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Comienzan los encuentros mensuales de oración y adoración en Huelva

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Comienzan los encuentros mensuales de oración y adoración en Huelva

El pasado viernes, 11 de octubre, dio inicio una nueva serie de encuentros mensuales organizados por la Renovación Carismática Católica en Huelva, destinados a todos los grupos de oración y cualquier persona que desee vivir un momento de oración ante el Señor. A pesar de la lluvia, un gran número de hermanos se reunió para compartir este espacio de gracia que Dios nos regala.

El encuentro, celebrado en la parroquia de Santa Teresa, fue un verdadero tiempo de bendición en el que los participantes vivieron intensamente momentos de alabanza y adoración ante Jesús Eucaristía, culminando con la celebración de la Santa Misa. En un ambiente de fraternidad, los asistentes cantaron, alabaron, adoraron al Señor y oraron los unos por los otros, como una verdadera comunidad de hermanos.

Desde la organización se invita a todos los que quieran participar al próximo encuentro, que tendrá lugar el viernes 8 de noviembre a las 18:15 h.

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Sevilla cuenta con cerca de 200 misioneros en los cinco continentes

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Sevilla cuenta con cerca de 200 misioneros en los cinco continentes

Durante el mes de octubre, el mes misionero por antonomasia, la Delegación Diocesana de Misiones, registra un aumento considerable de su actividad, algo que es posible gracias a los voluntarios que se reúnen en torno al delegado, el sacerdote Eduardo Martín Clemens. Lo hacen durante todo el año, pero de forma más llamativa estas semanas que anteceden a la jornada central, al día del DOMUND, que este año se celebra el 20 de octubre. El delegado compara este incremento del voluntariado con la época de rebajas en unos grandes almacenes: “Esto es una locura, se triplica el voluntariado, y hay incluso personas que piden estar ausentes del trabajo unos días para colaborar en la delegación”. Estos días sirven también para “poner rostros” a las personas con las que mantienen vinculación de otra índole el resto del año.

Ubicada en la céntrica calle Don Remondo, la Delegación de Misiones dispone de una sala principal donde se centraliza todo el trabajo de distribución de los materiales de las campañas. Como dato reciente, la implicación de los voluntarios ha posibilitado el ahorro de unos dos mil euros en distribución de material, que han podido ser destinados a otras necesidades.

Un corazón espiritual lleno de detalles

Pero el corazón de este departamento se encuentra en un pequeño oratorio al fondo de la delegación, que ha sido decorado por cinco artistas de diversa procedencia, y donde destacan algunos detalles significativos. Es el caso de los reclinatorios procedentes de conventos de clausura o la réplica de la cruz que Cristóbal Colón llevó al Nuevo Mundo en su primer viaje.

El perfil del voluntario de misiones en Sevilla es una persona de edad media, entre 30 y más de 40 años, con una experiencia de transmisión de la fe procedente del ámbito familiar. También llegan jóvenes que han recibido esta semilla en algún colegio propiamente misionero, o que han sentido esta llamada en algún retiro, en Cursillos de Cristiandad, Emaús, etc. Martín Clemens dedica un lugar preferente a otro tipo de voluntarios: “jubilados, que en un principio buscan llenar su tiempo, pero después se apasionan de tal manera que se vuelcan totalmente”.

Desde la delegación se propicia un contacto continuo con los misioneros, algo que cada vez se hace más fácil gracias a las tecnologías de la comunicación. No obstante, siguen llegando cartas de los misioneros, procedentes, por ejemplo, de Japón, “con testimonios estremecedores”. “En los contactos, videollamadas o conversaciones que mantenemos por diversas vías, los misioneros nos piden que recemos por ellos. Piden nuestras oraciones”. También hacen de puente con las familias, y no faltan detalles, máxime ahora que nos acercamos a la Navidad: “Una cosa tan sencilla como enviarles una barra de turrón hace que salten de alegría allá donde estén”, añade.

