Manuel Amezcua, Director del Archivo Diocesano: «la gratitud archivada para siempre»

Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

Yo, Guadix, debo y quiero comunicar una experiencia reciente que no puedo por menos de compartir con los asiduos lectores de esta colaboración.

Son muchas las personas que están trabajando en las instalaciones de los archivos y bibliotecas diocesanas, en la Iglesia de la Magdalena. Ya se han empezado a marchar los contratistas, albañiles, electricistas, ascensoristas, instaladores de las estructuras de las estanterías y pintores… y han comenzado a llegar los transportistas y archiveros y bibliotecarios, con los voluntarios y personal auxiliar. Incluso los investigadores y doctorandos, por lo que se refiere al archivo, ya en uso; no así la biblioteca, todavía en fase de traslado y organización.

Doy fe de una gratitud tan completa como inmensa y, además, me lo estoy pasando bomba, porque al agradecimiento hay que clasificarlo siempre entre los placeres. La gratitud, nos hace particularmente felices, porque son pocas las ocasiones en que se nos muestra tan clara y espléndida para ser ejercida y recibida.

Remover para su traslado los legajos y los libros de cinco siglos de la vida de Guadix, está siendo todo un reto laborioso y todo un placer repleto de «descubrimientos» en pergaminos, cantorales, bulas papales, incunables, papiros, ediciones raras de libros especiales o tesoros de bellísima encuadernación de la mejor calidad.

Todo el acervo de la cultura de los últimos quinientos años en los documentos, más la literatura clásica en sus lenguas originales y en hermosas traducciones, la Biblia y sus comentarios durante dos milenios, la historia, el derecho o la teología y la espiritualidad… el desfile de las filosofías o de la oratoria… todo confluye en la convergencia de unos saberes y unos sabores que componen el banquete de la ciencia y la sabiduría humana y divina.

Por si fuera poco, el esplendor de la belleza y la armonía conseguidas por el arquitecto en la remodelación de un templo mudéjar para, sin tocarlo, transformar su espacio en dignidad práctica de remodelación de su finalidad, ha sido más que un logro, un milagro de acierto técnico.

Se une a todo, la comodidad de una sala de investigadores completamente a la última, en servicios informáticos y en bienestar ambiental, a la que se accede por un salón que guarda y exhibe piezas epigráficas soberanas. Todavía, la torre del campanario alberga despacho, sala de juntas y el mirador más hermoso de la ciudad. No exagero, pues está dotado de un acristalamiento que lo climatiza y ofrece una panorámica en redondo de toda la cuenca accitana del lago desecado que conforma la bien llamada «Hoya de Guadix».

Gracias a Dios y al Obispo, vivo unas mañanas llenas de bellezas, amistades y trabajo histórico y cultural en el más hondo sentido.

Comprenderá el lector porqué hablo de gratitud: me enseñaron mis padres que hay que intentar ser equilibrado en todo menos en el agradecimiento, respecto del cual conviene exagerar, para que no parezca que uno se lo merece todo, y los causantes de la dicha sean debidamente reconocidos.

No sé cómo voy a tener tiempo de agradecer tanto y a tantos.

Manuel Amezcua

Contenido relacionado

Enlaces de interés