
Con motivo del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar (30 de marzo), Iglesia por el Trabajo Decente (ITD) quiere reconocer y poner en valor la labor esencial de miles de mujeres que, con su trabajo cotidiano de cuidados y tareas domésticas, sostienen el bienestar de muchas familias y contribuyen decisivamente al funcionamiento de nuestra sociedad. Son la pieza invisible que sostiene el engranaje de la sociedad. Esta fecha es tanto conmemorativa como un espacio de reivindicación de derechos laborales de un colectivo compuesto mayoritariamente por mujeres.
El trabajo doméstico y de cuidados no es menor ni invisible: es un pilar fundamental para la sostenibilidad de la vida y el desarrollo de nuestras comunidades. Por ello, queremos sensibilizar a la Iglesia y a la sociedad sobre la necesidad de cuidar la vida y el trabajo de las trabajadoras del hogar y cuidados.
Situación en Jaén
En Jaén, se estima que alrededor de 2.000 personas trabajan en este sector, muchas de ellas migrantes. El empleo femenino se concentra en gran medida en el sector servicios, donde trabaja el 87% de las mujeres ocupadas, subrayando la importancia social y económica de las actividades de cuidado.
Actualmente, 1 de cada 3 trabajadoras del hogar aún carece de contrato, y muchas desempeñan su labor en condiciones de precariedad y desigualdad, con derechos limitados y protección social insuficiente.
Es hora de romper ese silencio. En 2022, tras años de lucha, conquistaron el derecho al desempleo y a la contratación indefinida. Pero esto no es la meta, es apenas el punto de partida. La justicia social no admite pausas.
Testimonio real
Adriana, colombiana y residente en Jaén, relata que al llegar a España en situación irregular tuvo que aceptar trabajos explotadores y bajos salarios. Con problemas de salud, enfrenta dificultades para acceder a la baja laboral, reflejando la vulnerabilidad de muchas trabajadoras migrantes. Su petición central es la regularización administrativa urgente y el respeto a sus derechos humanos y laborales. Muchas compañeras viven secuestradas por una jornada que no termina nunca. Cuidan de personas dependientes asumiendo una responsabilidad inmensa en total soledad, bajo un aislamiento que impide el ejercicio básico de nuestros derechos. El descanso insuficiente y la realidad es que vivimos en nuestro lugar de trabajo, lo que desdibuja la línea entre la vida personal y la explotación.
Perspectiva cristiana
Jesús restableció a la mujer en su plena dignidad de persona humana ante Dios y ante los hombres. ¿Cómo no recordar sus encuentros con Marta y María (Lc 10, 38-42), con la Samaritana (Jn 4, 1-42)?. ¿Y cómo no recordar, a algunas mujeres que le acompañaban y servían y fueron su consuelo durante la vía dolorosa hasta el pie de la cruz? (Lc 8, 2-3). Y después de la resurrección Jesús se apareció a las piadosas mujeres y a María Magdalena, encargándole anunciar a los discípulos su resurrección (Mt 28, 8).
El Papa León XIV durante una audiencia con los miembros de la Asociación de Asesores Laborales, el Pontífice subrayó que en el centro de cualquier dinámica laboral “no deben situarse ni el capital, ni las leyes del mercado, ni el beneficio, sino la persona, la familia y su bien, respecto de los cuales todo lo demás es funcional”. Afirmó que los trabajadores deben “ser reconocidos en su dignidad” y recibir respuestas concretas a sus necesidades reales “como la importancia de ayudar a quienes, aún trabajando, deben cuidar de familiares ancianos y enfermos”.
San Juan Pablo II definió este trabajo como “oculto pero indispensable, humilde y heroico”. El Papa Francisco recuerda que estas labores no son humillantes, sino una consagración, y que merecen reconocimiento, respeto y condiciones justas.
Acciones y reivindicaciones
Desde la ITD reclamamos:
– Regularización urgente de trabajadoras migrantes.
– Reconocimiento y redistribución equitativa de la carga de cuidados.
– Políticas que apoyen la conciliación laboral y la igualdad.
– Profesionalización del sector y empoderamiento sobre derechos y deberes.
– Vigilancia y control: Exigimos que la Inspección de Trabajo actúe con la misma contundencia en los hogares que en cualquier otra empresa. La precariedad no puede tener refugio.
– Sensibilización social e institucional sobre la importancia del trabajo de cuidados.
Reafirmamos nuestro compromiso de participar activamente con administraciones y entidades sociales para conocer de primera mano esta realidad y trabajar conjuntamente en su transformación.
“Porque cuidar también es trabajar, y todo trabajo merece derechos, respeto y dignidad”
Iglesia por el Trabajo Decente- Jaén
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