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Fallece el sacerdote Manuel González Palma

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La misa exequial será el día 29 de julio, a las 10:30 horas, en la parroquia de San Mateo Apóstol de Lucena

Nacido en Lucena el 3 de agosto de 1934 y ordenado sacerdote el 21 de junio de 1959, Manuel González Palma ha fallecido a los 91 años de edad.

Licenciado en Historia de la Iglesia por la Universidad Gregoriana de Roma en el año 1961, licenciado en Teología por la Facultad de Granada en 1962 y Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Murcia en 1973, este presbítero de la diócesis de Córdoba desempeñó distintos cargos ministeriales. Entre ellos, estuvo encargado de la parroquia de “Santiago Apóstol” de Lucena (1960-1962), fue director espiritual del INEM Séneca de Córdoba (1962-1971), capellán del colegio “La Asunción” de Córdoba (1962-1971), profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Mayor (1962-1971), profesor de Religión en INEM “López Neyra” de la ciudad (1971-1978), capellán de la “Cruz Roja” en Córdoba (1973-1980) y adscrito a la parroquia de San Mateo Apóstol de Lucena desde el año 2004.

Falleció en Lucena el 28 de julio de 2026. La misa exequial será mañana, 29 de julio, a las 10:30 horas, en la parroquia de San Mateo Apóstol de Lucena. La celebración será presidida por el Obispo.

El Cabildo destina 96.000 euros a la restauración del Triunfo de la Puerta del Puente

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La institución asumió en marzo a reapertura del monumento y de su mirador sobre el Guadalquivir

El Cabildo Catedral de Córdoba destinará 96.618,50 euros a la conservación y restauración integral del Triunfo de San Rafael de la Puerta del Puente, uno de los monumentos más representativos del patrimonio histórico, artístico y devocional de la ciudad. La actuación arrancará hoy lunes 27 de julio con la colocación del andamiaje necesario para acometer los trabajos y tendrá como objetivo frenar los procesos de deterioro actualmente activos, recuperar la estabilidad de sus materiales y mejorar la percepción del conjunto, situado en un enclave privilegiado junto al Puente Romano, el río Guadalquivir y la Mezquita-Catedral.

El deán-presidente del Cabildo Catedral, Joaquín Alberto Nieva, ha destacado que esta actuación «es una nueva muestra del compromiso permanente del Cabildo con la conservación y la protección del patrimonio histórico de Córdoba».

El proyecto señala que el monumento mantiene una adecuada estabilidad general, aunque presenta distintas patologías derivadas principalmente de su exposición permanente a la intemperie, la humedad procedente del entorno fluvial, las variaciones térmicas, la contaminación atmosférica y la acumulación de partículas.

El basamento es la zona más afectada debido a su proximidad al terreno y a la mayor retención de humedad. En esta parte se ha detectado la presencia de líquenes, algas y musgos, junto con procesos de arenización, pérdida de cohesión de la piedra, erosión de elementos escultóricos y acumulación de sales. También se han identificado costras negras en zonas protegidas del lavado natural de la lluvia, fisuras y microfisuras en diferentes elementos, pérdidas volumétricas en molduras y relieves, así como posibles alteraciones relacionadas con antiguos elementos metálicos y con materiales empleados en intervenciones anteriores que no resultan plenamente compatibles con la piedra original.

Limpieza, consolidación y sellado de fisuras

La restauración contemplará una limpieza gradual y controlada del monumento, adaptada a las características de la piedra caliza, los mármoles y los jaspes que integran el conjunto. Se emplearán sistemas de agua nebulizada a baja presión, microproyección controlada y limpieza manual en las zonas escultóricas más delicadas.

Los trabajos incluirán asimismo la aplicación de tratamientos biocidas para eliminar las colonizaciones de líquenes, algas y musgos; la extracción de las sales acumuladas en el interior de la piedra; y la consolidación de las superficies que presentan pérdida de cohesión o disgregación. Las fisuras serán limpiadas, rellenadas y selladas con materiales compatibles, mientras que las pérdidas que puedan afectar a la estabilidad o a la correcta lectura del monumento serán objeto de reintegraciones puntuales con morteros de cal y cargas de piedra o mármol.

Una vez concluidos estos trabajos se aplicará una protección final transpirable para reducir la absorción de agua y la deposición de contaminantes sin impedir la evaporación de la humedad interior. La actuación estará acompañada de un programa de inspecciones periódicas, limpieza preventiva, seguimiento de fisuras y control del biodeterioro.

Un monumento concluido en 1771

El Triunfo de la Puerta del Puente fue diseñado como una gran composición barroca dedicada a San Rafael, custodio y protector de Córdoba. La ejecución definitiva fue encomendada al escultor francés Miguel de Verdiguier y el conjunto quedó concluido en 1771.

El monumento, de aproximadamente 27 metros de altura, está formado por un basamento escultórico, un cuerpo intermedio o castillete, una gran columna de mármol y la imagen del Arcángel San Rafael que corona el conjunto.

A lo largo de su historia ha sido objeto de diferentes actuaciones de conservación. Entre las más recientes destaca la intervención realizada en 1987 sobre la estatua del Arcángel y la columna, destinada a corregir problemas estructurales y limpiar la escultura. En la primavera de 2004 se llevó a cabo otra restauración centrada en la parte baja del triunfo, especialmente afectada por el paso del tiempo, la proximidad del Guadalquivir y la contaminación derivada de la circulación rodada.

