitado, nos trae la imagen bella de la Iglesia portadora de esperanza. Una pregunta, que no envejece, propone cada año la Iglesia durante el Tiempo santo de Pascua a María Magdalena: “¿Qué has visto de camino, María en la mañana?” y una respuesta, siempre nueva, recibe de sus labios la Iglesia con inmensa alegría: “Resucitó de veras, mi amor y mi esperanza”. “Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa”. ¡Feliz Pascua!

 

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

«La vida, buena noticia»

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«La vida, buena noticia»

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida plantean la vida como una buena noticia siempre. Y así, afirman, “debe ser recibida y valorada y cuidada, desde su concepción hasta su muerte natural”.

¿Por qué la vida es una buena noticia?

La vida no es “un derecho absoluto a la libre disposición del criterio humano” es “un don de Dios” y este es el motivo “más profundo” para que sea considerada “una buena noticia”. Los obispos distinguen entre el don que “es algo que acogemos porque se nos entrega” y el derecho que “es algo que nosotros podemos exigir, con sus límites en el caso de la vida”. También señalan la diferencia entre regalo y don. El primero, “es algo que se me da para que disponga de ello como quiera”, mientras que el don “implica una tarea, una responsabilidad”, con unas implicaciones al inicio, en el transcurso y al final de la vida. 

Al inicio de la vida

El hecho de que la vida sea un don y una buena noticia “nos invita a acogerla siempre, incondicionalmente”. Por eso hay que ayudar a las madres a descubrir “que la vida que llevan en su seno realmente es una buena nueva”.

Los obispos defienden una valoración positiva de la maternidad y de la vida humana naciente que se visibilice con “ayudas efectivas integrales” para que las madres que afrontan un embarazo inesperado “puedan seguir gestando a su hijo sin apuros” y para que las familias “puedan plantearse libre y responsablemente la posibilidad de concebir un nuevo hijo”.

Que la vida sea un don también implica que “no hay un derecho absoluto a tener un hijo”. En este sentido, acogen “los avances médicos que ayuden a detectar las causas de la esterilidad, intentando remediarlas”, pero recuerdan que “no se deberá emplear la técnica para producir de manera artificial la fecundación”.

Consideran que es más grave cuando “para obtener un bebé, se acude a un vientre de alquiler”. Así, se unen a la petición del papa Francisco, en su discurso a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sedepara que la comunidad internacional se comprometa a prohibir universalmente la práctica de la maternidad subrogada. Una práctica “deplorable”, como señaló el Santo Padre que “ofende gravemente la dignidad de la mujer y del niño”, y que “se basa en la explotación de la situación de necesidad material de la madre”. Un hijo “es siempre un don y nunca el objeto de un contrato”.

En el transcurso de la vida

El hecho de que la vida sea un don y una buena noticia implica, durante el transcurso de la vida, “el cuidado de cada vida humana especialmente en las situaciones de fragilidad”.

Los obispos denuncian la trata de personas y la esclavitud moderna “porque son claras violaciones de la dignidad humana, ya que reducen a las personas a meros objetos de explotación económica y física”.

También piden paliar las situaciones de pobreza extrema, “porque son muchos los que no tienen acceso a recursos básicos como alimentos, agua potable, atención médica y vivienda digna”. Revisar “nuestras actitudes hacia las personas migrantes, evitando el desinterés y los prejuicios. Y evitar “que haya personas en condiciones de trabajo inhumanas, con salarios injustos y falta de derechos laborales básicos, lo que priva a los trabajadores de su dignidad al tratarlos como meros instrumentos de producción en lugar de seres humanos con necesidades y aspiraciones legítimas”. En definitiva, “es necesario fomentar la coherencia en nuestro planteamiento de concebir la vida como buena noticia, porque esto no se refiere solo a algunas realidades”.

Al final de la vida

También en la ancianidad y la enfermedad terminal la vida sigue siendo una buena noticia, lo que implica “tener cuidado para no actuar según el criterio de que en esos momentos la vida ya es una carga pesada que debe eliminarse”.

Los obispos entienden que este cuidado “debe darse principalmente en el contexto de la familia” y reclaman apoyo para que las familias “puedan atender a sus mayores”.

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida concluyen su mensaje “invitando a levantar la mirada a la vida eterna porque nuestra existencia trasciende los límites temporales de este mundo”. A través de la encarnación de Jesucristo, “Dios se hizo hombre para redimirnos y abrirnos las puertas del cielo”. La encarnación “no solo nos revela el amor infinito de Dios por cada uno de nosotros, sino que también nos ofrece la esperanza y la promesa de la vida eterna, donde encontraremos plenitud y felicidad junto a él para siempre. Que santa María, Madre de la Vida, interceda para que seamos constructores de la cultura de la vida”.

