Hacia una pastoral educativa de gestos de caridad y mirada humana

La misión de la pastoral educativa es la de comunicar lo que nosotros hemos visto y oído, lo que ha sucedido en nuestras vidas. El camino para esto es “la capacidad de acoger y de abrazar la humanidad del otro tal como es”, explicó D. Javier Martínez en la homilía de la Eucaristía con la que se abría la Jornada de Pastoral Educativa, organizada por Escuelas Católicas, que se ha celebrado el sábado día 3 en el colegio Regina Mundi de Granada con la participación de casi 400 personas de Andalucía Oriental.

La Jornada de Pastoral Educativa, organizada en Granada por Escuelas Católicas, y que se celebra hoy sábado día 3, comenzó con la Eucaristía presidida por nuestro arzobispo D. Javier Martínez en el colegio Regina Mundi de Granada.

Nuestro arzobispo comenzó subrayando la parábola del sembrador para recordar a los profesores y agentes de pastoral en el ámbito educativo que es el Señor quien hace crecer la obra y misión llevada a cabo en los colegios católicos, de tal forma que no son los frutos, objetivos alcanzados o productividad lo que nos define en el trabajo con los niños y niñas de los centros, ni con los padres.

En este sentido, D. Javier Martínez invitó a los profesores y personal de los colegios católicos a practicar una pastoral de la caridad en los gestos y de humanidad en la mirada. Una pastoral concreta en gestos que se muestran en el modo de acoger a los niños y los padres de los alumnos, a interesarse por su situación si un día advierten que se encuentran cansados o preocupados, y no quedarse reducidos a la calificación del niño. Un tipo de sabiduría que la da la fe y tan concreta como la de intuir un rostro humano. “El mundo sería muy diferente” si actuáramos con más humanidad, interesándonos por esos pequeños detalles, y no sólo por la productividad o por lo que tenemos que sacar adelante, o lograr frutos, explicó.

“Vamos a pedirLe al Señor que sepamos estar atentos a la realidad de la persona que tenemos delante y que no pongamos barreras”. En este sentido, explicó nuestro arzobispo, movernos así y vivir así interesándonos por el rostro humano que tenemos delante, no sabemos a dónde nos lleva, pero si estamos con el Señor, siempre nos lleva a arriesgar “algo de nuestra vida por el otro”, y eso hace la vida “infinitamente más bella y una aventura mucho más vivible de la que uno puede dar gracias por la noche”, aunque aparentemente no haya sucedido nada o uno no vea los frutos por los cuales se ha esforzado.

En la pastoral educativa se trata de una misión de comunicar lo que nosotros hemos visto y oído, lo que ha sucedido en nuestras vidas. El camino para esto es el reconocimiento de la humanidad de la otra persona tal como es: “La capacidad de acoger y de abrazar la humanidad del otro tal como es”, explicó D. Javier. Y una forma de generar humanidad es sonreír, acercándose, ofreciéndose y acompañando a los padres, para que “perciban que vuestra preocupación es por el bien de los niños y de ellos, no por el bien de la institución en la que estáis, sino el bien de cada persona”, señaló dirigiéndose a los asistentes a la Jornada de Pastoral Educativa que participaban en la Eucaristía.

En todo ello, el punto de partida no es lo que hacemos, sino lo que sucedió hace dos mil años, una historia que sigue viva hoy como entonces, y el Señor es fiel –recordó D. Javier Martínez-. “Nosotros comunicamos algo precioso que está unidos a nosotros, dado por gracia y comunicamos la alegría de vivir lo que se nos ha dado”. En la educación se enseñan muchas materias, pero al final “nuestra misión es comunicar lo que nosotros hemos visto y oído, lo que ha sucedido en nuestras vidas”. “Y lo que ha sucedido en nuestras vidas es una gracia que nos permite vivir a través de las circunstancias de la vida, hechos de la misma carne que los demás, con las mismas torpezas, fracturas, límites”, señalaba.

En este contexto, y recordando la expresión del Papa Francisco de la Iglesia como “hospital de campaña” en medio de las heridas de las personas en este tiempo que vivimos, los colegios católicos también son hospitales de campaña y luces para quienes arrastran en su corazón heridas de todo tipo. Y también recordando las palabras de san Juan Pablo II que aludía a que ninguna institución de la Iglesia o realidad eclesial puede permitirse no considerarse un punto de misión, nuestro arzobispo, dirigiéndose a los profesores y responsables de pastoral educativa, afirmó: “Sois un punto de misión. Una tienda de campaña en medio de esta guerra, donde el hombre está herido, con heridas a veces muy profundas, que acogemos”. Esa luz que hay en nosotros, porque hemos encontrado a Cristo, se puede percibir en una forma de acoger, de abrazar y de mirar. “En una forma de poder acoger un rostro humano, mirando a los ojos. Sencillamente, recibiendo esa humanidad herida que tengo frente a mí y que es imagen del Dios vivo, creado para hacer un sagrario del Dios vivo, creado para lo mismo que yo: creado para poder vivir la vida eterna junto al Señor, en un gozo, en una alegría y en una comunión sin límite”, explicó D. Javier.

La Jornada de Pastoral Educativa se ha celebrado con el lema “Hecho en casa. Pastoral con la familia y en la familia”, organizada por Escuelas Católicas, en el colegio Regina Mundi de Granada, con la participación de casi 400 profesores y agentes de pastoral del ámbito educativo y centros educativos católicos procedentes de Andalucía Oriental. Con anterioridad, el pasado día 20 de enero, esta Jornada se llevó a cabo en Sevilla. Se trata de una Jornada anual que organiza Escuelas Católicas en 16 comunidades autónomas para la formación pastoral de su profesorado y el intercambio de experiencias e iniciativas.

Paqui Pallarés

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