En el discurso de León XIV esta mañana a los parlamentarios del Congreso y Senado, durante su visita institucional al hemiciclo, donde acude por primera vez un Pontífice.
Por primera vez en la historia, un Pontífice se ha dirigido a las Cortes Generales en España, lo que ha tenido lugar esta mañana durante la visita de León XIV dentro del viaje apostólico que está realizando en nuestro país.
Ante los parlamentarios del Congreso y Senado, entre ellos el presidente del gobierno y su equipo, así como la oposición de distintos signos políticos, el Papa ha hecho una defensa de la dignidad del ser humano. Una dignidad que “precede a toda concesión del Estado y que no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento”. “Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia. Cuando esta certeza se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a la persona”.
Durante su discurso, el Santo Padre citó a personalidades relevantes españolas a lo largo de los siglos, citando a Cervantes, Santa Teresa de Ávila, Miguel de Unamuno, la Escuela de Salamanca, Francisco de Vitoria y los Reyes Católicos, para subrayar que a lo largo de su historia “España ha sabido mirar al ser humano como algo más que una pieza de orden social, económico o político: lo ha reconocido como criatura abierta a la verdad, dotada de libertad y movida por una sed de eternidad que ninguna realidad temporal logra extinguir”.
LA FAMILIA
León XIV ha hablado de los grandes retos en las sociedades contemporáneas, como la migración, la familia, la educación y las nuevas tecnologías, ésta última también expresada en su primera encíclica “Magnifica Humanitas”.
“Cuando el bien común deja de ser horizonte compartido, la acción pública corre el riesgo de fragmentarse en intereses parciales, incapaces de custodiar aquello que pertenece a todos”, señaló el Papa, que reafirmó la familia “como realidad humana primera” y fundamento para toda vida en comunidad.

“Allí donde la familia es sostenida, se fortalece también la estabilidad espiritual y social de las naciones. La familia será siempre la primera escuela de humanidad en la que se aprende, antes que, en cualquier otro lugar, la gramática elemental de la convivencia: recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y fortalecer”.
Asimismo, el Santo Padre ha reivindicado la libertad de elección educativa como un derecho elemental de los padres y condición indispensable para que “las nuevas generaciones pueden aprender a buscar y amar la verdad, a cuestionarse el sentido de su vida y la dignidad de cada persona”.
LA MIGRACIÓN
De la migración ha indicado que no puede reducirse a un fenómeno demográfico o económico, sino que “constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica”: “Allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos.
La respuesta -señala el Papa- debe ir “más allá de la mera gestión de flujos”, ofreciendo un marco jurídico que permita la integración y la acogida respetuosa, al mismo tiempo que se promueven las condiciones para que el derecho a permanecer en la propia tierra sea realmente realidad.
Sobre la migración, también ha recordado que es un desafío que requiere de forma indispensable una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran”.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL
“Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades? ¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?”.
Es la pregunta que lanzaba el Santo Padre y con la que responde en su Encíclica “Magnifica Humanitas”, recordando de nuevo esta mañana en el Congreso que “la tecnología en sí misma no es neutral”, y que exige un discernimiento que comienza “por una afirmación primera: toda sociedad auténticamente justa se justifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana”.

Con un llamamiento a la paz y a la convivencia, y una invitación a alzar la mirada, recogiendo así el lema de esta Visita apostólica, León XIV ha deseado que “España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza”. “Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio”, señaló antes de salir del hemiciclo con un largo aplauso.

