Apertura de la Visita Pastoral al arciprestazgo de Los Ángeles-Málaga (Parr. Sª Mª de la Amargura-Málaga)

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Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la apertura de la Visita Pastoral al arciprestazgo de Los Ángeles-Málaga, el 10 de octubre de 2021.

APERTURA DE LA VISITA PASTORAL

AL ARCIPRESTAZGO DE LOS ÁNGELES – MÁLAGA

(Parroquia de Sª Mª de la Amargura -Málaga, 10 octubre 2021)

Lecturas: Sb 7, 7-11; Sal 89, 12-17; Hb 4, 12-13; Mc 10, 17-30.

(Domingo Ordinario XXVIII-B)

1.- El libro de la Sabiduría nos habla del gran valor que supone recibir la sabiduría de Dios: «La preferí a cetros y tronos y en nada tuve a la riqueza en comparación de ella» (Sb 7, 8). Gozar de la sabiduría divina es muy superior a detentar el poder terrenal y las riquezas.

El ser humano va en busca del poder, del dinero, de las riquezas; pero, aunque las alcance, no le proporciona la felicidad deseada; porque el anhelo de felicidad va más allá de la vida terrena. Estamos llamados, queridos hermanos, a vivir más allá de la muerte temporal, porque Dios ha puesto en el corazón humano la sed de la transcendencia y del infinito.

Nada en este mundo puede saciar el hambre y la sed de eternidad que hay en el hombre. El autor del libro de la Sabiduría dice: «Ni a la piedra más preciosa la equiparé, porque todo el oro a su lado es un puñado de arena, y barro parece la plata en su presencia» (Sb 7, 9).

La sabiduría en el mundo bíblico es entendida como una realidad de origen divino, puesta en relación con el Espíritu de Dios; y al final se identifica prácticamente con él.

2.- En nuestra época nos encontramos invadidos por la eficacia como fuente de bienestar y de riqueza, a la vez que como criterio de referencia. Por eso es necesario volver la mirada a la verdadera sabiduría, para que el hombre encuentre el sentido de su vida y de su trascendencia.

Si alguno de vosotros dijera a la gente que todo el oro del mundo lo considera como un puñado de arena, ¿por qué os tomarían? Seguramente por insensatos, porque la gente tiene otros valores; también nosotros estamos tentados a vivir de ese modo.

Quien ama la Sabiduría, como conocimiento de Dios, la prefiere incluso a la salud: «La amé más que la salud y la hermosura y preferí tenerla a ella más que a la luz» (Sb 7, 10). Ya sabemos que nuestros contemporáneos dan a la salud el primer lugar de preferencia y el principal objetivo en la vida.

Pues quien alcanza la Sabiduría divina obtiene bienes y riquezas mayores: «Con ella me vinieron a la vez todos los bienes y riquezas incalculables en sus manos» (Sb 7, 11).

Queridos fieles, estamos llamados a gozar de la Sabiduría, que es muy superior a todas las riquezas. No nos dejemos engañar por lo que brilla, por lo que atrae, pero que no tiene valor de eternidad. Somos testigos de una vida que va más allá de la muerte temporal y no podemos contentarnos con disfrutar solo de los bienes materiales, aunque sean necesarios para vivir y agradecemos a Dios que nos los regale.

El ser humano necesita la luz de la verdadera sabiduría para sopesar los bienes temporales, sin perder la esperanza de los venideros que le ayudarán a realizarse plenamente, según el plan de Dios en nuestras vidas.

3.- La Visita pastoral que hoy iniciamos al Arciprestazgo de Los Ángeles en Málaga es un tiempo de gracia, que el Señor nos regala para vivir mejor nuestra fe, para amar más a Dios y a los hermanos y para dar mejor testimonio como cristianos.

Aprovechemos esta ocasión propicia rezando por los frutos de la Visita con la estampa de la Virgen de la Victoria, Patrona de la Diócesis, que se os distribuirá en vuestras parroquias.

La Visita pastoral pretende ser un encuentro entre el Pastor de la Diócesis y los fieles, para reflexionar juntos sobre los retos que la sociedad nos presenta, para conocernos mejor, para ayudarnos mutuamente a reavivar nuestra fe.

Con motivo de esta Visita pastoral realizaremos signos de comunión como Iglesia y caminaremos juntos sinodalmente, afrontando los problemas y haciendo discernimiento, tal como nos ha pedido hoy el papa Francisco.

