“La imagen está en el camarín pero las manos de la Virgen están en la obra social”

El nuevo Hermano Mayor de las Angustias junto a la Virgen, en el día de su elección.

La Hermandad de la Virgen de las Angustias cuenta desde el pasado mes de enero con un nuevo Hermano Mayor, Antonio González Martín. Hemos hablado con él para conocer su historia dentro de la agrupación y saber cuáles son los retos que deberá afrontar la hermandad de la patrona de Granada.

Cuéntenos cómo nació su devoción a la Virgen de las Angustias.

He nacido aquí en Granada y, no por casualidad, en la barriada de la Virgen de la Angustias en la Chana. Mi padre era artillero de la hermandad y eso, junto a la devoción de mi madre, ya hizo que participase desde pequeño.

¿Cuál ha sido su vinculación a la Hermandad hasta la fecha?

Con 14 años empecé a procesionar junto a mi padre. El salir vestido de negro con pajarita, con la Virgen y con mi padre, era lo más grande. Desde entonces siempre he estado con la Virgen de la Angustias.

Al cumplir la mayoría de edad entré como compromisario. En esa época formamos un equipo de trabajo que creo que revitalizó la Hermandad. En 1982, se fundó el cuerpo de Hermanas Cofrades y la ofrenda floral a la Virgen. Con 25 años fui mayordomo de la Virgen.

Hace cuatro años Paco Salazar, que fue Hermano Mayor en los periodos anteriores a 2018, me volvió a llamar para que fuese el Vicehermano Mayor, trabajando junto a Miguel Luis López Guadalupe. Desde entonces he estado encomendado a la obra social. Yo tengo estudios para ejercer como asistente social, aunque no haya ejercido, y he querido revitalizar la hermandad en este campo.

¿Cómo ha funcionado la obra social de la Hermandad durante la última legislatura?

Al principio se atendían a unas 60 familias y se hacía esporádicamente, no de una forma sistematizada como hacemos ahora. En estos momentos atendemos a unas 250.

Durante la última legislatura nos hemos asociado al Banco de Alimentos y entramos dentro del Fondo de Ayuda Europea para las Personas Más Desfavorecidas, que depende del Ministerio de Agricultura y Pesca. Esto nos convirtió en una organización nacional de reparto de alimentos. De este modo, todas las semanas recogemos productos perecederos del Banco de Alimentos y unas tres veces al año desde el Fondo Europeo. El año pasado movimos unas 75 toneladas de productos perecederos y unas 35 de no perecederos, lo cual es una cantidad muy considerable.

Ahora estamos en un periodo en el que esto se ha disparado. Ya no existe solamente el pobre de toda la vida sino que hay mucha gente con problemas económicos para poder pagar el piso, la luz… Son personas que se han quedado sin trabajo y que no estaban acostumbradas a pasar este tipo de necesidades. Nosotros intentamos prestar esa ayuda, pero respetando esa vergüenza que puede tener la persona que pide, posibilitando que hagan la compra como en un supermercado sin desembolsar dinero. La discreción es lo más importante.

¿Qué supone para usted el ser Hermano Mayor de la Hermandad?

Mi padre estuvo también en la Junta de Gobierno hace mucho tiempo. Para mí fue una emoción el mismo día de la elección. La imagen está en el camarín pero las manos de la Virgen están en la obra social. Yo considero sencillamente que formo parte de esas manos.

Como Hermano Mayor me gustaría que siguiésemos el camino del sínodo. Las hermandades son agrupaciones de hermanos que caminan juntos hacia un mismo fin. Sobre esa idea se fundó la Hermandad de la Virgen de las Angustias hace 500 años. Vamos a caminar juntos para ayudar. Tuvimos un hospital 150 años y creo que ahora tenemos otros muchos retos que hacer.

¿Qué retos tiene por delante ahora mismo la Hermandad?

Su reto principal es la caridad. Esa creo que debe de ser la base de la Hermandad de la Virgen de las Angustias. La caridad está por encima de todo. Somos una hermandad que debe de centrarse en la situación presente. Para ello tenemos por ejemplo esa exposición permanente que queremos volver a revitalizar, y cuyos fondos también apoyarán a la obra social.

Otro de los retos tiene que ver con los niños y los mayores. La soledad ha sido uno de los peores efectos de la pandemia. La soledad de los mayores en sus casas… o la de los mismos miembros de la hermandad. Al ver a tantos hermanos que entran a ver a su madre, rezan un poquito y se van, pienso que quizás todos podrían tener un espacio en el que puedan estar, charlar, y donde nosotros podamos también visitarlos, llevarles la Eucaristía.

La juventud es importante también. Es la semilla que vamos a dejar nosotros para la Virgen de las Angustias. Esa juventud es la que tiene que ver ahora que hay que ayudar a los demás y que estamos ahí para caminar con la parroquia.

¿Quién es para usted la Virgen de las Angustias?

Para mí la Virgen de las Angustias es mi madre. Cuando la miro veo reflejados en ella a todos los seres queridos que tengo y he tenido, y que me cuidan. Hace muy poco tuve un problema de salud y uno se acuerda siempre de ese manto que nos cubre. Igual que todos los que en la procesión, cuando pasa la Virgen, la miran y le piden salud, trabajo, etc. Siempre que a uno le pasa algo, a quien acude es a su madre.

Ignacio Álvarez
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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