Recuperación patrimonial y mejora de la visita

Esta nueva intervención se suma a la decisión adoptada por el Cabildo en marzo de asumir la reapertura del monumento, permitiendo que cordobeses y visitantes puedan volver a acceder a su interior y disfrutar del mirador con vistas al Guadalquivir, el Puente Romano y el conjunto monumental de la ciudad.

En este sentido, Joaquín Alberto Nieva, ha señalado que «nuestra responsabilidad no se limita a preservar los monumentos, sino que también debemos ponerlos a disposición de la sociedad, mejorar la experiencia de quienes nos visitan y contribuir a que Córdoba disponga de una oferta cultural y turística cada vez más amplia, cuidada y de mayor calidad», ha señalado Nieva. En este sentido, ha añadido que la restauración permitirá «garantizar la conservación futura de uno de los grandes símbolos de la ciudad y recuperar plenamente su lectura artística y monumental, siempre desde el máximo respeto a sus materiales originales y a su historia».

El Obispo celebra la solemnidad de Santiago a los pies de “Jesús de los Jesuses”

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El pasado sábado, 25 de julio, monseñor Jesús Fernández presidió la eucaristía en la ermita del Calvario de Montalbán

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, celebró la solemnidad de Santiago Apóstol, patrón de España, en la ermita del Calvario de Montalbán, a los pies del que tradicionalmente se conoce en la Campiña como “Jesús de los Jesuses”. El prelado fue recibido en la puerta de la ermita por el consiliario de la hermandad, Miguel Ángel Raigón, la hermana mayor, Isabel María Sillero, y el alcalde de Montalbán, Miguel Ruz. Participó también en la celebración la vicepresidenta segunda de la Diputación de Córdoba, Marta Isabel Siles, representantes de las hermandades y cofradías de la localidad y un importante número de hermanos y devotos llegados desde distintos puntos de la Campiña.

En su homilía el Obispo reconoció ser para él “un motivo de alegría” postrarse ante los pies de Nuestro Padre Jesús del Calvario en su ermita, en la que se encuentra “como un vecino más” pero, es alguien “muy especial, es el Jesús de los Jesuses”. En el día en que la Iglesia celebraba la solemnidad de Santiago Apóstol, patrón de España, a monseñor Jesús Fernández, que ha sido obispo auxiliar de Santiago de Compostela, le venían “muchos recuerdos”. El Apóstol Santiago, uno de los tres apóstoles más cercanos a Jesús, es “patrono, modelo y protector” resaltó el Obispo.

Una jornada que quedará grabada en la historia de la hermandad de Nuestro Padre Jesús del Calvario y en la de todos los devotos y vecinos de Montalbán. En pocos días tendrán lugar los días grandes en torno a Jesús del Calvario, que cada año la madrugada del 6 de agosto recibe a miles de peregrinos para celebrar por la mañana la Transfiguración del Señor, porque, como destacó monseñor Jesús Fernández al término de su homilía, “confiáis en Él” y venís a su ermita a poner ante Él “vuestra pobreza y necesidad y Él os acoge con cariño, os abraza y os da confianza”. El pastor de la Diócesis pidió a los fieles no perder la confianza en el Señor porque en Él encontramos “una fuerza extraordinaria”.

Se cumplen 100 años de la beatificación de santa Beatriz de Silva, una invitación a peregrinar a los templos jubilares de las Concepcionistas

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Se cumplen 100 años de la beatificación de santa Beatriz de Silva, una invitación a peregrinar a los templos jubilares de las Concepcionistas

La Iglesia conmemora hoy el centenario de la beatificación de santa Beatriz de Silva, fundadora de la Orden de la Inmaculada Concepción, una efeméride que adquiere este año un significado especial gracias al Año Jubilar concedido por el papa León XIV con motivo del cincuenta aniversario de su canonización.

Con esta celebración, la Orden de la Inmaculada Concepción invita a los fieles a acercarse a los templos jubilares de la Archidiócesis de Sevilla para vivir este tiempo de gracia y obtener la indulgencia plenaria, cumpliendo las condiciones establecidas por la Iglesia.

Los tres monasterios de religiosas concepcionistas franciscanas de Lebrija, Osuna y Mairena del Aljarafe han sido designados templos jubilares y permanecerán abiertos durante todo el año para acoger a los peregrinos que deseen profundizar en la espiritualidad de santa Beatriz de Silva y renovar su vida cristiana.

La madre María José Hidalgo, presidenta de la Federación Bética de Santa María de Guadalupe y coordinadora de la Confederación Santa Beatriz de Silva, señala que este Jubileo constituye «un tiempo de gracia y renovación espiritual» para toda la Orden. «Confiamos en que este tiempo santo nos ayude a caminar con santa Beatriz de Silva de la mano de la Inmaculada Concepción, hacia una fe más viva y un amor más entregado», afirma.

Una invitación a peregrinar

Las religiosas concepcionistas animan a los fieles de la Archidiócesis a peregrinar a cualquiera de estos monasterios, venerar la reliquia de la fundadora y conocer más de cerca su testimonio de santidad.

