La espiritualidad de Santa Teresa de Jesús centra el Encuentro Eucarístico Diocesano

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La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El Seminario Diocesano de Jaén acogía el pasado domingo, 9 de noviembre, el Encuentro Eucarístico Diocesano que se celebraba bajo el lema «Oh hermosura que excedéis todas las hermosuras», orientado a la relación de Santa Teresa de Jesús con la Eucaristía.

Alrededor de 200 personas participaban en el encuentro organizado por el Secretariado Diocesano para la Promoción del Culto Eucarístico, dirigido por D. Mariano Cabeza Peralta. «Asistieron representantes de ANFE, ANE, Unión Eucarística Reparadora, Cofradías Sacramentales y algunos ministros extraordinarios de la comunión. Todos ellos procedentes de pueblos como Jaén, Baeza, Mancha Real, Marmolejo, la Guardia, Bedmar, Huelma, Marmolejo, Porcuna, Martos, Villacarrillo y Jódar».

Dicho encuentro comenzaba a las 10.30 horas con la acogida. A las 11 horas se celebraba, en la Capilla Mayor, la Santa Misa presidida por el Sr. Obispo, D. Ramón del Hoyo López y concelebrada por el Promotor diocesano Eucarístico, D. Mariano Cabeza Peralta; el Padre Francisco Víctor López Fernández del Convento de Carmelitas de Úbeda-Baeza; y el Formador del Seminario, D. Emilio Samaniego Guzmán.

Durante su homilía el Sr. Obispo quiso animar a los presentes a «disfrutar del tesoro encontrado: de la riqueza de la Eucaristía, agua viva que apaga la sed, alimento que fortalece y da frutos de verdad. Que caminemos junto a este gran misterio del amor de Dios y acertemos a descubrírselo a los demás».

«Nuestras iglesias no deberían durante el día ser casas muertas, que están ahí vacías y solas muchas horas. Siempre sale de cada Sagrario una invitación personal de Jesucristo. Siempre habita en ellas y nos espera, procuremos visitarle. Ruego continúen trabajando y afianzando la adoración perpetua donde haya comenzado. Apoyen y se interesen por su seguimiento. Que el Espíritu Santo nos ilumine y asista para que logremos acercar la Santísima Eucaristía a las nuevas generaciones y a los enfermos. Este será nuestro propósito y respuesta al Señor en esta jornada», insistía el Sr. Obispo.

Tras la eucaristía, en el salón de actos, D. Mariano Cabeza quiso dar la bienvenida e insistió en el Año Jubilar Teresiano. «Este año la Conferencia Episcopal Española celebra, de una forma solemne, el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Nos unimos a este evento, recogido en el Plan Pastoral Diocesano, y ponemos, hoy, la figura de Santa Teresa en el centro de nuestra reflexión».

«Celebramos este encuentro con ese título genérico «Oh hermosura que excedéis todas las hermosuras». Como decía San Juan Pablo II en Ecclesia de Eucharistia: ante la eucaristía debemos de tener verdadero asombro, asombro eucarístico. Él nos pedía que por mucho que celebremos la eucaristía nunca perdamos esa frescura espiritual de asombrarnos ante el misterio de los misterios y el misterio de amor. Ese asombro que a Santa Teresa le hizo pronuncia esto: «Oh hermosura que excedéis todas las hermosuras». Ese asombro que le hacía a otro contemporáneo de Teresa de Jesús, San Juan de Ávila, llorar cada vez que celebraba la eucaristía. Ese asombro eucarístico que llevó a nuestros mártires del siglo XX a dar la vida por Cristo», continuaba Cabeza.

A continuación tuvo lugar la conferencia «Santa Teresa de Jesús, experiencia de pan partido y repartido», a cargo del Padre Francisco Víctor López Fernández.

«Son muchos los que afirmaban que la madre Teresa de Jesús era «devotísima del Santísimo Sacramento», entre ellos sus dos primeros biógrafos: el P. Ribera, sj, y D. Diego de Yepes. ¿Fue así? No cabe duda, que al menos es un cuidado amoroso y atención al Señor, a través de las cosas como vasos sagrados, manteles, frontales, paños, limpieza… en fin, urbanidad evangélica. Y bien podemos observar cómo al celebrar en los carmelos teresianos, al menos, esta dimensión reverencial reluce en sus templos. Mas Teresa parece que siempre no fue así, tal como describe el segundo biógrafo. Lo que más nos acerca a la persona de Teresa de todas sus obras mayores y menores son las huellas de su pluma que aparecen en el Libro de la Vida. Nació en Ávila (1515) y murió en Alba de Tormes (1582). A sus 47 años redacta el Libro de la Vida, antes, durante y después de la fundación del primer convento de San José de Ávila (1562″, explica durante su ponencia.

El Padre Francisco Víctor hacía hincapié, además, en el colapso que sufre Santa Teresa y que le influirá notablemente. «En el monasterio de la Encarnación de Ávila la vida y piedad eucarística era la que se vivía en sintonía con el tiempo: misa diaria, marcada así por la Regla del Carmelo desde los primeros años del S.XIII., y comuniones en las fechas señaladas conforme a las Constituciones del Carmen. En ese clima de la Encarnación Teresa vive con intensidad su entrega al Señor, con sus propias luces. Aquí padece un colapso o paroxismo que la tuvo más muerta que viva, fuera de sí en el alma y cuerpo. Aquel 15-VIII-1539 (V 6, 4), con sus 29 años, cuando se despierta reacciona, pide confesión y comunión. Posteriormente, el P. Vicente Barrón, que la atendió, le pidió que la practicara cada quince días, y «me hizo harto provecho»».

«Hay una serie de acontecimientos como este, en la vida de Teresa, que la van preparando para alimentarse de este pan partido, regalo de Cristo: «Viénenme algunas veces unas ansias de comulgar tan grandes, que no sé si se podría encarecer. Acaecióme una mañana que llovía tanto, que no parece hacía para salir de casa. Estando yo fuera de ella, yo estaba ya tan fuera de mí con aquel deseo, que aunque me pusieran lanzas a los pechos, me parece entrara por ellas, cuánto más agua» (V 39, 22). Verdaderamente, en la vida mística de Teresa hay un crecimiento que la hace no solo caminar sino volar», continuaba.

A las 13 horas en la Capilla del Seminario, se exponía el Santísimo y se disfrutaba un tiempo de oración personal, dirigida por las Hermanas Nazarenas. La mañana culminaba con una procesión claustral con el Santísimo Sacramento.

Por la tarde, tras la comida, el Sr. Vicario de Pastoral, D. Francisco Rosales, presentaba el Plan Pastoral Diocesano.

La jornada se clausuraba con un acto mariano de despedida, donde se encomendaba a la Virgen María los frutos del encuentro Diocesano.

Por su parte, el Promotor diocesano Eucarístico quiere agradecer, a todos, el esfuerzo y la asistencia al encuentro e insiste en la necesidad de seguir consolidándolo en los próximos años.

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