Santa Úrsula Ledóchowska, la política del amor

Diócesis de Málaga
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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El 29 de mayo celebramos la fiesta de una santa cuya vida comienza hablándonos de la importancia de la familia como escuela de fe.

Y es que santa Úrsula Ledóchowska (1865, Loosdorf –Austria–) era hermana de la beata María Teresa, fundadora de las Misioneras de San Pedro Claver (Hermanas Claverianas), conocida como “madre de África”; y de Vladimiro, que fue superior general de la Compañía de Jesús.

Nació en 1865 y, en 1889, profesó como religiosa en las Ursulinas de Cracovia. Con gran vocación educativa era muy sensible a las necesidades de los más jóvenes. Abrió un internado para jóvenes universitarias a quienes apoyaba con una sólida formación cristiana.

Pidió al Papa viajar a Rusia, donde estaba prohibida la vida religiosa, y este le autorizó a abrir una casa autónoma con noviciado. Las religiosas vivían en la clandestinidad mientras continuaban con su carisma educativo.

Al estallar la Primera Guerra Mundial, Úrsula tuvo que huir de Rusia y emigrar a Suecia y luego a Dinamarca. En esta última abrió una casa para niños huérfanos. En Escandinavia trabajó mucho por el diálogo ecuménico y político. En su casa se apoyaba a gente de distinto signo político y religioso. «Mi política es el amor», respondía cuando le preguntaban por su ideología.

Su obra cuajó en la nueva congregación de Hermanas Ursulinas del Sagrado Corazón Agonizante, que se desarrolló rápidamente por toda Europa. Tras recibir numerosos reconocimientos civiles y eclesiásticos, murió en Roma en 1939.

El Evangelio de la sonrisa

Según la biografía oficial publicada por el Vaticano, Santa Úrsula «recomendaba, como testimonio creíble de una relación personal con Cristo, la sonrisa, la serenidad de espíritu, la humildad y la capacidad de vivir la vida ordinaria como camino privilegiado para la santidad». Ella misma era un ejemplo notable de ese tipo de vida.

En tiempos duros como los que nos está tocando vivir, nuestra santa de la semana nos enseña que el testimonio cristiano pasa por expresar de forma externa la alegría profunda de quien pone toda su confianza en Dios. En palabras del papa Francisco, «la Iglesia tiene que estar siempre alegre, como Jesús».

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