Manifiesto de la HOAC de Andalucía ante la movilización por una Sanidad pública y de calidad en Andalucía

Manifiesto de la HOAC de Andalucía ante la movilización por una Sanidad pública y de calidad en Andalucía

El próximo día 19 de febrero de 2022, los sindicatos CC.OO. y U.G.T. de Andalucía convocan a la sociedad andaluza a una movilización en defensa de la Sanidad Pública con el lema “Es tu derecho. Por una Sanidad Pública de calidad en Andalucía”.

Ante esta convocatoria, desde la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Andalucía, manifestamos lo siguiente:

Llevamos asistiendo desde hace tiempo al deterioro progresivo del Sistema Sanitario Público de Salud de Andalucía (SSPA), con una disminución del gasto sanitario, recortes, incremento de las cargas de trabajo con menor dotación de personal…, lo que está provocando una situación de colapso en la atención sanitaria a la población, así como el estrés laboral de las trabajadoras y trabajadores de este servicio público, y que están supliendo las carencias del sistema con su profesionalidad y dedicación.

La administración sanitaria andaluza, en plena pandemia y, antes que esta epidemia estuviera ni mucho menos controlada, ha dejado de renovar el contrato de 8.000 profesionales sanitarios que han estado reforzando la atención desde el inicio de la pandemia y hasta casi el final de la 5a ola. La situación de paro que han vivido estos profesionales ha hecho que una gran parte tuvieran que buscar trabajo en otras comunidades autónomas, donde se les ofertaba contratos con mejores condiciones laborales y algo más de estabilidad.

Cuando nuestro sistema sanitario se ve de nuevo inmerso en otra ola de la pandemia, la Atención Primaria sobre todo, se encuentra con una gran demanda diaria que atender y sin los recursos suficientes, por esta situación y por el déficit que se viene sufriendo desde hace años. Esta situación ya estaba dando lugar a un fortalecimiento de la sanidad privada en nuestra Comunidad Autónoma, con un incremento en la contratación de los seguros privados debido a las interminables listas de espera para ser atendidos por especialistas y/o no tener posibilidad de acudir al centro de salud cuando se necesita.

Esto supone un incumplimiento de la premisa fundamental del sistema sanitario, que establece, en el artículo 43 de la Constitución, el derecho a la protección de la salud; y de la Ley General de Sanidad de 1986 que contempla el reconocimiento del derecho a la atención sanitaria gratuita y universal para toda la ciudadanía.

Este incumplimiento y la falta de centralidad que desde la Atención Primaria debe darse a la población excluye de este derecho a una gran parte de la población, especialmente a las personas más vulnerables y empobrecidas.

El desmantelamiento de lo público tiene que ver con el sistema social y económico en el que vivimos, en el que el dinero y la rentabilidad se han puesto en el centro de la vida social; y donde el individualismo es el valor supremo, haciendo que cada cual busque una solución personal a los problemas comunes.

Un sistema que nos deshumaniza y nos hace egoístas, viendo al otro como una amenaza; cuando conviene recordar que somos seres personales y sociales, por lo que no podemos prescindir de los demás.

Tenemos el deber de cuidarnos mutuamente, nos necesitamos, como ha puesto claramente de manifiesto el COVID 19. La respuesta a los problemas de la humanidad han de ser globales, poniendo en el centro a los empobrecidos.

No cuidar ni fomentar lo público, desde las administraciones y desde nuestra responsabilidad personal es, como nos dice el Papa Francisco, descartar a millones de personas que no pueden pagarse seguros de salud privados y a las que se les niega su derecho fundamental a la salud e incluso a la vida.

Sin lo público es imposible que una sociedad funcione adecuadamente, y que se proteja el bien común, como recoge la Doctrina Social de la Iglesia.

La Sanidad Pública, en estos momentos de pandemia, ha alcanzado un nivel de deterioro y gravedad extrema, por lo que se requiere de una intervención urgente para su protección como servicio público esencial.

Compartimos esta preocupación junto al papa Francisco. Con sus palabras en la reunión promovida por la Comisión para la Caridad y la Salud de la Conferencia Episcopal Italiana el 10 de febrero de 2017 nos recuerda que “si hay un sector en el que la cultura del descarte muestra claramente sus dolorosas consecuencias, es precisamente el sector de la salud”. No olvidemos que “La salud no es un bien de consumo, sino un derecho universal: unamos nuestros esfuerzos para que los servicios sanitarios sean accesibles a todos”.

Es necesario un sistema con las salvaguardas y recursos suficientes para que las personas trabajadoras en el SSPA desarrollen su labor de servidores públicos con unas condiciones laborales dignas, y con los medios necesarios para llevar a cabo su labor a favor de toda la sociedad; y que se proporcione la seguridad jurídica necesaria respecto a las prestaciones que se derivan en el sistema de la Seguridad Social.

Como Iglesia queremos mostrar nuestro apoyo a las reivindicaciones que hoy hacen los sindicatos, así como a todas aquellas realizadas por otras organizaciones, colectivos y grupos sociales que a lo largo de estos años están luchando por defender lo público.

Animamos tanto a la Administración como a todas las personas de buena voluntad para que impulsen, trabajen y se comprometan en proteger, cuidar y luchar por este bien tan esencial como es el SSPA, que con tanto esfuerzo se ha ido construyendo y que tanto bien hace, ya que es un sistema solidario y equitativo, que presta atención sanitaria a quien lo necesita, dándole los cuidados de salud que precise, sin buscar en ningún momento provecho o rentabilidad.

HERMANDAD OBRERA DE ACCIÓN CATÓLICA DE ANDALUCÍA

 

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