El cine, vacuna necesaria

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

Avanza el Festival de Málaga. El año pasado se celebró en plena irrupción del Covid-19 y a Málaga se miraba desde diversos puntos de la geografía española. Todo salió bien. Presumiblemente, este año con más razón saldrá todo, si cabe, mejor. Enhorabuena por la apuesta. Aunque la cosecha de esta edición sea irregular. La vida sigue. Como siguen las cosas que importan. Debe seguir con todas las medidas sanitarias oportunas. Adelante. Máxime si hablamos de arte, cultura, cine.

El cine ofrece visiones al espectador que enriquecen la perspectiva vital. Hacen accesible y comprensible, más aún, conmovedor, el mundo que se esconde, en no pocas ocasiones, detrás de una obra cinematográfica. Se revista de imagen, palabra o color. Si faltara el cine el mundo sería balbuciente e inseguro; necesitaría hacer un esfuerzo aún mayor para ser artístico, es más, para ser profético.

El momento actual no sólo está marcado por una crisis de caballo a nivel social y económico, sino también por una esperanza cada vez más débil; por cierta desconfianza en las relaciones humanas, hasta el punto que la gente está a la que salta: agresividad y desesperación están al orden del día. ¿Qué puede volver a dar entusiasmo y confianza? Indudablemente la mirada que ofrece el cine puede ayudar a retomar el tono vital. El cineasta, si no cae en la tentación de dejarse seducir por lo políticamente correcto o por el dinero, porque en el mundo del cine no es todo lo que parece, bien sabe que las historias que cuenta en pantalla no son algo accesorio o secundario en la búsqueda del sentido de la vida. Esas historias pueden llevar a una confrontación abierta con la vida diaria. Es necesario contarlas. Cuantos más puntos de vista mejor.

Todo un reto al que se enfrenta el cine. Y en esto el Festival de Málaga puede aportar su granito de arena, a modo de vacuna, en el océano de la complejidad en la que estamos inmersos. Porque como afirmó el escritor Jonh Coetzee «Nuestras mentiras revelan tanto sobre nosotros como nuestras verdades».

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