4.- Es una providencial coincidencia que hoy el Papa haya iniciado el proceso sinodal que culminará con la Asamblea de Obispos en octubre de 2023. Nosotros iniciaremos la fase diocesana de este proceso el próximo domingo; un servidor presidirá la Eucaristía en la Catedral y los párrocos lo harán cada cual en su parroquia.

Deseo agradecer la presencia en esta celebración de hoy de todos los fieles de las diversas parroquias que componen este Arciprestazgo y de los sacerdotes del mismo; ellos os ofrecerán los materiales para la preparación de la Visita.

En la monición de entrada se ha dicho que hoy concurre la fecha de mi nombramiento como Obispo de Málaga, hace 13 años. Ha sido un tiempo en el que hemos caminado juntos y esperamos que el Señor nos permita seguir haciéndolo.

Cuando el Sr. Nuncio me comunicó el nombramiento, a finales de septiembre de 2008, aunque no os conocía, empecé a rezar por vosotros y a llevaros en mi corazón. Desde ese día rezo por vosotros todos los días. Y agradezco vuestra oración al Señor por mi persona.

5.- La palabra de Dios juzga los deseos y las intenciones del corazón; a Él no se le escapa nada, ni siquiera un pensamiento nuestro. Dice la carta a los Hebreos: «Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz» (Hb 4, 12). Al igual que la lluvia cae en la tierra y la fecunda, la Palabra de Dios penetra en nuestras mentes para iluminarlas y en nuestros corazones para inflamarlos de amor.

Con ello se convierte en espada de doble filo, porque penetra profundamente en nuestra alma, para purificarla y hacerla más semejante a la imagen de Cristo que llevamos desde nuestro bautismo.

La Palabra de Dios «penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del corazón» (Hb 4, 12).

La Palabra de Dios debe ser leída, reflexionada, meditada y rezada por nosotros, porque es un alimento imprescindible. Cuanto más meditemos y recemos esta Palabra mejor iluminará nuestra vida.

La mirada de Dios escruta el interior del hombre; lo hace transparente y nada queda oculto a sus ojos: «Todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta» (Hb 4, 13).

6.- El evangelio nos ofrece el diálogo entre Jesús, el Maestro, y alguien que deseaba vivir auténticamente la religión y alcanzar la vida eterna. Jesús le responde que debe cumplir los mandamientos (cf. Mc 10, 19); a lo que el interlocutor dice que eso ya lo hace desde joven (cf. Mc 10, 20).

Entonces Jesús, con mirada amorosa, le anima a seguirlo y a dejarlo todo por el reino, para tener un tesoro en el cielo (cf. Mc 10, 21). ¡Lástima que este joven era muy rico y le dolía dejar las riquezas!

En la invitación que Jesús nos hace de seguirle, ¿cuál es nuestra respuesta? La llamada a seguirle la dirige a todos: laicos, religiosos, sacerdotes. ¿Qué estamos dispuestos a dejar por el Señor? Sabiendo con seguridad que tendremos multiplicado por mil lo que dejamos por Él. Pero nos duele dejar lo que ya poseemos; nos cuesta renunciar de inmediato a los bienes por un futuro incierto.

7.- El seguimiento de Cristo exige renuncia, desprendimiento de bienes y generosidad para compartirlos; pero nuestra sociedad nos enseña todo lo contrario. Como tantas veces han dicho los últimos papas, sobre todo el papa Francisco, el cristiano va contra-corriente. Queridos fieles, no os canséis de dar testimonio de vuestra fe, aunque tengáis que ir contra-corriente. Este es un signo propio de todo cristiano desde los inicios de la Iglesia. Al cristiano le toca ir contra el pensamiento de su época, contra las modas de turno, contra el estilo de vida contrario a la fe, contra las ideologías. Esta lucha forma parte de nuestro ser cristiano.

Es necesario tomar fuerzas para caminar en la dirección que el Señor nos indica. La fuente, como ya hemos dicho, se encuentra en la Palabra de Dios y en los sacramentos, de modo especial en la Eucaristía.

Pedimos a la Santísima Virgen María, bajo las varias advocaciones que se veneran en este arciprestazgo: Santa María de la Amargura, NªSª de los Ángeles, Nª Sª de Fátima, NªSª del Pilar y Purísima Concepción, que nos acompañe en la celebración de esta Visita pastoral para que abunde en buenos frutos y que interceda por nosotros ante su Hijo para ser verdaderos discípulos suyos y testigos veraces del Evangelio. Amén.

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