“Con mucha humildad pero sin avergonzarnos de nada”

En estas vísperas del DOMUND, Eduardo Martín Clemens hace un llamamiento a toda la comunidad diocesana de Sevilla: “Me gustaría que surgieran vocaciones, sería un asalto al cielo”. Pido la oración, la limosna a través de la colecta (Sevilla es la cuarta diócesis española en aportaciones al DOMUND), y sobre todo “sentirse muy unidos a la misión”. Insiste en que “no haya miedo por enviar ni por partir, porque nadie que va queda indiferente”. Y es que “allí Dios forma parte de lo cotidiano”. Hace también un alegato en favor de la tarea evangelizadora llevada a cabo principalmente por los españoles tras el Descubrimiento de América: “En la vieja Europa, donde languidece casi todo, todavía tenemos que mirar lo que hicimos allí, con mucha humildad pero sin avergonzarnos de nada… Llevamos el Evangelio, que es lo mejor que se puede ofertar. Y en la medida que cumple eso, su cometido está salvado”, afirma. “Aquí, en Europa, se observa un adormecimiento muy fuerte, y quizás hay más devotos y menos cristianos. Es complejo -añade- que surjan de aquí vocaciones misioneras”.

La cifra exacta de misioneros sevillanos es difícil de fijar, debido a los traslados entre los religiosos. No obstante, fluctúa entre 180 y 200, la mayoría pertenecientes a congregaciones religiosas, aunque últimamente están aumentando las familias pertenecientes a las comunidades neocatecumenales que se marchan enteras a lugares de misión. “Es curioso, llama la atención, hay dificultades, pero el arranque de fe en estos casos es profundo”. También surgen vocaciones para la misión ad tempus, “quizás porque dé pánico entregarse para siempre”. Pero esta es una tendencia significativa: jóvenes que dedican a la misión sus vacaciones o piden una excepción en sus trabajos que va de los dos meses a un par de años.

Sobre la naturaleza del misionero, lo que le mueve a dar el salto, Martín Clemens hace una precisión: “No es un activista, es un hombre de fe”, porque el misionero “primeramente va a entregar la vida, y la entrega en nombre de Jesucristo”.

 

 

 

 

 

 

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Homilía en el XXVIII domingo del Tiempo Ordinario. 13 de octubre de 2024

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Desprendidos y generosos

Homilía del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía celebrada en la S.A.I Catedral en el XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, el 13 de octubre de 2024.

Querido D. Manuel;
querido diácono;
seminaristas;
queridos hermanos y hermanas:

Acabamos de escuchar la Palabra de Dios. Esa Palabra de Dios que nos ha dicho la Carta a los hebreos, que hemos escuchado, que es “viva y eficaz, más tajante que una espada de doble filo, que penetra hasta donde se divide el alma y el espíritu, coyunturas y tuétanos”.

Esa Palabra de Dios, que es como la semilla -Jesús nos lo explica en una de las parábolas del Evangelio- que Él siembra en nosotros. Pero está por nuestra parte la libertad de aceptarla o rechazarla, de ser ese camino en el que resbala la Palabra de Dios, de ser esos cardos, esas piedras que impiden que dé fruto o ser esa tierra buena en la que dé fruto. Cada domingo venimos a la Eucaristía, escuchamos la Palabra del Señor. Habría que preguntarnos el martes si nos acordamos del Evangelio del domingo. Pero sí tiene que ser para nosotros, para los cristianos; la Palabra de Dios tiene que ser un alimento. Es más, esta primera parte de la celebración eucarística es la mesa de la Palabra, donde nos alimentamos con esa Palabra de Dios que, como nos dice la propia Sagrada Escritura, es” lámpara para nuestros pasos, luz en nuestro sendero”. Esa Palabra nos juzga. Esa Palabra nos da sabiduría. Esa sabiduría tan necesaria hoy y que la Primera Lectura proclama. Decía Eliot en uno de sus versos: “¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento? ¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?”. El ser humano es el ser que busca saber, enterarse, es el ser que hace preguntas constantemente. Tenemos la curiosidad en nosotros.

