El Obispo de Guadix ordenó a Alfonso José de diácono en Huéscar

Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

El Obispo de Guadix, Mons. Ginés García, ordenó de diácono, el lunes 8 de diciembre, a Alfonso José García Martos. La celebración tuvo lugar en la parroquia de Santa María, de Huéscar, a las 6 de la tarde y convocó a muchos fieles venidos de distintos lugares de la diócesis y de fuera, entre los que estaba el Seminario de Murcia y sus formadores. Alfonso José recibió el orden del diaconado y el encargo de seguir trabajando en la parroquia de Huéscar a lo largo del presente curso.

Durante su homilía, el Obispo de Guadix habló de la vocación y de la llamada que Dios nos hace. En concreto, se refirió a la llamada que recibió María para ser la Madre del Salvador y la que ha recibido Alfonso José para seguir a Cristo, ahora como diácono y pronto como sacerdote. De la Virgen habló también sobre lo que supone la fiesta de la Inmaculada, que celebraba la Iglesia ese día 8 de diciembre, al tiempo que dio consejos a Alfonso José para que en su vida, como, María, sea irreprochable en su conducta. Le dijo: «si todos los cristianos estamos llamados a la santidad, los ministros ordenados –obispo, presbítero, diacono- lo estamos por un título especial. Es verdad que somos pecadores, y que tenemos debilidades, por eso, cada día, hemos de pedir la gracia para ser y vivir según lo que somos. Nuestra persona, nuestra vida, está puesta en la atalaya de la Iglesia para ser signo, sacramento de la presencia de Dios delante del pueblo. La santidad en nuestra vida no puede ser algo extraordinario, sino lo más ordinario».

Tras la homilía, llegó el momento de la ordenación de diácono, en la que Alfonso recibió la estola, la dalmática y el encargo de servir a la Iglesia con mucha emoción. A Alfonso le acompañaba su familia, compañeros de seminario, fieles de las parroquias por donde ha pasado estos últimos años y casi todo el pueblo de Polícar, de donde es natural Alfonso, y que se desplazaron hasta Huéscar para vivir este acontecimiento tan especial.

Alfonso José tendrá que estar unos meses desempeñando su diaconado. Cabe esperar que al finalizar este curso o al comenzar el próximo pueda ser ordenado sacerdote. Hasta entonces, desempañará su misión en Huéscar, donde ya tiene programados algunos bautizos.

Antonio Gómez

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