Las XXVI Jornadas Diocesanas de Liturgia de Málaga se han celebrado los días 20 y 21 de febrero en Casa Diocesana. Los participantes, alrededor de 200, han podido profundizar en variados aspectos relativos a la participación activa de los fieles en la liturgia y la correcta preparación de las celebraciones. La Delegación Diocesana de Liturgia ha lanzado ya una nueva oferta de formación: los sábados 14 y 21 de marzo, de 10.30 a 13.30 h., tendrá lugar un curso diocesano de lectores destinado a laicos, religiosos y religiosas que desempeñen este ministerio o que quieran desempeñarlo.
La edición número 26 de las jornadas diocesanas de liturgia ha contado con tres ponencias: “La participación activa de los fieles en la liturgia”, de Luis Rueda Gómez, delegado diocesano de Liturgia de la Archidiócesis de Sevilla y licenciado en Sagrada Liturgia; “De la Misa a la misión. La participación y la ‘lex vivendi’”, de Alejandro Pérez Verdugo, delegado de Liturgia de la Diócesis de Málaga y doctor en Sagrada Liturgia; y “La participación activa en los sacramentos y sacramentales”, de Narciso J. Lorenzo Leal, doctor en Teología Sacramental y delegado diocesano de Liturgia de la Diócesis de Zamora. Asimismo, se han aportado a estas jornadas dos comunicaciones: “Malas concepciones y realizaciones de la participación”, de Emilio Vicente de Paz, delegado diocesano de Liturgia de la Diócesis de Salamanca y licenciado en Sagrada Liturgia, y “La importancia de preparar las celebraciones litúrgicas”, de Ramón Navarro Gómez, doctor en Teología Litúrgica y delegado diocesano de Liturgia de la Diócesis de Murcia.
Los sábados 14 y 21 de marzo se celebrará en la parroquia de San Lázaro de Málaga (Plaza de la Victoria, 19) un nuevo Curso Diocesano de Lectores. El mismo tiene como objetivo «responder a las específicas necesidades formativa y técnicas de los que prestan este servicio litúrgico de primer orden». Las inscripciones están abiertas hasta el 12 de marzo incluido en este enlace.
Disfruta de las ponencias en vídeo de las XXVI Jornadas Diocesanas de Liturgia, celebradas los días 20 y 21 de febrero, que este año se han centrado en «La participación activa de los fieles en la liturgia».
Apertura y primera ponencia: La participación activa de los fieles en la liturgia, por Luis Rueda Gómez
Segunda ponencia: De la Misa a la misión. La participación y la ‘lex vivendi’, por Alejandro Pérez Verdugo
Tercera ponencia: La participación activa en los sacramentos y sacramentales, por Narciso J. Lorenzo Leal
Comunicación: Malas concepciones y realizaciones de la participación, por Emilio Vicente de Paz
Comunicación: La importancia de preparar las celebraciones litúrgicas, por Ramón Navarro Gómez
La Diócesis de Málaga ha lanzado su canal de Whatsapp. En él se publicarán todo tipo de contenidos e informaciones relevantes de la Iglesia en Málaga y Melilla, además de permitir el acceso fácil e instantáneo a la revista DiócesisMálaga en formato digital y a los podcasts de los programas religiosos de radio emitidos en COPE Málaga.
Es posible unirse al canal en este enlace, escaneando el código QR que acompaña a esta noticia o bien en la pestaña “novedades” de la aplicación whatsapp y en la sección de canales, pulsando en la opción “explorar”, y buscar “DiócesisMálaga”.
Este canal sustituye a la difusión por whatsapp que se realizaba a través del número 660 444 333, que recibían más de 2.000 personas, para conseguir así una comunicación mucho más ágil, sencilla y rápida.
El sábado 14 de febrero, Estíbaliz Busteros, feligresa de la parroquia de San Miguel, en Málaga, recibió la Medalla Pro Ecclesia Malacitana, de manos de Mons. Satué y a petición de los sacerdotes de su parroquia Guillermo Tejero y Manuel Otero.
¿Qué ha significado para usted recibir esta medalla?
