Las Misioneras de Cristo Sacerdote celebran el Centenario del nacimiento de su fundadora

Las Misioneras de Cristo Sacerdote celebraron en la parroquia de San Rafael el 100 aniversario del nacimiento de su fundadora, la venerable Sierva de Dios María Dolores Segarra. Se celebró una Eucaristía de acción de gracias por su vida, que estuvo entregada en cuerpo y alma a las vocaciones sacerdotales. “Que quien a ti se acerque se lleve siempre algo de Dios”, han sido las palabras de Segarra que han servido de lema al centenario.

A esta Eucaristía acudió el Vicario General, D. Francisco Javier Espigares, que presidió la celebración a la que acudieron unas decenas de fieles, acompañadas de las Misioneras de Cristo Sacerdote de Granada. “Ella sigue muy presente en nosotros. Todos tenemos una anécdota que nos saca una sonrisa, una oración en la que hemos sentido su cercanía, una ayuda personal cuando se la hemos pedido con devoción”, comenzaba diciendo una de las misioneras.

Fundado en 1955, Segarra fue impulsora de este Instituto de Vida Consagrada cuyo carisma consiste en buscar la gloria de Dios en la santificación de los sacerdotes por el bien de las almas. “¿Qué significa un alma sacerdotal? Pues una persona que busca el bien profundo y completo de los demás”, explicó Espigares durante la Misa. “El alma sacerdotal busca el bien completo de la otra persona, para que la otra persona experimente la salud en su corazón y la alegría de vivir”.

“Rogad al Señor de la mies que envíe operarios a su mies” (Mt 9, 37-38) fue la frase del Evangelio que tocó profundamente el corazón de la fundadora. “Por eso oró e invitó a orar también a sus hijas, para que nunca faltaran en la Iglesia sacerdotes que hagan que la gente se acerque a Dios”, afirmó el Vicario.

LAS CIRCUNSTANCIAS QUE NOS LLEVAN A DIOS

Ese espíritu de entrega que caracteriza a las Misioneras de Cristo Sacerdote salió a colación, en este centenario del cumpleaños de su fundadora.

“Ella no despreciaba ningún momento para ofrecérselo todo al Señor. En sus gestos siempre se veía algo de entrega al Señor”, afirmaba la superiora de las Misioneras en Granada, Encarnación María Guerrero Uclés. “Todo hay que santificarlo, el dolor, el sacrificio, a la alegría, ofrecerlo al Señor para la salvación de las almas”.

Eso mismo quiso recalcar el Vicario, haciéndose eco de cómo la misma pandemia sería para María Dolores Segarra una oportunidad de acceso a Dios. “Ver también esta situación pandémica como un sacramento donde Dios quiere venir a nosotros como un sacramento de una forma especial, más intensa, más profunda, me parece una visión de nuestra madre que nos puede ayudar bastante”, concluyó Espigares.

La celebración concluyó con las palabras de agradecimiento de la superiora en nombre de todas las Misioneras, transidas de la alegría de este aniversario de María Dolores Segarra, cuya causa de canonización sigue en marcha.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social
Arzobispado de Granada

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