Fallecimiento de Pilar Martínez Fernández, hermana del arzobispo Mons. Francisco Javier.
Queridos hermanos y amigos:
Como muchos de vosotros sabéis, mi hermana Pilar —el único miembro de mi familia en la tierra que me ha podido acompañar hasta ahora—, ha sido llamada por el Señor a compartir su muerte y su resurrección, no de manera sacramental, sino dando fin a su peregrinación en esta vida. Falleció el lunes 9 de este mes de marzo a las 13.00 horas. Ha fallecido llamando al Señor y suplicando su venida, y el Señor ha cumplido su petición tantas veces repetida de “no dar guerra” ni resultar una carga para nadie a la hora de su muerte. La misericordia infinita del Señor permitió también que yo pudiera acompañarla en sus últimas horas de vida en este mundo. El día 10 se celebró un funeral a las 12.00 horas en la residencia de las Hermanitas de los Pobres, en Granada, donde ella ha vivido los dos últimos años de su vida, y otro a las 17.00 horas, en la catedral de Granada, por expreso deseo de nuestro arzobispo D. José María, con asistencia del mismo arzobispo, que quiso concelebrar conmigo, y un buen número de sacerdotes y fieles.
Como era natural, sus restos reposan desde el pasado día 11 junto a los de nuestros padres en la sepultura de la Sacramental de San Lorenzo, en Madrid. En la inhumación fue acompañada de algunas personas amigas, principalmente algunos sacerdotes y algunas consagradas de la Asociación “Memores Domini” y de la “Fraternidad de San José”, del movimiento “Comunión y Liberación”, a la que ella ha pertenecido desde 1997, junto con algunos seglares muy cercanos a ella y a mí del Camino Neocatecumenal y de la Acción Católica. Por la tarde tuvo lugar el funeral en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora en Madrid, también con la asistencia de un buen grupo de sacerdotes y fieles. Al funeral de Madrid asistió también el Obispo emérito de Almería, D. Adolfo González Montes, y el Obispo Auxiliar de Madrid, D. Juan Antonio Martínez Camino, me esperaba en la parroquia para transmitirme el afecto de D. José Cobos.
No obstante, como todo ha sucedido tan rápidamente y como estamos en plena cuaresma, con tantas tareas ineludibles en las parroquias y en las comunidades cristianas, muchas personas que me han expresado su comunión y su afecto, no pudieron asistir, por razones diversas, al funeral de la catedral.
Por eso hemos pensado celebrar una Eucaristía en la Parroquia del Sagrario, el próximo viernes 20 de marzo, a las 20.00 horas, en sufragio por el alma de mi hermana. Para expresar nuestra gratitud por su vida cristiana sencilla, y para proclamar nuestra fe en Jesucristo vivo, y nuestra esperanza en la resurrección de la carne y en la vida eterna.
La razón fundamental de esta nota es agradecer a la diócesis y a su arzobispo, y a la casa de las Hermanitas de los Pobres, y a los ancianos que viven en su residencia, y a tantas personas, sacerdotes, religiosos y fieles laicos, vuestra estima por mi hermana y por mí, y vuestra compañía en estos momentos de dolor, un dolor atravesado por “la esperanza que no defrauda”, porque se apoya en la misericordia y la fidelidad eternas del Señor.
Dios os pague vuestra caridad. Con todo mi afecto,
+ Francisco Javier Martínez Arzobispo emérito de Granada
El mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios; y, si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo; de modo que, si sufrimos con él, seremos también glorificados con él. Pues considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Romanos 8, 16-18
El Seminario Diocesano de Huelva acogerá este martes, 17 de marzo, a las 20:30 horas, un Laudato por las Vocaciones, un espacio de oración y adoración que busca poner en el centro la llamada que el Señor sigue haciendo hoy a tantos jóvenes para el ministerio sacerdotal y la vida consagrada.
La iniciativa se enmarca en los actos organizados con motivo del Día del Seminario, una jornada que la Iglesia celebra cada año en torno a la solemnidad de San José, con el objetivo de suscitar en las comunidades cristianas la oración por las vocaciones y el apoyo cercano a los seminarios.
