Comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro

La celebración, el próximo 1 de junio, solemnidad de la Ascensión, de la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales invita a una reflexión sobre el papel de los comunicadores en nuestra sociedad, configurada, cada vez más, por una nueva cultura que está transfor¬mando a la humanidad. El papa Francisco, en su mensaje para esta Jornada, ha invitado a esta nueva cultura del encuentro.

La aparición y difusión de las nuevas tecnologías de la comunicación, que cumplen ahora 20 años, ha generado, especialmente con la incor¬poración de las redes sociales, una nueva cultura. Esta nueva realidad de las comunicaciones está transformando el modo de conocer, de tra¬bajar, de relacionarse, de vivir y de interactuar entre las personas y los pueblos. La globalidad de las dimensiones que se ven afectadas, la velocidad en la difusión y la extensión geográfica a toda la tierra, son tres rasgos que caracterizan esta nueva cultura, al tiempo que mues¬tran su importancia.

Esta nueva cultura tecnológica a la que no se puede renunciar, como toda novedad social, presenta riesgos y oportunidades. Entre los ries¬gos está el aislamiento de las personas, el individualismo, el ofusca¬miento en el mundo digital y el consiguiente desprecio del mundo real, el olvido de la caridad. En cuanto a las oportunidades, la difusión masiva del conocimiento permite el acercamiento a la verdad que está en la base de la libertad. Sociedades que tenían dificultades para el acceso a la cultura universal tienen ahora al alcance de sus pan¬tallas los conocimientos que la humanidad ha ido atesorando a lo largo de los siglos. Las dinámicas de pensamiento encuentran ahora nuevos cauces de difusión que permiten consolidar opiniones más formadas e intercambios de pareceres que suscitan reflexiones y generan movimientos sociales de participación. La sociedad civil se hace consciente de su papel protagonista e interactúa con los gobiernos y las institucio¬nes para dinamizar la vida pública según sus legítimos intereses.

La red digital puede ser un lugar rico en humanidad: no una red de cables, sino de personas humanas. Lo ha dicho el Papa en su mensaje con motivo de esta jornada. Entonces, ¿cómo se puede poner la comunicación al servicio de una auténtica cultura del encuentro? Para nosotros, discípulos del Señor, ¿qué significa encontrar una persona según el Evangelio? ¿Es posible, aun a pesar de nuestros límites y pecados, estar verdaderamente cerca los unos de los otros? Estas preguntas se resumen en la que un escriba, es decir un comunicador, le dirigió un día a Jesús: «¿Quién es mi prójimo?» (Lc 10,29).

Materiales: http://www.conferenciaepiscopal.es/images/stories/Jornadas/2014/MCSFolleto.pdf

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