Necesitamos no solo alimentarnos materialmente, también necesitamos las razones. Es más, a medida que vamos creciendo de pequeños, viene la época de las preguntas, que exigen respuesta. No nos conformamos con tener cosas, sino también queremos saber. El ser humano quiere saber más y más. Es un ser que piensa, es un ser racional y ahí entra la sabiduría. Pues, en este mundo nuestro en el que estamos, tenemos más información que nunca, más información. A poco que abramos el teléfono móvil o cualquiera de los instrumentos hoy electrónicos, nos está llegando información e información. Si pudiéramos descodificar la información que circula en el ambiente, tuviéramos la capacidad de descodificar todas las emisiones, nos volveríamos locos. Estamos llenos de información. Pero, ¿tenemos más conocimiento? Ya ahí las cosas empiezan a fallar. Hay gente que sabe de una cosa, pero no sabe nada de otras.

Es la época de las especializaciones y, sobre todo, queridos hermanos, hemos perdido sabiduría. Esa sabiduría que hoy la Palabra de Dios nos trae en el libro precisamente, que se llama así, atribuido a Salomón. Salomón le pide a Dios no riqueza ni poder. Le pide sabiduría para gobernar a su pueblo. Esa sabiduría que hemos escuchado, que la invoca y la prefiere a los cetros y a los tronos y a su lado tuvo “en nada las riquezas. La quise más que a la salud y la belleza”.

Y eso nos falta hoy. Nos falta muchas veces ese sentido común que tenían nuestros mayores, que, a lo mejor, sin conocer muchas cosas y sin apenas información, sabían entender la vida, sabían entender la existencia, sabían juzgar el mundo con unos criterios que les servía para quedarse con lo bueno y rechazar lo malo. Sabían tener unas convicciones que daba sentido a su existencia.

Queridos amigos, necesitamos recuperar esa sabiduría y es lo que hoy nos propone la Palabra de Dios. Y esa sabiduría que nos dé también, como hemos escuchado en el Salmo Responsorial, que tengamos ese conocimiento de nuestros años. “Enséñanos a calcular nuestros años para que adquiramos un corazón sensato”. Le vamos a pedir eso en este domingo al Señor: “Señor, haz que yo soy una persona sabia, sepa moverme por la vida con un sentido”. Y, sobre todo, los padres que les den a los hijos no sólo medios de vida, sino razones por las que vivir y que dan sentido y que hace que la vida merezca la pena ser vivida. Y desde un punto de vista cristiano, las razones de la fe, el sentido de Dios, el ver la vida y saber valorar las cosas en su justa medida. Y por eso, hoy el Señor en el Evangelio se encuentra con este chaval, que expresa que quiere conseguir la vida eterna, que tiene deseos de ser mejor, que tiene ese deseo de plenitud que va en todo ser humano, ese deseo de Dios: “¿Qué tengo que hacer para alcanzar la vida eterna? ¿Qué tengo que hacer para ser feliz, en definitiva?”. Y Jesús le dice: “Cumple los mandamientos”. En fin, ten en tu vida un fundamento ético, no vayas en función del sol que más calienta o de lo que se lleva, o de las modas o de la superficialidad. No te quedes en la superficialidad de las cosas, no seas un veleta.

¿Qué tengo que hacer para ser feliz? ¿Tener cosas, tener poder, tener dinero, que es lo que se nos ofrece como meta y objetivo, muchas veces esa gente guapa, esa gente famosa, esa gente poderosa? Es decir, ¿en qué cifras tu vida y la felicidad? ¿Piensas en la vida eterna, en los valores del Cielo, o es todo de tejas para abajo? Incluso ya nos da miedo enfrentarnos a la realidad de la muerte, que forma parte de nuestra vida.

Dentro de unas semanas, tendremos la conmemoración de los difuntos. ¿Y pensamos en los difuntos? No, en Halloween, como si fuera un espectáculo de Disney. Luego, hemos perdido sentido y sabiduría para sopesar las cosas de la tierra, para sopesar lo que vale, lo que no vale, lo que llena el corazón, lo que nos hace felices. Y Jesús le dice eso a este joven: “Cumple los mandamientos”. Y este joven tenía deseos de más. Todo eso lo había hecho desde que era pequeño. Era un muchacho bueno. Pero Jesús le pide más, como nos pide más a los cristianos. Sabéis que se dijo a los antiguos “ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo…”. El “pero yo os digo, no así entre vosotros”; Jesús nos exige más, nos exige las bienaventuranzas, nos exige esos deseos profundos y esa moral que nace del Evangelio, que nace del amor fraterno, que nace, en definitiva, del amor a Dios y el amor al prójimo.