Durante este Laudato, los participantes podrán compartir un tiempo de adoración eucarística, música y oración comunitaria, pidiendo especialmente por quienes se encuentran en proceso de discernimiento vocacional y por los seminaristas que actualmente se forman en la diócesis.
Desde la Pastoral Vocacional se invita a jóvenes, familias, grupos parroquiales y a toda la comunidad diocesana a sumarse a este momento de encuentro con el Señor, confiando en que la oración común siga despertando nuevas respuestas generosas a la llamada de Dios.
Este encuentro será también una ocasión para acompañar con la cercanía y la oración la vida del Seminario, corazón de la diócesis y lugar donde se preparan quienes, en el futuro, serán servidores del Pueblo de Dios.
Con ocasión del Día del Seminario, que celebramos en torno a la solemnidad de san José, quiero dirigirme a toda nuestra Iglesia diocesana de Jaén. Brota en mi corazón un sentimiento espontáneo de gratitud porque, incluso en medio de un tiempo complejo como el nuestro, Dios no deja de llamar y su gracia continúa actuando silenciosamente en el corazón de muchos jóvenes.
Doy gracias al Señor por nuestros sacerdotes, por su entrega cotidiana y a menudo escondida, por su servicio fiel en parroquias, hospitales, residencias de ancianos, en nuestros pueblos y ciudades. Doy gracias, también, por nuestros veintidós seminaristas, signo visible de que el Señor sigue sembrando vocaciones al ministerio presbiteral en medio de su pueblo. Y, agradezco a las familias, catequistas, profesores, maestros y comunidades cristianas que acompañan con fe y cariño el crecimiento de este germen vocacional.
Vivimos en una época marcada por profundas transformaciones culturales. Muchos hombres y mujeres buscan sentido, seguridad y horizonte en medio de una sociedad acelerada, fragmentada y a menudo inquieta. En este contexto, la pregunta por la vocación —por la identidad de la propia vida— se nos impone. No es una pregunta que nazca del vacío, sino en el seno mismo del corazón humano, creado para el amor y para la comunión.
Precisamente por eso, el Día del Seminario no es una jornada destinada únicamente a rezar por los seminaristas, sino una invitación a toda la Iglesia a redescubrir que la vida cristiana es, en su raíz más profunda, respuesta a una llamada. Dios no irrumpe en la historia como una fuerza impersonal, sino como Alguien que te conoce, te ama y te llama por el nombre (cf. Is 43,1). Y cuando Él llama, lo hace siempre para la plenitud de la persona y para el bien los hermanos.
Contemplamos, así, el sacerdocio como una forma particularmente hermosa de vida entregada, como un don imprescindible para el presente y el futuro del pueblo de Dios. Allí donde hay un sacerdote, hay una comunidad que puede escuchar la Palabra, celebrar los sacramentos, experimentar el perdón y crecer en la fe. Allí donde hay un sacerdote, Cristo sigue haciéndose cercano.
Por eso, el Día del Seminario es, ante todo, una llamada a la esperanza. El Señor no abandona a su Iglesia. Sigue suscitando corazones generosos, sigue despertando inquietudes profundas, sigue ofreciendo caminos de plenitud que, a veces, sorprenden incluso a quienes los recorren. Nuestra tarea es la de crear un clima espiritual, familiar y comunitario donde esa voz pueda ser acogida y cultivada.
1. Una pregunta decisiva: «¿Quién soy?»
Quiero dirigirme en primer lugar a vosotros, queridos jóvenes. En vuestro corazón —y, en realidad, en el de toda persona— late una pregunta fundamental: «¿Quién soy?». No es una pregunta superficial, sino un interrogante que cuestiona radicalmente la propia existencia.
La fe cristiana ofrece una respuesta luminosa a esta inquietud universal: el ser humano descubre quién es verdaderamente cuando se sabe amado y llamado por Dios. No somos fruto del azar ni simples piezas de un engranaje social. Cada persona es querida, pensada y llamada por su nombre desde toda la eternidad.
