El 7 de octubre se celebra la Jornada Mundial por el Trabajo Decente bajo el lema “Ante la exclusión, trabajo decente”. Desde la Plataforma Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) en Málaga se invita a la celebración de la Eucaristía, que tendrá lugar el miércoles 7 de octubre, a las 19.30 horas, en la parroquia de Stella Maris, tras la que se llevará a cabo un acto público en la Alameda, ante la puerta del templo.
ITD denuncia en el manifiesta con motivo de esta jornada que hay «una realidad cada vez más evidente: tener empleo ya no garantiza una vida digna. La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los principales rostros de la exclusión, expulsando a muchas personas trabajadoras y, especialmente, a la juventud, de la posibilidad de construir su proyecto de vida. Alquileres inasumibles, salarios precarios y condiciones laborales inestables hacen que llegar a fin de mes sea cada vez más difícil. Mientras tanto, crece la especulación y se concentra la vivienda en manos de unos pocos, debilitando el acceso a un derecho fundamental».
Como señala el papa León XIV, «no basta con exaltar la libertad individual si se acepta que una multitud viva sin trabajo digno y sin acceso a los bienes fundamentales”. Sin un techo digno, el trabajo pierde su sentido y la exclusión se perpetúa. Por ello, reclamamos trabajo decente: empleos estables, salarios justos y condiciones que permitan vivir con dignidad. Y exigimos políticas públicas que garanticen el acceso a una vivienda asequible, frenen la especulación y protejan a las personas. Porque sin trabajo decente, no hay vivienda digna ni justicia social».
Acceder a una vivienda y construir un proyecto de vida autónomo se ha convertido en una carrera de obstáculos para miles de jóvenes. A la escalada de los precios de la vivienda, marcada por dinámicas especulativas, se suma un mercado laboral que cada vez ofrece menos garantías de estabilidad y protección. El resultado es que solo el 31% de las personas entre 18 y 34 años vive de forma independiente sin ayuda familiar y la edad media de emancipación alcanza ya los 30,2 años, explican desde la Plataforma.
Ante esta realidad, las organizaciones que integran la iniciativa Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) denuncian que la actual crisis de acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de exclusión social. En su manifiesto para la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que se celebra el próximo 7 de octubre bajo el lema «Ante la exclusión, trabajo decente», alertan de que disponer de un empleo ya no garantiza una vida digna.
«La crisis habitacional se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la exclusión», señala ITD. Los elevados precios de la vivienda y de los alquileres obligan a muchas personas trabajadoras a compartir piso durante años, endeudarse o renunciar a desarrollar un proyecto de vida autónomo. «Cuando el derecho a la vivienda se subordina a la lógica especulativa, el trabajo pierde su capacidad de sostener una vida digna», advierten las entidades.
La iniciativa subraya que esta situación golpea especialmente a la juventud. Lejos de las expectativas que durante décadas asociaron formación, empleo y bienestar, miles de jóvenes encadenan contratos precarios y salarios insuficientes mientras ven alejarse la posibilidad de acceder a una vivienda.
«Muchos jóvenes tienen dificultad para llegar a fin de mes, comparten piso con personas desconocidas hasta los cuarenta años porque no hay forma de encontrar alquileres asequibles», recoge el manifiesto.
Para visibilizar esta realidad, las organizaciones de Iglesia por el Trabajo Decente celebrarán el 7 de octubre actos públicos en distintas ciudades de España. Bajo una escenificación que contrapone los espacios de exclusión y de inclusión, las acciones mostrarán cómo el trabajo decente constituye la «llave» que permite acceder a derechos fundamentales como la vivienda, la protección social y un proyecto de vida digno. Conesta iniciativa, ITD quiere recordar que la exclusión no es el resultado de decisiones individuales, sino la consecuencia de estructuras económicas y laborales que deben transformarse desde la corresponsabilidad social y las políticas públicas.
DATOS SOBRE LA REALIDAD LABORAL
- Tasa de paro juvenil en 2006: 16%
- Temporalidad juvenil: 32%
- Solo el 31% de los jóvenes de 18 a 34 años vive de forma independiente sin ayuda familiar
- 30,2 años es la edad media de emancipación
- 3 de 10 jóvenes están en riesgo de pobreza o exclusión