Una sorpresa maravillosa e inesperada. Me he emocionado porque me ha mostrado el cariño que me tienen los diversos grupos de mi parroquia.
¿En qué tareas pastorales de la parroquia colabora?
El hecho de vivir cerca de la iglesia parroquial facilita mi disponibilidad para las tareas que realizo, que se centran en las funciones de la sacristía, gestionando todas aquellas cosas necesarias para que los sacramentos se celebren. Esto incluye la gestión de compra de los enseres de la liturgia y la limpieza y el cuidado, junto a un grupo de voluntarias, de dichos enseres.
Además soy el enlace con el Obispado en cuanto a la documentación generada en la parroquia y colaboro con el grupo de liturgia, especialmente, en la ayuda en actos no fácilmente planificables como pueden ser los funerales, los bautizos y las bodas. Como te decía, el vivir cerca facilita mi disponibilidad para abrir y cerrar las instalaciones parroquiales a las personas autorizadas en cada momento. Durante cinco años también fui catequista.
Si tuviera que definir en pocas palabras qué es usted la parroquia, ¿qué diría?
La parroquia es mi segunda casa, y una vía para poder compartir con los demás grupos de voluntarios de la parroquia la posibilidad de ser útil a la comunidad.
¿Desde cuándo forma parte de la comunidad parroquial?
Pertenezco a esta parroquia desde hace 35 años, pero me he involucrado en sus actividades desde hace unos 15.
Ha conocido a varios párrocos, ¿qué destacaría de ellos?
Todos los sacerdotes que han pasado por aquí me han parecido estupendos. A algunos los he tratado más y a otros apenas los traté. Del párroco actual, el padre Guillermo Tejero, destacaría su gran capacidad de trabajo y esfuerzo, con lo que ha conseguido potenciar la parroquia haciéndola muy viva y dinámica.
¿Cuál es su acción de gracias a Dios?
A estas alturas de mi vida doy gracias a Dios, sobre todo, por mi familia, mi marido, mis hijos y mi nieto. Creo que he sido una mujer afortunada y doy gracias a Dios por haber encontrado, a través de mi actividad parroquial, una vida espiritual que me llena de serenidad y consuelo.
Nacido en diciembre de 1958, Manuel Ángel Santiago fue ordenado sacerdote en 1990. Tras su ordenación, completó su formación académica en Roma, donde cursó estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Dogmática.
A su regreso, inició una intensa trayectoria ministerial. Fue párroco de San Juan de la Cruz de Málaga entre 1991 y 1994. Simultáneamente, desempeñó el cargo de consiliario del Secretariado de Pastoral Juvenil (1992-1994) y pasó a formar parte del equipo sacerdotal colaborador de los formadores del Seminario Menor desde octubre de 1993.
Entre 1994 y 1997 ejerció como vicerrector, formador y secretario de estudios del Seminario, dedicando una etapa clave de su ministerio a la formación de futuros sacerdotes. Durante ese periodo también fue vicario parroquial en Las Flores y El Buen Pastor. Posteriormente, fue nombrado párroco de Nuestra Señora del Rosario en Fuengirola, responsabilidad que asumió hasta 2014, consolidando allí una intensa labor pastoral y comunitaria.
«Me gustaría morirme como Dios quiera, cuando Él quiera y donde Él quiera. Él lo hizo todo bien, incluso la muerte», afirmaba.
En años posteriores desempeñó el servicio como párroco de Santa Ana y San Joaquín y de San Francisco Javier y, últimamente, como párroco de los Santos Mártires Ciriaco y Paula y de San Juan Bautista. Cabe destacar también su labor como delegado de Hermandades y Cofradías, desde donde trabajó por fortalecer la comunión entre las corporaciones y la vida diocesana, fomentando una vivencia auténtica de la fe en el seno de las cofradías.
En 2020 fue designado vicario para el Laicado, vicaría en la que se integran las delegaciones de Hermandades y Cofradías, Apostolado Seglar, Infancia y Juventud, Catequesis, Pastoral Vocacional, Pastoral Universitaria y Pastoral Familiar, ámbitos en los que impulsó el trabajo coordinado y el acompañamiento cercano a las distintas realidades eclesiales.