Y cuando uno plantea la cosa así, la vida así, encaja en la vida de familia, en el matrimonio, en las relaciones sociales, en la educación de los hijos, y se vive con ejemplaridad, y se vive con felicidad, aunque no se tengan muchas cosas. La vida no está en tener más y en ser mejores. Y, queridos amigos, Jesús da un paso más: le mira con amor y dice “pero, qué muchacho más majo”, diría Jesús. “Vete, vende cuanto tienes, dalo a los pobres y sígueme” Y nos dice el Evangelio que se fue triste porque tenía muchos bienes. No quiso. Dios es muy educado, respeta nuestra libertad. Decía san Agustín, “Dios, que te creó sin contar contigo, no te salvará sin contar contigo”. Dios nos pide permiso.

¿Cómo respondemos a las exigencias de Jesús? ¿Vamos intentando ser un poquito más mejor, o por el contrario, nos vamos a ir tristes porque no queremos renunciar no sólo a nuestros bienes, a nuestros caprichos, a nuestros egoísmos, a nuestras ideas afianzadas, que nos impiden progresar en nuestra vida cristiana, en nuestra relación con los demás?

Queridos amigos, hoy es un día, este domingo, con esta Palabra de Dios que hemos escuchado, para que realmente lo reflexionemos y pensemos si estamos sirviendo a Dios o al dinero. Como dice Jesús, “no se puede servir a Dios o al dinero a la vez”. Y no significa que no tengamos bienes. Jesús no condena que se tengan bienes, pero sí el que no se ponga la primacía en Dios y en los demás. Y esto es lo que ocurre muchas veces cuando el poder, el dinero, cuando la ambición, cuando la envidia destruye, o cuando hacemos incluso de los bienes pequeños, ponemos el corazón en ellos y nos sirven de enfrentamiento, incluso entre familias, por unas herencias, por unos bienes.

El Señor nos pide hoy que seamos desprendidos, que seamos generosos, que seamos sobrios, para que en este mundo haya una equidad, para que haya justicia, para que pueda llegar a todos, pero, sobre todo, para que estemos desprendidos y busquemos esa sabiduría con la que usar las cosas, sin poner en ellas el corazón. Como decía el Papa Francisco, “nunca he visto en un cortejo fúnebre al cementerio, que después del coche fúnebre fuera el camión de la mudanza”. Nos los vamos a quedar aquí. Pero sí tenemos que sopesar si ponemos el corazón en Dios y en los demás, o en nosotros mismos absolutamente, y en las cosas, o en el dinero, o en el poder.

Vamos a pedirle ayuda a la Virgen. Que ella nos ayude a estar desprendidos, a ser generosos, a poner ese más que Jesús espera en nuestro corazón. Y no nos contentemos sólo con ser buenas personas. Y diréis, “pues, mire usted, para como está el patio, ya es bastante”. De acuerdo. Pero a los cristianos, Jesús nos pide más. Vamos a intentarlo. Y como nos ha dicho Él, “para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible”.

Así sea. 

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

S.A.I Catedral de Granada
13 de octubre de 2024

“Yo le preguntaba a Dios ‘qué quieres de mí’”

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Con motivo del Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND), conocemos la misión en Filipinas con la misionera granadina Ana Palma.

Un total de 250 misioneros granadinos están en todo el mundo para llevar el Evangelio. Desde los países de América Latina, África, hasta China, Japón o Australia. Una de ellas es Ana Palma, misionera desde hace 30 años, en lugares como Argentina y, actualmente, Filipinas. Aunque, precisamente, por sus largos años dedicados a la misión, disfruta actualmente de un permiso de vacaciones más largo, que emplea en estar con su familia en Granada.

VOCACIÓN MISIONERA

“Desde joven, tenía una sensibilidad muy grande”, nos cuenta. Tanto es así que “fui catequista siempre, primero en la parroquia de los Dolores, en el Zaidín, donde vivíamos al principio, y después en la parroquia de Santa Teresa, en Camino de Ronda”. Sus estudios de Física en la Facultad de Ciencias en la UGR la llevaron a dar clases de matemáticas en un colegio de las Adoratrices en Guadalajara. Y durante este tiempo, “yo le preguntaba a Dios ‘qué quieres de mí’, ‘cuál es tu sueño para con mi vida’”. “Yo sentí que mi vida era para Él y, a partir de ese momento, hice un proceso de discernimiento”, explica Ana Palma.