La vocación sacerdotal nace, precisamente, de esta experiencia. Antes de ser una elección personal, es un encuentro. Antes de ser un proyecto, es una llamada. El Evangelio muestra con gran claridad que Jesús no busca colaboradores anónimos, sino personas concretas a las que mira, porque las conoce y las ama. «Ven y sígueme» (Mc 10,21) no es una invitación impersonal, sino una invitación dirigida al corazón.
Cuando un joven percibe esa llamada comienza un camino de discernimiento en el que va comprendiendo que su vida puede convertirse en un don para los demás. Descubre que su identidad no se agota en lo que hace o en lo que posee, sino en el amor que recibe y que está llamado a transmitir. El sacerdote es, en lo más profundo de su ser, un hombre para los demás, configurado con Cristo Buen Pastor. Por eso, la respuesta a la llamada del Señor no nos saca del mundo, sino que nos resitúa en él, con una forma nueva de habitarlo: desde la entrega, la gratuidad y el servicio.
2. «Dejar las redes»: una invitación a los jóvenes
El lema evangélico que inspira esta jornada —«Deja tus redes… y sígueme» (cfr. Lc 5,11)— posee una fuerza extraordinaria. No es una propuesta dirigida solo a los primeros discípulos, sino una palabra viva que sigue resonando hoy, especialmente en el corazón de los jóvenes.
Las «redes» de los pescadores simbolizan aquello que da seguridad, identidad y sustento. Para cada generación adoptan formas distintas: proyectos personales, expectativas sociales, vínculos afectivos, hábitos de vida, aspiraciones profesionales. También, hoy existen muchas redes que sostienen pero que, a veces, también nos atrapan: el deseo de éxito, la búsqueda de reconocimiento y aprobación, la presión ambiental, el miedo a equivocarse o a quedarse atrás.
Jesús se acerca a nosotros para invitarnos a salir de una lógica centrada exclusivamente en uno mismo y entrar en la aventura del amor que se entrega. No dice «deja de ser quien eres», sino «atrévete a más». Cristo amplia nuestros horizontes. Su llamada no empobrece, sino que ensancha la vida.
Queridos jóvenes: el Señor sigue pasando por la orilla de vuestra existencia. Quizá en medio de estudios, trabajos, amistades, proyectos o incertidumbres. Su mirada no fuerza ni presiona, simplemente invita. Y lo hace porque sabe que vuestro corazón está hecho para algo grande, para una felicidad que no se agota en lo inmediato.
Responder a esta llamada no significa tenerlo todo claro desde el principio. Los primeros discípulos tampoco sabían adónde les conduciría el camino. Lo único decisivo fue la confianza en Aquel que los llamaba. Por eso, la vocación no se descubre en solitario, sino en un proceso acompañado, iluminado por la oración, la escucha de la Palabra y el diálogo con personas maduras en la fe.
Si en lo profundo de tu corazón sientes una inquietud, un deseo de entrega total, una atracción por la vida sacerdotal, no la ignores ni la silencies. Puede ser el inicio de un camino precioso. Atrévete a preguntarte con sinceridad delante de Dios: «Señor, ¿qué quieres de mí?» Y permite que esa pregunta vaya configurando tu vida.
3. «Una fidelidad que genera futuro»: el valor de la vida sacerdotal para nuestro mundo y para las vocaciones
Hace unos meses, el papa León XIV ha ofrecido a toda la Iglesia, con motivo del aniversario Decretos Optatam totius y Presbyterorum ordinis, una hermosa reflexión sobre el ministerio ordenado en la carta apostólica «Una fidelidad que genera futuro». En ella recuerda que los presbíteros están llamados hoy a una fidelidad fecunda, capaz de abrir horizontes y suscitar esperanza (cfr. n. 1). Esta perseverancia en la misión apostólica no solo sostiene el presente de la Iglesia, sino que se proyecta hacia el mañana y ayuda a otros a descubrir la belleza del sacerdocio y «a percibir la alegría de la vocación presbiteral» (ibid.).
Este planteamiento esclarece el sentido del Día del Seminario. Las vocaciones no nacen de cuidadas estrategias de marketing, sino del testimonio. Cuando un joven encuentra sacerdotes cuya vida es coherente, cercana y entregada, descubre que el Evangelio puede vivirse de verdad y que la entrega total no conduce a la pérdida, sino a la plenitud.