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Monseñor Saiz felicita la Pascua pidiendo que “renazca la esperanza y la alegría”

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El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses concluyó anoche su trilogía audiovisual en la que medita sobre el Triduo Pascual y que ha ido compartiendo en sus redes sociales durante estos días de Semana Santa.

Tras la celebración de la Vigilia Pascual, el arzobispo subió un vídeo en el que felicitaba la Santa Pascua a todos los sevillanos: “Que en todos los corazones y en todos los hogares resuene el anuncio gozoso de que Cristo ha resucitado; que renazca la esperanza, que renazca la alegría”, instaba el prelado.

En su mensaje hace referencia a María Magdalena, “la primera persona que se encontró con Jesús resucitado y fue a anunciarlo a los apóstoles” y a la Virgen, María Santísima, que “durante la Pasión y Muerte del Señor se mantuvo firme en la fe, conservó encendida la llama de la esperanza. Ella vivió como nadie el gozo del encuentro con su Hijo resucitado”.

“La resurrección del Señor es luz que ilumina la vida de todo ser humano, que da sentido a su existencia, que disipa sus zonas de oscuridad e incertidumbre. Vivamos la alegría pascual de sabernos amados por Dios Padre, redimidos por Cristo, llamados a vivir una vida en el Espíritu. ¡Santa Pascua!”, concluye.

“Encontrar a Jesucristo te cambia la vida”

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Los catecúmenos que celebraron el rito de admisión al Catecumenado en la Santa Iglesia Catedral el pasado mes de febrero, recibirán ahora el Sacramento del Bautismo, la Eucaristía y Confirmación

Un total de 23 personas recibieron en el mes de febrero, el día 18, el rito de admisión al Catecumenado. Fue el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, quien acogió a estos nuevos catecúmenos en una celebración que tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral, tras un largo periodo de preparación. Ahora, esperan al segundo domingo de Pascua para recibir el Bautismo y confirmar su pertenencia a la Iglesia a través de la Eucaristía.

Celia González es una de las catecúmenas que se preparó para formar parte de la comunidad cristiana. Pertenece a la parroquia de Nuestra Señora de la Piedad de Villaharta y acudió al templo principal de la Diócesis para ingresar en el seno de la Iglesia tras un periodo de preparación marcado por el apoyo de su mejor amigo.

Siempre ha sido practicante, a pesar de no estar bautizada, considera que siempre ha tenido una vida coherente, con valores basados en el respeto y el amor, buscando siempre la verdad. “Toda esa búsqueda de la verdad, te lleva a Dios”, asegura. Fue en su etapa de instituto donde conoció a un chico muy creyente, Jesús, que se convirtió en uno de sus mejores amigos. De su mano conoció de cerca a Jesús, a la Iglesia y a la comunidad cristiana. “En el Camino de Santiago, la JMJ, retiros, etc. me fue introduciendo en la vida de la Iglesia y haciéndome ver que este era el camino de mi vida”, explica Celia.

Junto a Jesús y su grupo de catequesis en el colegio Calasancio, Celia se preparó para recibir el rito de admisión al Catecumenado. También en su parroquia de Villaharta ha discernido junto a su párroco. Ahora, forma parte de la Iglesia Católica, se considera “hija de Dios” y espera con ilusión tomar el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Acompañar en un itinerario personal

Lola Merino es catequista y colaboradora activa en la parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba. Allí conoció a Farida Mohand Mohamed, a la que ahora llaman “María”. En ella ha descubierto un corazón lleno de espiritualidad, “un corazón de Dios”.

Farida es natural de Melilla y su meta era bautizarse. Vive sola en la ciudad, pero no le falta el cariño de las mujeres de su parroquia, las cuales la llaman cada día, la cuidan y la acompañan en misa diariamente. “Hablamos un día sí y otro no prácticamente, porque es una gozada tratarla y ver que está llena de fe a pesar de sus problemas y adversidades”, asegura Lola.

Han sido muchos meses de preparación los que ha realizado Farida junto a sus catequistas y el párroco de San Miguel, Pedro Cabello. Haciendo alusión a este tiempo, recuerda lo arropada que se ha sentido y el cariño que le han profesado, pues a pesar de tener dos hijos, ella se encuentra sola en Córdoba.

