
La ciudad de Andújar ha vivido días profundamente significativos con la celebración de la Etapa de Siembra de Andújar en Misión, un tiempo de gracia marcado por el encuentro, la evangelización y la vida en comunidad, que ha dejado una huella visible en parroquias, hogares, colegios y calles, y que abre ahora el camino hacia una nueva etapa de crecimiento misionero.
Del 5 al 15 de marzo, el Equipo Misionero Vicenciano de Evangelización (EMVE), junto con los Misioneros Paúles, las Hijas de la Caridad, el Arciprestazgo de Andújar, encabezado por su arcipreste, D. Carlos Moreno, y numerosos laicos y voluntarios, han acompañado a la comunidad en un itinerario de fe que ha querido llevar el Evangelio a todos los rincones de la ciudad.
Uno de los frutos más destacados de esta etapa ha sido la creación de 27 comunidades familiares, nacidas a partir de encuentros en los hogares, donde vecinos y familias han compartido la fe, la vida y la oración. Estos espacios han permitido redescubrir la experiencia de las primeras comunidades cristianas, generando vínculos, nuevas amistades y un renovado sentido de pertenencia eclesial.

La misión ha estado presente en múltiples realidades: visitas a enfermos, encuentros en centros educativos, actividades formativas y celebraciones en parroquias como Santa María, San Miguel, San Bartolomé, Santiago Apóstol, Divina Pastora o Cristo Rey, así como en pedanías y distintos ámbitos sociales.
Especial relevancia han tenido también las iniciativas solidarias, como la marcha de Cáritas Diocesana de Jaén, que logró recaudar más de 700 euros, o la Cena del Hambre de Manos Unidas, ambas vividas con gran participación.
Asimismo, los jóvenes protagonizaron uno de los momentos más emotivos con su peregrinación al Santuario de la Virgen de la Cabeza, culminada con la celebración de la Eucaristía.
La Eucaristía de acción de gracias y envío
El broche final a estos días tuvo lugar en la Iglesia de Santa María la Mayor, con la celebración de la Eucaristía presidida por el Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, en el IV Domingo de Cuaresma, Domingo Laetare.

En su homilía, el Prelado jiennense subrayó el sentido profundo de lo vivido, invitando a contemplar este tiempo como una verdadera visita del Señor a su pueblo. “Hoy no estamos simplemente poniendo fin a unas actividades. Estamos dando gracias a Dios por un tiempo de visita, de llamada, de siembra, de gracia. Y, al mismo tiempo, estamos dejándonos interpelar por la Palabra para entender qué nos ha querido decir el Señor en este camino y hacia dónde nos quiere conducir a partir de ahora“.
Don Sebastián destacó, además, que la misión no es una iniciativa puntual, sino una llamada a toda la Iglesia.“La misión no la hacen unos pocos especialistas; la misión la hace la Iglesia. La misión no es tarea de un grupo aislado; la misión brota de una comunidad que se sabe enviada por Jesucristo para que otros lo conozcan, lo amen y aprendan de Él”.
El Obispo puso en valor los frutos visibles de esta etapa, especialmente el nacimiento de las comunidades. “Y hoy debemos dar gracias porque esta etapa ha dejado frutos visibles. Entre ellos, uno especialmente significativo: la creación de 27 comunidades familiares, que vienen reuniéndose desde enero, con una media de 10 a 12 participantes, y que han sido vividas por muchos como un auténtico regalo para compartir vida y fe en el marco del hogar. También ha fortalecido la unión entre sacerdotes, diáconos y comunidad, y ha ayudado a que las parroquias se sientan ‘comunidad de comunidades’, caminando unidas y expresando la sinodalidad de la Iglesia”.
Asimismo, quiso recordar el sentido evangélico de la siembra. “Sembrar es confiar, es trabajar con paciencia, es no buscar resultados inmediatos, es aceptar que muchas veces el fruto vendrá después. Pero nada de lo sembrado con fe, con amor y con obediencia al Espíritu se pierde”.
Finalmente, el Obispo manifestó que “esta celebración no es un punto final. Es un paso más. Terminamos una etapa de siembra y comenzamos otra de crecimiento y consolidación”. Y concluyó con una llamada misionera dirigida a toda la comunidad. “La misión tiene que convertirse en estilo de vida pastoral”. “La Iglesia en misión no se encierra en lo ya conseguido, sino que sigue saliendo, sigue buscando, sigue tendiendo la mano. Somos ‘una Iglesia en salida’”.

La celebración concluyó con gestos cargados de significado, como la entrega de los carteles de las 27 comunidades y un emotivo momento con una vecina centenaria, signo de la luz que continúa encendida en la vida cotidiana.
La Etapa de Siembra de Andújar en Misión ha sido, en definitiva, una experiencia de Iglesia viva, cercana y en salida, que ahora se proyecta hacia el futuro con el compromiso de cuidar lo sembrado y seguir anunciando el Evangelio en el día a día.
Galería fotográfica: “Etapa de Siembra de Andújar en Misión”
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