El papa León comienza su carta dando gracias por el testimonio de tantos presbíteros que ofrecen su vida con generosidad: celebran la Eucaristía, anuncian la Palabra, perdonan los pecados y sirven con dedicación a los hermanos, especialmente a quienes más sufren (n. 4). En estas acciones sencillas y cotidianas se manifiesta la cercanía de Cristo. Allí donde hay un sacerdote que escucha, acompaña, consuela y sostiene, la Iglesia se vuelve casa y hospital de misericordia.
Esta fidelidad tiene una fuerza generadora. Nuestro mundo, aunque a veces no lo exprese, tiene sed de testigos creíbles del amor de Dios. Cuando la gente encuentra sacerdotes disponibles, humildes, cercanos y perseverantes, percibe que la fe no es una idea abstracta, sino la presencia vivificadora del Resucitado que transforma la vida. Y de ese encuentro pueden brotar nuevas vocaciones.
Por eso, podemos afirmar con certeza que, la fidelidad de los sacerdotes es un bien no solo para la Iglesia, sino para toda la sociedad. Allí donde un pastor permanece junto a su pueblo, celebrando, anunciando, sirviendo y acompañando, se construye humanidad, se sostiene la esperanza y se abre el futuro. Una vida entregada no se pierde: se multiplica.
4. Promover las vocaciones: responsabilidad de toda la Iglesia
Pero el futuro del seminario y del sacerdocio no depende solo y exclusivamente de quienes ya sienten la llamada, sino de toda la comunidad cristiana. Las vocaciones nacen en familias creyentes, en parroquias vivas, en grupos juveniles comprometidos, en ambientes donde la fe se vive con alegría y coherencia.
El Santo Padre recuerda que la escasez de vocaciones exige revisar nuestra capacidad de proponer caminos exigentes y liberadores, especialmente a los jóvenes, y mantener siempre viva la perspectiva vocacional en toda la pastoral (cfr. n. 28). La Iglesia necesita comunidades que no tengan miedo de invitar a la entrega total.
Os invito a todos a asumir esta responsabilidad compartida. A los padres y madres, para que eduquen a sus hijos en la generosidad y la apertura a la voluntad de Dios. A los catequistas y educadores, para que presenten con naturalidad la posibilidad de la vocación sacerdotal. A los jóvenes, para que se acompañen mutuamente en la búsqueda de sentido. Y a toda la diócesis, para que sostenga con la oración y el cariño a nuestros seminaristas y a nuestros sacerdotes.
Pidamos al Señor que suscite nuevas vocaciones y que fortalezca a quienes ya han respondido. Él no deja de llamar. Y la Iglesia necesita pastores que anuncien la esperanza, ofrezcan el perdón y acompañen a las personas en su camino hacia Dios.
5. Conclusión
Quiero concluir con una referencia a la Misión Mariana Diocesana que, como sabéis, estamos celebrando en nuestra diócesis. Es un tiempo de gracia singular. La imagen de la Virgen de la Cabeza Peregrina, que está recorriendo nuestra geografía jienense, nos recuerda, precisamente, que toda vocación comienza con una iniciativa de Dios acogida en la fe. María, la mujer llamada por su nombre cfr. Lc 1,27), es figura de toda respuesta creyente: en Ella contemplamos lo que significa abrir la vida a un proyecto mayor que uno mismo
Queridos hermanos y hermanas, confiemos nuestro Seminario a la intercesión de la Virgen de María, Madre de los sacerdotes, y a san José, custodio fiel de la Iglesia. Que ellos acompañen a nuestros seminaristas, sostengan a nuestros presbíteros y ayuden a muchos jóvenes a escuchar la voz del Señor y a responderle con generosidad.
Cuando faltan menos de tres semanas para la llegada de la Semana Santa, los pregoneros de Pasión, Rafael de Vargas, y de Gloria, Marta Torres, acompañados por varios miembros de la Comisión Permanente de la Agrupación de Cofradías y por el Consiliario D. Jesús Millán, han realizado la tradicional visita al Obispado y al Ayuntamiento, siendo recibidos por el Obispo de Jaén, D. Sebastián Chico, en el primer caso y por el Alcalde D. Julio Millán y Dña. María Espejo, como Primera Teniente de Alcalde y concejala de Cultura, en el segundo.
