Mons. Gil Tamayo conoció a la comunidad educativa y conversó con los alumnos sobre estudio, amistad, evangelización y desafíos de los jóvenes en la actualidad.
Nuestro arzobispo D. José María Gil Tamayo visitó ayer miércoles el Colegio San Fernando, ubicado en la Plaza de Gracia, junto a la iglesia, donde conoció las instalaciones y a la comunidad educativa -profesores y miembros del equipo directivo-, así como a sus alumnos, con quienes mantuvo un diálogo. D. José María estuvo acompañado de su secretario D. David Salcedo, y del delegado episcopal de Educación Católica y Enseñanza Religiosa, D. Ildefonso Fernández-Fígares.
La jornada comenzó en el claustro del colegio, un espacio especialmente significativo para la comunidad educativa, donde el arzobispo respondió a diversas preguntas planteadas por los alumnos sobre el estudio, la amistad, la evangelización y los desafíos de los jóvenes en la actualidad.
Entre los consejos dirigidos a los estudiantes, Mons. Gil Tamayo les animó a asumir con responsabilidad su formación académica: “Estudiad y organizaos por vosotros mismos, sin necesidad de vigilantes. Que el orden y el esfuerzo nazcan de vuestro interior”. Asimismo, destacó la importancia de la amistad, recordando que la etapa escolar constituye una oportunidad privilegiada para cultivarla, y les invitó a vivir con alegría: “El Señor no nos ha hecho para estar tristes”.
Al ser preguntado sobre cómo evangelizar en el mundo actual, el arzobispo subrayó el valor del testimonio personal: “No se trata de imponer, sino de mostrar con autenticidad quiénes somos. El cariño es siempre la mejor forma de dar testimonio». También animó a los jóvenes a vivir la fe con naturalidad, generosidad y humildad, acompañando a quienes atraviesan momentos de dificultad.
En otro momento del diálogo, dirigió a los alumnos una serie de recomendaciones para su crecimiento personal y humano: aprender a querer a los demás tal como son, ser sinceros y educados, cuidar la salud, practicar deporte, compartir con generosidad, leer, expresarse correctamente y vivir con libertad y responsabilidad.
Tras el encuentro con los estudiantes, el arzobispo realizó una visita a las instalaciones del colegio y compartió un cordial encuentro con el equipo directivo y el profesorado, en un ambiente de cercanía y familia.
La visita concluyó en el oratorio del centro con el rezo del Ángelus junto a un grupo de alumnos. Durante la oración se encomendó especialmente a los estudiantes que estos días afrontan las pruebas de acceso a la universidad, pidiendo para ellos serenidad y acierto en esta importante etapa de sus vidas. La interpretación de una canción acompañada al piano puso el broche final a una mañana marcada por la cercanía, la oración y el diálogo, dejando una profunda huella en toda la comunidad educativa del Colegio San Fernando.


