«María es la mediadora del amor de Dios, de todas las gracias y de la redención de Cristo»

El Arzobispo D. Javier Martínez ha celebrado la festividad de Nuestra Señora de la Merced en la Casa sacerdotal, junto a los sacerdotes y las hermanas mercedarias.

Esta mañana, Mons. Javier Martínez ha celebrado la Eucaristía en la capilla de la Casa sacerdotal de la Diócesis con motivo de la festividad de Nuestra Señora de la Merced, en la que han estado presentes los sacerdotes que residen allí, la mayoría ancianos, y las hermanas mercedarias, que son las encargadas del funcionamiento de la Casa y de servir a los sacerdotes. También han acudido a la celebración familiares y trabajadoras de la residencia.

El Arzobispo ha agradecido el trabajo que hacen las mercedarias, por «esa gracia particular que significan, que han nacido aquí además, que significan en nuestra Diócesis», ha señalado. D. Javier Martínez ha hablado de la Virgen María y de la advocación que se ha celebrado hoy: «La Virgen de la Merced ha estado vinculada a esa tradición de liberar al hombre de sus esclavitudes, en primer lugar de la esclavitud del pecado, pero también de las esclavitudes humanas», ha explicado Mons. Martínez. Asimismo, ha definido a María como nuestra mediadora: «María, que nos ha sido dada en Juan a todos nosotros como Madre en la cruz, es la mediadora del amor de Dios, la mediadora de todas las gracias, la mediadora, en primer lugar, de la misma redención de Cristo», les ha dicho.

«La vida sin Cristo es una pobre realidad», ha afirmado el Arzobispo y les ha pedido especialmente a los presentes, a los sacerdotes, a las hermanas mercedarias y a las personas que están allí, que recen especialmente en estos días por el Viaje del Papa a Cuba y Estados Unidos y por los que están sufriendo la guerra de Irak y Siria, «para que el Señor suscite iniciativas que den la paz y que acojan a las víctimas de la guerra», ha señalado Mons. Javier Martínez.

Mons. Javier Martínez se ha quedado la mañana en la Casa sacerdotal junto con los sacerdotes y con las hermanas mercedarias y ha almorzado con ellos para celebrar esta festividad. Habitualmente se alojan allí veinticinco sacerdotes y son siete las hermanas mercedarias que les sirven.

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