«El objetivo era atender a las  personas mayores de la feligresía, y del arciprestazgo»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El Centro de Mayores de la parroquia Santa María de la Amargura comenzó su andadura en el curso 2008-09. Fue un proyecto que comenzó el entonces párroco, Felipe Reina, y la Cáritas parroquial, y que continuaron los siguientes párrocos, Antonio Aguilera y Salvador Gil, junto a los equipos de Cáritas Parroquial.

María Teresa Carmona es su directora y explica que «el objetivo era atender a las  personas mayores de la feligresía, y del arciprestazgo sin distinción de cultura, religión o sexo, para poder mitigar sus horas de soledad y su bajo estado de ánimo. Para ello se pusieron en marcha varios talleres dirigidos por voluntarios. Trece años después, esos talleres han crecido muchísimo y ya hay más de 200 usuarios y 23 voluntarios. Con esta atención al mayor se busca fomentar la autoestima, amistad, solidaridad y religiosidad. Somos una gran familia que, con la ayuda de Dios, vamos marchando con alegría y entusiasmo».

Los mayores que se acercan cada día a este centro dan mucho más de lo que reciben, en palabras de María Teresa, «cuidar a los mayores aporta mucha alegría porque se ve que ellos también la consiguen, están cada vez más contentos de participar en las actividades parroquiales. Además, el templo permanece abierto más tiempo y los mayores se implican también en las tareas de la parroquia: proclamando las lecturas de la Misa, organizando rastrillos a beneficio de Cáritas y de la propia parroquia, participando en los cultos…  Todo lo que hace la parroquia se pone en su conocimiento para que puedan asistir y colaborar y, muchos de ellos, en cualquier momento de la mañana, se acercan a la Capilla del Santísimo a rezar».

María Teresa es la responsable de este centro pero «no podría hacerlo sin la colaboración estrecha de un equipo y la ayuda de todos los voluntarios, que aportan sus talentos a la buena marcha del Centro. Está claro que Dios es el que nos ayuda y nos fortalece para que podamos llevar a cabo esta preciosa tarea de hacer que los mayores se encuentren contentos en esta última etapa de su vida».

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