Celebración de la Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre en la Catedral de Granada

Celebración de la Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe el 12 de diciembre en la Catedral de Granada

El próximo 12 de diciembre Granada e Hispanoamérica se unirán en la celebración de Nuestra Señora de Guadalupe en la Eucaristía que tendrá lugar en la Catedral a las 12:30 horas y que contará con la presencia de los fieles hispanoamericanos que residen en la diócesis.

Cada 12 de diciembre nuestra diócesis de Granada se une a todo el pueblo hispanoamericano en la celebración de una de las devociones marianas más importantes en el continente americano, la Festividad de Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de las Américas.

Una Solemnidad conmemorada también por toda la Iglesia universal a la que se unirá nuestra diócesis con la celebración de la Eucaristía que tendrá lugar en la Catedral, a las 12:30 horas, en la que estarán presentes los miembros de la Delegación Diocesana de Apostolado Hispanoamericano y a la que están invitados especialmente los fieles procedentes de los distintos países de América Latina que residen o están visitando Granada.

“Para nosotros está celebración es muy importante, en la Virgen de Guadalupe se refleja la imagen de María como protección, ella nos une a todos amoldándonos. Nos sentimos muy acogidos en Granada y es una alegría también compartir esta festividad en la diócesis. Para el pueblo hispanoamericano la Guadalupana es madre, representa unión y alegría”, destaca Belisa La Cruz, secretaria de la Delegación Diocesana de Apostolado Hispanoamericano.

MADRE DE LAS AMERICAS EN GRANADA

Nuestra Señora de Guadalupe se apareció al indio Juan Diego en 1531, en el cerro del Tepeyac, en México.

En las primeras décadas de la llegada del cristianismo al continente americano, a mediados del siglo XVI, el indio nativo Juan Diego que estaba entre los primeros conversos adultos del lugar siendo bautizado por los franciscanos en 1524.
Un 9 de diciembre, a los 57 años, mientras se dirigía a la ciudad de México para asistir a Misa, a su paso por el cerro del Tepeyac, se le apareció una hermosa Señora que le encomendaba la misión de ir a hablar con el obispo para que le fuera construido un templo en el cerro.

Juan Diego obedeció y fue a ver al obispo Zumárraga quien en un principio no lo creyó y le pidió una señal. Al día siguiente Juan Diego no pudo volver a lugar del encuentro con la Virgen por la enfermedad de un familiar pero fue la Virgen la que salió a su encuentro animándolo a que no se afligiera porque su tío estaba curado.

Desde este momento Juan Diego se dedicó con ahínco al cometido de la construcción del templo transmitiéndole a la Virgen el mensaje del obispo. Al día siguiente, en el mismo lugar Nuestra Señora de Guadalupe le dio la esperada señal indicándole que recogiera rosas de Castilla frescas. El indio cortó todas las que pudo y las portó en su tilma (manto) hasta el obispo. Mostrando ante Mons. Zumárraga las flores apareció también en su manto la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. Así fue como el obispo finalmente creyó en las apariciones que se sucedieron del 9 al 12 de diciembre de 1531 llevando a cabo finalmente la construcción.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

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