Así se inició el camino vocacional que hoy, como misionera, vive en el carisma de los Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios, nacido en el año 2002, con presencia en 15 países del mundo, también en España. Y con comunidades, donde, se da la circunstancia, comparte lazos fraternos no sólo espirituales, sino también de sangre, porque su hermana Ester es misionera en Corea del Sur.

EN FILIPINAS

A Filipinas llegó hace 9 años, tras haber estado otros 13 en Argentina. “Me propusieron ser parte del equipo que iba a la fundación en Filipinas. Fue una propuesta de la comunidad y me pareció bien”, explica Ana. Allí comparte la vida y la misión con otro grupo de mujeres.

La oración desde la mañana -a las 5:30 horas se levantan, momento en que comienzan a rezar hasta las 8-, la organización de las actividades durante la semana, especialmente los fines de semana, que suelen ser muy intensos, la visita a enfermos en sus casas, estar con los jóvenes, participar en la misa diaria y “acabar el día juntas, en la capilla, dando gracias, como oración final del día” centran una jornada habitual de la comunidad de los Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios en Filipinas.

De esta misión, Ana Palma destaca del pueblo filipino un “don muy grande, que a mí personalmente me enrique mucho: y es que tienen una fuerza interior muy grande, una resilencia, capaces de superar tifones, inclemencias naturales y vivir con lo esencial, con lo necesario”. Y todo ello, subrayando que “el pueblo filipino es un pueblo muy sufrido, donde la mayoría de la población es bastante pobre”, donde “hay muchos jóvenes y muchos niños”, con “familias normalmente muy grandes, de muchos miembros”.

“Nosotros nos dedicamos al anuncio del Evangelio, a la formación, sobre todo de los jóvenes, de las familias, dando retiros, convivencias, catequesis, todo lo que tiene que ver con la pastoral y con el anuncio de Jesús, y para que ellos mismos sean misioneros”, señala. “Hay un despertar nuevo del don del bautismo, de ser discípulos y misioneros de Jesús”, señala Ana Palma.

PROYECTO
Para llevar la evangelización a todos, en este caso en Filipinas, la comunidad de Servidores del Evangelio de la Misericordia de Dios intenta sacar adelante un “sueño muy grande”: construir un centro misionero, para el que ya cuentan con un terreno que les ha donado una familia.

Se convertirá también en casa de formación para el noviciado y en lugar de encuentro para la evangelización, tanto de Filipinas como de los países cercanos como Japón o Corea del Sur, ya que contará con una capilla y un salón multiusos, “para tener un espacio donde podamos hacer las actividades, para los jóvenes y las familias”. Las personas que deseen colaborar en este proyecto disponen de un bizum en 00755

Paqui Pallarés

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La CEE organiza una formación online sobre cultura vocacional

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La CEE organiza una formación online sobre cultura vocacional

La Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida ha organizado una sesión formativa sobre ‘La cultura vocacional y la vocación laical’. Se trata de un encuentro online que tendrá lugar el sábado, 26 de octubre, de diez y media de la mañana a una y media de la tarde.

La cita está dirigida especialmente a delegados de Apostolado Seglar de las diócesis, movimientos, asociaciones y vida consagrada, así como a laicos de cualquier edad, sacerdotes y religiosos interesados en este tema.

Esta sesión se enmarca dentro de las Jornadas nacionales de delegados de Apostolado Seglar y responsables de Movimientos y Asociaciones.

En este participará el hermano de La Salle Jorge Sierra, y la directora del Instituto Teológico y Pastoral de Bilbao, Estrella Moreno. La conferencia será moderada por Sandra Várez, directora de Comunicación de la Fundación Pablo VI.

La participación es gratuita y exclusivamente online. Si bien, para participar es necesario inscribirse a través del siguiente formulario.