Preguntado por cómo le gustaría morir, en una entrevista publicada en DiócesisMálaga que puede leerse en este enlace, afirmó: «Pues como Dios quiera, cuando Él quiera y donde Él quiera. Él lo hizo todo bien, incluso la muerte. En los ejercicios ignacianos te invitan a preguntarte este tema y lo medito con paz; la respuesta interior como cristiano siempre ha sido la misma, antes y ahora: en el nombre del Señor y reconciliado con Él y el mundo».
La Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga celebró en la noche del primer viernes de Cuaresma su tradicional Vía Crucis oficial en la Santa Iglesia Catedral Basílica de la Encarnación, presidido por la sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Viñeros, titular cristífero de la Hermandad Sacramental de Viñeros, en el primero de los grandes actos comunes del calendario cofrade malagueño. El Nazareno, obra de Francisco Buiza bendecida en 1976, se presentaba sobre andas de traslado adaptadas para la ocasión, vistiendo túnica lisa de terciopelo morado y portando la cruz al hombro, con potencias doradas y rodeado de lirios morados combinados con rosas burdeos en un pequeño monte que invitaba a la oración. La imagen continuó su recorrido por Plaza del Siglo y Duque de la Victoria entre numerosos fieles que guardaban respetuoso recogimiento al paso del Señor camino de la Catedral.
La llegada al primer templo de la diócesis se produjo a las 20:30 horas, donde fue recibido por el obispo de Málaga, monseñor José Antonio Satué, que participaba por primera vez en este acto cuaresmal, junto al deán de la Catedral, José Manuel Ferrary, miembros del Cabildo Catedralicio y la presidencia de la Agrupación de Cofradías. Finalizado el ejercicio el Señor volvió al Patio de los Naranjos para emprender su traslado de regreso a su sede canónica de la Aurora y Divina Providencia.
Con este acto, la Agrupación de Cofradías reúne un año más a los cofrades malagueños en torno a la contemplación pública de la pasión de Cristo, abriendo plenamente la Cuaresma e invitando a la ciudad a vivir este tiempo litúrgico desde el recogimiento, la oración y la esperanza compartida.
Durante los días 7, 14 y 21 de febrero, se ha celebrado un Encuentro Prematrimonial en Huéneja, con algunas parejas del arciprestazgo del Marquesado. Ha sido una oportunidad estupenda para compartir con ellos todos los temas que les pueden ayudar a que su vida de matrimonio sea más auténtica y duradera.
El equipo de pastoral matrimonial del arciprestazgo del Marquesado agradece a todas las parejas la buena armonía que se ha tenido en las reuniones, su participación y su interés en todo lo compartido.
Como siempre, se ha dialogado con ellos sobre la importancia de la comunicación en la pareja, el amor, la fidelidad, la fe, el sacramento del Matrimonio, la sexualidad y paternidad responsable, la familia cristiana y la educación de los hijos.
Cada día, se le ha dado un cuadernillo con el resumen de todo lo expuesto, así como una serie de textos bíblicos que se han comentado y que pueden elegir para el día de su boda.
Al finalizar el encuentro, se celebró una bendición de novios presidida por el párroco de Huéneja, Andrés Puerta.
También el equipo de pastoral matrimonial del arciprestazgo del Marquesado da gracias a Dios por la oportunidad que ofrece, una vez más, de poder acompañar a un grupo de parejas que quieren unirse con el sacramento del Matrimonio. A todas ellas les desea una vida compartida, llena de ilusión, amor y fuerza para superar las posibles crisis.
El Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de la Hiniesta ha protagonizado este año el viacrucis que organiza el Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla el primer lunes de Cuaresma. Se ha celebrado en la Catedral hispalense y ha sido presidido por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses. Este año se ha celebrado el 50º aniversario del viacrucis de las Hermandades de Sevilla, un ejercicio piadoso que se inauguró con la imagen del Cristo de las Misericordias, de la Hermandad de Santa Cruz.
