Una nochevieja sin uvas

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Vigilia de oración de la Adoración Nocturna.

La mayoría de las familias españolas celebran la nochevieja de una forma muy similar. Cenan juntos y comparten la velada hasta esperar la llegada del año nuevo y comer las tradicionales 12 uvas. Pero hay un grupo de personas de nuestra diócesis que lo celebra de una forma especial. Es una nochevieja alternativa. Allí no hay cotillón, ni baile; sino silencio y oración. Es la vigilia de fin de año que organiza cada 31 de diciembre la Adoración Nocturna Española (ANE) en la parroquia de Stella Maris, en el centro de la capital malagueña.

Comienza a las 11 de la noche con la celebración de la Eucaristía. Al finalizar la misma, se realiza la exposición del Santísimo de forma que, antes de las 12 campanadas, los asistentes están ya adorando al Señor sacramentado. Según explica Jesús Sojo, presidente de ANE en Málaga, «esta es una vigilia corta, comparada con el resto de vigilias de adoración nocturna que realizamos a lo largo del año. Mientras que las normales vienen a durar unas cinco horas, esta no llega a las dos. Solemos terminar en torno a las 00.45 horas del día 1 de enero».

La Adoración Nocturna Española es una «asociación de creyentes que, reunidos en grupos se turnan velando en las horas de la noche para adorar a Dios en representación de toda la humanidad y en nombre de toda la Iglesia, a través de Cristo y para agradecer al mismo Cristo, Dios y Hombre, su presencia en el Sacramento que los une al Sacrificio redentor». Los miembros de esta asociación cuentan con 15 vigilias «obligatorias» para sus miembros: una cada mes del año, la del Jueves Santo, la del Corpus Christi, y la del día de Todos los Fieles Difuntos. Aparte, hay dos vigilias extraordinarias: la vigilia mariana en la noche del 30 de abril al 1 de mayo, y ésta que nos ocupa, la de fin de año.

«Es una experiencia increíble –señala Sojo– cuando llegan las doce de la noche, empiezan a sonar los cohetes y nosotros estamos dándole gracias al Señor por este año que termina y pidiéndole por ese año que va a empezar. Es grandioso. ¡Qué mejor forma de empezar el año que a los pies del Santísimo Sacramento!».

Aunque la vigilia está organizada por ANE, gracias a la colaboración de la comunidad de los padres carmelitas que ceden el templo, está abierta a todo el que quiera asistir. «De media vienen participando en torno a 120 personas, aunque –reconoce– depende también mucho de lo meteorológico»

Para Sojo, esta forma de celebrar la nochevieja no tiene por qué afectar a la cena familiar. «Se empieza la cena un poquito antes, en torno a las 9, y luego da tiempo perfectamente. Y si no nos comemos las «uvas de la suerte» no pasa nada. ¡Qué mayor suerte que recibir el año nuevo delante del Señor! Sí, es una tradición pero, para el cristiano, la tradición es que Dios nos da la fuerza y la alegría para tener un año lleno de paz y de bien. El papa Francisco dedica una hora al día a rezar delante del Santísimo porque eso es lo que él dice que le da la fuerza para seguir luchando y trabajando al día siguiente. Estar con el Señor es lo más importante y esta es una oportunidad de vivir nuestra fe en familia en lugar de quedarnos luego allí toda la noche en casa tragándonos todo lo que nos ponen en la televisión».

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