Fue desde niña cuando sintió una “atracción” por Jesús. Su familia no era católica y ella se escapaba cada día a un templo del centro de Melilla para ver a Jesús clavado en una cruz porque le supuso un gran impacto. “Con seis años lo vi en la Cruz y se quedó grabado en mi cabeza hasta hoy. Me enamoré de Él y, aunque soy hija de musulmanes y ellos intentaron impedirme mi acercamiento a la Iglesia, mi amor por él fue más grande”, indica.

Farida asiste cada día a misa con un corazón abierto a Dios. Se siente “elegida” por Él y dispuesta a seguir su camino. Vivió el rito de admisión muy feliz, tan feliz como espera su Bautismo el próximo domingo, 7 de abril. Y es que, como ya les anunció el Obispo en la homilía del rito de admisión al Catecumenado en la Santa Iglesia Catedral, “el haber encontrado a Jesucristo es capaz de cambiar nuestra vida y hacerla nueva”.

Monseñor Demetrio Fernández anunció a los catecúmenos que “la vida que recibimos por el Sacramento del Bautismo nos hace herederos del cielo por la cruz y resurrección de Jesucristo”.

 

Foto: (de izquierda a derecha) Lola Merino junto a Farida Mohand Mohamed en la parroquia de San Miguel. 


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El Obispo celebra sus bodas de oro en Puente del Arzobispo

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El Lunes de Pascua tuvo lugar la romería en honor a la Virgen de la Bienvenida, patrona de la localidad natal de monseñor Demetrio Fernández

El próximo 22 de diciembre monseñor Demetrio Fernández celebrará el cincuenta aniversario de su ordenación sacerdotal. En su localidad natal, Puente del Arzobispo (Toledo), han querido celebrar con él sus bodas de oro coincidiendo con las fiestas de la patrona, Nuestra Señora de Bienvenida, el Lunes de Pascua. El Obispo, que es hijo ilustre de Puente del Arzobispo, presidió la misa en la ermita de la Virgen junto a un nutrido grupo de sacerdotes.

Al término de la eucaristía monseñor Demetrio Fernández recibió un donativo para el Seminario Conciliar “San Pelagio”. Posteriormente, tuvo lugar la tradicional romería de la Virgen, que se celebró en los aledaños de la ermita, con la participación de un gran número de vecinos y devotos de Nuestra Señora de la Bienvenida. Las mujeres bailaron los bailes típicos en presencia del Obispo, quien disfrutó de una jornada en la que recibió el cariño de los vecinos de su pueblo natal.




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Puedes ayudar a la Iglesia a hacer el bien marcando la X Al hacer la declaración de la Renta

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Puedes ayudar a la Iglesia a hacer el bien marcando la X Al hacer la declaración de la Renta

Comienza el 3 de abril la campaña de la declaración de la Renta y con ella, una oportunidad para ayudar a la Iglesia Católica en la labor que realiza. Una labor que no siempre es conocida suficientemente y que hace que haya personas que no consideren necesario marcar la x en favor de la Iglesia al hacer su declaración. Marcar la X en favor de la Iglesia es un gesto que no cuesta nada, pues no nos van a cobrar más ni nos van a devolver menos. La ventaja es que nosotros podemos decidir el destino de un o´7% de nuestros impuestos. Y si marcamos las dos casillas, decidimos sobre el 0´14%, nada menos.

Para mostrar a quienes no conocen suficientemente la labor que realiza la Iglesia Católica en nuestro país, hace unas semanas se organizó un viaje con un pequeño grupo de personas que no marcaban la x al hacer su declaración de la Renta. Recorrieron unas cuantas diócesis y conocieron algunos programas en favor de las personas. Es lo que se llamó “un viaje por tantos”, que buscaba que vieran lo que se hacía, porque una imagen vale más que mil palabras.

 

“Podríamos contártelo”, pero “preferimos que lo veas”

El viaje se lanzó con la propuesta de que “Podríamos contártelo”, pero “preferimos que lo veas”, en relación a la labor social y espiritual de la Iglesia. Ahora, estos “viajeros Por Tantos” son los protagonistas de la campaña para que todo el mundo pueda ver a través de sus testimonios lo que puede suponer una simple X para millones de personas, como se recoge en la página web de la campaña: www.unviajeportantos.es  

¿Cómo ha sido el “viaje Por Tantos”?

Los 15 viajeros fueron seleccionados de entre 200 candidatos y fueron ocho mujeres y siete hombres. El más joven tenía 19 años y el más mayor, 61. No se conocían entre ellos, pero tenían un punto en común: ninguno marcaba la X a favor de la Iglesia en su declaración de la renta. Cinco días de viaje, del 19 al 23 de febrero, en el que se recorrieron 1.200 kilómetros.