«Invito a todos a visitar nuestros monasterios y venerar la reliquia de nuestra fundadora; a acercarnos a la vida de santa Beatriz y pedir que nos enseñe a vivir desde lo importante, desde lo esencial; que su estrella ilumine nuestro camino para seguir a Cristo con la misma generosidad con la que ella respondió a la llamada de Dios», destaca la madre María José.

Actualmente, 47 religiosas viven en los monasterios de Lebrija, Osuna y Mairena del Aljarafe, unidas a las 465 concepcionistas presentes en toda España. Todas ellas celebran este Año Jubilar poniendo de relieve el carisma de la Orden: seguir a Cristo Redentor contemplando a María Inmaculada como modelo de servicio, alabanza y entrega.

Una mujer que supo esperar en Dios

Santa Beatriz de Silva sigue siendo, cinco siglos después, un referente de confianza y fidelidad al Señor. Su vida estuvo marcada por la valentía, la humildad y una profunda experiencia de escucha de Dios. «Beatriz se supo peregrina de la fe y de la llamada del Señor. Aprendemos de ella a confiar, a esperar la hora de Dios y a permanecer atentos a la voz del Espíritu», explica la presidenta de la Federación Bética.

Toda su existencia remite a la Virgen María, especialmente al misterio de la Inmaculada Concepción, eje del carisma que transmitió a la Orden y que continúa vivo en los monasterios concepcionistas.

Tres templos jubilares en la Archidiócesis

Con motivo del Año Jubilar, los fieles pueden obtener la indulgencia plenaria peregrinando a cualquiera de estos monasterios, participando en la celebración de la Eucaristía o dedicando un tiempo de oración ante el Santísimo Sacramento, además de cumplir las condiciones habituales establecidas por la Iglesia.

Los templos jubilares son:

Horarios de misa y apertura de los conventos

  • Convento de la Purísima Concepción (Lebrija)

La Eucaristía diaria, durante todo el año, es a las ocho y media de la mañana. La exposición diaria del Santísimo Sacramento es desde las doce del mediodía a la una y media de la tarde. Por la tarde, de seis y media a ocho y media.

Dirección: Calle Antonio de Nebrija, nº 3. Tel: 955 972 165

  • Convento de la Purísima Concepción (Mairena del Aljarafe)

La apertura de la iglesia es desde las siete y media a las nueve y media de la mañana. Todos los que deseen pueden participar en el rezo de laudes. La Eucaristía, a las ocho y media de la mañana. Los domingos y festivos, a las diez y media de la mañana.

Por la tarde, el horario de apertura es desde las siete a ocho y media, para el rezo de vísperas y adoración al Santísimo. Los jueves hay Exposición desde las nueve de la mañana a la una y media de la tarde. Los últimos jueves de mes, la Adoración es desde las nueve de la mañana a las nueve de la noche.

Dirección: Carretera de Almensilla, 14. Tel: 955 609 145

Convento de la Purísima Concepción (Osuna)

La apertura del templo es a las ocho de la mañana, de lunes a sábado. Los domingos y festivos a las nueve y media de la mañana.  Abierto todo el domingo con Exposición al Santísimo.  Se abre también los primeros viernes de mes y sábados por la tarde, con Exposición.  Los últimos jueves de mes, el templo permanece abierto todo el día, con exposición del Santísimo.

Dirección: Calle Sevilla, 1. Tel:  954 810425

La conmemoración del centenario de la beatificación de santa Beatriz de Silva constituye así una nueva oportunidad para acercarse a su legado espiritual y vivir el Jubileo como un camino de conversión, reconciliación y esperanza.

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Homilía en la Misa de Clausura del Encuentro de Laicos de Parroquia

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Catedral de Málaga. 26 de julio de 2026

Concluye este encuentro de laicos de parroquia en el que hemos rezado y celebrado, hemos escuchado y dialogado, para acoger la luz y la fuerza del Espíritu y seguir adelante en la misión de compartir caminos y acompañar esperanzas.

Compartir el camino de quienes están a nuestro lado, incluso cuando avanzan en la dirección equivocada, siguiendo el ejemplo de Jesús resucitado, que caminó junto a los discípulos de Emaús, los escuchó sin prisa, los iluminó con la Escritura y compartió con ellos el pan. Acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana, anticipando así la vida plena y definitiva en la eternidad de Dios.

Para cumplir esta misión común, que toma un rostro concreto en cada uno de nosotros, la Palabra de Dios que acabamos de proclamar nos propone al menos cuatro actitudes fundamentales.

Primera actitud: buscar

Voy a servirme de un comentario del papa Francisco (Ángelus del 30 de julio de 2023) a la parábola del comerciante que hemos proclamado. Decía el Papa: «El evangelio nos ha hablado de un comerciante emprendedor, que no se queda quieto, sino que sale de su casa y se pone a buscar perlas preciosas. […] Y esto nos invita a no encerrarnos en la costumbre, en la mediocridad de los que se conforman, sino […] a buscar la novedad del Señor».

Podríamos preguntarnos, por tanto: ¿tenemos cada uno esta actitud de búsqueda en nuestra experiencia de fe, en nuestro compromiso familiar, social y parroquial: en la catequesis, en la liturgia, en la acción social? ¿Tiene la Acción Católica General esta actitud de búsqueda en su tarea de articular, formar e impulsar a la misión al laicado de parroquia? ¿Favorecemos que nuestras comunidades y diócesis busquen, como decía san Juan Pablo II hace tantos años, «un nuevo ardor, nuevos métodos y nuevas expresiones» para vivir y anunciar el Evangelio, siempre el mismo y siempre nuevo?