Al término del viacrucis, el arzobispo dirigió una alocución a los participantes en la que destacó esta efemérides y afirmó que «hemos contemplado una vez más el inmenso amor de Dios manifestado en Cristo, que por nuestra salvación entrega su vida en la cruz». Más adelante recordó que con el rezo del viacrucis «también hacemos profesión de fe», y recomendó contemplar el «rostro exánime del Crucificado» al final del viacrucis.
Repasando los pasajes de la Pasión de Cristo, monseñor Saiz Meneses destacó que esta «suscita necesariamente piedad hasta en los corazones más duros, ya que -añadió- es el culmen de la revelación del amor de Dios por cada uno de nosotros». En esta línea, se preguntó «cuántas personas, en el silencio de sus existencias cotidianas, unen sus padecimientos a los del Crucificado», y se convierten en lo que calificó como «apóstoles de un auténtica renovación espiritual y social».
El arzobispo finalizó su intervención mirando el rostro del Cristo de la Buena Muerte, que «se refleja en el de cada persona humillada y ofendida, enferma o que sufre, sola, abandonada y despreciada».
Las intenciones de este viacrucis son dos: El arzobispo de Sevilla, monseñor Saiz Meneses, en el XXV Aniversario de su ordenación episcopal, y los frutos del Observatorio de la Piedad Popular del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular.
«¡Este es el momento de despertar de nuestros sueños y rutinas, de abrir puertas, de ofrecer respuestas, de estar presentes y disponibles!». Así exhortaba el obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, esta mañana a los sacerdotes en el retiro de Cuaresma que tenía lugar en el santuario de la Virgen de la Fuensanta. El obispo les animaba a permanecer unidos; a «educar la mirada»; a fortalecer la «pasión por evangelizar»; a «buscar otras formas de transmitir la fe» y a realizar una reflexión sobre el ejercicio de su ministerio, hacia «una verdadera conversión, porque es un tiempo de esperanza, porque el amor puede cambiar el mundo». Además, Mons. Lorca les ha puesto como ejemplo la vida del beato Cura Valera que «no buscaba protagonismos inútiles, ni famas efímeras, todo lo contrario, su firme decisión era ser un alma para Dios y, por eso, buscaba el silencio, el recogimiento de la oración, la austeridad, la pobreza y salir raudo al encuentro de los hermanos que le necesitaban hasta dar la vida, olvidándose de sí mismo». Galería de imágenes
Este domingo, primero de Cuaresma, la Iglesia Catedral de Jaén acogió el rito de admisión de catecúmenos, niños y adultos, que recibirán en la Pascua los sacramentos de iniciación cristiana.
Una Eucaristía que dio comienzo con el canto de las letanías, poniendo a los más de 60 catecúmenos bajo la intercesión de los santos.
El Obispo presidió una celebración eucarística concelebrada por numerosos párrocos de toda la Diócesis que quisieron acompañar a los que reciben catequesis en sus comunidades. Entre ellos, de Jaén capital, D. Francisco Rosales de la parroquia de El Salvador; D. Rogelio Garrido de San Miguel. Así como D. Manuel Alfonso Pérez Galán y D. Jesús Díez del Corral de Linares; D. Miguel Conejero de Villargordo; D. Facundo López San Juan de Torreperogil y D. Sebastián Moreno de la parroquia de Rus. También, había catecúmenos de parroquias de Mancha Real, Andújar, San Pedro Pascual, San Roque, Santiago Apóstol, San Ildefonso de Jaén, Sabiote, La Guardia, Los Villares, Bailén, Alcaudete, La Carolina, Navas de San Juan…
Junto a los padres y padrinos de los catecúmenos, las catequistas tuvieron un papel importante dando fe de la formación que estaban recibiendo y considerándolos aptos para recibir los sacramentos.
El responsable para el catecumenado, D. Jesús Díez del Corral, presentó a los candidatos ante el Obispo antes de las lecturas.
Catequistas y familiares de los elegidos participaron de las lecturas; el salmo lo cantó el seminarista Daniel Cano y el Evangelio fue proclamado por el diácono permanente de Andújar, D. Andrés Borrego, catequista, a su vez, de algunos de los elegidos.