Ambas visitas se han desarrollado en un ambiente distendido, en el que los pregoneros han tenido la ocasión de transmitir a las autoridades que los han recibido los pilares sobre los que sustentarán los textos que el pueblo cofrade de Jaén disfrutará en próximas semanas.
Rafael de Vargas ha asegurado que su pregón será un “canto a Jaén”, una manifestación escrita de la fe inculturada que es nuestra Semana Santa jaenera. Por su parte Marta Torres, pregonera de Gloria, ha destacado de su pregón el paso de la oscuridad a la luz, asegurando que este año se encuentra viviendo una Pascua adelantada al enfrentarse a la tarea de pregonar las cofradías de gloria de nuestra ciudad, manifestándole a nuestro Obispo D. Sebastián la ayuda y apoyo que las cartas pastorales del prelado jiennense le han brindado.
Rafael de Vargas ocupará la tribuna del teatro Infanta Leonor para pregonar la Semana Santa de Jaén el domingo 22 de marzo a las 12 horas, mientras que Marta Torres hará lo propio para pregonar el Tiempo de Gloria, en el Teatro Darymelia, el 19 de abril a las 12:30 horas.
Cáritas Diocesana de Almería invita a todos los voluntarios de la diócesis a participar en el Encuentro de Personas Voluntarias 2026, una jornada de convivencia, formación y oración dirigida a quienes forman parte de la acción caritativa de la Iglesia.
La cita tendrá lugar el sábado 21 de marzo, a partir de las 9:30 horas, en el Colegio Diocesano San Ildefonso. El encuentro reunirá a voluntarios de las distintas parroquias para compartir una mañana de fraternidad, renovar el compromiso con los más necesitados y fortalecer los lazos entre quienes trabajan en los diversos proyectos de Cáritas.
Bajo el lema “Ser herramientas en manos de Dios para aliviar el sufrimiento del mundo”, la jornada ofrecerá distintos momentos de oración, reflexión y acompañamiento, ayudando a profundizar en el sentido cristiano del servicio y del voluntariado. Este encuentro quiere ser, por tanto, un espacio para cuidar a quienes cuidan, animando a los voluntarios a seguir siendo signo de esperanza en medio de la sociedad.
Las personas interesadas en participar pueden confirmar su asistencia llamando al 697 52 92 71 o escribiendo al correo electrónico edelacruz@caritasalmeria.org. Desde Cáritas Diocesana se anima a difundir esta convocatoria en las parroquias y a inscribirse a través de cada Cáritas parroquial.
Las parroquias de Nuestra Señora de los Ángeles de Carchelejo y de la Virgen de los Remedios de Cárchel recibieron los días 5 y 6 de marzo la visita de la imagen peregrina de la Virgen de la Cabeza. Esta visita se enmarcó en una misión mariana organizada con motivo del 800 aniversario de su aparición en Andújar y como preparación para el Año Jubilar concedido a la Diócesis de Jaén.
La llegada de la imagen tuvo lugar en la noche del jueves en Cárchel, donde fue recibida por los fieles en la parroquia. Tras una breve catequesis comenzó una vela de oración que se prolongó durante toda la noche. Durante la misma se vivieron diversos momentos de oración, entre ellos una intención especial por los difuntos de la localidad y las ánimas benditas.
En la mañana del viernes se celebró la Eucaristía y, posteriormente, la imagen fue despedida a la salida del pueblo, donde fue recogida por fieles de la localidad vecina de Carchelejo.
A su llegada a Carchelejo, numerosos vecinos recibieron a la imagen a las afueras del municipio y la acompañaron hasta la parroquia al son de los tradicionales tambores que suelen acompañar a la Virgen de la Cabeza. Antes de llegar al templo, la comitiva realizó una parada en la residencia de ancianos, donde los mayores pudieron ofrecer flores a la Virgen y recibir su bendición.
