En la fiesta de la Epifanía celebramos que el Hijo de Dios es conocido por más gente

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Todos guardamos algún recuerdo especial del día Reyes, bien sea por las emociones que nos despertaban esos señores magos o por algún regalo esperado. Pero todos tenemos en común esos gratos momentos. Por ello, hemos querido rescatar algunos retazos de la memoria de los fieles que componen la Diócesis de Málaga que nos ayuden a volver por unos segundos a esos momentos entrañables en los que fuimos niños.

El 6 de enero, es mucho más que el día de Reyes, es la fiesta de la Epifanía, en la que festejamos «que el Hijo de Dios, ese niño Jesús que nació en Navidad sea conocido por más gente, no solamente por la familia, los pastores o la gente de Belén, sino por tres magos, tres sabios que van en busca de ese Dios que ha nacido» explica D. Jesús Catalá al tiempo que nos cuenta los recuerdos que guarda en su memoria sobre los Reyes Magos de su infancia.

«Tengo muchos y muy gratos recuerdos de esos días. El primero, de muy pequeño en mi tierra, Valencia, los más mayores se vestían de pajes para ayudar a los Reyes e iban repartiendo los juguetes y lo que habías pedido en la carta a los reyes te lo entregaban en mano. Te ponías en la puerta de casa y esperabas a que pasaran, entonces venía alguno con un caballo y te entregaba el juguete. Recuerdo que tendría 4 ó 5 años o menos y que un hermano mío me cogiera en brazos para poder coger el regalo con cara de asustado. Años después, cuando ya tenía 18 ó 20 años, hacía yo de paje y repartía los regalos, y me lo pasaba mejor que cuando los recibía. En el pueblo había una fiesta muy movida, promovida desde la parroquia o el ayuntamiento, la llamada cabalgata que llegaba desde fuera con antorchas y los esperábamos en la plaza más importante, donde había discursos, era muy bonito y especial, la fantasía del niño crecía y disfrutábamos mucho».

RECUERDOS DE Sor Josefa, Sierva del Evangelio en Teba

Sor Josefa de la Casa de Nazaret Siervas del Evangelio de Teba, nos cuenta que cuando era pequeña, su mayor ilusión era ver a los Reyes Magos, por eso cada 5 de enero les dejaba agua y chocolate en la ventana. Lo consiguió cuando tenía 10 años y explica que se puso a gritar: ¡mamá, mamá, el rey, el rey mago! Se comió el chocolate y se fue, recuerdo que me hizo una ilusión enorme».

El regalo que más ilusión le hizo fue Teresita, una muñeca de cartón que ella había pedido, pelirroja y con los ojos verdes, que conservó durante muchos años.

RECUERDOS DE Alfonso Carlos García, economista y padre de familia

El día de Reyes para recibir los regalos mi madre siempre nos ponía en orden a mis seis hermanos y a mí, de menor a mayor, pero cuando alguno de nosotros se despistaba desayunando o no estaba en la fila por algún otro motivo, todos gritábamos llamándolo. Recuerdo tener unos diez años y gritar a uno de mis hermanos: ¡Leíto, date prisa te estamos esperando y vamos a empezar!

RECUERDOS DE Juan J. Loza, sacerdote diocesano

Recuerdo aquella mañana, tenía unos 6 ó 7 años, abrí los ojos y llamé a mi hermano pequeño, saltábamos en las camas como para tomar más impulso y fuimos corriendo al salón. Junto al árbol estaban nuestros juguetes, los abrimos entre ansiedad y alegría, rompiendo los papeles y tirándolos al suelo, este día teníamos permiso para dejarlo todo manga por hombro. Y por fin, me tocó el que el pedí, un cubo de tente, aunque no era exactamente como el de la tienda. Mi madre parecía estar en un segundo plano y nos hacía pensar que éramos el centro del Universo: «los pajes han pasado por la casa, han mordido los polvorones y se han bebido el anís» …

RECUERDOS DE Regina López, gestora, esposa y madre de familia

El día de Reyes en nuestra familia lo vivimos intensamente, y ya tenemos nuestras propias tradiciones. Vamos a la cabalgata con los abuelos y nos volvemos prontito a casa para poder acostarnos ¡los Reyes no pueden encontrarnos despiertos! Siempre les dejamos algún tentempié junto a los zapatos de toda la familia: papá, mamá, Inés y Diego. Este año será especial porque tenemos un nuevo miembro en la familia, nuestro nuevo hijo Martín, que tendrá casi tres meses.

Por la mañana nos levantamos temprano, tenemos muchas ganas de ver si nos han traído lo que habíamos pedido. Abrimos los regalos que nos dejan y vienen los abuelos a desayunar roscón y chocolate ¡qué rico!

La fiesta de Reyes nos habla de mantener la ilusión, de valorar esa virtud tan necesaria que es la Esperanza, y de ser agradecidos con los dones y regalos que tenemos. Y también de dar a los regalos materiales su justa importancia, sabiendo que mucho más importante que ellos es el estar en familia, y también en este día educarnos en la austeridad y la generosidad.

Beatriz Lafuente

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