Belén Navarrete: «Sigue habiendo pacientes aislados por Covid. Una carta es como un beso para ellos»

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Belén Navarrete es enfermera en la unidad de enfermedades infecciosas del Hospital Regional Universitario de Málaga. Inició un servicio de cartas a los enfermos en aislamiento por covid que ahora quiere impulsar de nuevo ya que es una situación que se sigue viviendo en los hospitales.

Estamos mejor que en otros momentos de la pandemia, pero sigue habiendo sufrimiento en los hospitales, ¿verdad? 
Por supuesto que sigue habiendo pacientes que lo están pasando muy mal. Sobretodo los que están aislados por Covid19, que no pueden estar acompañados por un ser querido las 24 h. Nosotros entramos y salimos, e intentamos, el rato que estamos con ellos, darles momento de tranquilidad y sosiego.

¿Cómo vive la existencia de personas solas luchando contra el virus? ¿Qué siente? 
Todos mis compañeros y yo desde un primer momento hemos sentido impotencia. Y lo seguimos sintiendo. Esta es una enfermedad que, aunque se conoce más, aún sigue siendo motivo de estudio. Los pacientes han escuchado casos de vecinos y conocidos que han fallecido en los hospitales, y cuando ingresan, llegan con muchos miedos. No sólo hacia la enfermedad y su pronóstico. A ello se suma otra cruz, el panorama familiar que dejan, la preocupación por los que se quedan enfermos o el miedo por cómo y cuándo saldrán del hospital.

¿Qué puede hacer usted como enfermera?
La enfermería es el Arte de Cuidar. Cuidar no sólo el físico sino el plano psicológico y espiritual del paciente. Yo, como católica, no puedo evitar nombrar a Dios. No he encontrado a nadie que me haya rechazado por ello. Todos los que se encuentran en esta situación física tan delicada y de tanta soledad emocional agradecen que alguien se preocupe por ellos. Aunque no sean creyentes. Hay pacientes no cristianos a los que les ha emocionado recibir un Christmas de Navidad, porque en este sólo hay mensajes bonitos y que llegan al corazón. Nuestra labor como sanitarios cristianos es llevar consuelo y amor, que para nosotros procede de Dios. Cuando un paciente te dice «Señorita, ¡qué tranquilo estoy cuando usted me atiende!» no quieren decir que seamos un 10 como enfermeros, sino que nuestra misión es llevarles paz a su corazón, que para mí, en este Arte de Cuidar, es una de las mayores medicinas que existen.

¿Cómo surge la idea de las cartas?
Surgió en febrero del 2020 con los primeros pacientes en aislamiento por Covid19. Era tal la desesperación y zozobra que sentíamos al ver tanto miedo en sus caras, que cuando recibí un WhatsApp de la iniciativa que llevaban en los hospitales de Madrid, pensé que esa iniciativa era necesaria y maravillosa para nuestros pacientes. Puse en marcha el proyecto de las «Cartas Solidarias «. Se lo presenté a mis compañeros y no dudaron en ayudarme a ponerlo en práctica.

¿Qué efecto tiene un mensaje de cariño en alguien en estas circunstancias? 
Un mensaje de cariño transforma al paciente por completo. Está demostrado con evidencia científica el efecto canguro en los prematuros y los niños que están en UCI. El calor de los padres les ha hecho mejorar en la salud. Los pacientes aislados por Covid19 en general y, sobre todo, los pacientes mayores necesitan mucho cariño y cercanía. Nosotros nos convertimos en su familia. Y el cariño que nos devuelven nos hacen sentir merecedores de un sueldo que no se paga con dinero. Una satisfacción personal más allá de nuestras obligaciones.

¿Qué anécdota recuerda con más cariño?
La entrada a las cámaras de aislamiento del primer paciente que recibió el respirador no invasivo en marzo del 2020. Un chico relativamente joven, y además sanitario, con lo cual conocía todos los parámetros respiratorios. Estaba en contacto con su mujer e hijos permanentemente. Recuerdo su cara aquella noche en que creí que se moría. Jamás se me olvidará. Y tampoco cuando salió de las cámaras y fue a una habitación de prealta. Fue maravilloso, una fiesta en toda la planta.

¿Nos hemos olvidado de esta realidad?
Por desgracia se nos olvida. A la vista está que cuando una ola desciende, se nos olvida el sentido común y no hacemos caso de las recomendaciones. Yo le digo a mis amistades: «A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César». Hay que dar ejemplo de responsabilidad y evitar situaciones de riesgo de la salud. Si nos recomiendan mascarillas y evitar sitios cerrados, ¿quiénes somos nosotros para cambiar la norma? Los cristianos debemos ser ejemplares y dar testimonio.

¿Cómo podemos volver a hacerles llegar nuestro cariño?
Pues difundir la iniciativa de las Cartas Solidarias que tanto bien han hecho durante la pandemia a los pacientes. Cuantas más personas participen mejor. Las cartas son abrazos virtuales, son besos en papel. Llenan mucho el vacío de los pacientes y les hace pasar un ratito enriquecedor. El correo al que pueden enviarlas es mariab.cartas.hregional@gmail.com

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