El trayecto tuvo seis paradas: Guadalajara, para conocer el servicio de la Iglesia en la España vaciada a través de un joven sacerdote. Alcalá de Henares, para visitar una casa de acogida para personas sin hogar. Segovia, para acercarse a un centro diocesano de Orientación Familiar. Madrid, para vivir en primera persona la actividad pastoral de una parroquia de Pozuelo, que, además, tiene un centro asociado que atiende a más de 100 personas con discapacidad física, intelectual y sensorial severa. Getafe, donde fueron testigos de la labor de la Iglesia en la reinserción social de personas privadas de libertad. Y su última parada, Toledo, dedicada a un centro de ayuda para mujeres víctimas de violencia.

¿Qué impacto ha tenido?

Los viajeros han compartido una nueva experiencia acercándose a la realidad de la Iglesia que ha servido para romper prejuicios:

Aida, que protagoniza el cartel de la campaña, tiene 41 años y es psicóloga de profesión. Le ha impactado la visita a la España vaciada, donde se encontró con Gregoria, que vive sola con 80 años. Además, le ha conmovido profundamente la alegría y las risas que había en el Hogar Don Orione para personas con discapacidades severas. Después de lo que ha vivido, no marcar la X a favor de la Iglesia no le parecería un acto humano.

A Ricardo, un comercial de 33 años, le ha marcado especialmente Carlos Alberto, “una persona muy auténtica intentando solucionar una situación difícil” en la casa de acogida para gente sin hogar de Alcalá de Henares. Aquí ha encontrado la ayuda que no encontró en otros lugares. Le ha convencido el hecho de que la Iglesia “es una entidad generosa”. 

Almudena tiene 44 años y es diseñadora gráfica. Con este viaje ha comprobado que la Iglesia llega a sitios donde la sociedad y el Estado no están llegando. Lo que más le ha marcado es el trabajo de Cáritas con las personas sin hogar y en la reinserción de presos. Se ha llevado una grata sorpresa porque “la Iglesia hace muchas cosas mejor de lo que yo pensaba”. Se plantea poner la X porque “están haciendo una labor maravillosa y tienen que poder seguir haciéndola”.

Isco es un estudiante de 26 años que llegó a España procedente de Guinea Ecuatorial. Le ha “descolocado” la labor de Emilio, un cura rural de 27 años, asistiendo a los mayores, como Gregoria, que viven en la soledad de la España vaciada. En este viaje ha descubierto que una X permite que la Iglesia llegue a “toda esa gente que tú no puedes llegar”.

Jade, con 19 años, estudia a la vez que trabaja de camarera. A la benjamina del grupo le ha sorprendido especialmente la implicación de la Iglesia en temas de salud mental. “Ver a gente que está dedicando tanto tiempo, cariño y esfuerzo a colectivos vulnerables e incluso rechazados es algo precioso”. En su testimonio destaca que “hay otras instituciones que ayudan, pero creo que la fe es algo importante”.

Antony, de 42 años, es estudiante y trabajador del sector hostelero. Ha descubierto que “la Iglesia está creando un tejido social diferente”. Le ha marcado ver “felices y disfrutando” a las personas con discapacidad del centro Don Orione por el amor que les brinda la Iglesia. También le ha sorprendido que “la Iglesia trabaje en romper estigmas, cuando tenemos tantos estereotipos sobre ella”.

Del “viaje Por Tantos” al “viaje de la X”

Toda esta realidad de la Iglesia no sería posible sin otro viaje, el de la X, que también tiene seis paradas.

  1. Comienza con la decisión de marcar la X a favor de la Iglesia en tu declaración de la Renta.
  2. En el campo 105 de la declaración de la renta. Al marcar la casilla de la Iglesia, se destina el 0,7% de la cuota íntegra de la declaración.
  3. Reparto solidario. La recaudación de la casilla de la Iglesia llega a la Conferencia Episcopal Española, que la reparte por todo el territorio con mecanismos de solidaridad para que llegue a las zonas con menos recursos.
  4. Al servicio de los demás. Son las propias diócesis las que ponen el dinero en funcionamiento para sostener el clero, anunciar la buena noticia del evangelio, fomentar la vivencia de la fe y desarrollar la inmensa labor asistencial de la Iglesia en España y en todo el mundo.
  5. Ayuda efectiva y afectiva. En el año 2023, más de 8,7 millones de personas marcaron la casilla de la Iglesia, sumando 358.793.580 millones de euros que han permitido ayudar a más de cuatro millones de personas y regalar esperanza en un tiempo especialmente difícil.
  6. La sexta y última parada son las ¡Gracias! con las que la Iglesia agradece a todos aquellos que marcan la ‘X’, con independencia de sus creencias, porque, entre todos, logramos construir una sociedad mejor. #SomosIglesia24Siete.

