Nuestra Diócesis presente en el Encuentro de Laicos de Parroquia

Diócesis de Jaén
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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El pasado fin de semana, del 24 al 26 de julio, en la ciudad de Málaga, 42 miembros de nuestra diócesis, provenientes de las parroquias de S. Félix de Valois y Cristo Rey de Jaén, de El Salvador de Bailén, y de la Inmaculada de Arroyo del Ojanco, acompañados por el Vicario General D. Juan Ignacio Damas y por el párroco de San Félix de Valois D. Luis María Salazar, participaron en el Encuentro de Laicos de Parroquia que cada cuatro años convoca la Acción Católica General.

El día anterior al inicio del Encuentro, propiamente dicho, en la Casa Diocesana se celebró la V Asamblea General de ACG, a la que asistieron más de 300 personasde diversos puntos de la geografía nacional: laicos, consagrados, sacerdotes, seminaristas y obispos, entre los que se encontraban: D. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española; D. Carlos Escribano, presidente de la Comisión Laicos, Familia y Vida de la CEE y Mons. Santos Montoya, obispo consiliario de la Acción Católica. Igualmente, estuvieron presentes miembros del FIAC (Foro Internacional de Acción Católica), así como las presidentas de Malta y Rumanía.

D. José Antonio Satué, obispo de Málaga, dio la bienvenida a los presentes asegurando que “los malagueños y malagueñas son verdaderos catedráticos en la ciencia de acoger: lo hacen con un corazón generoso y con una palabra amable y graciosa, también con quienes llegan de lejos buscando pan, paz y futuro”. Y, tras recordar a los santos relacionados con la tierra malagueña, pidio que: “todos ellos nos inspiren para seguir impulsando una Acción Católica más viva, con hombres y mujeres comprometidos para que nuestras parroquias y diócesis construyan su presente y su futuro más cerca de Dios, con espíritu comunitario y sinodal, y con el deseo de compartir el pan y el Evangelio con tantas personas hambrientas de dignidad y sedientas de esperanza”.

La jornada fue intensa de trabajo, pues se trataba de revisar el camino recorrido y definir las prioridades de la asociación para los próximos años, es decir, decidir juntos el futuro. Así, tras la oración inicial presidida por Mons. Escribano, se comenzó el trabajo con una mesa de diálogo sobre la identidad de la ACG hoy.

La Asamblea acabó mostrando una manera muy concreta de vivir la Iglesia, en la que caben todas las edades: discernir juntos, asumir responsabilidades y poner los propios dones al servicio de una misión común, incluso con diferentes puntos de vista.

Jaén estuvo representada por cuatro de sus asociados, encabezados por el presidente diocesano.

La jornada acabó con una Eucaristía presidida por Mons. Santos Montoya, al tiempo que en otro lugar de la ciudad, en la playa de la Misericordia, preparada por la Delegación de Infancia y Juventud de Málaga, se celebraba una Oración de acogida a los jóvenes, bajo el lema “Entre arena y mar”, presidida por el obispo de Albacete, Mons. Ángel Román.

La “calurosa” bienvenida al Encuentro de Laicos

A la mañana siguiente, más de 1200 personas, de 50 diócesis, más de 900 llegados desde fuera de Málaga, se desplazaban, desde distintos lugares, al pabellón de “Ciudad Jardín” donde se hizo la acogida e inauguración del Encuentro bajo el lema “Compartiendo caminos, acompañando esperanzas”. El calor que padecieron en el polideportivo no fue impedimento para que los participantes mostraran su alegría y sus ganas de compartir vida y fe.

Con su acreditación, además de abanico, agua, mochila, camiseta y libro de celebraciones (destacar que en la mochila todos los participantes llevaban una estampa de nuestro “Beato Lolo”), los participantes tomaron asiento en el pabellón, siendo saludados por el alcalde de la ciudad y el obispo de Málaga. Posteriormente, fue Mons. Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española, quien subió al escenario, como representante de todos los obispos y sacerdotes “que nos acompañan en nuestra vida espiritual”.

Seguidamente, Eva Fernández, como presidenta de ACG en España, destacó el trabajo en común realizado para hacer realidad este encuentro y deseó a todos que “ojalá nos vayamos con el corazón lleno de alegría y renovado nuestro amor por el Señor, para poder transmitirlo y acompañar a tantas personas que se encuentran a nuestro alrededor y en nuestro mundo. Tenemos una misión preciosa, ojalá seamos capaces de seguir tejiendo redes y construyendo esta familia de la ACG para que nuestro mundo pueda conocer al Señor y sean tan felices como lo somos nosotros”.

