El pasado sábado, 20 de junio, el Consejo Diocesano de Pastoral celebró su última sesión ordinaria del curso 2025-2026 en la Casa de la Iglesia de Jaén. La reunión estuvo presidida por el Vicario General y Vicario de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas, que excusó la ausencia del Obispo de Jaén, que se encontraba en la Misa exequial de D. Eduardo Criado, quien sirvió durante muchos años a la Iglesia particular de Jaén.
La jornada comenzó con un momento de oración y continuó con la presentación de las conclusiones recogidas tras los diálogos sobre los ministerios laicales instituidos, trabajados en la sesión anterior y enriquecidos posteriormente con las aportaciones enviadas por los consejeros que no pudieron asistir.
Los ministerios laicales, una llamada a la corresponsabilidad
D. Juan Ignacio Damas presentó el resumen de las aportaciones surgidas en los grupos de conversación celebrados el pasado mes de marzo. Entre ellas, destacó la necesidad de dar a conocer mejor los ministerios laicales instituidos en las parroquias y comunidades, promoviendo procesos de sensibilización, formación y discernimiento que ayuden a comprenderlos como una expresión de la corresponsabilidad bautismal de todos los fieles.
Igualmente, se puso de manifiesto la importancia de identificar y acompañar adecuadamente a las personas llamadas a estos ministerios, no solo desde criterios funcionales o prácticos, sino reconociendo la vocación y los carismas que el Espíritu suscita en la vida de la Iglesia. También, se subrayó que quienes reciban estos ministerios deberán contar con el apoyo constante de la comunidad cristiana y de sus pastores, favoreciendo siempre una vivencia del servicio alejada de cualquier forma de protagonismo o clericalización.
Discípulos misioneros en la vida pública
La segunda parte de la sesión se desarrolló mediante la metodología de la “conversación en el Espíritu”, centrando la reflexión en la presencia pública de los laicos y su misión evangelizadora en la sociedad.
A partir de la convicción de que todo bautizado está llamado a ser discípulo misionero, los consejeros dialogaron sobre cómo vivir hoy la fe en medio de una sociedad marcada por desafíos como el individualismo, la desigualdad o la polarización.
Entre las aportaciones compartidas surgió la necesidad de dar a conocer mejor la labor que realiza la Iglesia diocesana, fortalecer la formación de los laicos para su compromiso en la vida pública y potenciar el valor de los testimonios personales como cauce privilegiado para transmitir el Evangelio.
Asimismo, se propusieron iniciativas concretas como encuentros formativos, materiales audiovisuales breves para redes sociales y espacios de reflexión sobre cómo vivir la fe en los distintos ámbitos profesionales y sociales. Además, se insistió en la importancia de adaptar estas propuestas a la realidad de cada parroquia y de buscar nuevos lenguajes que permitan llegar a quienes habitualmente permanecen más alejados de la vida eclesial.
Mirando al próximo Plan Diocesano de Pastoral
El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, pudo incorporarse al final de la sesión y quiso agradecer personalmente el trabajo y la implicación de los miembros del Consejo.
Don Sebastián destacó la riqueza de las aportaciones recogidas tanto en este órgano consultivo como en los distintos espacios de participación diocesanos, subrayando que todo este trabajo servirá para seguir desarrollando la última fase del actual Plan Diocesano de Pastoral y comenzar a reflexionar sobre los retos del próximo cuatrienio.
En este sentido, recordó la importancia de este organismo para la vida de la Diócesis y afirmó que “El Consejo Pastoral es un órgano que tiene que orientar al Obispo hacia dónde vamos a caminar y hacia dónde vamos a enfocar el siguiente Plan Diocesano”.
Del mismo modo, el Pastor diocesano quiso animar a los consejeros a continuar aportando su experiencia y reflexión para seguir fortaleciendo la comunión y la misión evangelizadora de la Diócesis del Santo Reino.
Con esta sesión concluye el trabajo ordinario del Consejo durante el presente curso pastoral, que retomará sus encuentros el próximo mes de septiembre, para continuar avanzando en la construcción de una Iglesia cada vez más participativa, corresponsable y misionera.

