Los educadores de la Diócesis celebran su Jubileo

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El pasado domingo, VII de Pascua, Solemnidad de la Ascensión del Señor, los educadores de la Diócesis participaron en el Jubileo para alcanzar la indulgencia plenaria en este Año Santo de la Misericordia.

A primera hora de la mañana, los alrededor de 500 educadores que participaron en el Jubileo se dieron cita en el Seminario Diocesano donde, tras un encuentro fraternal y de convivencia, recibieron una charla-reflexión a cargo del Vicario de Pastoral, D. Francisco Rosales. A continuación, marcharon todos hasta el Camarín de Jesús, desde donde se iniciaría propiamente el Rito de introducción a la celebración del Jubileo y donde arrancaría la procesión hasta la Puerta del Perdón de la Catedral de Jaén.

Daban las doce del mediodía cuando la peregrinación jubilar, encabezada por el Obispo de la Diócesis, Don Ramón de Hoyo, se iniciaba desde el Camarín hasta la Plaza de Santa María. Al llegar a la Puerta del Perdón, el Administrador Diocesano pronunció “Ésta es la puerta del Señor, por ella entramos para obtener Misericordia y Perdón”, y tras coger el Evangeliario marchó hasta el presbiterio para dar inicio a la Santa Misa.

Durante su homilía, el Señor Obispo quiso poner de relevancia la importancia de los educadores en la sociedad actual, su tarea y su labor al frente de los niños y jóvenes que crecen, no sólo en conocimientos, sino también en fe y valores cristianos.

La Eucaristía estuvo participada por educadores de centros públicos, privados y concertados, llegados desde todos los puntos de la Diócesis, que no quisieron faltar a esta cita.

Para concluir, un grupo de educadores leyó este Manifiesto:

MANIFIESTO:

Los maestros, educadores que,
convocados por la Delegación Diocesana de Enseñanza
en nombre de nuestro Obispo
celebramos en esta eucaristía el Jubileo de la Misericordia,

1.AGRADECEMOS
la vocación a la que hemos sido llamados:
ser comunicadores de sentido
y referentes de la felicidad que sólo Dios puede dar,
en el proceso por el que cada alumno llega a ser
una persona comprometida con el bien común.
2.DESEAMOS
apreciar, experimentar y transmitir a niños y mayores,
en nuestras aulas
y como miembros de nuestras comunidades educativas,
el amor misericordioso de Dios.
3.MANIFESTAMOS
nuestra intención de llevar a cabo
el sueño del Santo Padre Francisco:
«¡Cómo deseo que los años por venir
estén impregnados de Misericordia
para poder ir al encuentro de cada persona
llevando la bondad y la ternura de Dios!» (MV, 5)

1.PARA ELLO CONFESAMOS
– que nos sentimos hijos amados de Dios, Padre de Misericordia
– que somos conscientes de nuestra misión
en la Iglesia, y en la sociedad, desde los valores del Evangelio;
-que reconocemos en Jesús, el Maestro,
el modelo de nuestra labor profesional;
-que deseamos transmitir de palabra y de obra
un modo concreto de estar en el mundo,
inspirado en la forma de vivir de Jesucristo,
rostro de la Misericordia del Padre

2. POR ESO NOS COMPROMETEMOS
-a mirar al mundo como Dios lo ve,
soñarlo como Él lo sueña,
y servirlo como Él no cesa de servir;
-a comunicar la alegría del Evangelio
como oferta de sentido
y camino para la plenitud de cada persona;
-a colaborar a que nuestro alumnado
pueda descubrir la vocación a la que el Señor les llama,
ayudándoles a ser, en palabras del Padre Arrupe,
“hombres y mujeres para los demás”.
-a ser instrumentos de misericordia,
expresión de la Iglesia en salida hacia las periferias existenciales
de los hombres y mujeres de nuestro tiempo,
especialmente de quienes hoy se preparan
para construir un mañana más fraterno,
el mundo que Dios, Padre Bueno desea.

3. RECONOCEMOS
Nuestra fragilidad,
pero sabemos que es con la asistencia del Espíritu
como esta tarea podrá llevarse a cabo.
Y por tanto pedimos, en vísperas de Pentecostés,
ser dóciles a su acción en nosotros.
A la Virgen de la Cabeza, patrona de nuestra Diócesis
y educadora privilegiada
en el seno de la Sagrada Familia de Nazaret
pedimos que nos mantenga en el seguimiento de su Hijo,
y nos acompañe en esta apasionante tarea
para la que hemos sido llamados.
Amén.

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