La curia diocesana celebra la clausura del curso

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El templo del Sagrario de la S.I. Catedral acogía el pasado viernes, 27 de junio, la Eucaristía con motivo de la clausura del curso pastoral en la curia diocesana.

Dicha Eucaristía, que comenzaba a las 13 horas, estuvo presidida por el Sr. Obispo, D. Ramón del Hoyo López, y concelebrada por el nuevo Vicario General, D. Francisco Juan Martínez Rojas; y el nuevo Rector del Seminario, D. Luis María Salazar.

Asimismo, estuvieron presentes los vicarios y delegados episcopales, así como los trabajadores de la curia diocesana.

Durante su homilía el Sr. Obispo hizo hincapié en la celebración de la Jornada de Oración por la Santificación de los Sacerdotes. «Hoy celebra la Iglesia la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús. Con esta ocasión se celebra también una Jornada de Oración por la Santificación de los Sacerdotes. Saben que la Delegación Episcopal del Clero y Vicaría de Pastoral han organizado una cadena de oración, que se extiende a todo el territorio diocesano, por estas intenciones, a las que nos unimos desde esta celebración, al tiempo que damos gracias, como familia de la Curia diocesana, por las gracias y beneficios que nos ha otorgado el Señor a lo largo de estos meses. A los sacerdotes, de forma especial, el Señor nos invita, una vez más en esta Jornada, a reavivar el carisma de Dios que está en nosotros, por la imposición de las manos (cf. Tim 1, 6), desde el día de nuestra ordenación, como le recomendaba san Pablo a sus discípulos Timoteo».

«No solo los sacerdotes, todos los bautizados deben entender muy bien que la santidad y el camino de la santificación no exigen cosas extraordinarias, sino vivir el día a día, en nuestra situación concreta, con rectitud y bondad. Debemos preguntarnos al inicio de la jornada, qué quiere el Señor que hagamos en su viña, cómo debe ser nuestra conducta aun en las cosas más ordinarias, con qué espíritu debemos vivir. Enseña el Vaticano II en la Constitución Lumen Gentium, que la santidad es la vocación originaria de todo bautizado (cf. n. 40). Es lo que ya san Pablo proponía a los fieles de Tesalónica cuando les dice: «Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación». En realidad todos los estados de vida pueden llegar a ser, con la acción de la gracia, con el esfuerzo y la perseverancia de cada uno, caminos de santificación. El sacerdocio, en todo caso, debería ser como «el profesional», modelo de santificación para sus fieles pues para eso actúa en Nombre de Cristo directamente y pasan por sus manos las cosas más santas. Pensemos, hermanos y hermanas, que el amor de Dios que se nos ha revelado en el Corazón de su Hijo, exige de todos nosotros una respuesta coherente. No sólo hemos sido llamados a contemplar el misterio del amor del Corazón de Cristo, sino también a participar de ese amor y extenderlo a los demás», continuaba.

Tras la Misa, tuvo lugar un aperitivo fraternal entre los miembros de la curia diocesana.

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