Comunicado de la HOAC con motivo de la Jornada Mundial de las Migraciones

Diócesis de Jaénhttp://diocesisdejaen.es/
La diócesis de Jaén es una iglesia particular española sufragánea de la archidiócesis de Granada. Sus sedes son la Catedral de la Asunción de Jaén y Catedral de la Natividad de Nuestra Señora de Baeza.

El día 20 de Enero la Iglesia celebra el Día Mundial de las Migraciones. Con este motivo la HOAC quiere sumarse a esta celebración y apoyar todas las iniciativas organizadas para este día. También queremos aprovechar la ocasión para denunciar las condiciones de vida y trabajo que sufren los inmigrantes en nuestro país y exigir un tratamiento digno para ellos y sus familias.

En los últimos tiempos, con las políticas llevadas a cabo los gobiernos, no sólo han sido recortados los derechos sociales en general, sino también los que hacen referencia a los inmigrantes, a su propia integridad, como el derecho a la salud y el derecho a la acogida, independientemente de la situación administrativa que tengan. Es decir, en nuestro país hemos dejado de respetar derechos humanos básicos mediante leyes injustas e inmorales en las que, además, tratamos como delincuentes a personas que no lo son y que están aquí buscando una vida más digna.

La crisis ha provocado que el paro entre los inmigrantes se dispare en nuestro país hasta doblar el de la población autóctona condenando a muchas familias inmigrantes a vivir sin un presente ni futuro dignos. Desde que empezó la crisis muchas de ellas sobreviven gracias a los servicios sociales y a instituciones de ayuda que se ven desbordadas porque no pueden atender la creciente demanda de necesidades primarias.

En estos momentos los inmigrantes nos sobran. Los hemos acogido cuando nos han hecho falta para crear riqueza en nuestro país. Nos han aportado su fuerza de trabajo desempeñando las tareas que no queríamos mientras los hemos necesitado y sin apenas costes. Pero cuando entramos en crisis nos sobran porque ya no nos son útiles. Sin embargo, en tiempo de bonanza en nuestro país se han creado grandes fortunas, en lugar de invertir en problemas estructurales para erradicar el paro y los niveles de pobreza.

En nuestra provincia, los inmigrantes han venido para nuestras campañas temporeras y en muchos casos nuestra respuesta ha sido proporcionarles tres días de alojamiento en un albergue mientras el resto de tiempo han debido permanecer al raso cuando no encontraban trabajo.

Cuando la crisis los castiga especialmente, las leyes de nuestro país los discriminan y le quitan progresivamente derechos ya alcanzados, siendo la población más vulnerable de todas.

Los cristianos consideramos que es necesario denunciar esta situación y consideramos de justicia el reparto de la riqueza y la cobertura de las necesidades básicas de las personas que viven en nuestro país, independientemente de donde vengan. Todas las personas han de ser iguales en derechos y tenemos que hacer posible una sociedad acogedora y solidaria con las personas inmigrantes que llegan de otros países.

Benedicto XVI nos dice que «…todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación» (Caritas in Veritate n.62).

Por eso hacemos un llamamiento a:

Derribar los muros que nos separan, entrar en su realidad, acercarnos a su situación de discriminación y luchar junto a ellos para que tengan unas condiciones de vida más justas.

Exigir la eliminación de órdenes y leyes que los criminalizan, recortan sus derechos y los apartan de la posibilidad de conseguir ayudas de la ciudadanía y de las instituciones.

Exigir una mirada distinta a la inmigración, en que se valore y se dé a conocer lo positivo que aporta para el desarrollo de las personas la apertura a otras culturas.

Exigir que tengan una vida digna con la posibilidad de un salario o renta y la formación que les garantice un futuro.

Nos unimos a las palabras de nuestro Obispo cuando nos dice en su carta pastoral: «… que todo inmigrante o refugiado encuentre en este suelo del Santo Reino (… ) un nuevo hogar en el que pueda experimentar el apoyo y solidaridad de la comunidad cristiana, que tiene por distintivo el amor como nos ama Jesucristo».

Con el empeño de todos esperamos que así sea.

HOAC-Jaén

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