Llegó el momento de la presentación de las diversas diócesis, un momento distendido que mostró que bajo todas las banderas autonómicas, estamos unidos en una misma fe, con una fraternidad que no sabe de distancias, ni de edades, pues en nuestras parroquias todos caben.

Una vez inaugurado el Encuentro se pasó a celebrar la Eucaristía, presidida por Mons. Argüello y concelebrada por más de cuarenta sacerdotes que habían acudido acompañando a sus comunidades parroquiales, y ocho obispos. Además participaron los Vicarios generales de las diócesis de Almería, Jaén y Málaga, y algunos otros cargos de la CEE como Raúl Tinajero, director de la Comisión Laicos, Familia y Vida. También estuvo presente Francisco Ramírez, de la Subcomisión de Infancia y Juventud de la CEE.

Con la celebración de la Eucaristía, cuyos cantos estuvieron dirigidos por un coro formado por miembros de diversas diócesis, entre las que se encontraba Jaén, se dio por finalizado el acto de inauguración del Encuentro, que continuaría en la Universidad de Comercio, Márketing y Gestión, hasta donde los participantes se trasladaron en autobús.

Tras el almuerzo se retomó la actividad con una entrevista en el hall de la Universidad a María Ángeles Ciudad, presidenta de ACG en Zaragoza, y a Mons. Argüello, quienes profundizaron en el acompañamiento, recordando que “la parroquia es el lugar donde aprendemos a caminar juntos, discernir la voluntad de Dios y unir la fe con la vida”; que “el discernimiento nos ayuda a escuchar esa llamada y a responder con fidelidad a lo que el Señor espera de nosotros” y que “nadie sustituye la acción de Dios ni la libertad de la persona, pero todos necesitamos hermanos que nos ayuden a discernir, perseverar y crecer en la fe”.

Después de un descanso, los participantes se distribuyeron en los talleres que se habían preparado para niños, jóvenes y adultos, talleres centrados en el Acompañamiento desde distintas perspectivas y ambientes.

La jornada concluyó con la tradicional Cena de productos típicos.

El 25 de julio, fiesta de Santiago apóstol, el Encuentro comenzó con la celebración de la Eucaristía en parroquias cercanas a los lugares en los que se hospedaban los participantes. El Acompañamiento y el compromiso social centraron la mañana.

A las 10:30 comenzó el trabajo por sectores (niños, jóvenes y adultos) en la Facultad. Al tiempo que los más pequeños realizaban diversas actividades con las que profundizar en el acompañamiento, los adultos compartían el testimonio de diversos miembros de la ACG sobre la importancia de los equipos de vida, los itinerarios de formación y las celebraciones. “La formación no es llenar el tiempo de conocimientos, sino dejar que Cristo nos transforme con su Palabra, de ahí la importancia de los itinerarios formativos que propone ACG, que son un recorrido para toda la vida. La comunidad es el lugar en el que la fe madura y se fortalece”.

Perseverancia, presencia, implicación social, capacidad de adaptación y generosidad son los rasgos que se destacaron en un posible perfil del laico de parroquia.

En la segunda parte de la mañana tuvo lugar una nueva tanda de talleres, mientras los jóvenes de mayor edad compartieron un tiempo de diálogo con el obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, a quien pudieron preguntarle sobre sus inquietudes. El Obispo les animó a plantearse el acompañamiento, a valorar lo mucho que tienen que aportar a la sociedad y a descubrirse amados por Dios.

Tarde y noche de cultura, oración y música

En la tarde del sábado, los participantes en el Encuentro de Laicos dispusieron de tiempo libre, pudiendo disfrutar de las actividades culturales programadas por la organización.

A las 20:30 horas, todos estaban convocados en la Plaza del Santuario de la Victoria para compartir una Vigilia de oración y un concierto pensado para los jóvenes.

La Vigilia de oración, en la que participó la Comisión de Músicos Católicos de Málaga con los cantos, tuvo como hilo conductor la figura de María en el pasaje en el que visita a su prima Isabel. Tras la lectura, diversas peticiones realizadas por las distintas realidades del Encuentro, en nombre de todos los presentes, pidieron porque se hiciera de ellos y ellas “un acompañante en el camino de la fe”. Mons. Sergi Gordo, obispo de Tortosa, que presidió la celebración, invitó a esta “familia de familias de la ACG” a adorar al Señor “aquí y ahora, y en las personas más necesitadas”.