Ya en la parroquia, los fieles participaron en la veneración de la imagen y en la presentación de los niños a la Virgen. Posteriormente se celebró el rezo del Santo Rosario y la Eucaristía. Ya cerca de la medianoche, el grupo joven organizó una vigilia de oración ante el Santísimo Sacramento.
El templo permaneció abierto durante toda la noche para que los fieles pudieran acompañar a la Virgen. La jornada concluyó con la despedida de la imagen desde las puertas del templo hasta la salida del pueblo, donde fue entregada a los fieles de la localidad de Mancha Real para continuar su recorrido.
Desde las parroquias de Nuestra Señora de los Ángeles de Carchelejo y de la Virgen de los Remedios de Cárchel queremos expresar nuestro agradecimiento por la visita de la imagen peregrina de la Virgen de la Cabeza, que durante estos días ha permitido a nuestras comunidades vivir momentos de fe, oración y encuentro con el Señor.
Estamos invitados todos y serán en la Catedral, a las 8 de la tarde, los días 23, 24 y 25 de marzo
La diócesis de Guadix se prepara para celebrar la Jornada Por la Vida, que será el próximo 25 de marzo, Solemnidad de la Encarnación del Señor. En torno a ese día se han programado varias actividades, sobre todo de oración, para pedir por la vida, por los cuidados y el respeto a toda vida humana, frente a la cultura del descarte.
Este año, la Jornada por la Vida viene con el lema “La vida, un don inviolable” y es la delegación de Familia y Vida de la diócesis de Guadix la encargada de hacer llegar este mensaje a todos y de promover una auténtica cultura de la vida, desde el Evangelio y desde la tradición de la Iglesia.
Así, hasta el 25 de marzo, se han programado, en la ciudad de Guadix, tres momentos de oración por la vida, todos en la Catedral de Guadix:
23 de marzo: Hora Santa «para que nuestros jóvenes formen familias abiertas a la vida», a las 20:00 h en la capilla de San Torcuato de la Catedral de Guadix.
24 de marzo: Hora Santa «por el derecho universal a nacer y por los derechos de las embarazadas en dificultades», también a las 20:00 h en la capilla de San Torcuato de la Catedral
25 de marzo: Vigilia de oración por la Vida, a las 20:00 h en la Catedral de Guadix, presidida por el obispo diocesano.
A estas vigilias de oración estamos invitados todos.
La Universidad de Almería acogerá un encuentro de sensibilización titulado “Universitari@s en acción por la cooperación al desarrollo”, una iniciativa abierta tanto a la comunidad universitaria como al conjunto de la ciudadanía interesada en conocer cómo colaborar en proyectos solidarios y de cooperación internacional.
La actividad se celebrará el miércoles 18 de marzo a las 11:00 horas en la Sala de Grados del edificio CITE V del campus universitario.
El objetivo del encuentro es acercar a los jóvenes universitarios y a la sociedad la realidad de la cooperación al desarrollo, así como mostrar distintas formas de implicarse activamente en iniciativas solidarias que buscan combatir la pobreza y promover la dignidad humana en distintas partes del mundo.
La jornada comenzará a las 11:00 horas con la inauguración, en la que participarán Miguel Pérez Valls, delegado del Rector para la Estrategia, Comunicación y Coordinación de la Universidad de Almería, y José Juan Moreno Martínez, delegado de Manos Unidas en Almería.
A continuación, a las 11:10 horas, tendrá lugar la conferencia “Universitari@s y cooperación”, en la que intervendrán Berta Maya, cooperante internacional de Manos Unidas, y Jesús Pérez, técnico de proyectos de la misma organización. Ambos compartirán su experiencia en el ámbito de la cooperación internacional y las oportunidades de participación para los jóvenes.
A las 12:00 horas se celebrará una mesa redonda titulada “Respondemos tus inquietudes”, en la que los asistentes podrán plantear preguntas y dialogar con los ponentes. En ella participarán Dolores Roldán Tapia, directora de Cooperación Internacional de la Universidad de Almería; Berta Maya y Jesús Pérez, de Manos Unidas; y Rafael Pulido Moyano, profesor del Departamento de Educación de la UAL.