La actitud de búsqueda no es necesaria solo para quienes aún no han encontrado a Jesucristo. Más aún, debería caracterizar especialmente a quienes creemos en Él. El papa León lo explicó en Barcelona: «Estamos hechos a medida del infinito y por eso, todo horizonte finito, todo paso, toda conquista, mientras nos satisface al mismo tiempo nos impulsa hacia adelante y nos invita a seguir buscando, a buscar avanzando, pero, sobre todo, a buscar “descendiendo interiormente”, es decir, yendo a lo profundo».

Dicho con otras palabras: en la búsqueda no se trata tanto de vagar de un lugar a otro cuanto de adentrarnos en la profundidad de lo que somos y de la misión encomendada. En esta línea, la mística y laica francesa Madeleine Delbrêl animaba a cada creyente «a ser una torre de perforación hacia la capa de amor inagotable: el Dios oculto y desconocido que puede aplacar toda sed».

Por eso, no cedamos a la tentación de dejar de buscar, creyendo que ya lo sabemos todo o que ya lo hacemos todo bien. Solo buscando conoceremos mejor a Dios y disfrutaremos más plenamente de sus dones; solo buscando cumpliremos nuestra misión con mayor fruto para nosotros mismos y para los demás.

Segunda actitud: discernir

Así describía el papa Francisco al comerciante de la parábola: «Es una persona prudente, que “tiene ojo” y […] sabe “discernir” para encontrar la perla». No basta, por tanto, con buscar; es necesario discernir. Discernir en nuestra vida cotidiana, en nuestra experiencia de fe y de Iglesia, y en la misión propia de cada uno.

No discernimos para elegir el camino que nos reporte más ventajas personales, grupales o eclesiales, sino aquel que nos permite ser más fieles al Señor y a la misión que nos ha encomendado. Discernimos para no dejarnos llevar por las apariencias; para no despreciar lo nuevo por ser nuevo ni lo antiguo por ser antiguo, porque tanto en lo nuevo como en lo antiguo hay perlas y también baratijas. Aprendamos del escriba que entiende del Reino y «va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo». Pidamos al Señor, como Salomón, un corazón dócil, sabio e inteligente para discernir los caminos que Él nos va mostrando en cada momento de la historia.

Aprovechemos la riqueza del Sínodo sobre la sinodalidad para aprender a discernir personal y comunitariamente. Muchos de nosotros hemos practicado la conversación en el Espíritu. ¡Qué experiencia tan hermosa y enriquecedora! Atendiendo a nuestro propio interior y no tanto a nuestros prejuicios, escuchándonos unos a otros y acogiendo la Palabra de Dios en torno al altar, vamos discerniendo los caminos que Él quiere para su Iglesia —para el laicado y la Acción Católica en particular— y para este mundo nuestro, que Dios ama apasionadamente.

Tercera actitud: apostar

Seguimos “escuchando” a Francisco: «Al darse cuenta de su inmenso valor, [el comerciante] vende todo, sacrifica todos sus bienes para tenerla. Cambia radicalmente el inventario de su almacén; no queda nada más que esa perla: es su única riqueza, el sentido de su presente y de su futuro».

Este comerciante ciertamente apuesta. Apostar significa tomar un camino concreto, aunque no tengamos todas las certezas, renunciando a otras posibilidades, no desde la lógica de la renuncia por la renuncia ni de un Dios que nos «quita» cosas, sino desde la libertad de quien ha encontrado algo —o, mejor, a Alguien— que merece verdaderamente la pena.

Apostar en la vida de fe significa renunciar a muchas cosas, incluso buenas, para abrazar la perla preciosa que es Jesucristo. Como decía Francisco: «Él es la perla preciosa de la vida que hay que buscar, encontrar y hacer propia. Merece la pena invertirlo todo en Él, porque, cuando uno encuentra a Cristo, la vida cambia».

Apostar en la Acción Católica, en la parroquia y en la diócesis significa tomar decisiones, a veces dolorosas, para dedicar nuestros mejores esfuerzos a la misión de compartir caminos y acompañar esperanzas. Apostar por la misión significa renunciar a la obsesión por los números, al afán de quedar bien y a la búsqueda de poder, para abrazar decididamente, aunque a veces parezca inútil, el estilo del Evangelio: la humildad, la verdad y la compasión, especialmente hacia las personas más vulnerables.

No me negaréis que apostar es el paso más difícil, el más comprometido y, quizá por eso, el más decisivo. ¿No os sucede también a vosotros y a vuestras comunidades que, después de buscar y discernir, incluso después de redactar un plan pastoral, apenas somos capaces de cambiar en nuestro encuentro con Jesucristo, en la vida de nuestro grupo de fe, en la parroquia o en la diócesis?

Es aquí donde se pone a prueba nuestra fe. Es aquí donde se manifiesta si realmente nos fiamos de Dios o si seguimos aferrados a nuestras seguridades: costumbres, instituciones, métodos, reglamentos… Pidamos pues al Señor que nos conceda la confianza y la valentía necesarias para apostar cada día por Él, por la comunidad, por la fraternidad y por la misión.

Cuarta actitud: confiar

La parábola de la red, al igual que la del trigo y la cizaña que escuchábamos el domingo pasado, nos invita a confiar.

Aunque en el mar del mundo haya peces buenos y malos, y en el campo de nuestro corazón convivan el trigo y la cizaña, podemos confiar. Todo lo verdadero, todo lo bello y todo el amor que sembremos en nuestra relación con los demás y en nuestra misión no se perderá. Todo será recogido en cestos de eternidad.

Confiemos siempre en el Señor, también en las circunstancias sociales y eclesiales que nos toca vivir, con sus luces y sus sombras, porque, como nos recuerda el apóstol en la segunda lectura, «a quienes aman a Dios todo les sirve para el bien».

Adelante, hermanas y hermanos laicos de parroquia y de la Acción Católica. Adelante, hermanos obispos, sacerdotes y diáconos, que acompañáis al laicado y, a la vez, aprendéis tanto de él. Adelante también vosotros, abuelos y abuelas del encuentro organizado por Mensajeros de la Paz, que os habéis unido en esta celebración.

Sigamos buscando, discerniendo, apostando y confiando; y ayudemos a quienes caminan con nosotros a buscar, discernir, apostar y confiar. Que María, la Virgen de la Victoria, patrona de Málaga y de Melilla, nos acompañe e interceda por nosotros. Amén.

+ José Antonio Satué

Obispo de Málaga

 

Cotolengo, un «hospital de campaña» en ternura

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La exposición «Y sonó la música», abierta en el Palacio Episcopal hasta el 2 de noviembre, destinará íntegramente sus entradas a la Casa del Sagrado Corazón y la Asociación por la Igualdad de los niños gitanos «Chavorrillos».

El Centro Cultural Fundación Unicaja expone un centenar de piezas recorriendo cinco siglos de historia del arte en torno a la iconografía musical. En ella, pueden verse obras de maestros como Picasso, Murillo, Alonso Cano, José de Ribera, Enrique Simonet o Romero de Torres, entre otros muchos. “Y sonó la música” puede visitarse de lunes a sábado de 10.00 a 14.00 h. y de 17.00 a 20.00 h.; y domingos y festivos, solo de mañana. La entrada, de 3 euros, se destina al Cotolengo de Málaga y Chavorrillos por la igualdad de los niños gitanos.

COTOLENGO, LA CASA DE TODOS

La Casa del Sagrado Corazón sigue siendo un hogar de puertas abiertas para aquellas personas que agotan todas las posibilidades. El Cotolengo de Málaga ha vivido como una gracia ser templo jubilar e invita a los malagueños a seguir poniendo rostro a la Providencia, «que nunca falla»

En total 42 personas, adultos y también familias con menores, son acogidas actualmente en el Cotolengo de Málaga. Su director, Patricio Fuentes, explica que «son muchísimas las nacionalidades que tenemos entre los residentes. En el caso de familias, muchas de ellas han sido desahuciadas por no poder hacer frente al coste de una vivienda, y vienen un tiempo con nosotros hasta poder salir adelante. Algunos encuentran luz en la Mesa del Mundo Rural, en proyectos fuera de Málaga o logran la independencia en otro lugar».

La Casa del Sagrado Corazón siempre intenta que respondan los servicios a los que los ciudadanos tienen derecho. Pero cuando se cierran todas las puertas, se abren las de la casa. El Cotolengo colabora con numerosas entidades, como CEAR, Casa Betania, Cáritas parroquiales o los recursos dePuerta Única. «La realidad social más dura es la que viene a la Casa del Sagrado Corazón -explica Fuentes-. Los residentes son personas con una gran vulnerabilidad económica o social, algunos con problemas de salud que, tras una hospitalización, no pueden vivir solos, o que por edad necesitan este apoyo en un momento concreto mientras encuentran una residencia acorde a su situación. Esta casa sigue siendo absolutamente necesaria, y lo demuestra la cantidad de llamadas que recibimos. Somos un hospital de campaña en ternura, en primera acogida, para que desde ahí se pueda ir a otro lugar mejor que donde estaban antes, y seguimos acompañándolos. Intentamos decir que aquí caben todos, todos y todos».

«Esta casa sigue siendo absolutamente necesaria, y lo demuestra la cantidad de llamadas que recibimos»
La realidad social se va sorteando en esta casa con la ayuda de la Providencia. «Acogemos, cuidamos, y cuando haya una opción más adecuada, la persona sale para mejorar su situación, dejando la plaza a otro que lo necesita». Esta gran familia la componen la comunidad de Franciscanas Clarisas de Kerala (India), los voluntarios y trabajadores, los propios acogidos, que se cuidan mutuamente, y muchos benefactores, que logran que, a pesar de las estrecheces, siempre se sale adelante.

«Acogemos, cuidamos, y cuando haya una opción más adecuada, la persona sale para mejorar su situación, dejando la plaza a otro que lo necesita»
El tiempo jubilar en el que el Cotolengo ha sido elegido lugar para ganar la indulgencia, junto a la Catedral y al templo del Sagrado Corazón de Melilla, ha traído también muchas gracias a la casa, «especialmente en lo espiritual, y también en ayudas de muchos movimientos y asociaciones que se han acercado a ganar aquí el Jubileo y nos han aportado su granito de arena y su cariño», detalla el director. Próximamente, el Cotolengo iniciará una nueva etapa: tendrá una nueva ubicación «aquí cerquita, en un edificio más adecuado a las circunstancias actuales, en un proyecto precioso en el que siempre hemos defendido que las familias que hay cerca nuestra también tengan un techo digno gracias a esta transformación», termina Fuentes.

