Proyecto Hombre Granada, una ventana de esperanza

Es un monstruo que les devora poco a poco, en caída libre en un oscuro pozo. Ese monstruo se llama adicciones (droga, alcohol, ludopatía…) y contra ellas se lucha dando un paso adelante. Tras ese primer paso de quien sufre adicciones, Proyecto Hombre, integrado por voluntarios y profesionales de distintas ramas, y junto a los familiares de quien sufre, acompaña en el camino de rehabilitación y recuperación, hasta que el monstruo queda sin cabeza y la persona recupera todo su esplendor humano. Hablamos con D. Manuel Mingorance, Director-Presidente Proyecto Hombre Granada, sobre el trabajo de esta entidad de la Iglesia Católica, con motivo de la Comida solidaria que celebran este domingo día 12 junto a usuarios, familiares, voluntarios y profesionales.

¿Qué es Proyecto Hombre?
Proyecto Hombre es una entidad que trabaja con personas que tienen problemas de adicciones. Tratamos de acompañarles, de asesorarles técnicamente en este proceso de rehabilitación de las adicciones y de reinserción sociolaboral pero que está enmarcado en un proceso de crecimiento personal.

Hasta ustedes llegan personas muy rotas, o muy cerca de caer en el abismo de adicciones. ¿Cómo afrontan esa acogida a estas personas, que llegan desgastadas, y cómo las ayudan? ¿Qué proceso llevan adelante con ellas?
La acogida que hacemos es una acogida muy humana, una acogida sin juzgar, sin juicios por delante. A veces cuesta mucho que ellos tengan conciencia de que tienen un problema. Vienen acompañados por la familia, por amigos y, a veces, por su cuenta, con una conciencia de problema muy bajita. La acogida la hacemos sin juicio. Intentamos ver un poco en las primeras entrevistas cuál es su perfil, cuál es su patrón de consumo, cómo se encuentran, si han tocado fondo… Y a partir de ahí, en función del perfil que tienen, les ofrecemos algunos de los programas educativos y terapéuticos de los que disponemos. Sobre todo, eso: un acompañamiento, y un proceso que ellos lo hacen pero que están asesorados técnicamente por un grupo de profesionales –médicos, psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales, educadores- en este proceso.

¿Qué dificultades se han encontrado a la hora de acompañar y ayudar en la recuperación de estas personas con adicciones?
En este proceso de crecimiento personal que hacen los chicos y las chicas, los hombres y las mujeres, a veces sufren un proceso doloroso, porque hay historias del pasado, hay heridas, hay unas circunstancias y unos condicionantes psicológicos y sociales que han marcado el tema de la adicción. Por tanto, entrar en ese mundo, en esas heridas, en ese vivido con anterioridad para cambiar la interpretación de todo ello y hacer ese proceso de crecimiento personal a veces no es fácil, y muchos abandonan y tienen recaídas. Pero la persona que está convencida y se pueda trabajar en ella misma, a pesar del dolor, del sufrimiento que supone sacar todo eso que le ha llevado al consumo, cuando tenemos un alta terapéutica es sumamente gratificante.

No obstante, imagino que el primer paso para ayudar a estas personas con adicciones suele partir de la familia, que a veces llega a no saber qué hacer ni cómo afrontar esto. Y al mismo tiempo, es necesario que la persona afectada quiera curarse. Pero, en caso de que esta persona afectada no quiera participar, ¿cómo puede la familia, o amigos, motivarle para llevarle hasta Proyecto Hombre, para su recuperación y para su bien?

Yo digo siempre que las puertas de Proyecto Hombre están abiertas para entrar y para salir. Es un proceso que se hace desde la libertad. Es un proceso voluntario y hay que poner toda la carne en el asador. Por lo tanto, la toma de conciencia y querer hacer el programa es fundamental. Que en ese momento no tienen conciencia de problema o no quieren poner mucho de su parte, lo que yo siempre le digo a los amigos y a la familia que nunca se puede romper la comunicación con esa persona. Nosotros trabajamos con personas. Nuestro enfoque es nítidamente humanista. Se es persona siempre, se esté donde se esté y tratamos siempre de buscar ese proceso de rehabilitación para llegar a una autonomía personal. Por tanto, la comunicación no se puede romper. Siempre hay un momento para caer en la cuenta de que se necesita ayuda. A lo mejor, no es el momento ése que se le ofrece pero es posible que en una semana o en unos meses recapacite y se dé cuenta que tiene este problema y que quiere poner parte de su trabajo y de su tiempo y energía para salir de él.

Recuerda algún caso de alguna persona que se ha recuperado de estas adicciones. Cómo era su vida antes y cómo es su vida actual.
Recuerdo decenas de personas. Es verdad que es un trabajo en el que estamos ahora mismo en Proyecto Hombre Granada 35 personas remuneradas trabajando y no podríamos trabajar si no viésemos resultados. Son decenas todos los años. Yo ya conozco a cientos de personas que han recuperado su vida y han salido de la adicción cien por cien. Es gratificante ver cómo personas que han tocado fondo, que estaban en la calle, que lo habían perdido todo (la salud, la familia, el trabajo, los bienes…) se han rehecho y han encontrado un trabajo, han rehecho su familia y se han vuelto a encontrar con su propia dignidad que es la que tienen como persona.

Este domingo, 12 de marzo, celebran su Comida solidaria de encuentro y apoyo y a su labor social. Por su experiencia de otros años, ¿cómo es ese día de compartir y celebrar juntos un camino de ayuda entre usuarios, familiares y voluntarios?
Es un día maravilloso, muy gratificante también. Es un respaldo social y moral a nuestra labor, a la labor que hacemos en Proyecto Hombre. Hay un respaldo de esa comida, la comida más multitudinaria solidaria de Granada con las personas en el Hotel Abades y una amplia representación institucional.

Tienen un trabajo durante todo el año. Si alguien quiere acercarse y conocer Proyecto Hombre, como voluntario, o porque necesitan su ayuda, ¿dónde pueden acudir?
Tenemos cinco centros en Granada: en Granada capital y la provincia. Pueden llamar al 958-29-60-27, pueden venir a nuestra sede (calle Santa Paula, 20, en Granada), y también pueden acercarse a algunos de los centros que tenemos en Motril, en Guadix o en Huétor Santillán. También en nuestra página web pueden encontrar toda la información que necesite para participar en el caso de voluntariado, para aportar cualquier tipo de ayuda que considere y si tiene algún tipo de problemas, los familiares o él mismo, también encontrar una ventana de esperanza a este problema.

Un mensaje de esperanza y ánimo a esas personas que todavía no saben si acercarse y sufren adicciones.
De las adicciones se puede salir. Hay muchas personas que no creen que las personas drogodependientes pueden dejar la adicción, pero se puede salir. Yo eso lo he comprobado in situ, lo compruebo cada día. Son personas que recuperan su vida y siempre hay una esperanza a dejar el mundo de la adicción. Es más, cuando salen de este mundo de la adicción salen con una fuerza inmensa. Yo digo siempre en el alta terapéutica que la persona que ha caído y se levanta es más fuerte que la que no ha caído. Y es una experiencia que corroboro continuamente.

 

Paqui Pallarés

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