Un siglo del templo parroquial de Santa Bárbara de Minas de Riotinto

La parroquia Santa Bárbara de Minas de Riotinto celebra este domingo, 7 de mayo, un siglo de historia del nuevo templo parroquial con una Eucaristía de Acción de Gracias presidida por nuestro Obispo a las 11.30 h.
Entre los años 1789 y 1792, y a expensa del Estado, ante el aumento del número de trabajadores y de sus familias, se construye la Iglesia de Santa Bárbara en la vertiente sur del cerro Salomón con una capacidad de unos 900 fieles. Hecho que poco a poco, con la construcción de nuevas viviendas, la parroquia queda situada en el centro del pueblo, lugar que ocuparía hasta el día de su demolición a causa de los avances de la Corta Filón Sur.

Así que el día 3 de septiembre de 1916, se celebra la última misa en la parroquia, pese a la tristeza de sus habitantes, que una vez terminada la misa se desplazaron, acompañando al Santísimo, hasta la Ermita de Santa Bárbara (Hospital de Alto de la Mesa) junto con las autoridades, la banda municipal y un enorme gentío, donde permaneció hasta la terminación de la nueva iglesia en «El Valle».

Fue el 15 de septiembre de dicho año, cuando la suntuosa Iglesia y testigo de los hechos ocurridos el 4 de febrero de 1888, era destruida por la voladura que pondría fin a tantos años de vida religiosa en el viejo pueblo de la Mina.

El 30 de diciembre de 1914, reinando en España S.M. Don Alfonso XIII y siendo Arzobispo de Sevilla el Cardenal Don Enrique Almaraz y Santos y Párroco de esta Don Antonio Delgado lópez, se procedió a la bendición y colocación de la primera piedra de este nuevo Templo Parroquial que ahora tenemos.

El 28 de abril de 1917 se bendice la nueva iglesia en El Valle con la presencia del citado Arzobispo trasladándose el Santísimo en procesión desde la Ermita de Santa Bárbara a la nueva parroquia, la cual fue construida a expensas y por cuenta de la Rio Tinto Company Limited. Entre 1984 y 1992 se acometen una serie de obras con el fin de mejorarla, estableciéndose unas «cuotas parroquiales» con el fin de acometer las obras y poderla mantener, económicamente, por parte de los fieles. Hecho que supuso un adelanto, pues hasta décadas después no lo establecieron otras parroquias.

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