Las cofradías hunden sus raíces en la caridad

Diócesis de Málagahttps://www.diocesismalaga.es/
La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Cottolengo, residencias de mayo­res, Proyecto Hombre, Bancosol y Madre Coraje son algunas de las muchas instituciones en las que las hermandades y cofradías colaboran a través de proyectos benéficos que nacen en las vocalías de caridad.

Las hermandades y cofradías de nuestra diócesis son esta semana noticia de portada de todos los me­dios de comunicación por una de sus tres funciones: el culto público. Las dos funciones restantes son la formación y la caridad. El delega­do de Hermandades y Cofradías, Francisco Aranda afirma que el economato cofrade es la primera de las obras benéficas en que se ha im­plicado un numeroso grupo de her­mandades y cofradías de Málaga, en concreto 22 (la última de Gloria, la Virgen de la Cabeza). «Desde fi­nales del siglo XX, las cofradías y hermandades han concretado su acción caritativa en labores benéfi­cas coordinadas por las vocalías de caridad», explica el delegado. Pero esta misión hunde sus raíces en los orígenes de las cofradías, cuando eran reuniones de personas del mis­mo gremio profesional, bajo la cus­todia de un patrón, y así asegurarse la adecuada sepultura. Cuando las hermandades y cofradías comenza­ron a procesionar las imágenes sa­gradas, lo hicieron para manifestar públicamente su fe y para ofrecer una catequesis visual en una socie­dad en que pocos sabían leer y es­cribir.

La labor de caridad de la Iglesia es muy amplia: Cáritas, congrega­ciones religiosas, movimiento de se­glares… también las hermandades y cofradías. Según Francisco Aranda, en la actualidad sus actos caritati­vos son en la mayoría benéficos, pero «el futuro demandará un tipo de ayuda más social como talleres de formación y trabajo, cooperati­vas, préstamos sociales». De hecho, algunas cofradías de la diócesis ya tienen en marcha talleres de carpin­tería, música y pintura.

Y tampoco olvidamos que cada coronación canónica o aconteci­miento importante se acompaña de un gesto solidario, entre ellos la financiación de proyectos en la mi­sión diocesana de Caicara del Ori­noco, financiación de la beca para un seminarista… «El amor es crea­tivo y los hermanos y cofrades lo convierten en proyectos concretos».

Un economato para los más necesitados

La Virgen de la Cabeza es la primera hermandad de Gloria que se ha unido al proyecto del economato cofrade. Hace la número 22 junto a Salud, Humildad, Dolores del Puente, Estudiantes, Cautivo, Rocío, Penas, Rescate, Sentencia, Sangre, Expiración, Santa Cruz, Mena, Mi­sericordia, Esperanza, Dolores de San Juan, Calvario, Traslado, Amor, Piedad y El Rico. Todas ellas forman parte de la Fundación Corinto y algunas más están pendientes de hacerlo.

Las familias que se ven en la necesidad de ayuda para llegar a fin de mes se acercan a alguna de las cofradías que componen la Fundación Corinto. Allí, el equipo de acción social valora el caso siguiendo criterios técnicos que son comunes en todas las cofradías. Se les facilita un carnet de beneficiario con el que pueden acudir al economato y comprar una amplia gama de productos de alimentación, siempre que estén enva­sados, así como de limpieza e higiene personal, al 25% de su precio. El 75% restante lo sufraga la cofradía en cuestión. Se les asigna una cantidad mensual, en función de sus ingresos y sus gastos. Cada carnet se concede por un tiempo, según la situación en la que se encuentra la familia.

El economato abre sus puertas dos tardes a la semana, los martes y los jueves, de 18.00 a 20.00 horas. En él se han atendido ya a más de 180 familias. En palabras del responsable de relaciones institucionales de la Fundación Corinto, Francisco Cantos, «este proyecto se basa en el voluntariado de los cofrades. Su tiempo y su servicio es la garantía de que este proyecto tenga buen fin. Por lo tanto, las personas que trabajan en la tienda, que forman la junta directiva, que limpian las dependen­cias, que reponen los productos, que asesoran en la compra, que cobran en la caja, que hacen la acogida a las familias que llegan a las cofradías y que mantienen contacto con las familias, son todos cofrades volun­tarios y voluntarias unidos por la inquietud del servicio al prójimo sin importar a qué cofradía pertenezcan. La experiencia de los voluntarios se puede resumir en la afirmación de que todos recibimos mucho más de lo que damos. Es una gracia de Dios».

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