Ana María Medina

Las Angustias presenta la acción social para el barrio

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El 29 de julio, el templo de las Angustias acoge a las iniciativas sociales de la parroquia y el barrio.

La parroquia de Las Angustias, en El Palo, quiere unir a su feligresía en torno a la acción social que se lleva a cabo desde la parroquia o en el barrio, con el objetivo de dar visibilidad y facilitar el contacto entre las distintas organizaciones con personas potencialmente usuarias de estos servicios o dispuestas a dedicar parte de su tiempo a ayudar a los demás.

El 29 de julio, a las 21.00 horas, tras la Misa de 20.00 horas, dentro del mismo templo, se procederá a la presentación de las distintas actividades de acción social organizadas en la barriada de El Palo y desde la parroquia.

Para ello, el encuentro dará espacio para presentar brevemente su labor a organizaciones como Amfremar (para la atención social de personas en exclusión), la Asociación de Vecinos de El Palo, Cáritas Parroquial, Casa de la Esperanza (para personas sin hogar), Cudeca, Hermandad del Carmen, Hermandad del Rosario, Manos Unidas, Sepas (Programa de Acompañamiento para personas separadas o divorciadas de la Iglesia) y otros voluntariados parroquiales.

Tras finalizar el acto, será posible tomar un refrigerio en el patio de la parroquia, para cerrar el curso antes de las vacaciones.

Ana María Medina

«El encuentro no acaba aquí, seguimos caminando juntos»

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Este evento intergeneracional, que acogió a niños, jóvenes y adultos, celebró su acto inaugural en el Pabellón de Ciudad Jardín, seguido de la primera Eucaristía, que estuvo presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello.

Aquí pueden leer la crónica del primer día del encuentro. 

Las sesiones de trabajo por sectores de edad y las dinámicas comunes tuvieron lugar en la Facultad de Marketing y Gestión de la Universidad de Málaga, entre ellas, un diálogo distendido entre el Obispo de Málaga y los jóvenes en la mañana del sábado 25.

El objetivo central del encuentro fue situar el acompañamiento en el corazón de la vida parroquial con momentos de reflexión, de oración, de compartir vida, y alimentos propios de cada lugar, y también de presencia pública como la vigilia de oración y el concierto del grupo Vancouver y el DJ Grillex, que se celebraron en la Plaza de la Victoria el sábado por la tarde.

Aquí pueden leer la crónica del segundo día del encuentro.

El domingo 26 concluyó el encuentro en la Catedral con una escenificación con sabor malagueño guiada por los santos jóvenes patronos Ciriaco y Paula que olieron la biznaga, subieron a la jábega, tiraron de las redes y repartieron los cenachos y, en todo ello, recordaron lo vivido en el Encuentro de Laicos: que siempre hay alguien a quien acompañar, algo que aprender, una red de la que tirar y una Buena noticia que compartir.

Aquí pueden ver el vídeo de la retransmisión del acto de clausura y la Eucaristía de envío. 

La Eucaristía de envío estuvo presidida por Mons. Satué que destacó cuatro actitudes importantes ante la misión de «acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana». Esas cuatro actitudes fueron las de buscar, discernir, apostar y confiar.

Aquí pueden leer y escuchar la homilía completa de Mons. Satué.

Con esta cita, la Acción Católica General busca fortalecer una Iglesia en salida, capaz de caminar junto a otros y ofrecer esperanza desde la vida en comunidad. Tras tres días compartido, los participantes, al despedirse, lo tenían claro: «el encuentro no acaba aquí, seguimos caminando juntos, compartiendo caminos, acompañando esperanzas».

Aquí pueden conocer más sobre ACG Málaga.

VI Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores

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Desde hace seis años, el 26 de julio, fiesta de santa Ana y san Joaquín, abuelos de Jesús y padres de María, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. En este día, la Delegación diocesana de Pastoral Familiar lanza una invitación a todas las parroquias y grupos para que se recuerde, de forma especial, a quienes son puntal de nuestra sociedad.

“Yo no te olvidaré” es el lema de esta jornada. Con él, «el papa León XIV nos habla de que, frente a la sensación dolorosa de “ser olvidado”, Dios tiene una respuesta a ese anonimato: Yo no te olvido. Nos invita a descubrir que la Iglesia es madre de todos y a cualquier edad uno puede descubrirse como hijo de Dios. Es agradable descubrir, sobre todo cuando no se es joven, que somos destinatarios de un amor atemporal por parte de Dios», explican los delegados de Pastoral Familiar, Rosa Bejarano y Ramón Acosta. Aquí pueden leer el Mensaje del Papa para esta jornada.

Esta jornada es también una invitación para los más jóvenes y una oportunidad «para retomar la costumbre de visitar a los abuelos y mayores y a los que están solos y no tienen quien los visite. La cultura digital multiplica las conexiones, pero el corazón humano tiene una necesidad irrenunciable de proximidad», añaden Bejarano y Acosta.

Es por ello que, en esta jornada, invitan a las parroquias y grupos a «impulsar actividades intergeneracionales que vayan sensibilizando en la creación de una comunidad más colaborativa y abierta, en la que se fomente el respeto y la transmisión de la fe. La comunidad ha de poner en valor el don que ellos representan como testigos de la tradición de fe, maestros de vida y agentes de caridad».

Entre las propuestas concretas, «una jornada de convivencia; un cuenta cuentos entre hijos, nietos y abuelos; un taller de intercambio de experiencias entre abuelos sobre cómo transmitir la fe a los nietos; un campo de trabajo centrado en el mundo de la enfermedad y la ancianidad; apoyar experiencias de voluntariado de jóvenes, entre otras muchas ideas creativas que surgen en los distintos grupos con el objetivo de poner a nuestros mayores en el centro de nuestra comunidad».

El lema elegido por la jornada, “Yo no te olvidaré”, hace referencia a un texto del profeta Isaías que siguen interpelando hoy día a nuestra sociedad pues los mayores siguen teniendo una gran misión.

En palabras de los delegados, «hoy se están perdiendo muchos valores intergeneracionales, por eso queremos centrarnos en su papel en la transmisión de la fe y en la importancia de conservar una memoria trascendente que dé sentido a la vida. Ellos nos ayudan a integrar pasado, presente y futuro: a mirar agradecidos lo que hemos recibido, a saber vivir en el momento presente y a mirar el futuro con esperanza. Por todo ello, los abuelos tenemos que ser poetas de la oración, que hay que ver como un gran don para la Iglesia, como decía el papa Francisco. “Una civilización donde ya no se reza es una civilización donde la vejez ya no tiene sentido. Y esto es aterrador, nosotros necesitamos ante todo ancianos que recen, porque la vejez se nos dio para esto”».

Rosa y Ramón son abuelos jóvenes de dos preciosas niñas de 2 y 4 años. «Queremos superar la imagen de abuelos-canguro y aprovechar ese tiempo para darle un sentido» -afirman-, «enseñarles que la risa es una gran medicina, que las relaciones importan, que es necesario aceptar las dificultades de la vida, meternos en “su mundo” siendo contadores de historias y ayudarles a buscar y conservar sus raíces en la memoria».

«Como abuelos, queremos hacer de nuestra vida una entera oración, ser poetas de la oración, en la que podamos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es una vida árida, en la que podamos decir a los jóvenes miedosos que la angustia del futuro se puede vencer, en la que podamos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos que hay más alegría en dar que en recibir. Así, los abuelos y las abuelas formamos el “coro” permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el canto de alabanza sostienen a la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida», proclaman con alegría.

Las parroquias y templos de la diócesis recordarán hoy, de forma especial, la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. A las 11.30 horas, la Catedral de Málaga también la tuvo presente en la Eucaristía, de la mano de la fundación Mensajeros de la Paz, creada por el padre Ángel García.

En dicha Eucaristía también participaron los 1.200 fieles llegados de toda España para participar en el Encuentro de Laicos de Parroquia organizado por la Acción Católica General y que se ha venido celebrando del 24 al 26 de julio.

La fundación Mensajeros de la Paz ha elegido Málaga este año para honrar a los abuelos y abuelas con la campaña que vienen promoviendo desde 1999. La celebración busca reconocer la importancia de las personas mayores en la familia y la sociedad, y reivindicar sus necesidades. Durante casi tres décadas, Mensajeros de la Paz ha convertido esta jornada en una fiesta ambulante que recorre España, visitando diferentes ciudades cada año. Este modelo itinerante permite que la visibilidad de esta causa se expanda por todo el territorio nacional.

Vídeo de la clausura y Misa de envío del Encuentro de Laicos de Parroquia

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Aquí pueden leer la homilía de Mons. Satué

Una conversación entre los jóvenes Ciriaco y Paula de la Málaga de los primeros siglos fue el hilo conductor del acto de clausura del Encuentro de Laicos de Parroquia en la Catedral de Málaga.

Cuatro escenas muy curiosas vivieron estos dos jóvenes, que curiosamente les recordaron cuatro aspectos en los que profundizó el Encuentro que concluía en Málaga en esos momentos.

Primero se encontraron con unos biznagueros que repartían buen olor: “En hojas de junco llevan clavadas los biznagueros, las biznagas, y se pasean por nuestros barrios, las acercan a nuestras casas. Qué tradición más malagueña, que trabajo callado el componerlas. Jazmín a jazmín, con mimo y paciencia. Formando esa biznaga que ahora contemplas. Huele su perfume y piensa. ¿Somos nosotros los cristianos biznagueros en nuestras tierras? ¿Olemos a cerrado o abrimos nuestras puertas? Aire puro, brisa mañanera, rocío que refresca. Huele ahora conmigo, lo que la Catedral hoy demuestra. No es un aroma cualquiera; porque en el acompañamiento está la esencia. Sostenido por Cristo, y con toque de permanencia. En vasijas de barro, llevamos fragancias nuevas. Son convicciones profundas, proyectos y compromisos ¡perfume de comunidad! ¡Colonias de vida compartida!… Sigamos juntos por ese camino, pues así, cada día un poquito más, seremos reflejo del olor de Cristo”, explicaba una biznaguera.

