

También había confirmandos de Zújar y el Baúl
La parroquia de Santiago de Baza acogió, el sábado 24 de octubre, una solemne Eucaristía presidida por el obispo, D. Francisco Jesús Orozco, en la que un grupo de jóvenes y adultos recibió el sacramento de la Confirmación. La celebración reunió tanto a feligreses de la parroquia de Santiago como a confirmandos llegados de las parroquias de Zújar y el Baúl, arropados por sus familias, padrinos y catequistas.
Durante su homilía, el prelado reflexionó sobre el Evangelio proclamado esa tarde e invitó a los asistentes a examinar las prioridades cotidianas bajo la premisa de que “lo importante es que lo importante sea lo importante”. En este sentido, señaló que el pilar insustituible de la fe reside en la unión indisoluble entre el amor a Dios y el amor a los hermanos: “No se puede amar a Dios, a quien no vemos, si no amamos a los hermanos, a quienes sí vemos”.
El obispo subrayó la necesidad de mantener unida la fe y la vida para evitar caer en una religiosidad vacía, recordando que una fe sin obras está vacía. Animó a la asamblea a actuar como «luz, sal y levadura» en la sociedad a través del testimonio activo y el compromiso con los demás, evitando las apariencias: Hemos de vivir nuestro ser cristiano con autenticidad, no de fachada ni desde el postureo al que tantas veces invitan el mundo y las redes sociales, les vino a decir monseñor Orozco.
Asimismo, destacó la acción del Espíritu Santo como fuente de sabiduría, fortaleza y alegría para superar los miedos, cumplir la voluntad de Dios y resistir la influencia de ideologías que intentan cazarnos e impedir que alcemos la mirada y vivamos en libertad.
La celebración concluyó con un llamamiento directo a los recién confirmados a mostrar con sus vidas el rostro de Cristo y a asumir la misión de ser artesanos de paz, de alegría y de esperanza, como pedía el papa León XIV en Madrid.
Alfonso J. García
Guadix