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Convocado el Encuentro Diocesano de Monaguillos y Niños de Primera Comunión para el sábado 27 de abril, en Guadix

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Convocado el Encuentro Diocesano de Monaguillos y Niños de Primera Comunión para el sábado 27 de abril, en Guadix

El sábado 27 de abril, el Seminario Conciliar San Torcuato y las delegaciones de Pastoral Vocacional y Juventud realizarán el Encuentro Diocesano de Monaguillos y Niños de Primera Comunión. Se trata de una jornada de convivencia dirigida, como el nombre indica, a los niños y niñas que son monaguillos en las parroquias y a los que van a hacer su Primera Comunión en este año. El encuentro será en la ciudad de Guadix, desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde y para participar es necesario inscribirse a través de la parroquia.

 

Desde estas delegaciones animan a todos a participar en esta convocatoria, en la que se podrá compartir la fe y la alegría que brota del encuentro con Cristo. Habrá tiempo para la oración, para la celebración, para la formación y para el juego.

El encuentro comenzará a las 10:00 h. en la Catedral de Guadix, donde habrá un momento de oración y encuentro con el obispo. Después, todos marcharán en procesión hasta la iglesia de la Virgen de las Angustias, donde se consagrará a los monaguillos y a los demás participantes a la protección maternal de la Virgen, la Madre del cielo. Desde allí el grupo se trasladará hasta el Colegio de La Presentación, donde habrá juegos y diversas actividades lúdico-recreativas.

Terminará la jornada sobre las 4 de la tarde, con la oración de envío de todos los participantes.

Desde la organización insisten en que para poder asistir a dicho encuentro es indispensable inscribirse antes del 24 de abril, llamando o escribiendo a los responsables de Pastoral Vocacional o Juvenil, indistintamente. También hay que rellenar una ficha de inscripción que se puede enviar antes o entregar el mismo día del encuentro.

Cabe destacar que cada niño deberá traer su bocadillo y bebida para la comida. Además, para facilitar la participación de todos los monaguillos y niños de Primera Comunión, saldrá un autobús desde Huéscar, parando en Baza, que tendrá un coste de 3€ por niño.

Sin duda, se trata de una jornada festiva y motivadora para los muchos niños y niñas que sirven en el altar como monaguillos y para los que van a hacer su Primera Comunión este año, que no son pocos.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Encuentro Monaguillos y niños 1ª Comunión cartel

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Nos rezamos cantando Christus Resurrexit con la comunidad de Taizé

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Encarni Llamas Fortes

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

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El Sínodo 2024 y el Jubileo 2025 protagonistas de la jornada de formación para el clero

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Sacerdotes, religiosos y diáconos de la diócesis de Málaga están convocados a una jornada de formación que se centrará en dos acontecimientos cercanos: el Sínodo 2024 y el Jubileo 2025.

Esta tercera Jornada de Formación Permanente para el Clero, en el presente curso, tendrá lugar el lunes 22 de abril, a partir de las 10,15 de la mañana, en Casa Diocesana.

«Los temas de reflexión de esta Jornada pretenden ayudarnos a profundizar y alentarnos en la puesta en marcha de dos importantes acontecimientos que vamos a vivir en la Iglesia y, lógicamente, en nuestra Iglesia Diocesana. Para esta ocasión hemos contado con ponentes de nuestro presbiterio que, con las colaboraciones necesarias, estamos seguros nos darán luz y ánimo para afrontarlos con decisión y entusiasmo», explica el delegado para el Clero, Francisco González. 

Dichos ponentes serán: Rafael Pérez Pallarés, delegado de Medios de Comunicación Social, responsable Diocesano de la Consulta Sinodal y párroco de El Buen Pastor y la Divina Pastora, quien expondrá una reflexión sobre el Sínodo de Octubre 2024; y Guillermo Tejero Moya, consiliario de la Delegación de Pastoral Familiar, arcipreste del Arciprestazgo Virgen del Mar y párroco San Miguel de Málaga, quien hará una presentación del Jubileo 2025.

El horario previsto será el siguiente:

10,15 h. Acogida

10,30 h. Rezo de Hora Intermedia

10,45 h. Ponencia y diálogo

12,00 h. Descanso

12, 30 h. Ponencia y diálogo

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