“Para acompañar a personas sin hogar sólo hace falta amor”

Diócesis de Córdoba
Diócesis de Córdobahttps://www.diocesisdecordoba.com/
La diócesis de Córdoba comprende la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía y es sufragánea de la archidiócesis de Sevilla.

Una de las formas de amor y servicio que más aprecian las personas que trabajan como voluntarios en Cáritas es el contacto directo con las personas. En esos momentos de vulnerabilidad, en cada ser humano florece un modo de relación nuevo, donde el pasado no importa; es el presente acompañado y esperanzado, el que cobra todo sentido. Álex Rivera es una de las personas dispuestas a acompañar y con su ayuda devolver toda la dignidad a cada participante de Cáritas Diocesana de Córdoba

¿Qué motivó a dar el paso y convertirte en voluntario de Cáritas Diocesana?

Lo que me llevó a dar el paso de ser voluntario de Cáritas fue el hecho de haber necesitado yo ese voluntariado. Yo necesité a gente que daba su tiempo para ayudar a los demás y como me sentí muy respaldado y ayudado por ellos, convertirme en voluntario era una manera de devolverlo a la sociedad para ayudar a los demás.

Antes de colaborar con Cáritas, ¿qué conocías de la realidad de la entidad?

La verdad es que conocía muy poco o nada. Conocía a las Cáritas parroquiales, que ayudan a las familias con comida o ropa, pero de Cáritas Diocesana conocía poco más.

¿Cuándo se transformó tu visión de Cáritas?

Se transformó al entrar en la Casa de Acogida porque vi otro mundo, primero por los compañeros que tenía como usuarios y luego por los trabajadores y los voluntarios. En la Casa descubrí la otra mano de la Virgen y conocí Cáritas Diocesana.

¿Qué significa para ti vivir la experiencia desde dentro, tanto como voluntario como participante?

Ver a la gente que está en la situación que yo estaba y poder darle ánimo y la certeza, con mi propio ejemplo, de que se sale. Con ese empujón se dan cuenta de que realmente se puede salir. A pesar de estar en la calle, por las circunstancias que sean, con la ayuda de Cáritas, los trabajadores y, sobre todo, los voluntarios, se puede salir y volver a la vida normal o, incluso, mejor de la que tenías antes.

¿Qué actividad realizas dentro de los proyectos?

Estoy en el proyecto de personas sin hogar. Cáritas Diocesana tiene la Casa de Acogida, El ala de baja exigencia y la UVI, que es un vehículo que sale tres noches a la semana para darle ropa y comida a la gente que está en la calle.

En esos momentos habrá habido muchas experiencias acumuladas. ¿Alguna que te haya marcado?

Hay muchas, porque a muchos de ellos los conozco y he compartido conmigo la Casa de Acogida pero, yo he salido y ellos siguen ahí. Me gustaría poder ayudarles un poco más y me apena, me produce mala sensación no poder ayudarles más a dar ese paso.

¿Qué has aprendido de las personas a las que acompañas?

Mucho, es difícil de enumerar, pero, sobre todo la lucha, las ganas de vivir, porque muchos no tienen nada, algunos no tienen ni familia, y, en cambio, se empeñan en salir y en vivir, y eso es un ejemplo a seguir porque hay gente, incluido yo ahora mismo que lo tengo todo, una familia, un trabajo, y alguna vez me quejo porque como ser humano te quejas, y ellos no se quejan, siguen luchando para salir, y eso me da mucha fuerza a mí.

¿Qué necesidades sociales observas en el entorno en el que te mueves en la Córdoba actual?

Bueno eso es complicado, porque tenemos mucha gente sin hogar que no tiene lo mínimo para vivir el día a día, y por otro lado están las personas con enfermedades mentales, que no tienen un tratamiento continuado, no hay nadie que las trate, bien porque están en la calle, o porque no hay plaza. En Córdoba hay más gente en la calle que plazas en los diferentes albergues, tanto en el municipal como el de Cáritas Diocesana.

El Papa Francisco decía que la soledad mata

Sí, tenía toda la razón, la soledad es muy mala, es lo que peor llevé yo cuando me surgió el problema. Los que considerabas amigos, que pensabas que te echarían una mano, desaparecen y te encuentras solo de la noche a la mañana. En mi caso sólo me quedaban la Virgen y el párroco que me echó una mano, que aunque no me conocía cuando le pedí ayuda me la dio. Todo el mundo desaparece y te quedas solo, no tienes con quién hablar, con quién compartir, no tienes nada y te vuelves totalmente invisible. Cuando voy por la calle y veo algunos que están como estaba yo y la gente ni los miran pues yo los saludo. Pero la soledad no buscada mata, en estas circunstancias, o por ejemplo la gente mayor que está sola, que también la hay, y a la que conozco a veces voy a verlos porque no hablan con nadie.

¿Hace falta alguna preparación especial para acompañar a estas personas?

En lo que a estudios se refiere, no hace falta, lo que hace falta es mucho amor, empatía y estar dispuesto a perder tu tiempo libre, porque al fin y al cabo lo haces en tu tiempo libre, y, eso hoy en día que somos tan egoístas es difícil. Pero es importante destacar que cuando se hace voluntaria, por lo menos en la Casa de Acogida y con la gente de la calle, lo que ellos te dan a ti no tiene comparación con lo poquito que tú les das a ellos, porque te dan lecciones cada día. Llevo 10 años de voluntario y cada día que voy aprendo algo, cada día me enseñan algo.

¿Dónde va todo eso que hacemos en el Día de la Caridad, dónde va lo material y lo humano que significa esta llamada a observar al otro? ¿Qué les dirías a las personas que quieren participar, pero a lo mejor no han dado el paso?

Que si se creen que el dinero que puedan dar a Cáritas o su tiempo libre no sirve para nada, o que va a servir de poco, porque el que está en la calle es porque quiere estar, o porque el que está solo es porque quiere estar, están muy equivocados. El que está en la calle no está porque quiere, sino las circunstancias de la vida que lo han llevado a ello, y el que está solo muchas veces tampoco quiere estar solo. Entonces, yo diría que piensen que todo lo que pueden ofrecer, tanto el tiempo, porque no todo es el dinero, porque a veces el tiempo libre es más valioso que el dinero. Que se esfuercen en sacar media hora o una hora para ayudar a los demás, porque vale la pena. Si yo estoy ahí es gracias a la gente que ayudó a Cáritas Diocesana a poder abrir la casa y a poder mantenerla, y a los trabajadores que están en ella. De no ser así yo no hubiera podido por mucho que hubiera puesto mi esfuerzo, que también es necesario.

La entrada “Para acompañar a personas sin hogar sólo hace falta amor” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Contenido relacionado

La HOAC desarrolla el cursillo “Jesús de Nazaret”

Esta cita ha tenido como objetivo redescubrir la figura de Jesús...

Día de la Caridad 2026: alzar la mirada para encontrarse con la paz de...

Los obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y...

Retiro de sacerdotes por arciprestazgos

Los sacerdotes de la Diócesis han mantenido un retiro en la...

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.