Homilía
Después de la lectura del Evangelio de las tentaciones, en este primer domingo de Cuaresma, el Obispo Don Sebastián expresó, “ser admitidos al Bautismo y a la plena participación en la Eucaristía, y, también vosotros adultos, culminar vuestra iniciación cristiana con el sacramento de la Confirmación”. Para añadir, “Es un día grande para vuestras parroquias y para toda la Diócesis. La Iglesia, vuestra Madre, os mira con alegría. No estáis aquí por casualidad. El Señor os ha llamado. Y vosotros, con libertad, habéis respondido.
Y vivimos este acontecimiento en este primer domingo de Cuaresma, cuando toda la Iglesia inicia el camino hacia la Pascua, donde vosotros dais también un paso decisivo: la inscripción del nombre, el rito de la elección. Es un momento precioso: la Iglesia escucha el testimonio de quienes os acompañan, acoge vuestra decisión y, en nombre de Cristo, os llama a una preparación más intensa para los sacramentos pascuales”.
Monseñor Chico, sobre las lecturas proclamadas afirmó; “el Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto. No es casualidad. La Iglesia os propone este Evangelio precisamente hoy, a vosotros queridos catecúmenos, porque el camino hacia el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía no es un camino superficial. Es un camino hermoso, sí, pero también serio. Es un camino de libertad, de verdad y de combate espiritual”. Y continuó Don Sebastián, “Jesús, antes de comenzar su vida pública, va al desierto. Allí ora, ayuna y es tentado. También vosotros entráis ahora, de algún modo, en ese “desierto” cuaresmal: tiempo de escucha de la Palabra, tiempo de oración, tiempo de purificación del corazón, tiempo de elegir de verdad a quién queréis seguir. Allí el Señor vence las tentaciones que también son, en el fondo, las nuestras”.
Para cerrar sus palabras, el Prelado de Santo Reino se dirigió a los catecúmenos, para animarlos a vivir esta Cuaresma y la preparación de los elegidos como un tiempo de gracia: “Queridos hijos, hoy la Iglesia, en nombre de Cristo, os dice: “Seguid adelante. Caminad hacia la Pascua. Preparaos con mayor intensidad.” Hoy pedís entrar plenamente en la vida cristiana, y la Iglesia os prepara para recibir estos sacramentos, siendo el gran don para el que se os prepara: “nacer a la vida nueva y ser incorporados plenamente a Cristo y a su Iglesia”.
También les hablo a los a los padres, catequistas y párrocos, “Queridas familias, padrinos, madrinas, catequistas y comunidades parroquiales, hoy la Iglesia os confía una tarea muy concreta: acompañar de verdad. No basta con traer a alguien hasta la puerta. Hay que caminar con él. Nuestras parroquias están llamadas a ser verdaderas casas de acogida, donde quien se acerca a Cristo encuentre: una fe viva, una liturgia cuidada, una caridad concreta, un trato fraterno y una comunidad que camina unida”, concluyó.
Rito de admisión
Después de la homilía, fueron levantándose uno por uno diciendo sus nombres, para celebrar el rito de admisión. Los padrinos y catequistas fueron escrutados para conocer si los candidatos habían sido preparados como idóneos para recibir los sacramentos del bautismo y de la comunión, para a continuación interrogar sobre su conformidad a los catecúmenos. El Obispo concluyó diciendo: “Queridos catecúmenos, declaro con alegría que habéis sido elegidos para ser iniciados en los sagrados misterios durante las próximas fiestas de Pascua. Ahora es vuestro deber, como el de todos nosotros, que os esforcéis con todo entusiasmo en llegar a la plena verdad de vuestra elección”.
Después de la oración de los fieles, los ya elegidos abandonaron la asamblea y se dirigieron a la Sala Capitular donde el canónigo, D. Francisco Rosales les ofreció una catequesis. En la conclusión de la celebración eucarística para saludar al Obispo.
Será en la Vigilia Pascual donde estos niños y jóvenes reciban, en sus comunidades parroquiales, los Sacramentos del Bautizo y la Comunión.