Después llegó una jábega y con ella, la invitación a remar juntos en esta «embarcación milenaria, testigo de sueños, pescadores y poetas. Acércate a la arena, deja el ruido y tantas maletas. Ven conmigo, subamos como Iglesia. Sortearemos los retos, iremos a las periferias. Acompáñame, olvídate de la tormenta. ¡No tengas miedo a vivir con sentido, a ser testigo, a construir el Reino! No vamos solos, recuerda, “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí»… Él despliega las velas. Es presencia, es cercanía, amor sin fronteras; ¿tú estás dispuesto a formarte y escuchar, a dedicar tiempo, a poner paciencia? ¡Venga! Súbete a nuestra jábega, que no es una barca cualquiera. Y al navegar, en el horizonte nuestra Catedral, “la manquita”, nos interpela, ¡Cristo necesita tus manos!, y es que la Iglesia está incompleta, si no te remangas, y tú también remas».

Y esos remeros se trasladaron en artistas acompasados que, al son de una malagueña, “se afanan y siguen tirando del copo, con alegría. Esta antigua técnica de pesca de arrastre nos evoca muchas cosas. Remar mar adentro, echar las redes, organizarnos, recoger… al igual que la pastoral del acompañamiento. Integrada en la vida ordinaria de la comunidad cristiana, nos llama a centrarnos en procesos, nos lleva a lo comunitario, a la formación, a crear estructuras parroquiales que lo faciliten, a integrar lo humano, lo espiritual y lo eclesial. ¡Qué pedazo de tarea! Con la misión de conducirnos al encuentro con Cristo vivo, que se encarna en nuestra historia. Que tira con nosotros del copo, y que en mitad de nuestros agobios y cansancios, nos mira a los ojos y nos dedica una sonrisa. Redes de trabajo, de discernimiento, de libertad. Movidas por el Espíritu Santo que nos anima a continuar”, explicaban mientras seguían con la faena.

Finalmente, llegaron los cenacheros cargados de la pesca y, mientras el Obispo de Málaga y varios feligreses repartían la pesca entre los participantes (un llavero espeto), una cenachera explicaba cómo recordaba este momento al que se vivió “en aquel monte de Galilea donde se multiplicó el pan y el pescado y sobraron doce canastos. Los discípulos llevarían canastos de mimbre, nosotros hoy cenachos de esparto. Como el Cenachero que pregona a todos el pescado, nosotros y nosotras somos los que ahora a voces anunciamos algo fresco, y más rico que el espeto, que sacia, libera, sana y nos hace sentirnos uno. Y no hablo solo de teorías y milagros. Es algo que supera leyes, diferencias y mandatos. Hablo de un Pan vivo, de una Buena Nueva que se nos escapa de las manos. Agua hecha vino en abundancia, siembra de trigo que multiplica el grano. 70 veces 7 de amores, el ciento por uno de nuestros trabajos. Danza, alegría, ¡cenachero pregona a todos que ha llegado! Que hoy podrá terminar el encuentro de laicos de parroquia, que nos vamos de Málaga apenados, pero Jesús parte con nosotros, nos va acompañando en lo cotidiano y ordinario, en tu vida y en la mía, cada día, en el cole, la universidad, en casa y el trabajo. En nuestras parroquias y calles, allá donde vayamos, viene con nosotros, vamos juntos caminando, “Compartiendo caminos, acompañando esperanzas”. Siempre y todos, en misión, enviados”.

Y así fue como Ciriaco y Paula olieron la biznaga, subieron a la jábega, tiraron de las redes y repartieron los cenachos y, en todo ello, recordaron lo vivido en el Encuentro de Laicos: que siempre hay alguien a quien acompañar, algo que aprender, una red de la que tirar y una Buena noticia que compartir.

Tras el acto de clausura, tuvo lugar la celebración de la Misa de envío, presidida por el Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, y concelebrada por Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa; Mons. Jesús Catalá, obispo emérito de Málaga; Mons. Francisco Pérez, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela; Mons. Ángel Román, obispo de Albacete; y Mons. Enrique Ramón Casas, obispo auxiliar de Valencia.

En su homilía, Mons. Satué destacó cuatro actitudes importantes ante la misión de “acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana”. Esas cuatro actitudes fueron las de buscar, discernir, apostar y confiar.

“No cedamos a la tentación de dejar de buscar, creyendo que ya lo sabemos todo o que ya lo hacemos todo bien. Solo buscando conoceremos mejor a Dios y disfrutaremos más plenamente de sus dones; solo buscando cumpliremos nuestra misión con mayor fruto para nosotros mismos y para los demás”, afirmaba D. José Antonio.

Y concluía animando a confiar “siempre en el Señor, también en las circunstancias sociales y eclesiales que nos toca vivir, con sus luces y sus sombras, porque, como nos recuerda el apóstol en la segunda lectura, «a quienes aman a Dios todo les sirve para el bien». Adelante, hermanas y hermanos laicos de parroquia y de la Acción Católica. Adelante, hermanos obispos, sacerdotes y diáconos, que acompañáis al laicado y, a la vez, aprendéis tanto de él. Adelante también vosotros, abuelos y abuelas del encuentro organizado por Mensajeros de la Paz, que os habéis unido en esta celebración. Sigamos buscando, discerniendo, apostando y confiando; y ayudemos a quienes caminan con nosotros a buscar, discernir, apostar y confiar”.

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