La jornada concluirá a las 13:00 horas con la inauguración de una exposición gráfica correspondiente a la Campaña Manos Unidas 2026, titulada “Declara la guerra al hambre”, que podrá visitarse en el hall de la Biblioteca Nicolás Salmerón del 18 al 27 de marzo.
Esta iniciativa, organizada con la colaboración de la Universidad de Almería, el Plan Propio de Cooperación Internacional y Manos Unidas, pretende sensibilizar sobre la realidad del hambre y la pobreza en el mundo, al tiempo que anima a los jóvenes universitarios a implicarse activamente en la construcción de un mundo más justo y solidario.
Niños y padres de la parroquia de San Isidro de Níjar han participado recientemente en una jornada de ecoturismo y convivencia cuaresmal celebrada en el Nacimiento de Láujar de Andarax, una iniciativa que ha combinado naturaleza, reflexión y vida parroquial.
La actividad comenzó con una ruta de unos diez kilómetros caminando, en la que las familias pudieron disfrutar del entorno natural mientras reflexionaban sobre el valor de la Cuaresma en la vida cristiana. A lo largo del recorrido se compartieron distintas reflexiones que ayudaron a comprender este tiempo litúrgico como una oportunidad para revisar la propia vida y volver el corazón a Dios.
Tras la caminata, los participantes compartieron un momento de convivencia con una barbacoa en el propio nacimiento, lo que permitió seguir fortaleciendo los lazos entre las familias en un ambiente cercano y fraterno.
La jornada culminó con la celebración de la Santa Misa, en la que se reflexionó sobre la necesidad de abrir los ojos para tomar conciencia de nuestra unidad cristiana y vivirla con naturalidad, sabiendo que formamos parte de una misma Iglesia. Durante la celebración también se habló de la importancia de transmitir la fe a los niños, especialmente a través de oraciones fundamentales como el Padre Nuestro y el Ave María, así como del valor de la Iglesia en el mundo y de todo lo que hace por cada uno de los cristianos.
El encuentro sirvió además para conocerse mejor entre las familias y el sacerdote, creando un clima de confianza en el que los padres pudieron compartir aspectos de su vida y de su historia personal.
En este tiempo propicio para intensificar la vida del espíritu, tiempo en el que el cristiano está llamado a volver a Dios «de todo corazón» (Jl 2,12), la Unión Local de Cofradías de La Carolina ha programado unas charlas cuaresmales.
La primera de ellas, titulada «Preparando el corazón», fue ofrecida por D. Jesús Delgado Vílchez, que desde el inicio de este curso ejerce su ministerio sacerdotal en las ocho parroquias de nuestro entorno.
Comenzó sus palabras aludiendo a los diferentes preparativos que en estos días solemos hacer y planteó si estamos preparando lo más importante para vivir el acontecimiento central de nuestra fe. ¿Preparamos nuestro corazón para vivir con profundidad estos días santos, el Triduo Pascual?
Continuó recordando cómo Jesús, antes de vivir su pasión, muerte y resurrección, preparó a sus discípulos anunciándoles hasta tres veces lo que iba a suceder, como recogen los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas. Tras explicar detenidamente estos tres anuncios, nos animó a no olvidar preparar lo más importante: nuestro corazón, lugar donde se produce el encuentro más genuino con el Señor. A través de diversos interrogantes invitó a dejar que Dios transforme nuestro corazón y nuestra vida.
«Deja a Dios entrar en esta Semana Santa en tu vida —nos decía— de tal manera que puedas experimentar la fuerza de la resurrección de Cristo». Asimismo, exhortó a todos a participar en las celebraciones para vivir cristianamente estos días y mostrar a los demás cuánto nos ama Dios, porque hemos experimentado su amor y su entrega por nosotros.
Concluyó alentándonos a preparar el corazón y a aprovechar los días de la Semana Santa para transformar nuestras vidas y nuestro interior.
Agradecimos su reflexión, presentada en el salón de actos del Palacio del Intendente Olavide, una gran ayuda que viene, como dice el papa León XIV en su mensaje para esta Cuaresma, «…a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas».