Las inclinaciones como forma de participación

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Las inclinaciones como forma de participación

La variedad de gestos corporales permite expresar en cada momento el afecto y la devoción celebrando la liturgia y ayudan a interiorizar

La inclinación en la liturgia es adoración y reconocimiento de Dios, es saludo reverente, es humildad y docilidad. Bien hechas las distintas inclinaciones, provocan un clima espiritual, subrayan la sacralidad de la liturgia; omitirlas o hacerlas precipitadamente  o reducirlas (sólo inclinar levemente la cabeza para todo), empobrece el aspecto ritual y espiritual de la liturgia.

Todos se inclinan profundamente en el Credo a las palabras “Y por obra del Espíritu” hasta “y se hizo hombre” (IGMR 137).

Si por causas justificadas –estrechez del lugar, o por enfermedad- están de pie en la consagración, harán inclinación profunda cuando el sacerdote adora cada especie con la genuflexión (IGMR 43).

En el momento de acercarse a comulgar, todos deben expresar la adoración al Señor, con una inclinación profunda (mientras comulga quien va delante) y después acercarse al ministro (IGMR 160).

Por último, en la oración super populum (cada día de Cuaresma) y en la bendición solemne con el triple “Amén”, el diácono (o el sacerdote si no hay diácono) advierte “Inclinaos para recibir la bendición” (IGMR 186) y todos participan inclinándose para la bendición final.

Asimismo, cuantos pasan por delante del altar hacen inclinación profunda, también durante la Misa los lectores y acólitos al pasar, aunque esté el Sagrario.

Hay dos tipos de inclinaciones: la inclinación de cabeza y la inclinación profunda (de cintura). El Misal prescribe:

“a) La inclinación de cabeza se hace cuando se nombran al mismo tiempo las tres Divinas Personas, y al nombre de Jesús, de la bienaventurada Virgen María y del Santo en cuyo honor se celebra la Misa.

b) La inclinación de cuerpo, o inclinación profunda, se hace: al altar, en las oraciones Purifica mi corazón y Acepta, Señor, nuestro corazón contrito; en el Símbolo, a las palabras y por obra del Espíritu Santo o que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo; en el Canon Romano, a las palabras Te pedimos humildemente. El diácono hace la misma inclinación cuando pide la bendición antes de la proclamación el Evangelio. El sacerdote, además, se inclina un poco cuando, en la consagración, pronuncia las palabras del Señor” (IGMR 275).

También se hace inclinación profunda antes y después de incensar (al sacerdote, a los fieles, a la cruz).

¿Sabías qué se hace o no se hace genuflexión al Sagrario durante la Misa si está en el presbiterio?

Como indica la Ordenación General del Misal Romano en su número 274, durante la Misa no se hace genuflexión al sagrario si está en el presbiterio, pero sí cuando se pasa delante del Santísimo expuesto: “Si el sagrario con el Santísimo Sacramento está en el presbiterio, el sacerdote, el diácono y los demás ministros hacen genuflexión cuando llegan al altar y se retiran de él, pero no durante la celebración de la Misa”.

Javier Sánchez Martínez

Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

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