Los fieles de Víznar acompañaron al Señor por las calles del pueblo

La Fiesta del Corpus Christi se celebró en Víznar desde el viernes hasta el domingo con diferentes celebraciones en torno al Santísimo.

La Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo fue celebrada el pasado domingo en muchos municipios de la Archidiócesis de Granada. Víznar es uno de los pueblo en los que hay gran tradición de celebrar esta fiesta, en la que participan gran parte de los vecinos del pueblo.

En la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Víznar, la Solemnidad del Corpus Christi se celebró el domingo, en la Eucaristía principal, que presidió y predicó D. José Luis Riquelme, párroco del Santo Cristo de la Salud, en la diócesis de Cartagena.

La procesión con el Santísimo Cuerpo del Señor salió por el Barrio Bajo y por la zona de la Alhambra, por la tarde, después de la Misa. Los vecinos de estos barios decoraron las calles con hierbas aromáticas y seis altares para recibir al Señor.

“SER EUCARISTÍA EN MEDIO DEL MUNDO”
El sacerdote José Luis Riquelme, animó a los fieles en la Eucaristía a celebrar el Cuerpo y la Sangre del Señor como una llamada a seguirle: “¡Hay que partir el pan! Hay que romper barreras, hay que dejar atrás rencores, hay que amar con un corazón indiviso…. sabiendo que todo es posible para aquellos que se parten por Él desde la humildad: Por Cristo, con Él y en Él.

Celebrar el Cuerpo y la Sangre del Señor es celebrar su llamada a seguirle, a servirle, a dar la vida, con el único empeño de ser Eucaristía en medio del mundo (es decir, ser aquello que comulgamos). Vosotros sois en la Iglesia eucaristía viva y activa, palpitante, fecunda, peregrinante…”.

“JESÚS PIDE QUE SE LE DIGA EL AMOR”
Asimismo, el sacerdote invitó a los participantes a expresar el amor a Jesús: “Jesús le pidió a Pedro tres manifestaciones de amor aunque conocía muy bien su corazón. Nos han educado en la represión verbal de ciertos afectos como el de mostrarnos felices y agradecidos por ciertos detalles humanos, o por demostrar aquello que vemos que se ha hecho con sacrificio y esfuerzo. El silencio se impone a veces sobre las palabras, hasta el extremo de ocultar las emociones más entrañables. No tengamos miedo de expresar el amor en familia, de ser agradecidos”.

D. José Luis Riquelme añadió que “Jesús tiene corazón. Y nuestros hermanos también tienen corazón. Y, como miembros del Cuerpo de Cristo, integran a Jesús. Jesús se deja querer y se hace de querer”.

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