«Es necesario conocernos, preguntarnos con qué vibramos»

El Colegio de la Presentación ha acogido esta tarde (ndr. martes, 10 de marzo) la tercera jornada de nuestra Semana Diocesana de la Familia con la conferencia «Sé tú mismo. Artesanía emocional», de D. Manuel Mingorance Carmona, sacerdote y director de Proyecto Hombre Granada.

No es fácil hacer una reseña de la experiencia de esta tarde. Habría que hacer tantas como personas estábamos. Ha sido prácticamente un coloquio entre D. Manuel y cada uno de los que allí estábamos: ¡Realmente ha sido un trabajo artesanal!, y la impresión más común al finalizar era lo apasionante del reto de llegar a ser «uno mismo».

La propuesta de la tarde era dar unas ideas de la «gestión emocional», pues para ir más a fondo haría falta más de una semana. Sacerdote, médico, párroco, consiliario de grupos de familias… pero, sobre todo, alguien enamorado de lo que hace, pues se le nota en cómo lo dice.

Con gran delicadeza ha comenzado hablando de las adicciones, tanto a las substancias como de las adicciones a las no sustancias, bastante frecuentes y de las que ninguno estamos libres, y que suelen tratar de rellenar ese vacío existencial que muchas veces viene de lejos y que sin llegar a caer en lo patológico, exigen que sea necesario trabajar en las condiciones psicosociológicas que las producen. En mayor o menor medida, todos nos hemos visto retratados esta tarde. Porque si el futuro de la humanidad y de la Iglesia se fragua en la familia, el futuro de la familia se fragua en la persona, una afirmación que ha repetido en varias ocasiones y en la que estamos totalmente de acuerdo. Persona que tiene que trabajar en su estructura de coherencia, para lo que es necesario ayudarnos a tomar la medida de nuestras vidas, tanto a nivel personal como de familia.

La reflexión que ha continuación ha hecho sobre los lugares en los que se forma esta estructura de coherencia pasan del lugar cognitivo (al que se le suele dedicar el mayor esfuerzo y que muchas veces es desproporcionado respecto al resto) al lugar emocional (con las emociones: el miedo, la rabia, la tristeza, la alegría, la seducción y la ternura) y el lugar de la corporalidad (con su parte de biología y de escaparate de lo que somos, como vamos por el mundo).

Es necesario conocernos, preguntarnos con qué vibramos, «qué bulle en nosotros», qué nos apasiona… en definitiva, «qué persona quiero ser yo». Es necesario escuchar el mensaje que hay detrás de las emociones, de esos momentos, que, si sabemos gestionarlos, se pueden convertir en motores de acción que nos lleven a una fluidez emocional, que, en definitiva, nos haga vivir.

Ir más allá de los «juicios» o las «narraciones» que a nivel cognitivo nos hacemos de nosotros mismos y que nos condicionan como observadores de nuestro entorno y de los demás, que muchas veces no nos gusta, y entramos en el juego de querer cambiar las acciones, cuando lo ideal sería cambiar de observador para tener otros resultados.

La importancia de la escucha que facilita una comunicación emocional desde los sentimientos, siendo conscientes de la «brecha» que hay entre el observador que habla y el observador que escucha, escucha que sólo es posible desde una posición de apertura al otro. Siendo muy conscientes del poder del lenguaje a la hora de construir una relación, una familia.

Ante una dificultad (una ruptura) podemos tener tres posturas que nos definen y que indican el camino que podemos seguir: «Yo he fracasado» no es lo mismo que «yo he cometido un error» o que «»yo he aprendido». Cuántas veces perdemos mucho tiempo en buscar «el porqué» cuando olvidamos «el para qué».

Ha sido una experiencia de introspección en nuestra persona, en la relación entre nosotros, en nuestra vida de familia, en nuestras relaciones con los hijos… tomar conciencia de que sólo sobre personas coherentes se pueden constituir familias coherentes, familias para la Iglesia y para la sociedad.

Pastoral Familiar Diocesana


Próxima actividad en la XIII Semana Diocesana de la Familia

Mesa Redonda «Familias que muestren la mirada compasiva de Jesús sobre el matrimonio ante sus dificultades».

Miércoles, 11 de marzo.

Salón de actos del Centro Cultural Nuevo Inicio (Plaza de Alonso Cano. Edificio Curia Metropolitana). A las 19 horas.

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