 

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Vida Ascendente arranca el curso

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El comienzo de curso es un momento importante para toda actividad pastoral, y ha reunido el 7 de octubre al grupo de Vida Ascendente de la diócesis en la celebración de la Eucaristía con la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Paz, de Málaga.

Como explica su consiliario, Damián Ramírez, párrocod de la Paz, «después nos hemos reunido para tratar cómo vamos a llevar el curso y cómo van los grupos en los distintos lugares donde hay presencia».

En este vídeo puede vivirse la celebración.

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Vida Ascendente arranca el curso con una Eucaristía

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El comienzo de curso es un momento importante para toda actividad pastoral, y ha reunido el 7 de octubre al grupo de Vida Ascendente de la diócesis en la celebración de la Eucaristía con la comunidad parroquial de Nuestra Señora de la Paz, de Málaga.

Como explica su consiliario, Damián Ramírez, párrocod de la Paz, «después nos hemos reunido para tratar cómo vamos a llevar el curso y cómo van los grupos en los distintos lugares donde hay presencia».

En este vídeo puede vivirse la celebración.

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Conoce los espacios verdes en el Evangelio de Mateo de la mano de Mariela Martínez

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Mariela Martínez Higueras, profesora del Centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo y religiosa dominica, presenta una Monografía Bíblica sobre “Biblia y Ecología” en la que participa con un capítulo sobre los “Espacios Verdes en el Evangelio de Mateo”.

La presentación tendrá lugar el jueves 24 de octubre, a las 19.30 horas, en el salón de actos del CESET, en calle Abadía de Santa Ana, 4.

Intervendrán en el acto la propia autora acompañada por Carmen Román Martínez, profesora de la Universidad Loyola; y Antonio Aguilera Cabello, sacerdote diocesano y profesor del CESET San Pablo.

Mariela Martínez explica que su aportación a esta obra titulada “Biblia y ecología. Nuevas lecturas en un mundo herido” es el análisis de las cuatro perícopas de árboles con frutos que encontramos en el Evangelio, en las que el autor hace de las metáforas vegetales una comparación con distintos aspectos de la vida del discípulo y la discípula de Jesús. El estudio concluye presentando estos árboles como metáfora de una ecología sostenible para una buena eco-koinonía ya que visualiza, en los textos estudiados, tres de los seis principios de eco-justicia que encontramos en el proyecto de Norman C. Habel: el de interconexión, el de propósito y el de custodia recíproca. Como ha recogido el papa Francisco en la encíclica Laudato Sí, la contemplación de lo creado nos permite descubrir, a través de cada cosa, alguna enseñanza que Dios nos quiere transmitir».

De todos estos aspectos hablará en la presentación del libro cuya entrada es libre hasta completar aforo. 

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Comentario en texto al Evangelio de Sor Inmaculada López O.P.

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El Señor Jesús deja hoy al descubierto el corazón hipócrita, que utiliza lo religioso para engordar su ego, mientras deja de lado el amor de Dios y el derecho. También apunta en su lista la hipocresía de buscar el honor y el poder so capa de santidad.

Y Jesús utiliza las palabras más duras contra los “santos” de su época, los fariseos, “tumbas sin señal que la gente pisa sin saberlo” y que, por tanto, según su propia ley, hacen que esas personas queden contaminados, incapaces de entrar en contacto con Dios y con los hermanos. En lugar de ser cauce de vida y entrega a Dios, se convierten en obstáculos que impiden una relación y experiencia de Dios auténtica.

¿Qué nos enseña esto a nosotros? Que no debemos usar la religión para otros fines que no sean dar gloria a Dios y servir con amor al prójimo; que nuestra vida debe estar movida por el fruto del Espíritu que hemos visto en la primera lectura y que no es otro que la caridad cristiana. Es entrar en la Ley del Espíritu, el yugo de la gracia que no aplasta, sino que da alas de libertad para vivir como hijos de Dios, redimidos del pecado y la muerte, y lanzados hacia lo que está por delante, la vida eterna.

¿Qué es para ti vivir según el Espíritu?

¿Qué obras de la carne te separan de Dios y de tus hermanos?

¿Cómo puedes luchar contra la hipocresía farisaica que te aleja de Dios y de los hermanos?

Sor Inmaculada López Miró, OP
Monasterio Santa Ana, Murcia

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