Silencio y cantos se turnaron durante la Adoración al Santísimo que concluyó con la bendición y envío a la misión. La jornada concluyó con una barra solidaria organizada por la Cofradía del Amor mientras el grupo malagueño “Vancouver” interpretaba temas clásicos de los 80 y 90. El broche final, corrió a cargo del DJ Grilex, una sorpresa que cautivó a los más jóvenes.

Clausura y Misa de envío del Encuentro

La Catedral malagueña acogió, en la mañana del domingo, la celebración del acto de clausura y de la Misa de envío.

En el acto de clausura, cuatro escenas recordaron cuatro aspectos en los que profundizó el Encuentro que concluía en Málaga en esos momentos, escenas tomadas de la cultura malagueña. Biznagueros que nos cuestionaron sobre si somos nosotros bizangueros en nuestra tierra y la necesidad de ofrecer el buen aroma de Cristo. La jábega que nos invitaba a remar juntos. Echar las redes, organizarnos, recoger… al igual que la pastoral del acompañamiento, que integrada en la vida ordinaria de la comunidad cristiana, nos llama a centrarnos en procesos. Finalmente, los cenacheros que nos recuerdan que hemos de anunciar a voces el Pan vivo, la Buena Nueva capaz de alimentar, liberar y sanar.

El mensaje fue claro: «Cristo necesita tus manos», y es que la Iglesia queda incompleta cuando los laicos permanecen como espectadores y no se remangan para participar en la misión. El acompañamiento, además, no puede reducirse a una actividad ocasional, sino que ha de integrarse en la vida ordinaria de las parroquias.

Tras el acto de clausura, tuvo lugar la celebración de la Misa de envío, presidida por el Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, y concelebrada por cinco obispos.

En su homilía, Mons. Satué destacó cuatro actitudes importantes ante la misión de “acompañar las esperanzas de la gente con la gran esperanza que nos ofrece Jesucristo: la certeza de que nunca estamos solos, de que su amor incondicional nos salva y de que su Espíritu hace posible que vivamos como hijos e hijas del Padre, como hermanos y hermanas de la gran familia humana”. Esas cuatro actitudes fueron las de buscar, discernir, apostar y confiar.

«El encuentro no acaba aquí, seguimos caminando juntos»

Con esta cita, la Acción Católica General quiso fortalecer una Iglesia en salida, capaz de caminar junto a otros y ofrecer esperanza desde la vida en comunidad. Después de tres días, los participantes lo tenían claro: «el encuentro no acaba aquí, seguimos caminando juntos, compartiendo caminos, acompañando esperanzas», y es que ACG no propone vivir la fe al margen de la realidad, sino que nos invita a llevarla a la familia, al trabajo, a los centros educativos, a la política, a las asociaciones, a los barrios y a todos aquellos lugares en los que se construye la sociedad.

ACG ofrece un camino para niños, jóvenes y adultos que no quieren limitarse a recibir actividades o acudir ocasionalmente a la iglesia, sino que es una propuesta para quienes desean conocer mejor a Jesús, encontrar una comunidad con la que caminar y comprometerse en la transformación de su entorno.

La participación de nuestra diócesis fue notoria, desempañando diversas labores de voluntariado cuando se nos requería desde la organización. Para nosotros fue una gran alegría ver como los pastores de la Iglesia acompañaban a los miembros de su comunidad allí presentes, tanto párrocos como obispos, al tiempo que supuso no solo alegría, sino también esperanza, el encontrarnos con hermanos nuestros que, estando alejados de la Iglesia, ahora eran miembros activos de sus comunidades, tras pasar por esa experiencia de Primer Anuncio llamada “cuatro40” que promueve la ACG. Laicos y laicas que se encontraron con Jesús y su vida se transformó.

No podemos finalizar sin felicitar desde ACG Jaén, a la nueva Comisión Permanente presentada durante la Asamblea y el Encuentro, pues este año coincide con un cambio importante dentro de la misma. Desde ahora oramos para que el Espíritu guie su camino en la generosidad que han mostrado al ponerse al servicio del Señor y de su Iglesia.

Comisión Diocesana ACG Jaén

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