Los sacerdotes renovaron sus promesas en la Misa Crismal

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El pasado Martes Santo se celebraba en la Catedral de Jaén la Santa Misa Crismal.

A las 11 de la mañana comenzaba la ceremonia presidida por el Sr. Obispo, Don Ramón del Hoyo López y concelebrada por D. Antonio Ceballos, Obispo emérito de Cádiz y Ceuta, y 161 presbíteros que, un año más, renovaban sus promesas sacerdotales.

Durante la ceremonia, además, se bendijeron los santos óleos que serán repartidos por todas las Parroquias de la diócesis para la celebración de los sacramentos: bautismo, confirmación, unción de enfermos y orden sacerdotal.

Durante su homilía el Sr. Obispo quiso agradecer la entrega de los sacerdotes a favor de la Iglesia Diocesana. «Cada año la Misa Crismal nos exhorta a los sacerdotes a renovar nuestro «sí» a la llamada de Dios que pronunciamos el día de nuestra ordenación. Actualizaremos las maravillas de aquel día en que el Señor mismo, mediante la imposición de manos del Obispo, nos consagró para su misión. Al tiempo que agradecemos el don del sacerdocio ministerial, renovaremos con gozo nuestro compromisos sacerdotales. Es una nueva oportunidad, además, para manifestaros mi sincera gratitud por vuestra entrega y ayuda callada en tantos servicios pastorales a favor de los fieles de esta Iglesia Diocesana, del redil que Jesucristo nos ha concedido. Que Dios siga contando con nosotros como instrumentos de comunión y fraternidad».

«También esta Misa Crismal tiene, como saben, un profundo significado teológico y diocesano pues en ella consagramos el Crisma y bendecimos los Óleos con que ungiremos a los nuevos bautizados, a los adolescentes, jóvenes y adultos que recibirán la Confirmación, a futuros ministros con el Sacramento del Orden Sacerdotal, y a los enfermos, llevándoles el consuelo y fortaleza de Cristo, ayudándoles a convertir sus dolores en instrumento de redención mediante la santa unción», continuaba.

Finalmente, Monseñor del Hoyo animaba a los presbíteros a vivir con alegría el don del sacerdocio ministerial. «Dentro del clima del Jueves Santo, y el Triduo Pascual, que nos disponemos a vivir en estos próximos días, será una buena ocasión para vivir de nuevo con alegría esta gracia tan especial de nuestro sacerdocio, visto como superabundante de la misericordia divina para con cada uno de nosotros sacerdotes».

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